Manual del carpintero y ebanista (1879)
Marcelino García López
Sección: Estudios y oficios · Materia: Carpintería · 📖 Texto para leer Desde 12 años
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El gran manual español de la carpintería del siglo XIX: carpintería de armar, de taller y de muebles en un solo tratado, con sus láminas, en la colección de tratados libres de derechos de la Sociedad Española de Historia de la Construcción. Un clásico que todavía enseña el oficio.
Fuente: Internet Archive — Marcelino García López, «Manual del carpintero y ebanista» (Madrid, 1879) · Obra en dominio público. Texto digitalizado por Internet Archive (lectura óptica OCR) reproducido íntegro en esta ficha: solo se limpiaron cortes de página y encabezados repetidos, por lo que puede conservar errores menores propios de la lectura óptica.
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Portada y preliminares
ati ecos 4 EBAN ISTA Ú CARPINTERÍA DR ARMAR, DE TALLER Y DE MUEBLES, comprendiendo la parte de ebanistería, barnices y pulimento, Y PRECEDIDO | | Ñ de los elementos necesarios de geometría E y arquitectura, por AIIDINAS- - A “MADRID: + - LIBRERIA DE:+CUESTA. 3 Calle de Carretas, núm. 9. ; 1879. ¿a - Es propiedad de los Sres. Vindaé hijos de D. J. Cuesta. MADRID: Calle de la Cava-alta, núm. 5. _DE LA COMPAÑÍA
Del Ferro-Carril De Aranjuez A Cuenca
En presta de resficto y consideración dedica a O El Joutor. DE AAN OI DDN OLSSSTNIOSLDIDISSA A LS DS LISAS LS LIL IAL LN .: PRÓLOGO. Ningun arte es tan antiguo como el de la carpintería, pues seguramente los primeros ma-" teriales de que el hombre pudo servirse para arreglar su vivienda y sus utensilios, despues de la piedra, fué la madera; es por lo tanto de suma importancia, y al propio tiempo susteptible de grandes aplicaciones á todas las necesidades de la vida, y por esto parece lógico creer que á él han debido dedicar los escritores sus' tareas, difundiendo por medio del libro los principios y práctica del arte que nos Ocupa. Ciertamente bastantes autores se han dedi-cado á escribir sobre la materia, pero unos lo han hecho en un lenguaje tan elevado y en terreno tan científico, que imposibilitan al obrero qué posee muy limitados conocimientos, el po- | der estudiar en sus libros los procedimientos “Y 7 PRÓLOGO.
prácticos del arte; otros, por- el contrario, tanto han querido simplificar estos _procedimientos, , que, á su pesar, solo han logrado obtener libros en los que no se encuentran sino los asuntos y procedimientos, mas elementales de la carpinte- . ría, no consiguiendo de: este modo llevar la ilustracion y los conocimientos á los operarios de este arte, sino cuando mas producir libros propios para los que por aficion. suelen ocupar sus ratos en trabajos de carpintería. Conocedores nosotros de la falta de un libro en el que se combinen en lo posible la claridad y facilidad con el desenvolvimiento de algunos . principios de aplicacion á.la carpintería, y constantes en el propósito que ya en otras obras de esta índole hemos demostrado, de difundir entre las clases obreras la mayor ilustracion, no hemos vacilado en emprender la confeccion del presente libro, que hoy ofrecemos al juicio imparcial de nuestros lectores, en el cual hemos procurado, en cuanto ha sido posible, armonizar los conocimientos científicos con la práctica.
del arte y con la falta de profundos conocimientos matemáticos, que no es fácil existan en los que habitualmente se dedican á esta profesion. A
Prólogo
El libro que hoy ofrecemos á, nuestros lectorés, consta: de una Introduccion, en la que. exponemos los conocimientos de geometría. y arquitectura mas necesarios para el conocimiento y aplicacion de las reglas que mas adelante explanamos; sigue á esta Introduccion la Primera parte de nuestro trabajo, que abarca las genea ralidades de la carpintería, ó sea el conocimiento de la madera e en sus diferentes clases y aplicaciones, y el uso y enipleo de las herramientas con quese labra; en esta parte hemos procurado dar á conocer las herramientas mas perfeccionadas y modernas, en particular las que son mas aplicables á un taller. de regulares dimensiones, al alcance de nuestros modestos Operarios; tambien en esta parte de nuestro libro dedicamos dos capítulos á detallar las operaciones que se practican con la madera, tales como en-. samblajes, torneados, cajeados, etc., dando á conocer las herramientas mas modernas y per= fectas que se emplean en estos trabaj 08.
La Parte segunda de nuestro trabajo está dedicada á la carpintería llamada de armar ó de obras de afuera, y en ella desarrollámos algunos principios prácticos é indispensables al co- Xx 2 PRÓLOGO. | socimiente de' la resistencia de la madera en las ' diferentes posiciones en que puede emplearse en la construccion de suelos, tabicones, tabiques. y tejados, dando tambien muchos detalles para la construccion de entramados verticales, horjzontales y oblícuos, ó armaduras de tejados, escale-" ras, Vigas armadas, cimbras, andamiajes, apeos y trabajos auxiliares de esta especie de obras: La Tercera parte de nuestro libro comprende la carpintería llamada de taller, y en ella hemos desarrollado cuanto se refiere 4 los trabajos de interior, ó sea de puertas, ventanas, Dai montantes, etc.
La Cuarta parte comprende: la llamada carpintería de muebles, y en ella hemos procurado ] solamente dar algunas ideas de los muebles mas usuales ó mas en moda, sin entrar en grandes descripciones, que 2, mas de creerlas ajenas á la indole de nuestro trabajo, tardarian poco en no tener aplicacion, por haberse pasado la moda de los modelos empleados. La Parte quinta del MANUAL comprende la ebanistería, ó sea el chapeado, pulimento y' barnizado de los muebles y objetos de carpintería» en ella damos abundantes detalles relativos ó PRÓLOGO. | xM á la preparacion de colores y barnices, ramo en el que desgraciadamente aun dejan mucho que É desear nuestros talleres. Finalmente, terminamos nuestro trabajo con ' un Apéndice, en el que se dan algunos procedimientos relativos á la construcción de cajas y baules, y al embalaje de muebles y objetos, profesion que hasta ahora habia sido completamente rutinaria.
E Este es, á grandes rasgos, el plan del libro que hemos confeccionado, y para ello nos hemos visto precisados á consultar las obras que otros, antes que nosotros, han escrito, tomando de ellas lo que hemos creido conveniente al plan que nos habíamos propuesto, no pudiendo me-' nos de rendir justo tributo, especialmente al «decano de nuestros maestros, D. Benito Bails, que no por ser antiguo es menos bueno, y al respetable coronel Emy, por sus obras, en que se ocupan de algunos ramos del arte de carpin- _tería, así como á los mas modernos, Sres. Rebolledo, Rodriguez Vega, Demanet, Merly, De-' mout, Nosbau, Boutereau, Ramee, Claudel y Bárcena, de los que hemos tomado ideas, principios y procedimientos que ellos consignan en sus obras y están sancionados por la experiencia. Si con nuestro modesto trabajo logramos dar un paso mas en la ilustracion de los operarios del importante arte de la carpintería, habremos logrado el fin que al emprenderle nos habiamos propuesto.
o MANUAL DEL INS VINIL TS SII LOIS LN III Preliminares y operaciones generales practicadas en la carpintería, LNILOIININISLININLINL v
Elementos. De Geometría. Práctica
A Geometría plana, Se entiende por geometría práctica la aplicacion de las ciencias matemáticas á lá apreciacion: de la extension; extension es el espacio ocupado por los cuerpos en el espacio; la extension tiene tres dimensiones, que son: longitud ó largo, latitud'ó ancho, y profundidad 6 Ó grueso. » Cualquier cuerpo ú objeto en la naturaleza tiene estas tres dimensiones: el límite de este cuerpo consiste en. Jas-superficies, las cuales solo tienen longitud y latitud, y el límite de es- . tas superficies son las líneas, que: solo se pueden apreciar en su longitud; el límite de las líneas es el punto matemático. que carece de dimensiones. La superficie de un cuerpo carece de: espesor; cuando una regla se aplica exactamente en todas direcciones sobre ella, esta superficie recibe el nombre de superficie plana, y el de' curva ] , need ; -' cuando no es susceptible de llenar estas condiciones. : ] ea Las superficies curvas SON de muchas o pero en el caso presente solo nos aa aya de tres, llamadas ape era, | propiedades diremos mas ade/añtt.
| ] Pp e como existen las superficies planas a vas, existen tambien, las lineas rectas y a pd Linea recta es toda: aquella que .tie a “ puntos en una misma direccion, Ó a 3 mente expresado, la distancia mas E a a punto á otro; se lama liñea curva to a po e que no es ni está formada por líneas rectas; el A EA Ed: Ji AO s /. A A a Figura 1.* la figura 1.*, la a bes la linea recta, y la a MN bo SÚLVA. : 3 . i 4 r e J : A a Se llama línea: quebrada ó poligonal la que está formada por varias rectas consecutivamen- -te enlazadas en diferentes direcciones, y, dina” -Yínea curva puede considerarse como una inea poligónal compuesta de. rectas infinitamente equeñas. E ES Dos rectas que se encuentran, ie E 0d, figura 2.”, en un mismo punto, o tenier distinta direccion, forman un ángulo, del que. son los lados, y su punto de intersección 0 a da vértice; la magnitud de un ángulo no depende mas que de la mayor ó menor abertura A eonaracion de sus lados, cuya longitud puede — 15 —. y ser indefinida, sin que esto le afecte en su valor.
Cuando varios ángulos están formados alrededor de un punto, se llaman ángulos consecutivos. a a Si suspendemos libremente en el aire una cuerda que tenga un peso atado en su extremo, ó si dejamos caer desde una altura un objeto Figura 2.* cualquiera pesado, la línea marcada por la cuerda despues de bien quieta, ó la seguida por la caida del cuerpo en el aire, se llama línea vertical, y es siempre la misma para cada punto de la tierra y prolongacion del radio de esta-en el mismo. ' Si consideramos dos puntos en la superficie tranquila de un lago, estanque ó cualquier otro receptáculo lleno de agua, estos puntos determinarán una línea, que será siempre constante, y se llama horizontal, la cual goza la propiedad de ser siempre perpendicular á la vertical por cuyo punto pase. La E Para determinar la; horizontal y vertical correspondiente á un punto, se emplean plomadas y niveles, de los que nos ocuparemos al hablar de las herramientas necesarias al carpintero. Cuando dos rectas se cortan, como en.
la figura 3.*, forman cuatro ángulos, los cuales dos á 10 l | e dos son iguales y opuestos por el vértice; asi es que el ángulo « o e esigual a do b, y lo mismo los otros dos. Si los dos ángulos consecutivos “adyacentes a o d y do b son iguales, entonces + “los cuatro tambien lo serán entre sí, y las rec- Figura 3.* endi na á otra; si tas se llamarán perpendiculares una á otra; si por el, contrario, no existe la igualdad dicha, las rectas serán oblicuas. _ 0: DE distinguen tres clases de ángulos: el recto, do yel obtuso. +0 | il EY ángulo recto es el que está formado por E - Figura 4.* eS - dos rectas. perpendiculares entre sí, como el X, figura 4.* El ángulo agudo es el que es menor O Y AS que el recto, como el Z, figura 5.*, y el obtuso M, figura 6.*%, es el que tiene mas abertura que el ángulo recto. Pe A El ángulo: recto- que hemos tomado como. / 0 Figura bn comparacion,'se divide en 90 grados, cada uno de los cuales se subdivide en 60 minutos, y este á su vez en 60 segundos.. . - Cuando se trata de escribir el valór de un ángulo, si tuviese, por ejemplo, 21 grados,30 mi- .
nutos y 40 segundos, se escribe: Angulo = 270, 30", 40", A IAE AA: ñ Sial cortar una recta á otra lo hace perpendicularmente, cada uno de los ángulos formados en 0, figura 7.?, vale 90%, y la suma de dos . de ellos, ó sea todos los ángulos formados al lado de una recta en el mismo punto, valen 180%, - «Cuando la recta qa b corta oblicuamente á la = dk e d, como en la figura :8.*, los grados que elángulo agudo.a bc tiene menos de 90, los tiene de mas su adyacente a b d, de modo que en este -caso tambien su suma vale 180%, recibiendo el * - nombre de suplemento lo que á un ángulo le : Figura 7 mn. falta para llegar 4 los 180%, y de complemento lo que le falta para valer 90%. Se llama triángulo una superficie plana tere minada por tres rectas, que se cortan dos á dos: Figure si estas son iguales, se llama equilátero; tal es, figura 9.*, el triángulo ab c::en un triángulo. cualquiera, la suma de sus tres ángulos es igual a dos rectos Ó 180%, y en. el equilátero cada ángulo vale 1/3 de esta suma ó 60%.
Si dos de .sus lados son iguales y el tercero es diferente en longitud, el triángulo recibe el nombre de isós- — 19 —: ? .celes; tal es el a bc, figura 10; un triángulo cuyos tres lados son desionales. cor ase er ln llama escaleno. ana ee n los triángulos isósceles, los ánenlos ome tos á los lados iguales son iguales tambien en. tre sí; y si dividimos en dos partes el ángulo Fj a a / 0 : ; á cid Figura 10, formado por los lados iguales > TN ' traz jnea a figura 10, el lado 40 queda dividido en iguales, y dicha l ¡ dicular en el e la línea le Sen á perpen- En los triángulos escalenos, el Órden de lon- Figura 11, gitud de los lados está en relacion. con la ma ] en relacion con la. a de los ángulos opuestos, 6 lo que ca lena mayor lado se opone siempre mayor ángulo. — 2 — Cuando uno de los ángulos de un triángulo * vale 90%, recibe este el nombre de rectángulo; los lados que forman el ángulo recto 4 6 y ac, Figura 2. figura 12, se llaman catetos, y el 5 e, opuesto á : él, se llama hipotenusa.
pe Los dos ángulos agudos de un triángulo tec- | tángulo valen juntos 90%, siendo-cada uno com- : plementario del otro. a Si desde un punto o, figura 13, tomado fuera de una recta q 6 setrazan á estauna perpendicular y * diferentes oblicuas, la perpendicular 0 2€s menor vs _ Figural3, + EE que las oblicuas o m, 0 p; dédos oblicuas opy.0m, cuyos piés se separan mas ó menos de la perpen-' dicular, es mas larga la que mas se separe de esta; dos oblicuas o Mm y o 2 cuyos piés se separan una cantidad igual, son iguales. ' E —2a2- Si se traza Una perpendicular i : : ena nd a 14, a 6 en el centro ¿ de una oO pa > +. $ 2 á | y Fígura A - perpendicular es el lugar geométrico de eos puntos del plano que quo de] E remos de la recta e yd. ” - | pee _ Se llaman líneas paralelas dog tuadas en el mismo plano, 1 aun cuando se : Si. desde-el rectas que, si- , RO se encuentran prolonguen indefinidamente.
ñ punto 0, figura 15, se traza la lí- Mii o, nea 0 2 perpendicular á la ab, y do S n Porpendicular á la o i/1as do pS A E an paralelas; por lo tanto, dos líneas ed pendiculares ¿, una tercera son paralelas entre sí. Cuando se cortan dos paralelas, figura 16, por o DAS 7 una secante, sé forman ocho ángulos, cuatro 3 dos a bc d, que son iguales entre Si, y O ros Cu e Ent Figura 16. tro obtusos, suplementarios de “los anteriores ambien son iguales." 0. e paralelismo de las rectas puede el en la igualdad de los ángulos a A e como los ca; en la igualdad de los pa A - ternos internos, como los c 6, y en la de los ternos externos 4 d. | Dos ángulos son 1gu lados respectivamente P lelos. ad ales cuando tienen Sus erpendiculares Ó para- La : Figura 17. 5 E ala os 1 figura 17, s partes a bc d de dos paralelas, figura | emprendidas entre otras dos paralelas M 9 Y —=- BB ] » q, son iguales entre si; y como estas lineas paralelas pudieran ser perpendicularesá las anteriores, se ve que las paralelas tienen sus pun- - tos equidistantes entre sí.
si por los vértices de una línéa poligon ala Figura 18. , BC OD, figura 18, se trazan las rectas A 4, B 0, Cc, iguales y paralelas, las extremidades a 6 c d determinan una línea poligonal, igual y. paralela á la primera. Las figuras que tienen mas de tres lados reciben en general el nombre de poligonos; sin embargo, las de cuatro lados sé designan mas comunmente con el de cuadriláteros, y estos se conocen además por diferentes nombres, segun la situacion de sus lados. -Trapecio es, figúra 19, aquel que tiene dos lados paralelos y dos no, como sucede en el 4; rombo es el que tiene sus lados paralelos dos á dos y sus cuatro lados iguales, como el B, pero los ángulosson desiguales dos á dos; rombóide es el que, como €, tiene sus lados paralelos é iguales dos á dos; rectángulo es un paralelógramo que tiene — 24 =— | sus ángulos rectos, y cuadrado es el que, como D, tiene sus cuatro lados iguales y sus ángulos rectos... Ñ AS E E Todas las demás figuras que tienen mas de cuatro lados, ya hemos tlicho que se llaman po- . lgonos, que serán regulares 6 irregulares segun Figura 19.
tengan sus lados y ángulos iguales entre sí, ó carezcan de estas dos condiciones; los regulares reciben el nombre de pentág'onos, exág'onos, etc., segun su número de lados. a a Se. llama perímetro el conjunto de todos los “lados de un polígono, y diagonal toda recta que une dos vértices no adyacentes. Se llama circulo el espacio comprendido por una línea (figura 20), llamada circunferencia, la cualtiene todos sus puntos equidistantes de otro ' 0, llamado centro; esta distancia comun o q se llama radio, y por la definicion se comprende que, para trazar un círculo, no hay mas que, dado el radio, fijar uno de sus extremos en el punto que haya de ser el centro, y mover el otro. en una direccion constante hasta volver al punto.de partida. E Pe lia a A E ” _ " O ANA ina A E a Et d A O EN ES a . por el centro, termina o —b— | En el círculo se distinguen varias líneas que: tienen diversos nombres, Se llama diámetro la línea c 5 que, pasando . en la circunferencia y la EA Figura 20.
divide en- dos partes iguales; cuerda es la línea de que, no pasando por el centro, divide 4 la circunferencia en dos partes desiguales, de las que la menor recibe el nombre de arco subtendido; apotema es la parte de radio o 7 perpena cuerda, y sajita Ú flecha la otra adio ] ida er 0 y pi o gr comprendida entre el arco y . Fangente es la recta: g h, perpendicu diámetro en. su Ano Sola toca pá punto y á la circunferencia; y secante es una recta indefinida que corta la curva en dos puntos, como-la m 9. Segmento es la parte comprendida entre la secante y el arco. Cuando un polígono tiene sus vértices en la | circunferencia, figura 21, se le llama polígono ] >; A inscrito; si sus vértices dividen la-circunferencia en partes iguales, este poligono sera regular, y sus lados y ángulos serán iguales entre sí; de aquí se deduce que, pará obtener un polígono regular de determinado número de lados, basta dividir una circunferencia en tantas partes se deseen, y unirlos desiguales como lados pues con rectas.
* Medir una superficie es averiguar cuántas > veces contiene esta el cuadrado de una de las líneas adoptada*como unidad de medida; el re- | sultado de esta Operacion es lo que se- llama el ; | | | área de la figura medida. -- El área de un rectángulo esigual al prodúcto - de la longitud de su base por su altura; se llama altura de una figura la perpendicular basa- | da desde el vértice 4'el lado adoptado como base + ó á su prolongacion; en el rectángulo la altura es el lado perpendicular á la base, y como un * triangulo és la mitad de un rectángulo ó' para- : lelógramo de ¡igual base. y altura, el área del. triángulo es igual ála mitad del producto .de sú base por su altura. -.. e y ART == Todo polígono puede descomponerse en tán- - tos triángulos como lados tiene, figura” 21, eligiendo un punto en el centro o y trazando des- * de él radios á todos los vértices; si él poligono - es regular, todos estos triángulos serán igua-. les y el área total será igual al área dé uno - multiplicada por el número de lados, ó lo que - es igual, á la semi-suma de -estos multiplicada por la apotema.
o /. Si el polígono no es regular, figura 22, lo Figura 22, mas sencillo es trazar desde uno de sus vértices a diagonales á los demás y sumar las áreas de -los triángulos resultantes. AS Para Obtener el área del círculo se multiplica _ la circunferencia colocada en línea recta por la mitad del radio; esta longitud de la circunferencia se obtiene multiplicando el diámetro 6 doble radio por un número fijo llamado y que es 3.141592, que se reemplaza .por la fraces 28 O cion 5; la fórmula ordinaria de la superficie y - del círculo es 3.1415<R>=R en la que R representa el radio. Geometría en el espacio. - "Se llama plano la superficie engendrada' por — 28 == , Una recta que se mueve paralelamente á si | misma apoyándose en otrá recta; cualquier li- ..] nea recta que tiene dos puntos en un plano está toda ella situada en dicho. plano; tres puntos: * que no están en línea recta determinan la, posi-- "cion de un plano en el espacio; la interseccion - de dos planos es siempre una línea recta. Una : recta que sea perpendicular á otras dos que es: tando en el mismo plano pasen por el pié de.
dicha perpendicular, lo será tambien al plano en que aquellas se encuentren; y será asímismo perpendicular á toda situada. en dicho plano A pase por un:púnto de intersección con él. Una línea es paralela..á un plano cuando no: le encuentra por mas que ambos se prolon - . guen; toda recta paralela 4: otra recta situada: en diferente plano es paralela á este plano. : Cuando desde un punto'situado fuera de un plano se trazan á este una perpendicular y dife rentes oblicuas, la primera. es mas corta que todas las demás, y las'oblícuas, cuyos piés están á igual distancia del de la perpendicular son iguales, siendo la mas larga aquella cuyo pié diste mas Óó mas se separe de la perpendicular, Pe La perpendicular levantada en el centro del circulo sobre el plano formado por «esta figura, tiene todos sus puntos equidistantes de los de la circunferencia, Hamándose por esto eje del circulo...
: 2d - Si por el pié de una recta A B, figura 23, perpendicular á un plano M4 NV'se traza una per- —pendicular 8 O á una recta D C situada en este _ Plano, y se une el punto O con el A ó con otro cualquiera punto de la recta 4 B, esta recta O: A es perpendicular á la recta C D, la cual 4 a ES A “es. á su. vez perpendicular al plano del trián- O O O De lo antes dicho se deduce que cuando dos . rectas son paralelas, todo plano perpendicular * ¿ una de ellas lo es á'la otra; que dos rectas perpendicúlares á un mismo plano son parale-.. > Jas, y, finalmente, qúe dos rectas paralelas 4” úna tercera, son paralelas entre sí. “> “¿Dos planos son paralelós cuando no se en- . cúentran aunque se prolonguen indefinidamen- Figura 23... te; para.que dos planos sean paralelos basta que - sean perpendiculares á una misma recta... ++ Cuando dos planos son paralelos, toda recta perpendicular á uno de ellos lo és al otro y, si: se cortaú por un tercer plano, las intersecciones/resultantes son tambien paralelas. - | Dos rectas paralelas cortadas por dos planos paralelos son.
siempre iguales; si dos ángulos 'tienén sus lados paralelos son iguales: si dos . triángulos situados en planos paralelos, tienen sus vértices dispuestos de modo que uni- ' dos por líneas estas resultan iguales y parálelelas, tambien serán iguales. : 0 + = BN Se llama ángulo diedro la inclinacion de dos planos que se cortan. El ángulo diedro se mide por.el ángulo rectilínie formado-por dos rectas + trazadas Cada uná en uno de los. planos llamados caras del ángulo, perpendicularmente á la interseccion llamada, arista, de modo que se “encuentren dichas perpendiculares en un mismo punto de ella. Cuando el ángulo de estas líneas es recto, el diedro correspondiente tam-= bien lo es y los dos planos son perpendiculares entre si, Dos planos que se cortan tienen las mismas propiedades que dos líneas: ¿dos - planos .paralelos cortados -por un :terce lano, tienen tambien las mismas propiedades que: “dos paralelas cortadas por-un secante; ¡Para que dos planos sean perpendiculares. entre sí asta que uno de ellos conteng'á una-perpen ar al otro.
Sidos planos que se cortan son erpendiculares á un tercero, este es perpendicnl el la interseccion _ de los otros dos. dl Se llama ángulo sólido Ó ángulo - poliedro el espacio indefinido comprendido entre varios planos que se reunen en un punto que se llama - vértice del angulo sólido: las intersecciones de los planos de un ángulo sólido son las aristas y los ángulos de estas aristas son las.caras del poliedro. El ángulo. poliedro de tres caras se llama triedro, y en todo triedro se -verifica que cada uno de. sus. ángulos, planos ó caras es menos que la súma.de los otros dos y mayor que -su diferencia. , La suma de las caras ó ángulos plános de un ángulo sólido cualquiera, es siempre menor que 360% ó sean cuatro ángulos rectos. - Si se prolongan sobre el vértice todas las | . a: E + aristas de un ángulo sólido, estas prolongacio- nes forman entre sí otro ángulo sólido que no. - difiere. del primero sino. en. que sús caras” están: en órden inverso de las del' primero. Se lama poliedro, todo espació cerrado com-” pletamente por varios pl: Los poliedros se llaman esulares Ó irregula- .
TS, segun que sus aos alos y er Figura 25. ¿Figura :26. Figura 24, El tetraedro regular, figura 24, formado y por . | cuatro triángulos equiláteros. El exaedro formado, figura 25, por seis cua; drados iguales. Figura 28, Figura qn El octaedro, figura 26, formado por ocho EOS equiláteros. — 32 — El dodecaedro, figura 27, constituido por doce pentágonos iguales. Y finalmente, el icosaedro, figura 28, formado por veinte triángulos equiláteros é iguales. Figura 29. Se llama prisma un poliedro, figura 29, comprendido entre dos caras poligonales A BCD E, FG HIJ; que están situadas en planos paralelos y son iguales y paralelas, y cerrado por caras laterales A BG F, cuyos lados son paralelos dos á dos formando paralelógramos. E Las dos caras primeramente dichas 'toman el nombre de bases del prisma, y este, segun estas bases sean triángulos, cuadriláteros, etc., - sellamá prisma triangular, cuadrangular, etc.
Un prisma, figura 30, cuyas bases sean dos paralelógramos se llama paralelepípedo, y si - aquellas 'son rectángulos y las' caras laterales, son perpendiculares á ellos,.se llama paralelepípedo rectangular, verificándose entónces que “todas sus caras son rectángulos yy puede tomar- - se cualquiera de ellas por base. EA pa y .: Cuando la base es un cuadrado y la distancia “entre las dos caras es igual al lado. del cuadra- ' do y las caras y aristas laterales son perpendiculares á la base, el cuerpo recibe el nombre - de cubo ó exaedro que es la unidad de medida ara la comparacion de volúmenes y en él todas las caras, «ángulos y aristas son iguales. -Un paralelepípedo se llama recto cuando sus aristas son perpendiculares al plano de la base; la altura del prisma: puedé «medirse sobre una Figura 30. delas aristas laterales; cuando el prisma sea oblicuo es necesario para obtener la altura bajar una perpendicular desde uno de los vértices superióres al plano de la: base opuesta.
En' un paralelepípedo: cualquiera” las caras opuestas son iguales 'y, paralelas; las diagonales tienen todas su centro en el mismo punto; los ángulos sólidos opuestos son simétricos y el plano A B C D que -pase por dos aristas - opuestas divide la figura en dos prismas triangulares que serán equivalentes aun cuando las caras del uno estén dispuestas en un órden inverso á las del otro. é MA E z Todo cuerpo, figura 31, S A BC Den el que una de las caras 4 B C D sea un polígono cualquiera y las demás A S B.... sean triángu-.: . los que tienen todos su vértice. común en 8, se : llama pirámide. . ' Las pirámides son triangulares, cuadrangu. lares, pentagonales, etc., segun que la base sea h a un triángulo, cuadrilátero, pentágono, 'etc.; se llama pirámide regular cuando la base sea un - . poligono regular, y recta cuando la perpendicu- " lar bajada desde el vértice al plano de la base, que recibe el nombre de altura, pase por el cen=.
tro de dicho poligono regular; en este caso, las aristas laterales son todas iguales, y las caras triangulares están formadas por triángulos isósceles todos iguales entre sí.-. a Toda seccion a 6 c d e, figura 29, hecha en un prisma por un plano paralelo á la base da por: resultado un poligono igual al de la base. En una pirámide la seccion a ) e d, figura 31, paralela á su base, produce un polígono semejante — > - al dela base, y el plano de este polígono divide las aristas laterales así como la áltura. - proporcionales resultando que E: ÉN e Sa_ 8Sb _Sa $b _ ab be A TR e El poliedro ab:cd AB CD, comy ndi td z O pd y la base se co el nomóre de pirámide trucada Ciámido. =e DITámido truncada ó tronco de La esfera es un sólido, figura 32, en cuyo i O CI 7) Figura 82, >.
interior existe un: punto O que está ej : igual distancia de odolllos as h superficie y se llama centro de la esfera Toda” recta O 4 que va desde este centró á un punto de la superficie, se llama radio: cualquier recta, A B, cuyos extremos están en la superfi- CIé y no pasa por el centro, se llama cuerda sl pasa por el centro se llama diámetro siendo todos los diámetros ¡euales y dobles del radio La seccion € D K' hecha por un plano que pasa por el centro de la esfera da lugar á un circulo llamado máximo cuyo radio es igual al . E E de la esfera; si el plano secante no pasa por el “centro la seccion circular será tanto menor cuanto mas se separe dicho plano del centro; el . - plano perpendicular al radio en su extremo solo toca á la esfera en su punto y se llama plano tangente.” ! dl El diámetro 4 K perpendicular al plano “de un círculo. máximo C D £K, se llama eje y es además de esto eje de todos los demás circulos cuyos planos secantes sean paralelos al del círculo máximo.
; Los extremos del diámetro ó eje de un circulo máximo, se llaman polos y todos los puntos de una esfera pertenecientes á un círculo máximo equidistan de sus polos. El ángulo B A C, figura 33, de dos arcos de círculo_máximo, que Figura 33.. se encuentran en A sobre una esfera, .es el angulo D A Y de las tangentes trazadas en A ¿los dos arcos 4 By A C, y si tomamos sobre los dos arcos magnitudes iguales 4un cuadrante, el arco B C que une sus extremos, estará en un círculo máximo y será la medida del 'ángulo formaa do por los radios O By 0C, igual al formado por las tangentes, Se llama huso esférico la parte A BF A de la superficie de una esfera que se encuentra comprendida entre dos semicircunferencias cor- respondents á dos círculos máximos iy a Se llama zona esférica la parte de superfic; de una esfera, figura 32, comprendida entre dos planos paralelos CE D, A F B, que la terminan as ra la parte comprendida entre un plano y el espacio de la rficie de la esfera. .
Ed da e Si RENE Segmento esférico es la parte de esfera , era compréndida entre dos: planos, paralelos dentro de la zona esférica; la altura del segmento és la distancia entre estos planos. Cuando se cortan dos cena, la, Línea de intersección es una circunferencia, cuyo plano es -pernendi. línea que une sus dos contro ia ds e E E Figura 34, ? - El cilindro figura 34 es el sólido do por un rectángulo 4 BC D, que a revolucion, 6 gira alrededor de uno de sus lados: el lado móvil es YD Cy el 4 B fijo, se llama eje del cilindro: las bases del cilindro son los círculos engendrados por los lados 4 D y LC, que son perpendiculares al eje: el cilindro así producido, puede considerársele como un prisma recto de base redonda. En general se designa con el nombre de superficie cilíndrica á toda aquella que seria producida por. una recta indefinida llamada generatriz, que se moveria paralelamente á sí misma apoyandose en otra línea - que recibe el nombre de directriz. . + El cono es un sólido engendrado “por un al k - ¿> Figura 85.
triángulo rectángulo figura 35, B S C, que gira alrededor de uno de sus catetós B £, el cateto inmóvil es el eje del :cono ó su altura el cateto movible, es -el radio del circulo que sirve de base al cono y la hipotenusa es la generatriz que produce la superficie lateral del cono, el cono recto debe considerarse como una pirámide recta de infinito número de caras. 1d - En general se conoce por superficie cónica, 2 toda aquella engendradapor una recta indefinida, que apoyándose en un punto fijo $, recorre además los puntos de otra línea cualquiera llamada directriz. A A Las superficies cónicas, consideradas de este modo, tienen dos hojas simétricas con relacion al vértice. AE ET Para que un plano sea tangente á.un cilindro ó á.un cono, es necesario que solo contenga una generatriz de estos cuerpos y sea tangente tambien á la directriz... 00.0 Medir un cuerpo es averiguar cuántas veces su capacidad ó extension contiene la extension del cubo construido sobre una, arista de la di- : * mension de la unidad lineal. .:: :..
' Cuando el cuerpo que se mide es un páraleipedo rectángulo, que'es el caso mas común, se Obtiene su vólúmen .multiplicando sus tres dimensiones. Cuando es un prisma cualquiera, solo hay que multiplicar el área de su base por su altura. Una pirámide cualquiera tiene pormedida de su volúmen el tercio del producto del área de su base por su altura. 0 E Un prisma triangular truncado tiéne por medida el producto del área de la seccion perpen- - dicular á sus aristas por el tercio de la suma de ellas. 2 de e Un paralelepípedo truncado tiene por medida * el producto de su seccion recta por el cuarto de la suma de sus aristas. Aa _La superficie convexa de un cilindro es equivalente á la de un rectángulo que tenga por altura la generatriz y por longitud ó base la de la circunferencia que sirve de base al cilindro. La superficie lateral de un cono será equiva- — 40 —lente 4.la de un triángulo cuya altura será el lado ó generatriz, y la longitud de la base la de la circunferencia de la base del cono. La superficie de una esfera equivale á la de ' - cuatro circulos del mismo. diámetro. .
El volúmen de un cilindro, que ya hemos di- 7 cho que se debe considerar como un prisma, es igual al área de la base por la altura. El volúmen de un cono considerado como. pirámide, ya sabemos que será la tercera parte del área de la base multiplicada por la altura. - El volúmen de la esféra es el producto de su superficie multiplicada por el tercio del radio. Una zona tiene por medida su altura multiplicada por la circunferencia de un circulo má- . ximo de la esfera. | Un segmento de esfera. tiene por medida su k altura multiplicada por la semi-suma de sus bases, mas el volúmen de una esfera cuyo diá- -metro fuese igual á la altura del segmento. Problemas de superíicies y volúmenes. Para mejor comprension de la manera de medir las superficies y volúmenes de los cuerpos, vamos á dar á continuacion la resolucion de . todos los casos que pueden ocurrir, concretando la marcha á dimensiones determinadas.
Triángulos.—Sea un triángulo que tiene por “base 5 metros, y por altura ó perpendicular á esta base desde el vértice opuesto 4 metros: la superficie de esta figura será el producto de 5 por la mitad de la altura, ó sea 5 2 10 metros cuadrados. Cuadrado.—Si se trata de averiguar los me-.. “tros cuadrados que tendrá un cuadrado cuyo la- A do mide 3 metros, solo habrá que multiplicar este número por sí mismo, y el producto 9 serán los metros cuadrados de su superficie. El resto de los polígonos, ya hemós dicho el modo de descomponerse en triángulos, cuya superficie determinaremos segun el procedimiento que acabamos de indicar, dando como resultado de o de E poligono la suma de las superficies de los triángulos « biese dividido. 6 pi el Rectificacion de la circunferencia.—En toda circunferencia existe una relacion constante entre su desarrollo ó longitud y su diámetro, de E tado ess a longitud es igual al diámero, multiplicado por una cifra le; la misma 3,1416. a le e adn Ñ Si tratásemos de averiguar la longitud ó desarrollo de una circunferencia cuyo radio.
fuese 3 metros, y por lo tanto su diámetro 6, no habria mas que multiplicar este diámetro por la cifra constante, y el producto 18,87 metros seria la longitud buscada. | Superficie de un circulo.—El área de un círculo es igual á la de un triángulo que tenga por ba- , sela longitud de la circunferencia y por “altura el radio: si se trata de determinar el área de un circulo cuyo radio sean 3 metros, como en el caso anterior, solo habrá que multiplicar el re- / -sultado obtenido 18,87 metros por la mitad-del radio, que será 1,50, y el producto 28,27 serán E TOS cuadrados que comprende el círculo ado. : Sin acudir á este procedimiento puede obtenerse la superficie de un circulo, multiplicando el radio por si mismo, y este producto multiplicándole despues por la cifra constante 3,1416. Volúmen de un paralelepipedo.—Sea una viga de madera que tiene 16 metros de longitud, 0,30 metros de tabla y 0,25 metros de canto; su vo=| Timen en metros cúbicos será el área de la sec-.
- cion ó base, que es 0,30, multiplicado por 0,25, : que dan 0,075 multiplicado á su vez por la lon-! gitud 16 metros, lo cual da un producto de 1,20 metros cúbicos que tiene la pieza. Volúmen de una.pirámide.—Sea una pirámide cuya base sea un polígono cualquiera, cuya Ssuperficie hemos determinado por los procedimientos antes dichos, dándonos por resultado 6 metros cuadrados, y dicha pirámide tiene una altura de 9 metros: su volúmen se obtendrá multipli-| cando el área de su base 6 por el tercio de su al. tura que es 3, lo cual dará un producto de 18, metros cúbicos que será el volúmen pedido. - | Superficie lateral de un cilindro.—Ya sabe-. mos que la superficie lateral de un cilindro es igual á la de un rectángulo que tenga por base, la longitud rectificada de la circunferencia que sirve de base al cilindro, y por altura la misma! que tenga el expresado cuerpo. e E Sea un cilindro cuya base sea un circulo que tenga 3 metros de radio, y cuya altura sean 6 metros, y cuya superficie lateral Ó curva que: remos determinar.
Practicando las operaciones que ya hemos detallado al ocuparnos en uno de los anteriores párrafos de la rectificacion de la circunferencia, veremos que al radio dado de 3 metros le corresponden 18,87 ¡metros de desar; rollo, y multiplicando esta cifra por 6 metro de altura que tiene el cilindro, obtendremos 112,62 metros cuadrados, que será la superficie buscada. dB ad Si se tratase de obtener la superficie total del PE lo AE «cilindro antes dicho, solo habria que agreg: la obtenida el doble del área delierlo mE forma la base del cuerpo. 0 Area ¿ateral del cono.—El área lateral de un cono es igual á la de un triángulo que' tenga or base la longitud rectificada de la circunferencia que forma la base del cuerpo; y por altura la generatriz ó distancia que hay desde el vértice á un punto cualquiera de dicha circunferencia. E i Sea, por ejemplo, un cono que tenga por un círculo de 3 metros de fdio. por oa Me tros, y por generatriz 5 metros.
La longitud de lá circunferencia de la base, es, como hemos visto anteriormente, 18,87 metros; esta será la base del triángulo de igual área, y siendo la línea que tomamos por altura de 5 metros, su mitad 6 2,50, multiplicada por la base 18,87, dará 47,175 metros cuadrados, que será la superficie que buscamos. , Si se quisiera obtener la superficie total del' cono, bastaria para ello agregar á la superfcie obtenida el área del círculo que sirve de base al cuerpo. , ENS Superficie de la esfera.—Ya hemos dicho que la superficie de este cuerpo equivale al cuádruplo de la de un círculo máximo; si se trata de averiguar qué superficie tendrá una esfera de .3 metros de radio, solo tendremos que determinar el área correspondiente á un círculo de este mismo radio y hacerle cuatro veces ma- Or, Ñ ; ñ El área de un círculo de 3 metros de radio, . es, como ya hemos dicho, 3,1416 multiplicado .por 3, y multiplicado por 3, lo que da un producto de 28,27, y cuadruplicando este número, = a FO el producto 113,08 serán los metros cuadrados que tendrá la esfera dada.
V Volúmen de un cilindro.—El volúmen de este cuerpo se determina multiplicando el área del su base por su altura. Sea, por ejemplo, un ár., bol cilíndrico que tiene por diámetro medio metro 6 50, y por largo 12 metros. La base de este cilindro tendrá por radio 0,25 metros, y -por lo tanto, determinando el área que corresponde á un círculo de este radio, obtenemos el número 0,0625, que multipli-| cado por 12 metros de longitud, dará 0,75 6 3 cuartos de metro cúbico. Volúmen de un cono.—Ya se ha dicho que el volúmen del cono es igual al arca de la base por el tercio de su altura: sea un cono como el! propuesto anteriormente de 3 metros de radio en la base, 4 metros de altura desde el vértice del cono al centro del circulo que forma la base, y 5 metros de generatriz. : El área del círculo de la base, ya hemos visto que para un radio de 3 metros, equivale á 28,27 metros cuadrados, y multiplicando este númex| - TO por el tercio de la altura, ó sea por 1,33, el producto de 37,59 serán los metros cúbicos del volúmen buscado.
É Volúmen de la esfera.—El volúmen de este! cuerpo se obtiene multiplicando la superficie por el tercio de su radio. Sea la esfera antes | propuesta cuyo radio son 3 metros: la superície que se obtuvo fué de 113,08 metros cuadrados, que multiplicados por el tercio del radio, | que en este caso será uno, da por resultado 113,08 metros cúbicos. | 7 y — AD — Aplicaciones prácticas. Puestos nuestros lectores al alcance de los sencillos elementos de geometría que anteceden cuyo conocimiento es de la mas absoluta necesidad para la inteligencia de las diversas operaciones que pueden ocurrir en los varios ramos del arte de la carpintería, vamos á ocuparnos de su inmediata aplicacion á las operaciones mas usuales Ó elementales, resolviendo varios problemas de medicion y trazado de figuras; para : las operaciones que vamos á tratar solo se exie el uso de un compás de dibujo con piezas de recambio pará porta-lápiz, y un juego de regla — plantillas puesto que estas operaciones se ractican sobre una hoja de papel y no sobre la, madera. e a Figura 36. 1.2 Dividir una recta en dos iguales.
—Sea la recta A B figura 36, tómese una abertura de de a compás cualquiera, pero que sea mayor que la, “mitad de la línea dada y armada su punta con el lápiz trácense, haciendo centro en los puntos A y B, los arcos de circulo a 6 y e d, los cuales. se cortarán en los puntos mm n, uniendo estos, entre sí por medio de una recta 'el punto ó en que esta corta á la A B, será el centro buscado.: 2.2 Sobre un punto dado sobre una linea, levantar dá esta una perpendicular.—Sea figu= ra 37, el punto y el designado para levantar á la; recta A una perpendicular: con una abertura, del compás, tomemos sobre esta recta dos dis tancias y A y y Bisuales: desde los puntos A y. B con otra abertura mayor: tracemos los arcos Figura 37. a bc d como hemos hecho en el caso anterior, y uniendo los puntos de interseccion de estos. arcos con una recta que pasará por el punto y,* esta será la perpendicular pedida.
a Y e 3.2 Dado un punto fuera de una recta trazar desde el una perpendicular d ella.—Sea la recta A B, figura 37, y el punto fuera o; desde este como centro y'con un radio cualquiera trácese el arco de circulo M V que cortará á la: recta dada en los dos puntos m n con la misma abertura de compás y haciendo: centro en los . untos M y 2, se trazan los cuatro arcos a bcd uniendo sus intersecciones o p con una: recta esta es la perpendicular buscada. 42 Porel extremo de una recta que no se puede prolongar levantara esta .una perpendicular.—Sea .la recta 4 C, figura 38, y el punaos / - Figura 38, to.A el designado: tomemos un punto cualquiera O, fuera de la recta y haciendo centro en él tracemos un arco de circulo PD A C de modo que pase precisamente por el punto 4, para lo cual le daremos al compás la abertura O A; uniendo el punto Cen que este arco — 48 — corta á la recta A B con el centro O y prolongando esta línea hasta que corte á la circunferencia en D, tendremos un punto que “unido con el 4 nos da la recta D A, que es la per= pendicular buscada.
7 e 5.2 Levantar una perpendicular sobre el extremo de una recta cuando no hay debajo espa-, cio para trazar arcos de circulo. —Desde el extremo M, figura 39, donde ba de levantarse la Figura 39. ce perpendicular, trácese con una abertura cualquiera de compás el arco £ D y con la misma distancia, haciendo centro en Zi, córtese este arco con otro a; despues haciendo centro en esta interseccion D, trácese otro arco % 7, y uniendo el punto £ y el D con una línea pro= longada, cortará el arco 2 7 en su punto O, que unido con el M nos da la perpendicular bus-' cada. blema.—Dada la línea y £, figura 40, tómense 6.2 Otro modo de resolver el anterior pro- — 49 — sobre ella cinco distancias arbitrarias, pero iguales entre si, A BC D Er, á contar desde el unto 7, sobre el que se ha de levantar la perpendicular; tómese despues una abertura de compás 7 B, igual á cuatro partes y haciendo centro en 7, trácese el'arco B d $; tómese des- ] le Figura d0.. E ; de En o pues otra abertura de compás igual á las cinco partes A 7, y desde el punto C trácese otro arco que cortará al anterior.
en S, y uniendo este punto con “el y la recta XK S + es la perpendicular buscada. Lo AI 7.2 Dado un punto fuera de una recta trazar por este una paralela d ella.—Sea la recta dada A By el punto c por el cual se quiere ha- . Cer pasar la paralela, figura 41; trácese desde el punto C una recta oblicua cualquiera, C D, y desde D con un radio D C el :arco C Mm; des-' _ pues, con el mismo radio tracemos haciendo centro en C el arco indefinido D p a y tomando la distancia recta Ó cuerda del arco (Um, lle- — 50 — , ¿ vémosla sobre el arco. D p señalando de este modo el punto p el cual, unido con el. €, nos dará la recta 4 C, que es la paralela buscada. - - | A - Figura 41. - 8.2 Trazar lineas paralelas entre st por medio de la regla y escuadra.—Generalmente, Fignra 42.
cuando se trata de señalar varias paralelas 4- : — 51 — una recta A B, figura 42, se coloca uná regla - de modo que, teniéndola bien unida á: una escuadra, el canto m de esta coincida con la recta dada, manteniendo la regla bien fija en su posi- “cion y haciendo resbalar la escuadra :sobre el canto de ella, las diferentes posiciones que tome dicha escuádra darán siempre líneas parálelas en sus cantós, y la arista m' será paralela á la recta propuesta en cualquier punto que queramos párarla. : A: A a 9.2 Dividir una recta en un número cual- . quiera de partes iguales.—Sea la recta A B, figura 43, la cual queremos dividir en 8 partes A 1 1 py 1 1] Al ' t Figura 43. _ iguales:. por el extremo A trazamos una: línea cualquiera A M, y.
por el B otra paralela-á ella B N; y despues, tomando una distancia arbitraria A 1, la llevamos 8 veces á partir de A sobre la A M, y otras 8 á partir de B sobre la BN, obteniendo de-este modo las divisiones 1, 2, 3, 4, — 592 — 9, 6, 7 y 8 sobre ambas líneas; enlazando ahora: estos puntos entre sí de modo que el 8 extremo! de la A M quede unido con una recta al extre- ¡ mo B, y el 8 extremo de la B N quede enlazado: del mismo modo con la extremidad A, las inter-* secciones de todas estas líneas de enlace con la¡ recta dada producirán sobre ella divisiones que: $ - serán-los puntos.de division que. nos, proponia.] mos obtener. , . 10. Otro prócedimiento Sen, £gura 44, la, ON Figura 44.+ recta A B, que debe dividirse en las 8 partes! iguales; partiendo de uno de sus extremos A, trácese una línea indefinida A M, y- llévense' “ sobre ella 8 partes iguales, que producen las 8: divisiones 1, 2..... el. extremo 8 enlácese con el extremo B de la línea propuesta, y por los pun-3 tos 7, 6, 5.:... trácense paralelas á la' línea 8.
B; E / — 53 — E las cuales, én su interseccion con lá línea dada -A B, nos señalarán los puntos de division. que se buscan. 11. Construir un ángulo igual á otrodado.— Sea el ángulo BA C, de 45, el ÚN dado; Figaro. Es. E para construir otro igual á el trácese la recta a c indefinida, figura 46; despues, sobre el vértice del ángulo dado, con una abertura cualquiera y haciendo centro en A, ¡trácese el arco F L, y con la misma abertura, haciendo centro en q, trácese tambien el arco ¿ f indefinido; midase despues la longitud de la “cuerda -L F y llévese sobre elarco f , marcándole con el'punto y haciendo pasar por este y por a la recta a 0, el ángulo 6 a c será igual al ángulo propuesto. : 12. Dados los elementos de un triangulo, construir este.—Pueden ocurrir tres casos: ya se den los tres lados del triángulo, ya dos lados y un ángulo, ó ya tambien se conozcan dos ángulog y un lado. Si conocemos, figura 45, los treslados a D, bey cd, trácese primero, figura 46, uno de ellos q c, y desde a, con una distancia — 54 — igual áun lado a b, tracemos el arco ma; desde.
| € tracemos también otro arco 0 p, con la distan- : ¿cia'b cigual al otro lado, y uniendo el punto de [ interseccion 5 de estos dos arcos conh el a y el e, ; tendremos el triángulo construido. Si en vez de conocer los tres lados se conocie- ' sen los ángulos a c y el lado a c, no habria mas ¡ que cofstruir en los extremos, a y c del lado co- * za Yigara d6. - de eos: 0 A) nocido dos ángulos: úigualos Ale dados y pro-*| longar sus lados hasta, que se encontrasen, con] lo que quedaria formado el :triángulo buscado...
Si solo se conociese el ángulo a y los lados a 6: y 4 C, formaríamos el ángulo conocido y toma- ; ramos sobre sus lados dos distancias 4 by ac] 'iguales á la longitud de los lados conocidos, y-| uniendo los puntos 6 y c extremos de estas dis- UN tendríamos formado el triángulo pe- E ido E - - 13, Dado un ángulo cualquiera, dividirle en * - dos partes d hallar su bisectriz.—Sea, figura 47, el ángulo ML O que se trata de diyidir en dos: á - partes iguales; trácese á una distancia cualquie-" ] é X cd E ra, haciendo centro en el vértice, el arco a b, desde cada uno de sus extremos, con una. aber- ¿ura de compás arbitraria, se describen los ár- Ls e Figura 47. cos 11 y $ de: modo que se' corten; uniendo su, unto de interseccion con el .vértleo, la recta LK será la bisectriz buscada. 14. 20go un ángulo cuyo vértice: 20 está com- Figura 48. prendido en el trazado de terminar la direccion: dela bisectriz. —Sean las dos rectas, figura 48, ae / , - ! e y belos dos lados del ángulo propuesto: tracemos.
la recta A B que las corta á ambas, y en los : , puntos A y B tracemos las semicircunferencias,. _Ctuyrs, habremos formado de este modo cuatro ángulos, queson a A B, bBA,cA Bye: B A: trazando por los medios que conocemos las bisectrices A. m A n Boy Bp de estos cuatfio ángulos; estas se cortarán en los puntos? $, por ' los que haremos pasar una recta que es la bisec-' . Y pi 1 24 ¿ 3 » ; triz buscada. 15. Construir un poligono cualquiera igual , G otro dudo.—Ya hemos dicho que todo poligo- _no se descompone en triángulos, trazando diagonales desde uno de sus vértices á los demás: haciendo esto.con el polígono dado, le habremos descompuesto en cierto número de triángulos , que podremos reproducir-cómo hemos manifestado en el núm. 12, colocándolos en el- mismo órden que tengan en el polígono dado, y obtendremos'así una reproduccion del polígono que es el resultado buscado. 16. Dados tres puntos que no estén.en linea” recta hacer pasar por ellos una circunferencia.
Seanlos tres puntos A B C, figura 49, y tratemos de averigúar cuál es el centro de la circunferencia que pasa por ella: unamos estos puntos por las rectas A B y BC, que serán cuerdas de dicha . circunferencia, y por los medios que ya sabemos Jevantemos en el punto medio de ellas -láas perpendiculares 0.p y 0 9, las cuales se cortarán en * un punto o que será el.centro del círculo buscado. De este. problema se desprende el recÍproco: dado:un arco de circunferencia determinar su Centro; no tendremos mas que fijar tres puntos en dicho arco del círculo y trazar las cuerdas y e Ay sus respectivas perpendiculares, cuya intersec- "cion nos dará el centro pedido. ' 17. Trazar una tangente duna circunferen— cia.—Pueden suceder dos- casos, que el punto “de contacto se nos dé sobre la circunferencia, ó.. que se nos dé un punto exterior, desde el cual Figura 49, sea necesario trazar dicha tangente. En el pri-. mer caso se resolverá el problema, trazando el radio correspondiente al puntó.dado, y levantándole una perpendicular en su extremo que será la tangente pedida.
+ > A En el segundo caso sea A, figura 50, el punto por el cual ha de pasar una recta que sea tangente al círculo O; trácese la recta A O que une ' el punto dado con el centro de la circunferencia, - — 58 -— y sobre esta línea como diámetro, tracese la se-] micircunferencia AP O, la cual cortará á la cir-; cunferencia dada en el punto P: uniendo el pun; to A con el P, la recta A P m será «tangente, la que deseamos obtener. Figura 50. 18. Reducir un poligono cualguiera d otro 1 de un lado menos que contenga igual superficie. ) e . - a , Figura 51. Sea, figura 51, el polígono abed e, el cual queremos quede con la misma superficie y un lado | 'zal — 59 — menos: al vértice b de la prolongacion, / d, por el vér- “tice e comprendido por esta diagonal, sele traa paralela c f, hasta encontrará la prolon- acion del lado, y desde el punto de encuenfro /, se traza la línea f d, que será el nuevo lado que sustituye á los 6 cy € 4, quedando el nolíigono reducido á la figura a $de. .... Para reducir un polígorio.á triángulo no hay-mas que continuar la reducción hasta llegar yy esta figura.
Trazado geométrico de varios arcos. Llámase arco. en. carpinteria-á todo espacio cerrado por una superficie curva, cuya seccion es una linea curva tambien susceptible de trazarse por «medio de arcos de círculo de uno ó varios centros. E ee Los arcos reciben varios nombres segun su estructura, que son los siguientes: Arcos de medio punto, que “son aquellos for- - mados por una semicircunferencia, y rebajados ó escarzanos cuando solo son una fraccion que no llega á la semicircunferencia. Arcos apuntados, que son los formadospor dos arcos de círculo que se cortan en su parte mas alta, formando una punta que se llama vértice. Árcos, carpaneles ó-apeinelados, son los que están formados por arcos de círculo trazados desde varios centros, formando una curya contínua y finalmente, arcos elípticos que están formados por una parte de la curva conocida com el nombre de elipse. : A a “Arcos de medio punto.—Respecto al trazado prolónguese para esto uno de sus la-.
dos a b, y trácese la diagonal correspondiente A — 60 — de estos nada diremos, pues su nombre indica ya el modo de trazarse que solo está reducido ¿ marcar con el compás una semicircunferencis que pasa por los puntos que se hayan fijado de “antemano: los arcos escarzanos se trazarán de igual manera una vez determinado el centre "correspondiente. Arcos apuntados.—Cuando en un mueble y objetó cualquiera se desee producir «un. remate - 6 hueco'en- la; forma de arcó apuntado, se ob. tiene.su trazado como seindica enla figura 52, ! - - Figura 52 sean A y B los puntos que se trata de enlazar por este arco: tómese un radio A B,-y haciendo centro en A, describen el arco B C, y haciendo centro.en B,:el arco'A C, y su encuentro C será el vértice de dicho arco A C D, que es el arco “apuntado.
a Arcos carpaneles.—Estos arcos, cuya definicion hemos ya dicho, pueden estar trazados con tres, cinco, siete y hasta veintiun centros; todos ellos son rebajados, siéndolo tanto mas, - - cuanto mayor es el número de centros que ten- - gala curva; vamos á dar el procedimiento se- 3 — 61 — guido para el trazado de un arco de cinco .centros, el cual podrá variarse segun el número de estos que se fijen á la curva que se haya de trazar, y el cual no exige cálculo de ningun género: . : ps i Sea, figura 53, la abertura ó distancia a d, la Figura 53, ..
5d 4 que nos ha de “servir de base para el trazado; dividase esta en seis partes iguales a d, d.e, 4 €.....3 por los puntos'de division extremos d y, se trazan las líneas» dp ys y q, que formen en los puntos y y d, angulos de 60", con la horizon:; tal a b, y las cuales se encontrarán en un mismo punto ¿ del eje vertical; tomemos ahora desde, 4 basta 0, una distancia igual á la «q e, y el pun: to obtenido unámosle con el e y el /, por medio de las rectas o 2 y 0 l, indefinidas las cua; les cortarán á las r2 y s17, en los puntos p y q; hecho esto desde los puntos d y y, describiremos los arcos a7 y bs, con los radios iguales day gb, y obtendremos así los dos. primeros; elementos del.areo buscado: haciendo despues centro en los puntos p y y, con un tadio igual ápróqs, que con iguales trazaremos Jos segjundos elementos +2 y Ls, y finalmente, ha-: - ciendo centro en o trazaremos el arco 4d, que .enlazará los arcos anteriores, dando por resulta-' do el arco.seguido ar 1 m-.l s b, que es el pro=: puesto:.es evidente que- si repetimos el mismo: trazado por.
la parte inferior de-la recta:a 5, obtendremos un espacio cerrado por una Curva. seguida que se parece bastante á la elipse y se' llama óvalo, pero para trazarle hay otros medios mas expeditos. a A Arco eliptico d elipse.—Se entiende por elip-' se una curva plana tal que la suma de las distancias de cada uno de sus puntos m n, fignra 54, á otros dos fijos /”.f”, es siempré constante! é igual á una línea dada a b, que 'se llama eje. | En la elipse las dos líneas a 6 y c-d se llaman ejes, siendo el primero. el mayor y el segundo; el menor; el punto o en que se cruzan estos ejes | se llama centro de simetría: se llaman focos dos | puntos.f /”, de los que ya hemos dicho distan ' todos los puntos de la elipse una cantidad que. “sumada equivale al eje mayor a 0. h Para construir la elipse conocidos sus ejes, “es ES y preciso empezar por determinar los focos, para lo cual, con una abertura de compás igual al : -gemi-eje Mayor o 4 y haciendo centro en. c, -ex- “tremo del eje menor, se corta el eje mayor en «los puntos ff”, que serán los focos.
A - Figura IN = Sabiendo que cualquier punto del arco elíptico ha de distar de los puntos Y f ', Una distan cia a 6, tomemos desde el punto 5 una. distancia cualquiera, 6 y desde el punto f' como centro, describamos con esta distancia “un arco en 2 y Otro en 2”, y pasando despues al / con la misma distancia, tracemos los arcos en m y en m': tomando despues la distancia a £, y describiendo con ella desde los mismos puntos f flos arcos m m' n n' que cortarán á los arcos descritos anteriormente, tendremos en sus intersecciones cuatro puntos que Corresponden ála curva que tratamos de producir; repitiendo varias veces la misma operacion, obtendremos E y AE una série de puntos por los que haremos pasa; una línea que será la curva buscada. Este pro: cedimiento es pesado, y además no produce l; - curva con la limpieza que en determinados caso; se necesita.
dl Uno de los procedimientos mas expedito para trazar la elipse, es el llamado trazado di jardinero, el cual consiste en poner en las foco; dos puntas ó clavos, en los cuales se sujetan la; extremidades de una cuerda, ú hilo, cuya lon' gitud sea exactamente la del eje mayor: tenien do esta cuerda bien tirante por medio de un lapi; 6 punzon, y haciéndole marchar deslizándos, por ella sin aflojarla, nos trazará una Curva con tínua que será la elipse buscada. S l pl E 4 SN Figura 5. . : sel . r SE 4 En la ebanistería se emplea para trazar elip ses un instrumento llamado compás :elíptico - del que nos ocupáremos al describir las herra “mientas. 1 — 65 — Óvalos.—Las dificultades que presenta la elipse en su trazado, han hecho que generalmente ge la sustituya por un óvalo que tenga sus ejes iguales á los de-la elipse, el cual se traza por arcos de circulo, cuya operacion es mas fácil y roduce mas limpieza en el trazado: entre los varios procedimientos que para este trazado se . siguen, vamos á dar á conocer los mas general. * - mente empleados. - 1.
Sean los ejes dados, figura 55, AB y C D, | los cuales se cortan en ángulo recto en E, divicia B 1 de este modo, tomemos igual á élla Ja”, y desde los puntos B A primero, y. desde 1 diéndose mútuamente en partes iguales: tomemos la distancia C E ó semi-eje menor, y llevémosla sobre el. semi-eje mayor desde B á7;.la parte j E dividámosla en tres partes igúales, una de estas llevémosla en sentido invérso de , de modo que venga á I; obtenida la distán- JA K, Hitos despues comio centros con un radi mos los arcos FIG, NKH,F BG y PE x A 7 nos darán la parte del óval >, en las ext G DH, que limitarán y cerrarán la curva que nOs proponemos trazar. 2: 00 0202 2.0 -2. Sean los ejes dados AB y CD, figura 56, desde los puñtos.
A y O con una distancia A O; trácense dosarcos de circulo quese cortarán en b, y este punto unámosle con los A y O formando as el triángulo equilátero A b O: tomemos despues 3 la distancia O CU ó semi-eje menor, y llevémos-:¡ la sobre el lado O 6 de este triángulo marcan= do así el punto 1, y por él y por el € hagamos”, pasar una línea que cortará al otro lado del; triángulo A b en 2; por este punto 2, tracemos ¡ una paralela á la O b, que cortará al eje ma-¡ yor en p y al eje menor en Su prolongacion;. Figura 58. - 5 obtenidos los puntos p y Y, lleyemos sobre el eje menor una distancia o / igual á 0 Y, Y SO0-, bre el mayor o + igual á o p, y por estos puntos: hagamos pasar las líneas Y , Y Y Y ¿s, ty, har] ciendo ahora centro en p y r con un radio igual. á p A, tracemos los arcos 1 AS y 2 B y; y ha-¡ ciendo centro en los y £ con un radio y c, trace- - mos los arcos a C z y s D y, con lo cual obten=. dremos la curva buscada.
4 — 617 — Arcos vampantes 0 arcos de arranque desiguales Cquaaos por tranquil.—Esto arco; que suele á veces ocurrir para cerrar dos montantes de alturas desiguales, se traza del si guiente ma. - do. valiéndose de arcos de circulo... - - Trácese la línea a d, figura 57, que enlaza los. j ¡ SN A AT ol US E t A NS dos extremos de los montantes, y dividáse di há, línea en dos partes iguales, co Punto e sion será c: levántese la línea 'c d paralela á los montantes ó paramentos, y la' distancia c e com-. prendida entre el punto medio cy el e llévese: lecá f sobre 5 a; trácese despues la: / d persendiculará la a b, prolongando hasta “qué ensuentre la línea he en y, y tendremos que el Junto 4 será el centro delarco q d, y el punto y o será del d b.
: | Espiral.—Se llama espiral una curva abier- E 68 => á 1 “ta, figura 58, que va dando vueltas arrollándose sobre sí misma: para trazar esta curva, se emple- za por formar un cuadrado q b Cc d, cuyos lados se prolongan indefinidamente en uno de sus senr ! l ! ! ! l Figura 58, tidos; despues, haciendo centro en uno de lo 4 vértices del cuadrado a, y con un radio igual al E lado del cuadrado a d, se traza el arco d. e, pri mer elemento de esta curva; pasando despues al vértice 6 con un radio 5 e, se traza el arco € f;3 “deseáramos. de e te Hélice.-—Se llama hélice una curva trazada ' — 69 — asando al siguiente vértice del cuadrado con un radio e f, se trazará la parte de arco f.g, y viniendo al vértice d con un radio d y, trazaremos la curva y 4, con lo que habremos -hecho -]a primer vuelta de la espiral: si deseamos continuarla, volveremos al primer vértice a, y-con - unrtadio q /, trazaremos el arto / 1, y siguien- * do despues el siguiente vértice 5, se trazaria el arco 1./, y de este modo consecutivo lograríamos una curva muy regular de las vueltas que Figura 59.
; sobre un cilindro de tales condiciones; que desarrollado este cilindro sobre un plano, la curva dicha aparece en este desarrollo como una li-* - hea recta: para construir esta curva, sea, figupd a PES ra 59, el cilindro dado, visto en suelevacion se- | gún el rectángulo A, yen su planta ó proyeccion ; -segun el circulo B: á partir del punto 0, se di- , ” vide la planta en 24 partes iguales, como está .] - indicado en 1, 2, 3, 4.... 12...., y sobre la gene- ¡ -ratriz correspondiente á este punto o, origen de | ala curva, se mide la distancia a 6, que se llama paso de la hélice Ó espacio que tarda la curva * en dar la vuelta al cilindro, volviendo á la mis- ; -ma generatriz: despues este paso se divide en j * tantas partes ce f g..:. como hayamos dividido la circunferencia de la base, y levantando las ¡ verticales 11', 22,33"...
hasta que corten á las horizontales trazadas por los-puntos de division + del paso en los puntos 1', 2, 3', 4, obtendremos ¿4 asi una série de intersecciones poY las que po- | dremos hacer pasar una línea contínua que afec- | tará la forma a c b, que es la de la hélice. : ] Molduras. Ocurre con suma frecuencia en el arte de car- ¡ pintería, y mas aun en la ebanistería, emplear algunos adornos relacionados con la arquitectura “en el decorado de muebles, habitaciones, etc.; ! por esta razon hemos creido útil tocar, aunque '* muy ligeramente, este ramo, consignando la ; manera de trazar las molduras mas usuales y“! las relaciones de los órdenes empleados. * 3 Molduras.—Se llamarí molduras las partes -' salientes que, afectando Varias formas, sirven ¡ de adorno en la arquitectura. Las principales *i molduras son: el filete, la corona, la imposta * lisa Ó platabanda, el junquillo ó baquetilla, el * toro, el cuarto bocel, la media caña ó caveto, la escocia, el talon y la gola. * - do — Y — . Filete.
— Consiste esta moldura en un pequeño resalto cuadrado, cuya salida es igual á su altura, recorriendo en forma de faja saliente el objeto que adorna; para representarle, se trazan, figura 60, dos horizontales A By (CD yla Figura 60. ¿ vertical B D, de modo que se separe del para- : mento E F tanto como valga la B D. Corona.—La corona es una moldura cuadrada, saliente y prolongada, con cierta concavidad en su parte ó cara inferior: se coloca en las 4 Figura 61. : córnisas para resguardar los paramentos del polvo, lluvia, etc... A a a .. > Para trazar la corona, figura 61, se empieza por marcar dos horizontales A y E, terminadas Pi A por la A E como en el filete; algo mas adentro se traza la vertical B, que se enlaza con el extre-. mo Á con un pequeño arco, y finalmente, por el; extremo B se pasa la horizontal C, en la que se practica el semicírculo D que representa el goteron. : - : | AA E F 4 a] inca Figura 62.
Imposta lisa ó platabanda.—Recibe este nombre una moldura, figura 62, lisa y poco saliente, que se obtiene trazando dos líneas para-: lelas A y B enlazadas por una vertical que se: separa muy poco del paramento ó cara del ob-, jeto sobre que se aplica. e Toro y junguillo ó baquetilla.—Estas dos 4 | | | | j | | | | ¡ | | ¿ | | Va Pi 8 . molduras són idénticas, diferenciándose sola-, mente por su tamaño; se forma su perfil con un' semicírculo, cuyo radio y salida es igual 4'la mi-' tad de:la altura; cuando la baquetilla es bastan-. - te gruesa ó está apoyada sobre un filete, se llama: - toro; para representarla setrazan, figura 63, dos' A > horizontales A. B y. CD y la vertical E, desde “cuyo centro se describe el'arco de círculo tangente á las dos horizontales. 0 -: Cuarto bocel.—Consiste este en una moldura circular redonda formada por un cuadrante de circunferencia. Para representarle trácese, figuya 64, la horizontal A 'B, y sobre ella fórmese un junquillo dela.
conveniente altura,.á partir de > Figura 64, H, extremo de este; tómese la distancia H B igual ála altura deljunquillo, y desde B hasta C tómese la altura del cuarto bocel: bájese desde C una vertical y trácese el arco de círculo B D . y pásese por el punto D una horizontal, que sérá a de Figura 65, | - la línea superior de otro filete, cuya cara vertical será la prolongacion dela CD. En ,. El cuarto bocel puede ser inverso estando el. — Y — E filete G H en la parte inferior y el D en la su perior, sin que esto altere en nada"su construc cion. E A .Caveto 4 media caña.—El caveto es una mol dura circular cóncava formada por un cuadran? te de círculo, colocada inversamente á la.forma; en que está en el cuarto bocel, como se ve en la! figura 65; y cuyo trazado nada ofrece de parti cular ni distinto del anterior.
UN q Junguallo inverso.—Se da este nombre á una) moldura, figura 66, formada:por un semicírculo! 2 Figura 66.7 entrante; su construccion es la: misma que la de | la báquetilla 'ó toro, solo que la semicircunfe- ¡ rencia deberá trazarse hácia el interior de las $ horizontales en vez de hacerlo al exterior. 7 . £scocia.-—Cuañdo ¡por cúalquier combina- | cion resultan dos filetes A. y G, figura 67, de salida desigual, es preciso enlazarlos, por medio | de una superficie curva llamada escocia; para -' trazarla hay que emplear dos cuartos de círculo | . de radios diferentes, que se determinan del mo- -do que vamos á explicar. me 7 - «Por el punto F, extremo del filete inferior, se levanta el vertical Y H, y se.miden las distan- . Clas BH y F H: por el punto B se baja otra vere doi cama el tical B C que debe ser igual al radio del arco B D: para determinarle sabemos que la suma de los radios BC y E Fes igualsá H F, y la diferencia de ellos es B H:ó CE: por lo tanto, el «mayor B C será igual á la mitad de FH: mas la A = A Figura 67.
mitad de F B y el menor,-será equivalehte á la mitad E H menos la mitadde H B: esto es, que si la línea H Ffuese:ocho decimetros y la H B «dos, el mayor radio B E seria igual á cuatro mas uno Ó cinco, y el menor E F equivaldria á tres. Conocidos los radios, se levantan las verticales FHy BC, y se miden sobre ellas las corres- ¿pondientes distancias, trazando por un extremo "la línea C D, que será paralela á los filetes, y haciendo centro en C, se traza el arco B D, trazando despues el F D, tomando á E como centro. Si el filete superior fuese menos saliente que el inferior, la escocia resultaria inversa. .Otro modo de trazar la escocia es el seguido en el trazado de la curva de arranques desiguales, figura 57. 20 E Talon.—Recibe este nombre una moldura for-.
mada por dos arcos de circulo que son tangentes y están en sentido inverso: para construir el talon, figura 68, trazada la horizontal A B, 1 se toma la distancia B C, mitad de la-salida $ vuelo de la moldura: desde el punto C se baja la | vertical € D doble de BC; se traza despues la horizontal D F; desde el punto B se traza la lí. . Figura 68. . nea B E que pasa por el centro de la C D, y prolongada corta á la D G en el punto F: haciendo centro en € se traza el arco B E, y haciendo! despues centro en D,eon la misma abertura de compás, se traza el arco E /F que completa la! moldura. El talon puede ser inverso estando! -entonces el filete B en la parte inferior, y el ex-' tremo F en la superior. Ed | Gola.—La gola ó cimacio es una moldura formada tambien por dos curvas tangentes en sentido contrario, pero simétricas ála del talon. Para! trazar una gola, figura 69, determinada la ho» rizontal A B del punto A, se bajará la perpendi.
- cular A C, igual á la mitad de la altura del vuelo de la gola: trátese desde el punto Cla horizontal CD doble de C A; del punto D se tira la! perpendicular D F igual á A C, y desde el punto C como centro, se describe el arco AE, lo mismo que desde.D_ con el mismo radio se traza el E E, terminando con la horizontal F G, con' S : mm — jo que estará determinada la moldura dicha: en este caso como en los anteriores, la posicion de Figura 0 a 1 la gola puede ser inversa situando el punto A en la parte inferior y el punto F en la superior. -— Voluta jónica.—Esta voluta, muy empleada en arquitectura y adorno de,muebles y edificios, es úna espiral que da'tres vueltas y ter- “ mina en su centro por una circunferencia que se llama ojo de la voluta: cada vuelta, sin con-tar el ojo de la voluta, se aparta mas del centro, y por lo tanto, cada una está descrita por. medio de un cuadrado diferente, “y como tiene tres vueltas, se necesitan tres cuadrados ó doce centros para el trazado, cuya operacion vamos á de- - tallar.
Conociendo, figura 70, el punto A en donde empieza, y el punto C centro del ojo, se divide la recta A C en nueve partes iguales, toman- “do una de estas como radio del-ojo: el diametro - de este E F se divide en cuatro partes “iguales y en los puntos 1 4, y sobre ellos se construye el cuadrado 1, 2, 3, 4, cuyo lado:es igual al radio del ojo, y alrededor del cual se traza la pri- "mera vuelta A B de la voluta, siguiendo el. medio explicado al tratar del trazado de la espiral. o Para trazar la segunda vuelta B D, dividase Ú E Figura 70. se paralelamente á l2las líneas 5, 6, 8, 7; trácesela 6 7, y setendrá el cuadrado 5, 6, 7,8, por * medio del cual se describirá la segunda vuelta de la :voluta desde B á D. Por los puntos 9 y 12, trácense paralelamente á 1 2 las líneas 9 10 y 11 12, trácese la.
10 11, y obtendremos ' en tres partes iguales, como se verá mas claro! en la figura 71, y llévense estas divisiones sobre * C 4, obteniendo los puntos 5, 9, 12, 8: tiírense', las líneas C 2-y.C 3 por los puntos 5 y 8, trácen- ; ! El el tercer cuadrado 9, 10, 11, 12, alrededor del : O cual se describirá la tercera y última a curva que estamos trazando. > O - En esta voluta, para formar la continuación del filete L, se traza otra a 6 d; tiene esta el mis- “mo centro que la anterior, y-principia en q, distante de A, él ancho del filete. Se la traza lo mismo que la anterior, valién- Figura 71. y dose de tres cuadrados, de los. cuales el mayor vuelta de e ha de tener como lado la octava parte de g.E:. determinando, pues, esta cantidad y llevándola. sobre la E-F á partir de E, formaremos estos. cuadrados como se ha hecho en el caso anterior. para obtener los respectivos centros. . Ordenes de arquitectura, Se llama órden de arquitectura á la reunion de tres diferentes cuerpos, conocidos con el nombre de pedestal, columna y cornisamento.
Los órdenes de arquitectura son cinco, llamados: toscano, dórico, jónico, corintio y compuesto; tres de estos, el dórico, jónico y corintio fueron invencion de los griegos; el toscano y compuesto deben su orígen á los romanos. ? — 80 — Pedestal.—El pedestal es la parte inferior de un órden: debe: ser la parte mas robusta y me: nos decorada, como mas expuesta á los choques de los cuerpos extraños, con los que está mas en. contacto. Cuando corre "alrededor de un edificio ó columnata, se denomina stilobato: el pedestal se compone de tres partes, que son: zócalo, dado del pedestal y cornisa. Columna.—La columna es un cuerpo redondo: se compone de tres partes, que son: basa en su parte inferior, fuste 6. caña y capitel eúñ la par-| te superior. | Cornisamento. —Se denomina de este modo la parte superior del órden, la cual se compone de tres partes, llamadas arguitrave, friso y cornisa! Módulo. —El módulo es una medida conven! cional-que sirve de escala para representacion . y construccion de los órdenes.
Su magnitud ei - siempre la mitad del diámetro inferior de la co! lumna, y recientemente” se divide en treintg -partes para todos los Órdenes, con el fin de obte: ner mas exáctitud, sin perjuicio de que en Lal antiguas obras de arquitectura, como sucede e la de Vignola, el módulo está dividido en ca partes para los órdenes toscano y dórico, y el diez y ocho para los demás. Cuando -se trad di poner un dibujo arquitectónico en proporcion todas las dimensiones se refieren á su módulo Orden toscano. —Este órden, el mas - sencill .de todos, tuvo su origen en Toscana, ducado ita liano; sus proporciones relativas están compren didas en la siguiente tabla, popoeRdO la Jetras con las de la figura 12. :—8l — H Cornisamento. Cornisa A...... »====. 1 módulo 10 p: a riso. Bosa Doo, 1 > dea : o Misc ss AE y (EA AA 3 módulos 10 partes. : Columna. Capitel D....... a oóS pon Fuste E......... is ee 13 odo: A A | » 14 módulos, - Pedestal. | Cornisa Hi A e 9 Dado J.... e de a cds 3 mógulo 15 partes.
da iS a o » A módulos 12 partes, Altura total, 21 módulos y 22 partes, “ — 06 —; “Dorus, rey de - Achaya,que fué el 3 - Para fijarse en la colocacion re. lativa de estas - distintas partes téngase á la visa - tala figura 72 co mo hemos indi. cado. Ordén dórico.—| Este órden, que truir el templo de Juno en la ciufos que adornan el friso de su cor-: nisamento; sus proporciones se detallan en la si-: guiente tabla: — * — 83 — Cornisamento. “Cornisa........-.. 1módulo 9'/, partes, FrsO es oscar. LE AAA - Arquitrave. ias 1 O NOS ie E módulos 24 */, partes. Columna. EN Capitel......o.o.ooooooooo.... 1 módulo: Columna. .....o..... iS 15 .->»e BASA. o nconcoponn dean no 1 A o RE Pedestal. o Cornisa.......... +: »:módulo 20 partes... Dido: ¿ate os 2... 2.» 20.» Zócalo. A. E CN RE 4 módulos 20 partés, - Altura total, 25: módulos y 14:*/, partes, - a - Orden jónico.—Se: distingue este órden por i -las volutas de su capitel, de cuyo trazado. ya nos hemos ocupado anteriormente: recibe este - órden su nombre de Ion, «jefe de los conquista- -dores de Caria, á cuyo pais se llamó despues - Jonia.
o : SR Las proporciones de: este órden: son las siguientes: a de Cornisamento.. Cornisa. ............ 1 módulo 16 partes. -. * FriS0 o .cinecoo.. e AD ALQUIMIA VO mese A - 4smódalos 1 parte. AA Y, AUARE Columna. | Capitel. ......... 1 módulo 1-*/, parte. Fuste. .......... 15 » 28 1/4 »o Basa. ....omooo.» 1 > » » | 18 módulos >» partes. - Pedestal. CornisA....o.o.o.. » módulo 23 */¿ partes. Did. same 3 E +: NS. A Zócalo: omzuastas » 16% >» ; 5 módulos 9 partes. Altura total, 27 módulos y 10 partes. Ñ Orden corintio. —El órden corintio se distin-. gue por su capitel adornado de hojas de acanto, cubiertas por las volutas jónicas; este órden tiene modillones y dentículos en su cornisa;-el orígen de este órden se debe, segun refiere Vitrubio, al siguiente episodio: Una jóven de Corin-' to, próxima á casarse, murió repentinamente. Su nodriza colocó sobre su tumba, como recuerdo, un canastillo con algunos dijes que estimaba.
y, usaba con frecuencia y le cubrió con una losa: casualmente el 'canastillo estaba situado sobre - unas raices de acanto, y creciendo la planta o rededor del canastillo, llegaron las hojas á tro- - pezar con la losa, que las obligó á encorvarse| por sus extremos, formando unas volutas. El escultor Calimaco, que accidentalmente pasó por aquel sitio, sorprendido al ver unas formas, tan naturales y perfectas, concibió la idea del: capitel, al que dió la forma que hoy CONSerVa.. Ñ j E Las proporciones de este órden son las sj. guientes: ES i 5 - Cornisamento, Cornisa a 3 módulos 10 partes. Fris0.....:. is 1 » 13 >» Arquitrave........ 1 > -14 » 6 módulos 7 */, partes. Columna. Capitel...........- 2 módulos 6 partes. Fuste. ..icicnin.. > 16 >» 94 >» Basa....... a 1 0» » >» 20 módulos >» partes. - Pedestal. | Cornisa. .........- » módulo 25!/, partes. Dado. cz at E 4 » Zócalo... ...oo.oo..- 1. .> 13 > Pos 5 módulos 12 */, partes. Altura total, 31 módulos y 20 partes.
| Orden compuesto.—El órden compuesto es de orígen romano y es una reunion de todos los demás, especialmente compuesto del jónico y corintio, del que tienen las proporciones, y bajo cuyas reglas se construye, diferenciándose tan solo de aquel por los adornos del capitel, en el que las volutas son mayores y caen sobre.una corona de oechinos que corre sobre las hojas de acanto. a - En los cuadros anteriores hemos dado las al- . turas de las diferentes partes de los órdenes. El — 86 — 3 paramento del muro sostenido, el del arquitrave y el fuste ó caña en su parte superior, están en : el mismo plano y en la misma vertical, de la': cual dista el eje de la columna 25 partes: la sa- - lida del filete sobre el que se apoya la caña de la : columna es de 1 módulo, á contar desde el eje | de aquella, y el paramento del dado del zócalo ' | 4 y el de la parte inferior de la basa de la caña están en un mismo plano vertical, que dista del eje antes dicho 1 módulo y 10 partes.
E Cornisas de las habitaciones.—Sucede con fre- | cuencia adornar ciertas habitaciones ó muebles | con cornisamentos de los diferentes órdenes ' arquitectónicos citados: para fijar sus dimensio- | nes de modo que no resulte desproporcion que produciria mal efecto, se considera la altura : total como si fuese la de un órden completo y se hace una proporcion como manifestamos en ' el ejemplo siguiente: - Supongamos que la cornisa deba ser del órden * dórico, y que el muro tenga 12 metros de altura; como este órden tiene 25 módulos y 14 */, partes de altura total, Ó sean 25,45 y la cor- ; nisa tiene 1 módulo y 9 */a partes Ó 1,40, se ¡ - hará la proporcion 25,45": 1,40 : : 12: 2, de don- ' 1,30 <12 , de == ET 0,66 centimetros: altura que debe darse a la cornisa. , Impostas y archivoltas.—Se llama imposta la : parte de pilar en quese apoya un arco, y archivolta la faja ó moldura saliente que circuye este , arco. Hay tantas clases de impostas como órdedenes de arquitectura.
pe La imposta y archivolta toscana consisten en ., una faja angosta y otra mas ancha con un filete, las cuales se reproducen en ambos cuerpos. : ena lle Ei e e a it “filete, ca _tilla, filete, faja, y junquillo filete; la archivol- En y APT - Las imposta y archivolta dóricas constan de un filete, un cuarto bocel, una baquetilla, otro filete y dos fajas. * LeA La imposta del órden jónico se compone de ún filete, un talon recto, una corona, un cuarto. bocel, una baquetilla, un filete y dos plataban- «das; y la archivolta de un filete, un talon y dos fajas de platabanda. : La imposta corintia consta de las mismas molduras que la jónica, diferenciándose solamente en que en vez de las dos últimas fajas tiene solo una sola seguida de un junquillo y un filete; la archivolta tiene un filete, talon, corona, cuarto - bocel, filete, faja, baquetilla y platabanda. La pe compuesta está formada por un eto, corona, filete, gola recta, baqueta Consta de filete, gola, filete, corona, bocel, filete y faja.
á N Modtllones.—Reciben este nombre unas méngulas Ó apoyos que sirven para sostener las partes salientes de las cornisas empleadas especialmente en los órdenes corintio y compuesto. Consisten estos, en una cornisa cualquiera debajo de la cual se traza una espiral á laque se le enlazan otras curvas y espiral de modo que no sobresalgan del vuelo de la cornisa. Frontis 0 frontones.—Se da este nombre á . un adorno arquitectónico triangular ó circular, que se coloca sobre las puertas ó muebles; el espacio Ó fondo comprendido entre las molduras ue cierran esta figura se llama tímpano, y en el se ponen generalmente inscripciones ó bajos relieves. Omitimos mas detalles sobre la arquitectura por creer suficientes los dados para el arte que BA nos ocupa, pudiendo el que desee mas conoci. mientos en esta materia consultar el 7ratado de Vignola ó la obra de dibujo de 'D. Mariano Borrel, en las que hay minuciosos detalles que creemos ajenos á este lugar. ; d AAA A TA A A A A RIA — E >
Diversos Ramos De La Carpintería .——Clasipicacion De Las Maderas
El orígen del arte del carpintero se remonta al de la sociedad, como la mayor parte de las artes de primera utilidad. Su mas inmediata y primitiva aplicacion debió ser á la construccion de albergues, prestándose á ello la gran abundancia de árboles y la facilidad -en derribarlos y prepararlos, formando cabañas cubiertas exteriormente en los paises cálidos con cortezas y . erandes hojas de varias clases de plantas, y en los paises frios con bálago, césped y pieles de animales. IS | , Es un hecho notable que en ninguna de las cabañas construidas en los paises salvajes que conservan el sistema primitivo de construccion se encuentren las maderas ensambladas por el medio llamado vulgarmente de caja y espiga, siendo sumamente raro encontrar alguna que otra entalladura, y sin embargo todas las piezas * están combinadas entre sí de tal modo que constituyen un conjunto invariable; ligamentos foro ¿y PR mados con tiras de madera y cuero bastan para . sujetar entre siestas piezas, y rara vezlas cla.' vijas ayudan á la solidez del conjunto; estas li.
; gaduras están ordinariamente impregnadas de: sustancias que las dan flexibilidad y dureza: al mismo tiempo que las hace mas durables. Desde este primitivo sistema empleado por. log primeros carpinteros sin mas medios de eje-: cucion que las hachas de piedra, primer utensi-. lio que el hombre tuvo en su mano, basta las; infinitas aplicaciones que hoy tiene la madera | labrada por las herramientas perfeccionadas de que la industria dispone, media una gran dis-. tancia que representa el tiempo y trabajo de: muchas generaciones dedicadas á mejorar los medios de ejecucion con objeto de obtener las. y beneficios que la civilizacion comodidades trae CONSIgo. La profesion de carpintero, notable entre las: demás dedicadas á la construccion, ha sufrido: con el trascurso de los siglos y en vista de sus: 1 numerosas aplicaciones á las diversas necesida-. des de la vida, varias divisiones que son como hijuelas ó ramificaciones de un mismo tronco, recibiendo diferentes denominaciones, segun la especialidad á que este arte se dedica.
ñ Llámase carpintería de armar ó carpintería : _de-obras de afuera, la aplicacion que el arte experimenta en la construccion de obras dedicadas al recubierto de casas y edificios, formacion de tejados, suelos, techos, tabiques, esca-. leras, cimbras, andamiajes y todo cuanto puede relacionarse con la construccion de edificios en. la parte en que la madera entra en su formacion de un modo fijo y formando cuerpo con ellos. ] Esta profesion exige el empleo de fuertes y j ud h ¡ V | | | 4 El E 1 ] e ruesas piezas, que generalmente son de pino ó castaño y raras veces. de otras maderas, y el trabajo se hace al aire libre sobre la misma obra, siendo una de las operaciones de mas impor tancia-para esta clase de trabajos el aserrado de la madera en tablas para suelos cubiertas, etc. Se entiende por carpintería de taller, la apli-.
cacion del arte á la construccion de objetos destinados á diferentes usos, pero que se pueden trabajar lejos del sitio en donde deban colocarse, tales son en este caso las puertas, ventanas vidrieras de todas clases; las persianas, miradores, bastidores, etc., y toda clase de obra que se construye con determinadas dimensiones, se trasporta despues al lugar en que deba emplearse, ya venga armada ó ya vengan las piezas sueltas y se armen en el sitio que deban ocupar. A este género de carpintería se une la construccion de muebles ordinarios, tales como mesas de cocina, armarios, camas de tablado y de tijera, etc., y como complemento de ella puede considerarse la construccion de cajas, cajones, baules y embalajes.
, La ebanistería abarca la aplicacion de la carpintería á la construccion de muebles finos de maderas especiales generalmente venidas de los paises tropicales, las cuales son 'mas duras y susceptibles de recibir pulimentos y barnices en sus caras exteriores: comprende este arte la construccion de toda clase de muebles de salon, como escritorios, armarios, cómodas, camas, jardineras, sillas, sillones,.etc., y es en elque el gusto del artista, ayudado por los conocimien= tos de adorno y arquitectura, puede llegar á producir los mas elegantes y bellos objetos. Como complemento á esta rama de la carpintey Y — 92 — 7 : a ría, existe el barnizado de estos muebles y la | preparacion y aplicacion de estos barnices, com.: plemento queya en el dia ha llegado á ser casi un ramo ó arte especial. , o Existe además otra rama del arte de la car-' pintería que solo indicaremos de pasada, llama.
; da carpintería hidráulica Ó de ribera, la Cual tiene por objeto las construcciones navales, 6| sea la corta, labra y ensamblado de los cascos de los buques en los astilleros marítimos: como: para esta profesion se necesitan conocimientos | £speciales ajenos á.lá mayoría de los artesanos. que se dedican á la carpintería fuera de los puer-| tos, hemos prescindido de ella en nuestro Ma-| NUAL. PS Maderas. ! ES - Los árboles, que son el resultado de la vegeta. cion y el mas bello adorno de la superficie terrestre, son tambien uno de los mas preciosos y| ricos productos de la naturaleza: reunidos en bosques tienen una gran influencia en la temperatura y la salubridad de las comarcas en que: están situados. Sea el que quiera el sitio en que ' los árboles crecen, proveen á las necesidades humanas, ya con la abundancia de sus produc-* tos consistentes en frutos, resinas, etc., ya tam-: bien con la misma sustancia de que están for- | mados.
! Esta sustancia, que recibe el nombre de made- * | ra, es en la mayor parte de las especies, ligera, elástica, tenaz y de una larga duracion, deján- | dose trabajar de mil diversos modos: su aplicacion es inmensa, especialmente en las diversas ramas de la carpintería, en las que se emplean : grandes cantidades. La forma de los árboles :; M —9%8B= _ ermite obtener largos paralelepipedos que reciben el nombre de vigas y carreras, segun sus dimensiones, y en general piezas de maderas, cuyas combinaciones y enlaces facilitan medios rápidos para obtener grandes construcciones. Si cortamos un árbol maderable perpendicu- Jarmente á la longitud de su caña ó tronco, se ve ue está compuesto de tres partes principales ue se diferencian perfectamente á la simple vista: estas son la corteza que rodea el árbol, la médula que ocupa el centro, porlo que tambien se llama corazon, y el ¿eñoso que se encuentra repartido -circularmente formando capas entre las dos anteriores.
En la sustancia leñosa se ob-= servan además dos variedades bien notables: la úna que rodea la médula mas considerable y mas dura que constituye la madera propiamente dicha, y la otra mas tierna llamada albura á causa de su color blancuzco, y no es mas que una madera imperfecta que forma en derredor de la primera una capa mas Ó menos delgada. La capa de corteza mas en contacto con la albura se llama liber ó epidermis, y esta, que se desarrolla en la primavera, y en el otoño se reparte formando capas que se van trasformando en alburas, las que están mas en contacto con esta, y en corteza las que forman la envoltura exterior.
pe A medida que se producen Cada año nuevas capas de albura, va engruesando el árbol formando cilindros concéntricos, que serán tanto mas numerosas cuanto mayor sea el número de años que tenga el árbol; siendo opinion muy generalmente admitida, por mas que no sea del todo cierta, que el número de capas concéntricas que se observan en el corte trasversal de un la densidad de la madera y su dureza: se ha ob-' .servado que las maderas sumamente duras, tales como el ébano, apenas tienen perceptibles sus e el suelo, tienen una organizacion poco mas ó -nistería y escultura. gd | . | tronco representa el número de años del árbol del que provenia este tronco. | No es fácil fijar la vida delos árboles: se cres que la encina puede vivir mas de trescientos años, y los antiguos bosques suministran pruebas de esta opinion, si se cuentan las zonas Con. céntricas de sus troncos.
En la encina las Capag' anuales tienen de tres á cuatro milímetros de grueso, y cada una de ellas está formada por una sustancia leñosa, dura y sólida en la madera perfecta: otra sustancia existe distribuida entre estas capas y las reune entre ellas formando ung especie de tejido, la cual es mas esponjosa. | Cuanto mas capas contengan los.árboles mag: años tienen, y cuanto mayor número de ellas se encuentren en el mismo diámetro, mayor será: capas cencéntricas. Li E Las raíces de un árbol, aunque enterradas en' menos semejante á la del tronco, y las ramas muchas de ellas, se emplean como madera en los trabajos de taller, y especialmente en la ebaaii Enfermedades y defectos de 'las maderas. Sucede con frecuencia que el carpintero está en el caso de comprar la madera en pieza, ó sea | en trozos de árbol sin escuadrar, y nos parece | por lo tanto oportuno indicar las enfermedades ' y vicios de que puede adolecer, y los medios por ; los cuales pueden reconocerse. A Por regla general la regularidad en la redon-.
ls aso cli acid lag | a dez de un tronco, su rectitud de un extremo 'al “otro, su corteza fina, indican una madera de puena calidad: toda apariencia de nudos, lobanillos, tumores, hinchazon, cicatrices ó llagas, son signos infalibles de que la madera tiene algun vicio 6 defecto. po La existencia de setas ú hongos frescos.en un 4rbol cortado algun tiempo antes, son signos, ciertos de que ha permanecido en algun paraje húmedo, y demuestra algun defecto interior por el cual la madera ha sufrido notable alteracion. Los defectos que las maderas pueden presentar son: la doble albura, la desigualdad de fibras, Jos nudos, las heladas, las venteaduras, los retorcidos, los escaldados ó quemados, agusanado, cárcoma, y la caries. “La doble albura es uno de los mayores defectos que puede presentar una madera; afortunadamente este vicio es bastante raro.
Consiste en dos capas de albura separadas por una capa de madera perfecta, originando por esto una gran érdida de madera y un gran gasto de mano de obra para quitar toda la parte que abarcan estas tres capas, con objeto de limpiar la capa interior de madera compacta, única utilizable. La desigualdad de fibras consiste en la mala reparticion de las capas, ya estén estas acu-. muladas á un lado, ya estén onduladas y-for-. mando como nudos unas con otras, lo cual hace que el trabajo de labra sea difícil y penoso; únicamente suelen tener aplicacion estas maderas en las obras que han de estar expuestas á la humedad. y : Las maderas nudosas son viciosas atendiendo á que los nudos interrumpen la rectitud de las fibras leñosas; los nudos son la prolonga- : — 96 — , ] cion de las ramas á través .de la madera per.| fecta, y suelen dar lugar despues de secos ¿| agujeros causados por el desprendimiento del corazon ó médula de la rama que permanecia implantado dentro de la pieza de madera.
Las maderas heladas son causadas por lag| heladas en los, crudos temporales de invierno; | esta madera es considerada como dañada por: que la adhesion lateral de sus fibras está des. truida ó al menos alterada, lo cual disminuye su fuerza y además porque durante el trabajo se desprenden trozos de madera que hubiera! sido necesario permaneciesen en su sitio. | Las maderas venteadas óagrietadas son aque, llas que presentan numerosas rupturas de suy fibras perpendiculares ó longitudinales; este defecto puede provenir sencillamente de un desecamiento algo rápido, pero si estas hendidu, ras penetran hasta la médula inutilizan la madera para determinados usos, y en todo caso siem. pre acredita este defecto la poca cohesion y flojedad de la madera que adolezca de este defecto. Las maderas retorcidas y arrolladas no deben encontrarse en el comercio porque cuando se corta un árbol de estas condiciones se dedica, desde luego, á leña ó combustible; mar.
chando sus fibras en sentido espiral ó retorci, das se cortan varias veces al fraccionar ú des; piezar la madera, y no se puede dar ningun corte al hilo, por lo cual es imposible practicar ninguna ensambladura. +] Las maderas escaldadas 6 quemadas deben estar rigurosamente excluidas de toda clase de trabajos, á causa de que este vicio es un princi: io de corrupcion que no termina hasta podrir a madera completamente, y es debido á que y . dE E 1 . — 9 esta despues de cortada no ha sido pue: | | de sad. a sido pues buenas condiciones á fin de que la sávia e ho que completamente. j 5 e o Importante excluir estas ma- 'as, cuanto que pro | de LO agánd esta enfermedad de unas á otras proa 4 Doco Hnos e E rad facilidad, se destruiria la 0 ue hubiesen sido empleadas niov, | ea A doleciesen de este defecto. * 28 pls as agusanado ó carcoma y trabajo de a esulta del trabaj¡ 0 pos gusanos que nacen de los huevos de. postacos por sus madres en la madera: sin em- Paro: los que atacan á-la madera en obra no son a . MISMOS que atacan á los árboles. como Pudiera creerse.
Hay que observar que la grado facilidad para picarla y colocar sus huevos, Siendo, porlo tanto, este vicio mas bien que una enfermedad particular. La Carcoma manifiesta á veces en la madera apilada pe manchas blancas, y los gusanos que la Cortos ; marchan unos en direccion de la fibra y otros pa adolezca de él puede contagiar á, las La madera careada ó e pasada proced pe deunárbol que ha experimentado ler Da cn ermedad, por causa de lá cual ha muerto. . e. € conoce en que la madera cortada ó el ár- . de ; ne ee año llenos de pequeñas Plantas pao les como setas, hongos, vejigas de ! — 98 — La cartes seca es una descomposición pro- .. ducida por la vegetacion de los parásitos antes. ; citados, y se propaga rápidamente, si bien es. ; probable que cierta disposicion de la. madera, ' - un principio de escaldado, por ejemplo, se pres - te á este desarrollo y lo facilite. A De lo dicho anteriormente se deduce que lás' ; piezas de madera, para ser admitidas en un trabajo de alguna importancia, independientemen-.-. te de las dimensiones que sean necesarias para.
| el uso que deba hacerse de ellas, deben ser de buena calidad, de madera seca, sana y perfecta, .. cortada por lo menos con tres años de anticipa- * cion, procedente de buen terreno y de árboles + cortados en buena estacion. Deben tener la fibra. ¿ recta, y su rectitud no debe ser el resultado del 4 trabajo del hacha 6 de la sierra, sino propiedad .: natural del árbol de que proceda; sus fibras deben ser lisas, sin ondulaciones ni trenzas, y no: 4 deben estar desviadas ni cortadas por nudos ni. q fracturas. | EN La percusion y el color son los medios de; conocer y probar las piezas de madera que no 4 presentan exteriormente signos de su deterioro . ¿ interior: para esto, teniendo en cuenta que un , y “color igual y característico es señal de buenas -: condiciones en la pieza que se examina, se Co- 3 loca esta sobre dos apoyos y despues se la grol-- ¿ - pea porlas cabezas con un mazo: puede tenerse .
| la certidumbre si los golpes no producen un tono limpio y sonoro, que las piezas tienen algun de- + -fecto interior, tal como cavidades, producido por : : el agusanado ó caries, ó partes hendidas ó agrietadas recubiertas por madera formada despues y de los accidentes que las han producido; con alguna práctica, golpeando en diversos sitios, se . : — 9 — uede llegar hasta señalar el sitio en que existe el defecto, á menos que la totalidad de la pieza . haya perdido su cualidad sonora por un princi- ¡o de escaldado ó por otro cualquier defecto, lo cual se conoce desde luego por su color y por su olor desagradable al cortar al asti de la superficie. á as sstillas Clasificacion de las maderas. 1 Las maderas, consideradas bajo el punto de vista de sus aplicaciones á las artes y.á'la industria, deben considerarse divididas en cinco grandes grupos que podemos llamar de made-. ras duras, resinosas, blancas, finas y exóticas.
El primero, ó maderas duras, comprende aquellas de fibra compacta entre las que la encina es el modelo: las demás especies comprendidas en este grupo, no tienen mas que un empleo subsidiario á falta suya. : El segundo grupo ó maderas resinosas, no cede al anterior en importancia comprendiendo todas aquellas que tienen por tipo el pino, que por sus dimensiones, elasticidad y barabura, es en muchos sitios la única madera empleada. El tercer grupo, comprende las maderas blantas y blandas que sirven por tipo el álamo 6 chopo, las cuales crecen en los sitios húmedos y recompensan ó resarcen sus malas cualidades y corta duracion por la rapidez de su crecimiento y facilidad en su labra. La cuarta division abarca todas las maderas finas indígenas que tienen por tipo al peral, cuyas fibras finas y unidas se prestan á trabajos de ebanistería sumamente delicados, pero que ceneralmente no adquieren grandes dimensio- — 100 — nes y no son empleadas sino en objetos pequeños y esculturas. La quinta division finalmente, comprende las maderas llamadas preciosas ó coloniales, á Cau-.
sa de que vienen de varios sitios de América y Africa, y reconocen como tipo el ébano: son de: fibra muy unida y compacta y de colores que; adquieren gran brillo con el pulimento, empleándose exclusivamente en la ebanistería para: la confeccion de los muebles de lujo. 3 Damos á continuacion un estado tomado del Tratado de carpintería de Mr. Emy, designan-, do los nombres, alturas y crecimiento, terrenos! y peso de algunas de las cuatro primeras divi. siones de las maderas. ; | | | MADERAS. ; Metros.| Metros, Mils.| Mils.| Mils. vis (135: Terreno húmedo. Terreno arenoso elevad a . Ls il der. dd PP EC Crecimiento anual, sue ol y A E E pa ; do Altura A cal y Terrenos en que mejor O del [8 138] 5 Ss O Arholes, col?a| PB SE Eno total. | tronco. | B3 |: El se producen. 343 2 A S : H Ñ OBR mi PE ¡B| 3 Al Encina........... 5440| 5415] 17 | 5 | 30 Toda clase de terreno. Castaño silvestre. .| 54401 5415 16 | 5 | 30 Idem. 685 Di AAA | 5440| 5415] 23 | 7 | 30 Terreno margoso. 700 Nogal. ........... 8á15| 24 5| 28 | 9 | 30 Terreno rico y hondo.
656 Hayd +0niscóis 15440| 6416| 20 | -6 | 30 Terreno graso y húmedo... 720 Fresno. .......:». 15449 5415] 30 | 9 36 787 64920 Terreno graso y húmedo. ) 54151 14] 4 | > Idem. 7. | 5415] 21 7-65 Terreno guijarroso. '. | 702 ¡ Hojaranzo.. ..... 8415| 34 7/17 | 5| 41 Terreno frio y árido. 760 aa is 15440| 5415] 27 | 8 |32 | Terreno húmedo arenoso. 549 PITO 0 15440|.5415| 35 |,11 [110 Terreno seco. - 538 Dal nnrato 15440] 5415] 59 | 19 | » [Terreno húmedo y pantanoso.| 449 ACACIA. .eocoooso 8415| 4á 8| 32 | 10 | >» [Terreno ligero, hondo y seco.| 676 Laurel......+....1 8415| 24 6] 19 6| >» Terreno ligero y cálido. 695 Castaño de Indias. 115440! 4415] 37 | 12 | >» | Terreno arenoso margoso. 657 Maderas finas. Serval.......:... 15440| 4412] »| »| » Terreno fresco arenoso. 914 Penta esa rs 84151 34 7| 6 | 2 | >» Terreno húmedo y frio. 910 Manzano... ...... 8ál5| 24 61 22 | 7 | » Buena tierra, 706 Alis0. ........ 1 8415| 44 6] >» » » Idem. * 736 | NísperO.......... 8415 34 8] >| >| » Muy arcilloso. 879 CérezO.......... 8á15| 74 8|.19 | 6 | >» Arenoso fresco. €». Il Ciruelo.t.... ....
8415| 24 6118 | 5| >» Todo terreno. 761 ] Madroño.........1 64 8] >» | ».| >| » Terreno arenoso. » (MAA «| 8415) 34 7| > » >» Seco y caliente. 919 — 104 — Los crecimientos, alturas, desarrollos y ter.-3 renos de las maderas exóticas, no hemos creido y necesario consignarlas por no prestarse al cul. tivo en nuestros paises templados. - 23 Todas estas maderas se clasifican segun lag ¿ aplicaciones á que se dedican en los diferentes - ramos de la carpintería; por esta razon el olmo y el fresno, que rara vez entran en la composi: ¡ cion de las grandes armaduras ú obras de afue-: ra, son preferidas por la tenacidad de sus fibras -en la carretería ó confeccion de carruajes que; emplea tambien el abedul y el hojaranzo. Este:¡ -y el olmo, poco alterables por la humedad, se ' escojen con preferencia por los fontaneros para ¡ hacer tubos y cuerpos de bomba.
8 La tonelería emplea con preferencia la en: cina y mejor aun su variedad conocida por ro- A ble á causa de su impermeabilidad y buen sabor que comunica á los líquidos fermentados; ¿ se la parte á propósito en el monte cuando está j fresca, ó recien cortada, en duelas y traveseros:-] para la construccion de los toneles. -4 La encina y el haya sirven juntamente para ¡ las obras de cedacería, á cuyo fin se las corta ¡ frescas en tiras ó planchas delgadas que se ar- ; rollan formando los aros de los cedazos. 9 - El álamo blanco y el haya, casi sin empleo ¡ en las grandes construcciones, se cortan, divi-; den y trabajan aun frescos para construir uteh- ¡ -_silios de menaje doméstico, zuecos, raederas, ; paletas, etc.; los aros de tonelería se fabrican] con los brotes de siete á.ocho años frescos y ] hendidos por su centro; se prefieren para esto. ' los de castaño, fresno, encina y sauce, y de las. , mismas maderas se sacan los mangos y empu-: ñaduras de los instrumentos aratorios. 200 AN — 105 — -.
Los mangos delos instrumentos cortantes or percusion se escojen con preferencia entre el fresno sin nudos. ae Los torneros emplean en sus objetos el cerezo, fresno, nogal, el boj y aun el haya. . La carpintería de-máquinas emplea órdinariamente las maderas mas duras del cuarto . rupo, sobre todo para los engranajes; todas estas se trabajan casi exclusivamente: por- los ebanistas y mueblistas para el decorado y adorno de sus producciones al propio tiempo que las maderas exóticas. e uo. Vamos á continuacion á dar una descripcion detallada de las principales maderas empleadas en los diversos ramos de la carpintería.. . Maderas duras, ES . Encina.—La encina es uno de los árboles mas útiles é importantes de la carpinteria; su' corteza es de un gris rojizo, las hojas ováles y cortadas por muescas redondeadas, su fruto es la bellota, el color de la madera de encina es amarillento, algo oscuro cuando está recien . cortada, llegando á negro cuando está expuesta. al'aire Ó sumerjida en agua; suele tener una albura algo gruesa fácil de distinguir, dela que es preciso despojarla completamente.
- Las fibras de la madera de encina son rectas y muy compactas, y cortadas desde la circunferencia al corazon, presenta anchas placas, brillantes y satinadas que resultan de partir sus mallas. Crece con lentitud este vegetal, tardando mas de doscientos años en formarse, y su vida dura de cuatrocientos á seiscientos años, adquiriendo un desarrollo medio de 27 metros de al- — 106 — tura, con un tronco de 15 de largo por 0,8 de diámetro. a E Ro Se distinguen gran número de especies y ya. riedades, como son la encina comun, la de la; Pirineos, el roble marojo, el roble quegigo,] coscoja alcornoque, etc., pero todas ellas puede; reasumirse en dos especies principales dentyj de las que están comprendidas las demás. ]x primera es la encina de bellotas grandes en: que éstas se presentan solas, ó cuando mas ey grupos de á dos, de hoja grande, de corteza lisa y de madera amarillenta, compacta y fácil q hendirse, que proporciona grandes troncos y ez fácil de trabajar por la buena constitucion de sus fibras.
La segunda es la encina de bellotas pequeñas reunidas en racimos de tres á seis, de - corteza agrietada, hoja pequeña y el color dé la madera oscuro: no proporciona tan buenos rex sultados como la anterior, en cuanto á la constitucion de sus fibras, pero es mas dura, y aunque mas dificultosa de labrar, resiste mejor las influencias atmosféricas. EE " Bajo el punto de vista de la resistencia, la en. cina es la mejor madera de construccion: és elástica, fuerte, poco propensa á podrirse por: las alternativas de humedad y sequía, y aislada' del agua ó constantemente sumergida en ella,' puede decirse que es eterna. as - Castaño.—Ocupa este árbol uno de los prime-. ros puestos entre los productos forestales: es muy! . abundante en las provincias del Norte de Espa-1 _ ña, y tiene bastante analogía con la encina, dis. tinguiéndose su madera, no solo por el color' que es mas claro que el de aquella, sino por las. 'radiaciones de sus fibras, que apenas se conocen.
Las dimensiones del castaño varían mucho Eb = 07 endo por término medio de 24 metros de altura, de la que 14 son de tronco cón un diámetro e 0,70 metros: á los setenta años alcanza el cas- “año las dimensiones de una encina que tenga “ciento cuarenta. Se conocen dos variedades de “este árbol: una que produce castañas aplanadas por nacer dos ó tres bajo la misma cubierta ó “erizo, y Otra que las produce aisladas y redondas. , “La madera de castaño, aunque mas ligera que la encina y con el inconveniente de podrirse cuando está empotrada en obras de fábrica, se usa bastante en la construccion y especialmente en la tonelería y carpintería de taller. - Elcastaño comun resiste á la humedad, por lo cual puede vivir sin deterioro bajo el agua, siendo por tanto muy útil para las construcciones hidráulicas; pero al contacto del aire se apolilla interiormente, sin dejar percibir al exterior la.
mas pequeña enfermedad, razon por lo que es necesario reconocer prolijamente las maderas antes de emplearlas; además, á medida que envejece se hace quebradizo, se desprende en astillas, se hiende y hace necesario su reemplazo, ó cuando esto no es posible, el empleo de anillas y cinchos para sostener su descomposicion. - Cuando el árbol se ha cortado jóven, la madera conserva siempre gran elasticidad, y su duracion es mucho mayor al aire libre. —. Olmo.—Este árbol, que constituye en nuestro pais una gran riqueza en muchos puntos, se emplea poco como madera de construccion ó de armar, y esto en los puntos en que escasea otra especie de árbol. En cambio se usa mucho en los molinos y en la carretería y aperos de la- . branza, en timones, lanzas, varales, etc., y én — 108 — E tornillos para prensas de vino y aceite; la ma dera de olmo es rojiza oscura, muy fibrosa dura, flexible y difícil de trabajar, prestándosg! no obstante, bastante bien á la construccion de piezas curvas.
En la ebanistería se emplea pre: ferentemente la variedad conocida cón el nom: bre de olmo retorcido, llamado así porque, :; consecuencia de la poda anual de sus ramas, $ ve detenido en su crecimiento y toma en grueso lo que no puede en altura; el hilo de la madera. impulsado por la fuerza de la vegetacion, si retuerce en todos sentidos y se tupe de tal mod] que es difícil distinguir sus fibras. La maderg toma un color rojizo en sus capas, y sus brillan; tes dibujos y variados colores, causados por el enlace de las fibras, constituyen una de las mag bellas maderas de adorno; tiene, sin embargo el inconveniente de que el enchapado hecho cor ella se despega y abofa con facilidad, saltando la chapa en astillas. OS Una de las especialidades del olmo es su lo: banillo ó trepa, tan apreciado por escultores y ebanistas.
Este es casi siempre el resultado de una herida ó una enfermedad del árbol; en uno - ú otro caso se forma por el extravasado de la sustancia medular que penetra en las capas fibrosas; la protuberancia que esto ocasiona se cubre de multitud de retoños que atraen á esta parte la sávia, y que ahogándose mútuamente por no tener fuerza bastante para absorberla, la hacen volverse sobre sí misma y formar una vegetacion particular dentro de la vegetacion del árbol. Dos clases de lobanillo se conocen: una de grandes dimensiones y dibujos que es la - mas apropósito para los muebles, si bien tiene un colorido muy abigarrado, y otra cuyo dibujo — 109 — está regularmente ondulado y de un matiz mas oscuro é igual; en ambas, el grano es fino yson difíciles de pulimentar, dóciles á la herramienta muy raros en los árboles. La vida del olmo no asa de cien años sin envejecer; sus dimensiones varían poco de las del castaño, y las diversas Variedades de olmos se clasifican en dos grupos, segun tengan las hojas grandes ó pequeñas.
Noga!l.—Este árbol, bastante abundante en España, es de gran tamaño y de grandes ramas y anchas hojas; su tronco es liso y cenizoso en los árboles jóvenes, y su corteza se agrieta con los años. La madera de nogal es suave al trabajo é igual en su grano, y su color es pardo sin ser abigarrado. Los nogales son de dos clases con relacion al color de la madera: el blanco y el negro. ll primero, que es el mas comun, se emplea macizo: el segundo, de un fondo pardo con vetas mas oscuras dispuestas de un modo semejante al de las de la caoba, se presta mas al chapeado por su naturaleza, que permite formár dibujos muy regulares. El color puede oscurecerse sumergiendo la madera en agua por espacio de algunos meses, 6 cubriéndola por algun tiempo con una capa de buen estiércol. : La madera de nogal no se usa en las grandes carpinterías, dedicándola casi exclusivamente á la ebanistería de muebles ó al chapeado, para lo cual se divide en hojas muy delgadas.
Haya.—De las tres especies de haya que se conocen sulo una crece en nuestras provincias septentrionales, la cual suele alcanzar una altura de 20 metros, llegando á adquirir su mayor : desarrollo á la edad de cien años. Esta madera es de mejor ó peor calidad, segun el-terreno en — 110 — que haya crecido: la de terreno húmedo es qe - mayores dimensiones, pero mas porosa que il de terreno seco y expuesto al Mediodía. La épg4 ca de la corta influye notablemente en su calj4 dad, debiendo ejecutarse aquella para Obteneñi las mejores condiciones en la primavera, cuan do esté la sávia en su mayor'desarrollo: en sg guida debe desbastarse el tronco y sumergirg por espacio de tres meses en agua, haciéndolé secar despues bien antes de emplearle.
3 - La madera de haya es de un color tostado! claro: sus fibras están muy unidas, y no es muy: dura, como no haya sido sometida á una fuertéh temperatura: es fácil de reconocer por las man chas prolongadas que cubren la superficie qués resta descubierta despues de quitada la corteza hendida en sentido del radio del tronco, presenH ta facetas brillantes y salinadas como las de 14% madera de encina, pero mucho menores y mag abundantes. 0 La elasticidad y resistencia de la madera del? haya son mucho menores que las de la encina $ y se rompe con suma facilidad en sentido nori mal á sus fibras. El grano de esta madera, qu - no tiene fibras aparentes, se asemeja mucho al del nogal, pero no puede pulimentarse como4 aquel. | a -N La madera de haya poco expuesta á grie-* tearse despues de seca, se emplea mucho en laH construccion de muebles; como no tiene hilo' . aparente se corta perfectamente en todos sent dos, y produce ensambladuras muy sólidas; po esta razon se hacen con ella los bancos, zóca; los y mesas gruesas y fuertes.
AN Aserrada en tablas delgadas, sirve tambie para la construccion de cedazos; los fabrican-' — 111 — ses de pianos la emplean mucho para la consuccion de las piezas mecánicas de estos insirumentos, que necesitan ser muy ligeras; en ma palabra, esta madera es muy usual en mu-, has profesiones, en las que es muy útil por sus - ,ropiedades especiales y su bajo precio; dessraciadamente está sujeta á ser carcomida por a polilla, que tantos daños ocasiona tambien : y el nogal. ' . Suele á veces emplearse esta madera en peveños objetos, sobre todo torneados, y en este 1930 Se trabaja fresca ó casi verde, comunicánjola despues una gran dureza por la exposicion . asta que se secan á una llama viva producida jor virutas y astillas de la misma madera. Fresno.—Esta madera es la primera entre tolas por su elasticidad; es blanca, veteada longiudinalmente por fibras amarillentas; sus zonas muales están compuestas cada una de ellas de ma capa de madera dura, y de otra en;jla que .
y una multitud de pequeños tubos ó poros, que emanifiestan por pequeños agujeros en el corte érpendicular á las fibras del árbol; es suscepible de pulimento y fácil de trabajar, muy útil obre todo en piezas en que haya. necesidad de randes curvas; es poco á propósito para las randes obras de edificios por su dureza y denidad excesivas, pero se emplea con grandes entajas en la carretería, coches, escaleras de 1ano, palancas, mangos de herramientas, etc. La parte mas apreciable de este árbol es el banillo ó trepa, que puede ser de tres clases: lanco, rojo y pardo, existiendo algunos que articipan de las cualidades comunes á todos los. . pa E a ya ae Existen localidades en que se dan natural- . = 119:= mente los fresnos alobanillados; otros presen tan este fenómeno empleando medios artificiaj les, siendo muy notable el hecho de producirse; - fresnos que presentan en su tronco lobanillog - de las tres clases. a .
-á8 El lobanillo blanco se encuentra siempre «ep la parte exterior del árbol; el amarillo ó rojg existe en la parte interior superior y el moreng| en la interior inferior del tronco. : 8 El veteado de estos tres lobanillos tiene ung gran diferencia; el del blanco es mas ondulado; que el del rojo, y este mas que el del pardos como la podredumbre de un árbol empieza ses neralmente por la médula y por su parte infe.¡ rior, el lobanillo pardo es el que primero se yg atacado, siendo esta la razon de la escasez de; los de esta clase y los que existen solo suele butidos, y su color es avivado por una perma“? nencia mas ó menos prolongada en un baño de: agua. ; Ea tE En cambio el lobanillo blanco -pierde su be¿; lleza en el momento que percibe la menor hu-+ médad; por esta razon inmediatamente después de aserrado en tablas debe apilarse en paraje] seco y no emplearse sino catorce ó quince meses despues; el mas bello es el mas blanco, y sin embargo, las manchas rojizas Ó azuladas qué.
tienen algunas, veces, lejos de disminuir, aúsf mentan en mérito si la ondulacion de sus fibras] es bien regular ó atigrada; no debe, pues, cuan: do reuna estas“condiciones recurrirse al tinte ] — 113 — - porque se disminuiria en vez de aumentar 'su mérito y belleza. NE e . + Lo que debe estudiarse'con cuidado y deten- .cion es la direccion que ha de darse-al hilo para .gerrar el lobanillo con objeto de obtener .mejores hojas y mas bellos dibujos; el ondulado se - obtiene haciendo el corte trasversal y las grandes soletas se producen por hilos paralelos á. las fibras: deberá por lo tanto, conservarse el lado escabroso y aserrar trasversalmente si se quie- _yen Obtener las hojas onduladas; si el madero es cúbico, la dificultad aumenta por la igualdad . que se advierte en todas las dimensiones. En el lobanillo rojo y amarillo importa poco la direccion de los hilos, porque su dibujo es «igual en todos sentidos.
Cuando se quiera colo- "rar estas maderas es necesario servirse del agua, «Jeche ó sebo como vehículo, pero nunca del acei- «te, que la oscutece mucho y la quita gran parte de su belleza.- ; ? Maderas resinosas. Pino.—Treinta son las variedades de pino conocidas, entre las cuales solo hay nueve que ' se produzcan en España; de estas solo suelen aplicarse á la carpintería el pino silvestre, el pino laricio, el pino: negral y el pino ródeno; . las dimensiones que estos árboles alcanzan son «por término medio 24 metros de altura de la cual 15 son de tronco maderable de 0,87 metros de diámetro. La madera de pino blanca y ligera contiene bastante resiná, que suele presentarse en su superficie despues de labrada aun á'tra- -vés de la pintura, lo cual obliga á escojer las piezas cuando se destinan á objetos de uso inte- — 114 — rior ó doméstico; es degran consumo en la cons:: truccion; empleada en pilotes solo duran estog «cinco ó seis años pudriéndose la parte que sobre.
sale del agua; 'serrada en tablas, y conteniendo resina es de gran duracion en los diversos usos á que se destina, sosteniendo la competencia con! las maderas duras. '. E -. En España es el pino una de las maderas que mas comunmente se usan en las diferentes aplicaciones de la carpinteria, y es de tal im. portancia su consumo que existen marcos espe. ciales para la madera de esta especie, de los que nos ocuparemos al final de este capítulo. >. Alerce.—Esta es una especie de pino de tron. - co recto y ramas horizontales muy flexibles; eg muy poco comun en España produciéndose Má “abundantemente en los Alpes y en Rusia. Pli? nio, en su obra de construccion, habla de uña “viga de alerce de 120 piés de largo por 2' de diámetro que el Emperador Tiberio hizo o 2 1 á Roma y Neron empleó en su teatro.
' A La madera de alerce es la mas durable de todas las resinosas, empleándose especialmentg en Suiza y Saboya en la construccion de edifcios, en los que entra en la formacion de sus muros; es sumamente compacta y resiste per fectamente la humedad; en algunos puntos $e suele emplear en tonelerías á causa de .su im: permeabilidad. e Pinabete.—En España solo se producen dos clases de pinabete entre las diez y ocho conoci, das, y aun estas solo se encuentran en algunos puntos de los Pirineos. Su madera es compacta! unida y homogénea, y se emplea mucho en las construcciones marítimas. El pinabete se cepi; lla con facilidad y es muy esponjoso, por lo de y cual no es posible pulimentarle, por cuya razon suele cubrirse de una pintura opaca. Su: elasticidad le hace muy útil A aplicaciones, tales como cajas armónicas a id aa .
Las tres clases de maderas que a 7 suelen sangrarse cuando aun ran Das 6 árboles viváces con objeto de extraerlas la resj- “na que es la base de otra industria 6 explotacion; cuando esto ha sucedido, la madera pierde mucho de sus buenas cualidades, es mas blanca, y resulta, despues de trabajada, menos flexible y resistente y mas frágil y saltadiza - Estas tres clases de madera se producen con suma abundancia en los inmensos bosques del Norte de Europa, en Suecia y Noruega especial- - mente, y de allí se exporta al resto de los pai- - ses meridionales bajo el nombre de maderas del Norte, bastante apreciadas por ser muy limpias, sin nudos y de longitudes muy notables. Cuando estas maderas son rojas proceden de los alerces y las blancas son pinos y pinabetes Enebro.—Este arbusto no permite por su pequeñez obtener piezas de gran tamaño; empléase, ho obstante, en trabajos pequeños tales como embutidos; es tierno, bien veteado y susceptible de un hermoso pulimento; exhála un olor muy agradable.
da , -Sabina.—La sabina es una variedad del enebro; es de bastante mas corpulericia en España : existierido en algunos puntos, como én la provincia de Soria y en la de Cuenca, comarcas en las que es empleada como madera de construccion en edificios y aun en iglesias; és de un hermoso color rojo veteado caprichosamente y adquiere un brillante pulimento; es además — 116 — muy olorosa y se conserva mucho tiempo sin | deterioro. - a Cedro.—Tres son las clases de árbol que con: 3 servan este nombre, aunque se ha. prodigado 4: otros muchos; estas son el llamado cedro de] ¡ Líbano aclimatado en Europa, si bien poco e tendido en su cultivo, el argentado originario ¡ de Africa, y el rojo del Himalaya. 4 La madera del cedro del Libano ó europe no tiene las preciosas cualidades que la hi toria atribuye á los que se criaban remotamen.: te en estas montañas, faltándole la corpulencia, - la fuerza y la duracion, y solo puede comparar-' se con el pinabete; su color es blanco rojizo, sy! contextura desigual, su grano es poco unido, y. además está expuesto á rajarse con facilidad. .
El olor agradable del cedro aleja los insec tos, y esta cualidad hace que se emplee en los interiores de muebles de lujo dedicados á con: tener ropas que conserva muy bien alejando lag' polillas; se emplea tambien en la fabricacion de lapiceros plomizos formando la caja ó esti. che en la que va colocada la barra. eS: dura y pasa por incorruptible. El ciprés de Es? paña no adquiere grandes proporciones, y est; impide obtener de este árbol todos los benefició! que pudieran esperarse de la buena calidad dé la madera: además es sumamente escaso, put diendo considerársele mas como planta deco? rativa que como árbol maderable. E Tejo.—La madera de este árbol es una de las mas excelentes para la ebanistería. Su naturale: za seca y resinosa asegura su duracion; su gra; no fino, sus hermosos colores, sus nudos Qi — 117 — destacan del fondo y le dan un agradable as - pecto, que puede aun mejorarse á causa de Le recibe ete el pulimento, le comuni.
“can Cualidades que le hac o q en sumamente apre- - Sualbura, de un color amarillo, puede trabajarse lo mismo que la madera: su solo defecto consiste en que se esfolia 6 separa en hojas á causa de que las capas anuales tienen poca adherencia entre sí, por lo que la madera mas apreciada es la que está llena de nudos. : - Los tejos que se crian en los terrenos hondos húmedos y grasos, son todos de madera com pacta, sin accidentes de veteado que los hermosee, y suelen emplearse en carpintería comun: por el contrario, los que proceden de terrenos Cascajosos y de pendientes escarpadas en las que escasea la tierra vegetal, son casi todos tejos nudosos con las cualidades que antes hemos expresado. sa El tejo admite un hermoso pulimento y 0scurece con el tiempo, pero puede dársele” un color mas subido con solo sumergir las hojas preparadas para el chapeado en un estanque 6. baño de agua, y haciéndolas permanecer allí por espacio de quince dias 6 menos si el arbol ha sido cortado en primavera cuando está en la a de ascension de la savia.
X41 tejo Se usa con gran result peado y embutido de mueble AA Maderas blancas, Chopo 4 álamo.—Muchas son las variedades de. este arbol, que crece generalmente en los parajes húmedos y adquiere un gran desarrollo. — 118 — Y La madera de álamo se divide en dos clases, se. | gun proceda del blanco ó del negrillo: la pri. . mera es blanca, de fibras finas; sus venas y ca- ; pas anuales son apenas visibles; es ligera, blan. : da, fácil de trabajar y susceptible, á pesar de * esto, de un hermoso pulimento: cortada con una - herramienta fina produce una superficie sati. | ñada y brillante: se conocen dos variedades del :: álamo blanco; el piramidal, especie muy abun- ¡ dante en los paises meridionales, notable por.¡ su resistencia contra la sequía, razon por la que 4 los ebanistas le emplean- en las obras que han ¿ de ir recubiertas de paño Ó badana; por lo de-:* más, es muy flojo y esponjoso y se pudre con ¡ facilidad. Eos as El álamo flamenco, menos esponjoso que-el anterior aunque, de poca duracion, se trabaja y. pulimenta á pesar de que no admite brillo. .
Los álamos negros tienen una'madera mucho mas' dura y compacta que los anteriores, por+* cuya razon se emplea en obras de carretería; 4 las variedades mas conocidas son: el negrillo que es muy apreciado por los escultores para. 1 trabajos pequeños y delicados, y el líbico ó tem- :¡ blador preferido por los ebanistas para el en: y chapado y pará los muebles que se ban de teñir ;; imitando el palisandro. NS A bedul.—Existen varias clases de este árbol 4 entre las cuales la mas conocida es el abedul: blanco: crece este hasta 15 metros, y es fá- 1 cil de reconocer por el blanco brillante dela ¿ epidermis de su corteza que conserva hasta en ¿ su vejez. El tronco contiene en su pié grandes ; arrugas negras, y sus hojas son pequeñas, trian- ] gulares y dentadas: su corteza se compone de + hojas que se pueden separar en tiras que se desdra MO -arrollan del tronco, las cuales antiguamente sirvieron de papel y aun se emplean en varios usos en los paises del Norte.
La madera de abedul, es blanca, rojiza; su textura es compacta cuando está seca, y sus fibras son rectas y uni- “ das; es medianamente dura y se trabaja bastante bien, siendo su, dureza y fuerza mayores en los paises frios que en los cálidos: no admite - pulimento y se emplea solamente en obras de carpintería ordinaria y en la carretería, en la que en algunos paises sustituye á los aros de las ruedas. a - El abedul abunda en lobanillos ó trepas roji. zos y jaspeados de un bello efecto, y es muy - buscado por los torneros para sus obras. Ojaramzo:—Tres son las especies conocidas - de las que una sola, conocida con el nombre de y oJaranzo comun, es la que se produce en Eu- - ropa. Este árbol que difícilmente pasa de 30 centímetros de diámetro, tiene la corteza blan- - cuzca-y unida, con manchas grises. La configu-' . racion de sus fibras ó capas anuales, está dispuesta de un modo particular, de tal suerte que ¡la seccion perpendicular al eje les hace presentar una série de curvas onduladas: por esta'razon es su madera repelosa, difícil de labrar y . .
saltadiza en astillas al golpe de las hérramientas: es blanca y merma ó encoje poco: muy dura y á propósito para útiles que deban soportar grandes esfuerzos; se emplea con preferencia en la carretería y en las máquinas, formando los husillos de las prensas, poleas y dientes - de ruedas dentadas. ' - Su grano es compacto, de un blanco rojizo por lo cual suele usarse en ebanistería para embutir filetes. LA ES — 120 — Tilo.—El tilo comun ó de hoja pequeña es el. único que se cria en nuestros climas, el cual pro=.* duce una madera blanda, ligera y flexible que solo puede aplicarse á molduras, siendo demaz: “siado blando para empiearse en otros usos de la. carpintería. Los escultores súelen usarle algu- * nas veces para su trabajo. e Plátano.—Originario de Oriente, este árbol. ., fué introducido en Europa por Nicolás Bacon; es árbol de gran desarrollo, con una corteza ; verde gris, que se desprende anualmente en... erandes planchas, sus hojas son grandes.
de La madera de plátano tiene poca albura y se asemeja algo á la de haya, aunque no tanto: ; que pueda confundirse con ella; tiene un grano. | muy fino y es susceptible de pulimento; permi. ' te cortarse en todas direcciones, aprovechándo-'| “se esta circunstancia en la ebanistería, para ha-.. cer resaltar accidentes y colores que aumentan. : su belleza, presentando á veces una superficie * perfectamente jaspeada; esta madera debe em: plearse muy seca, á riesgo en Caso contrario de torcerse, y está expuesta á ser atacada por los, gusanos. ; ÉS En Madrid tenemos ejemplos de plátanos bastante corpulentos, en la ribera del Manzana: . res, y sitio conocido por la Virgen del Puerto: : Plinio refiere que en su tiempo habiá en Li=: - cia un plátano cuyo hueco tronco formaba una E - gruta de 81 piés de circunferencia, y M. Mic: * haux habla de una piraqua de América, de. 715 piés de larga, hecha de un solo tronco de es- . te árbol. Pe ' Sáuce.—Existen numerosas variedades de este árbol, pero el mas usual en nuestras florestas;, * es el sáuce mimbrera, que se explota en sus ra-.
— 121 — majes para la construccion de tejidos de mimpre. La madera de sáuce es de un blanco rojizo ¿ amarillo pálido, compacta, unida y ligera, trapajandose bien con el cepillo y al torno; cuando procede de troncos que han sido explotados or espacio de mucho tiempo para la extraccion de mimbre, no aprovecha mas que como combustible, porque su madera es muy tortuosa y suele estar dañada. . q Acacia.—Este árbol, oriundo de América, se roduce en el dia con gran facilidad en nuestros climas, constituyendo un bello adorno en aseos y jardines. La madera de un amarillo verdoso, nO se pudre ni altera por el aire ni por el agua, ni es atacada por los gusanos; tiene un grano fino bastante duro, y un veteado de muy. -puen aspecto, de venas morenas verdosas; se pule bien presentando un aspecto semejante al del raso, muy agradable á la vista; las buenas condiciones de esta madera la hacen muy útil para las obras que deban estar expuestas á -la humedad.
— , Laurel.—Solo es conocido en España el laurel comun: sus ramas son rectas y apretadas contra el tronco, que se eleva hasta 5 Ó 6 metros; sus hojas aromáticas, muy conocidas en el uso doméstico, son largas y ovaladas de un verde oscuro. Su madera es blanca, tierna y tenaz Ó correosa; tiene poca aplicacion en la carpintería. | E Castaño de Indias.—Este árbol, importado . de la India, puede hoy considerarse como indigena á causa de la facilidad de su cultivo y crecimiento en nuestros climas. La madera es blanca, tierna y filamentosa, de mala calidad; se retuerce y alabea, lo cual le hace poco á propósito — 122 — para los ensamblados; tiene la ventaja de no ser; atacado por los gusanos.
., 3 La única cualidad de esta madera, que le co, ; munica algun valor, es su blancura especial, que procede del cuidado que se tiene al cortar 4 - el árbol, de privarle de su agua de vegetacion; j ¡para esto hay que hacer la corta en un tiempo* seco y frio, y en cuanto se ha enjugado un poco j - se le divide en tablas todo lo mas delgadas que $ se pueda atendido el objeto á que se destinen, ; valiéndose de una sierra de dientes muy separa. 1 dos: la savia se extiende por la superficie de-estas tablas y las colora en amarillo; pero cuando:¡ ya están secas, basta pasarlas un cepillo, que * quita esta capa amarilla, para hacer aparecer el” color blanco de la madera, que ya no se altera, 1 Estas tablas suelen aplicarse á la construccion de artículos de fantasía, sobre los cuales se pin:/f tan al óleo flores y paises. E Maderas finas. Serval.—Este es un árbol silvestre que nece; $ - sita muchos años para adquirir un regular diá- + metro: su tronco es recto, su corteza gris parda.
$ La madera de serval es de las mas pesadas y duras, su fibra es homogénea, y su grano fino, de 4 color rojo oscuro veteada de negro; admite bien¿ el pulimento y barniz: se emplea á causa desu dureza en la construccion de rayos de ruedas, limoneras, varas de carruajes, cajas de cepillos f y garlopas, mangos de herramientas, y en ge: ¡ neral en todos aquellos objetos que deban estar sujetos á grandes esfuerzos. EN Peral.—El comun ó-silvestre es el mejor y j mas apreciado por las buenas cualidades de su: madera, y el único que puede llegar á tener un 4 ON pr diámetro de 75 centimetros. La madera de peral es muy pesada y de una textura fina y compacta, de color rojizo, y admitiendo perfectamente el pulimento, prestándose bien á toda clase de trabajos y recibiendo bien los tintes. Se debe esperar para trabajarla á que esté perfectamente seca, porque se contrae mucho al secarse: se emplea con ventaja en toda clase de obras delicadas de ebanistería y en la carpintería mecánica. La madera del peral cultivado es mas floja tierna que la del silvestre.
Manzano.—Este árbol adquiere mayor desarrollo que el peral, al que se asemeja bastante aunque la madera del primero posea cualidades superiores á las de este. La madera del manzano “es flexible y suave, de color rojizo, veteada y con nudos que la hermosean: su albura es blanca y se enrojece cuando en el pulimento se emplea el aceite: se emplea en todos los usos á que, se destina la madera de peral. ' Aliso.—El aliso crece en los bosques, y tiene gran analogía con el serval, adquiriendo un desarrollo que permite obtener troncos de 25 centímetros de diámetro. E - La madera de aliso es una de las mas duras empleadas en la carpintería, de grano unido y fino, de color blanco, prestándose bien al corte de lás herramientas y á los mas delicados trabajos de moldura; es poco atacable por el agua y los agentes atmosféricos, pero está expuesta á la carcoma: se emplea en la confeccion de muebles y admite los mas bellos pulimentos y coloraciones. - Una de las partes mas estimadas del aliso por los ebanistas y escultores, es el lobanillo ó trepa que se obtiene natural ó artificialmente.
Su apli- — 124 — e cacion en la ebanistería es al embutido, al que; se presta admirablemente por la variedad de sy ¡ dibujo-que puede ser rizado ó flameado. El pri. mero, que podríamos tambien llamar ondeado;: tiene el inconveniente de presentar en el corte] muchos repelos y nudos que dificultan la labra, ¿ exigiendo un gran cuidado y una extrema aten. cion para obtener la perfecta adherencia del em. butido, pero su hermosura no es por esto menor-1 que la del flameado en el que la vista se recrea; al aspecto sedoso de las palmas de las vetas que: presentan bellos contrastes de claro-oscuro for- 3 mados por la alternacion de filamentos morenos 4 con otros amarillos y de color de caoba. Para! aserrar el lobanillo en hojas, debe inspeccionarse primero el sitio por donde haya de dirigirse! el corte, á fin de no perder mucha madera, si: las piezas que hayan de emplearse deben tener$ dimensiones crecidas, porque es muy comun que los agujeros de que el lobanillo está atrave-"' -sado en varias direcciones, produzcan grandes soluciones de continuidad.
7 Nispero.—Este árbol crece en los bosques, su tronco es generalmente deforme y sus ramas! son tortuosas. El color de su madera dura, al par que flexible y capaz de recibir un hermoso | pulimento por su fina textura y grano homogé-] neo, es gris claro con vetas rojizas: es difícil de 4 secarse y propensa á alabearse, no debiendo': ponerse en obra hasta despues de pasado mucho; tiempo de su corte y habiendo estado almac nada en paraje seco y ventilado. a Se emplea en diferentes piezas de carpintería 1 mecánica y goza alguna reputacion para la confeccion de bastones á causa de su flexibili!* dad y extremada dureza. a — 125 — -Cerezo.—Varias son las clases de árboles que tienen este nombre, y entre ellas comprendemos el guindo, que es una variedad.
El cerezo comun cuya albura blanca contrasta admirablemente con la madera de un color rojo muy parecido al de la caoba, solo es útil para los trabajos de ebanistería porque carece de dureza para otras aplicaciones: es muy susceptible de alabearse, por lo que debe tomarse la precaucion de apilarle despues de cortado y aserrado, para que se seque en esta posicion. Su color pierde Ó baja con el tiempo, por lo cual se ha tratado de darle intensidad sumergiéndole -en agua por seis ú ocho meses: á veces se le tiene en agua de cal por seis ó siete semanas, pero esto no evita la decoloracion por efecto del aire. A - El cerezo silvestre tiene mas dureza, esmas compacto que el cultivado y admite mejor-el : *pulimenio: su color no pierde tanto como el anterior, pero es algo mas oscuro.
y El guindo es una madera mucho mas bella para la ebanistería que las precedentes á causa .de sus nudos generalmente verdes matizados de venas rojas, blancas y pardas, que los ac- -«cidentan caprichosamente: su brillante puli- ¡mento y la belleza de su colorido le hacen muy apreciado para el chapeado de muebles de lujo. _ Ciruelo.—El ciruelo silvestre adquiere poco desarrollo, y además su madera se tuerce ¡mu-. cho: el ciruelo cultivado produce una madera dulce y suave, que puedetrabajarse con suma facilidad: es de un colorido muy brillante, veteada de rojo amarillento y tabaco, formando haces ondulados y está sembrada de manchas de -rojo vivo, lo cual hace que sea una de las ma- 0 pr deras mas hermosas que pueden emplearse ep] la ebanistería y sobre todo en el chapeado. a Existe una variedad de ciruelo cuya madera 1 imita muy bien la caoba: roja en el centro es 3 de un blanco verdoso junto á la corteza, pero se 3 da á esta parte la coloracion del centro empa,* - pándola en acayovia.
E Almendro.—Esta madera producida por uns árbol sumamente comun, está generalmente4 poco apreciada á pesar de -ser una de las mas ¡ finas que pueden emplearse en la ebanistería: eg? de un color rosa bajo y hoja seca con tonos mas oscuros: su dureza es muy notable y sus- | ceptible de un pulimento sumamente brillante: 3 la parte baja del tronco ó raigal, imita perfec-? tamente el palisandro cuando está bien seca, y; si se corta con una sierra de dientes finos, el] corte es lustroso: se emplea en mangos de gu- 3 bias y escoplos á causa de su dureza, pero antes de usarle debe dejarse por bastante tiempo al 00 lo que seria imposible sacar partido e él. 8 Almez 0 codeso.—Es un arbusto que se cria 1 en los Pirineos: su madera es sumamente dura, « muy Hexible y muy elástica: es muy parecido 4 en su color y textura al ébano verde, admite ¡ bien el pulimento y sustituye perfectamente ali ébano, y bañado con agua acidulada con ácido. sulfúrico, toma un negro intenso, por lo que4 se suele llamar falso ébano.
| E Acebo.—Este árbol produce una madera su- A mamente dura, blanca en la circunferencia y $ negruzca en el centro; es susceptible de un her- $ moso pulimento y sumamente blanca, puede ¿ - confundirse con el marfil, adquiriendo con el 4 tiempo un color amarillento semejante al de $ e 3 este CUErpo; el corazon admite perfectamente el finte negro y puede emplearse en su lugar en los embutidos; los cajeros le emplean en la confeccion de juegos de damas y ajedrez. La dureya de esta madera y su dificultad en el trabajo hacen necesario el empleo de cepillos cuya cuchilla bien afilada esté poco tendida, no pudiendo emplearse herramientas de dos hierros porue rizan la viruta produciendo una superficie ondulada. | - Eimoncillos.—Con este nombre se conocen las maderas de naranjo y limonero: la primera noto susceptible de un buen pulimento es amarilla y aunque su grano no es muy unido se trabaja bastante bien. La segunda aventaja á la 'anterior y es empleada en ebanistería con buen éxito en incrustaciones sobre todo, á pesar de tener un color mas claro que la de naranjo.
- Boj.—El boj de España crece en los Pirineos y en el bajo Aragon en bosques bastante randes: su madera es de un color amarillo matizado de verde, dura y compacta, con un grano muy unido; es empleada especialmente en los objetos torneados y por los grabadores y susceptible de un brillante pulimento. Cria algunas veces á flor de tierra unos lobanillos 6 trepas que son difíciles de trabajar, pero sumamente apreciados; por esta razon se obtienen artificialmente adaptando al tronco de un pié de boj y cerca del suelo una anilla'ó virola que la ciña exactamente: la planta no puede engrosar y la savia amontonándose hincha el tronco por debajo de la virola brotando algunas ramas que es preciso cortar, con lo cual se producen algunos nudos: el tumor continúa aumentando y el resultado es una trepa mas fácil de traba-. jar y tan bella como la natural. Se hacen resg] tar las venas de estos lobanillos por medio qe una tintura de palo de las Indias mezclada cor acetato de hierro. : E Maderas exóticas.
Caoba.—Esta madera es originaria de -[z -América central y golfo de Méjico é isla .qe Cuba en donde se produce con bastante abun? dancia adquiriendo los árboles que la prod: cen una altura de 15 á 20 metros por'uno medio de diámetros, los cuales crecen rápida. mente; esto, unido á las preciosas cualidadéf -que goza su madera, que son belleza, solidez] inalterabilidad, hace de ella una:de las mafe rias primeras mas importantes para las artes, 4 industria y el comercio de todos los paises ciyj lizados. co. ES La caoba viene en trozos de varias dimen: siones, groseramente escuadrados y labrados la sierra ó al hacha, afectando -ordinariáment la forma de paralelepípedos rectangulares;-s distinguen para el uso diferentes variedades qué - tienen muy distintos valores, segun los diver! sos dibujos formados por su veteado á los qué vamos á pasar una ligera revista. Ne: + La caoba mosqueada ha estado tiempo atr en gran moda, siendo una de las maderas má] . fáciles de reconocer por la inspeccion exteríi de los trozos, cosa que no sucede con las demás clases.
Con alguna atencion, se distinguen en li superficie exterior de los trozos, manchás me! nos oscuras que el fondo, y que parecen estará picadas de gusano; estas manchas son las mos cas que serán tanto mas pronunciadas cuanto — 129 — mayor sea el trabajo que reciba la madera. Esta madera se oscurece con la vejez, pero cambia menos que otras especies; es fuerte, dura y se trabaja fácilmente. a La caoba espinosa es muy buscada; el veteado se forma en todos los árboles cuyo tronco se divide en dos Ó.tres ramas; por esto los trozos .de caoba espinosa, se llaman tambien horcas. Cuando la horca está compuesta de varias ramas, la espina puede ser florida, cualidad muy estimada, pero en este caso la parte espinosa, es corta y estrecha, y como es preferible-la esina ancha y larga y la flor no es mas que accidental, se debe desconfiar de los trozos floridos, y dar la preferencia á las horcas de, dos ramas iguales en grueso, en-las que es mas probable que la espina sea larga y ancha.
_ El comprador no debe solamente tener en cuenta el dibujo de la caoba; es necesario además que se fije en su color mas ó menos oscuro. La caoba rubia es preferible, porque como . la caoba en general oscurece siempre con el uso, este color es mas ventajoso para hacer resaltar la belleza de la espina. de La caoba anubarrada ú ondulada llamada tambien moaré es muy estimada para la confeccion de grandes muebles, empleándose muy amenudo maciza, á diferencia de las anteriores que mas generalmente se usan en chapeados; el ondulado procede indudablemente de la marcha especial de la vegetacion del árbol. ¡ e La caoba unida ó igual, solo es variable en cuanto al color y al grano. Se designan con el nombre de caobas falsas. varias maderas que se le asemejan mas ó menos, pero que son blandas y no llegan á adquirir el brillo de la- verda- — 130 — dera.
Se pueden distinguir dos especies Princi: pales: la falsa caoba propiamente dicha, madera muy pesada de un color sombrío, poco veteada: dura, de grano fino, en la que seencuentran porog longitudinales bien á la vista, y la caoba hem.! bra, mas próxima á la verdadera por el grang! y por el color, pero que es ligera y blanda, fri.* gil y poco á propósito para las ensambladurag;! esta es una madera muy mediana y bastante in-' ferior á la precedente, ninguna de ellas se em. plea en la parte visible de los muebles. a Guayacana-ébano.—Este árbol se cria en Ma-* dagascar suministrando un ébano cuyo negro; brillante, bello pulimento y dureza es conocido por todos los ebanistas; cuanto mas viejo es el; arbol vale mas, pero la madera se hiende. El; guayacana dodecandio se cria en Cochinchina; y cuando es muy viejo su madera compacta y! pesada adquiere un hermoso color blanco ma tizado de vetas negras.
po A Ebano.—Con este nombre se designan enf general varias especies de maderas de diversos; colores que iremos citando; particularmente] recibe este nombre el corazon ó médula de al: gunas de ellas que crecen en Africa, en Améri: ca, y sobretodo en la India; es una madera me-A dianamente resistente, dura, pesada y suscep“3 tible del mas bello pulimento; muy.buscada, pora su hermoso color negro que la hace incomparable para la ebanistería artística, las incrustacio3 nes y otros trabajos delicados. E. -—— Moradillo, palisandro dpalo-santo.—Esta ma: dera, sumamente empleada en la ebanisterla3 procede de la isla de Santa Lucía, del Brasil y4 de la Guayana holandesa; es sumamente durag Seca, resinosa, de color pardo violado con ve-A — 131 — ¿pas mas claras y mas oscuras que su fondo y “dispuestas de una. manera semejante á las de la, caoba; exhala un olor agradable al partirse y “ admite perfectamente el pulimento y el barniz. “Cuando se ha Ap el aceite para el pulimento, sale despues de algun tiempo á la superficielevantando el barniz en algunos puntos.
Esta madera no es de una tinta oscura y uniforme siño formando vetas oscuras separadas por las. partes claras, que son las mas tiernas, y en las que el aceite produce los efectos antedichos. El moradillo ó palo-santo, como se le llama en España, empleado solo es algo severo, ¿obre todo en grandes muebles, por lo cual se le ayi- e y de madera | ya con incrustaciones de cobre «clará. Aloe 6 agaloche.—Esta madera es muy apreciada en Oriente por su agradable olor al arder; hay varias clases de ella que se distinguen con los nombres de madera de aguila, madera : de áloe y madera de Calambuco; si bien estas designaciones solo indican procedencias del mis> mo vegetal de color mas ó menos oscuro y mas Ó6 menos olorosas segun el sitio del árbol y la edad «de este.
Es una madera resinosa, pesada, amarga y aromática; las partes mas estimadas son las mas próximas á los nudos porque contienen mas resina; la procedente de China y el Japon es sumamente cara; viene tambien del Brasil y de Méjico, y esta es mas barata; sucolor varía desde el rojo oscuro mezclado con vetas resinosas oscuras, verdosas, :al verde pardo; la especie madera de aquila es la mas oscura, llegando á veces á confundirse con el ébano. - Teka.—Esta madera, llamada tambien encina de Malabar, es sumamente apreciada en las Y prd 30 solidez y su inalterabilidad, gozando la propie- | dad de no disminuir de volúmen: tiene el grano de la caoba, el color del nogal claro, se pulimen. ta como la encina, y se corta en todas direccio.! nes sin rajarse ni hendirse. me Tuya.—Esta madera, procedente de Africa, tiene alguna analogía con el pinabete, pero in.
comparablemente mas densa y mas dura; se pu-: limenta perfectamente: por la vivacidad de sus, colores y la finura de su grano, el lobanillo de tuya imita perfectamente la mas hermosa caoba; pero se distingue por su dibujo, formado por nudos circulares de un color rojo pardo. Amaranto.—Esta madera es de un color mo-; reno violáceo, procedente de la Guayana; es, poco empleada por su excesivo precio; es muy. dura, y toma un bello pulimento; suele empléarse por su tono oscuro en embutidos. Me Palo de rosa d aspalato.—Se distinguen dos - Clases: una, cuya madera negra y textura com. pacta, hace que se la confunda con el ébano; la otra, resinosa, jaspeada de rosa, amarillo y violeta, cuyo olor hace que se le dé el nombre por; que se distingue: ambas proceden de las islas de Levante, de las Antillas y de Oriente; admi= ten un buen pulimento, y se suelen dejar sin barnizar.
Con el nombre de maderas de rosa ó; de rosas se designan varias especies de maderas traidas de las Antillas, de China y de Levante, de un color rosa ú hoja muerta, veteadas á vez ces de amarillo, de rojo, violado y jaspeadas: se las designa en las Antillas con el nombre de, campanilla, balsamero Ó licari. Cuando se las, trabaja desprenden un olor de rosa, y se decoloran cuando envejecen si no,se las barniza, no; construcciones navales: es muy notable por sy q id ici ci A , - — 1383 — ulimentándose bien sino con el agua por er muy resinosas. ] + Palo de mármol d ferolia. —Existen tres esder ó variedades de esta clase, todas proce-: entes de la Guayana y de las Antillas: una, amarilla clara, es algo tierna y poco compacta; - otra, de color amarillo subido, con vetas muy finas mas Oscuras, es mas compacta y de grano mas igual, pulimentándose perfectamente 5 la tercera, de color rojo púrpura con vetas pardas y delgadas, es la que tiene mas Cuerpo y se trabaja, e do un pulimento tan briante, que ha sido designada por al el nombre de madera de paso.
a DS Palo violeta.—No es otra cosa esta madera -que una variedad del palisandro ó moradillo, debiendo su nombre al color de su fondo y de sus vetas. - Palo de oro ó lúpulo. —Este árbol produce una madera dura, oscura, que se pulimenta per- _fectamente, pero de coste excesivo, por lo que se emplea, poco : es procedente del Canadá. , Palo escrito ó courra-courra.—Este árbol se .. produce en la Guayana holandesa, pero es poco abundante: es de un color carmesí pronunciado, .manchado ó salpicado de negro de un modo irregular simulando letras y signos, por 16 que lleva este nombre: su albura, amarilla y manchada tambien de negro, es menos dura que el resto de la madera y muy gruesa, pero tambien se emplea en la ebanistería: es muy quebradiza, especialmente en su corazon y capas adyacentes. Sándalo.—Tres colores diferentes hay en las maderas que llevan este nombre, procedentes todas de las Indias orientales. El sándalo blanco, : - cuyo color es amarillento; el citrino ó de limon, — 134 — | rojizo y de olor muy agradable, y el rojo, de un: hermoso é intenso encarnado. El primero y se-.
gundo es posible que procedan del mismo ár. hol: la textura de su madera es compacta, y se! - divide fácilmente en tablas: es bastante aromá-' tica y admite bien el pulimento. La tercera 6 bermeja no está bien determinado el árbol que | la produce; sus fibras onduladas imitan nudos, | - asemejándose mucho al palo del Brasil, de la | que se diferencia en su sabor astringente: E Las tres especies son muy apreciadas, y la roja se emplea como sustancia tintórea para,| barnizar. sn Condori ó palo de coral.—Esta madera es del dos clases que tienen diversa procedencia. La _que proviene del condorí de grano rojo, se Cria, en las Antillas- y es amarilla oscura cuando está ' recien serrada, trasformándose en rojo cuando: permanece al aire; es sumamente dura y exhala | un olor agradable, es muy porosa y no produce; “buenas combinaciones sino cortadas al hilo. La, que procede de la India es siempre de un ama, rillo oscuro anubarrado con rojo de coral, y es, sumamente compacta, recibiendo bien el puli-. mento.
E Ñ a Sicomoro.—Viene de las zonas templadas de; América esta madera, que es una de las mejo-. res adquisiciones de la ebanistería, empleándo-.: se en la construccion de mobiliarios completos; se distinguen varias clases que vamos á in» dicar. o 8 El sicomoro mosqueado es á veces muy blan-1 co y otras algo amarillo; las moscas están for-" madas por los jugos del tejido que se extrava-, san por intervalos casi iguales: es una madera: difícil de trabajar y pulimentar, y expuesta 4; 15 rajarse, pero es de un brillo plateado que á pesar de sus defectos se hace apreciada. El sicomoro gris ondulado es una madera liera y blanda que se asemeja algo á las maderas blancas europeas, salvo que el brillo y belleza la diferencian de ellas despues de: trabaja a. : - El lobanillo plateado se obtiene del sicomoro es muy buscado como madera de chapeado: adquiere variados colores y se emplea en la confeccion de pequeños objetos de lujo. ' Serval de las islas.—Criase esta madera en las Antillas y en la Luisiana: no tiene albura y. admite un magnífico pulimento: es mas vivo y. .
mejor veteado que el europeo, al que se asemeja * hastante. Ebenozillo.—Procede esta madera de un árbol corpulento que se encuentra en Cochinchina “y costas de Mozambique y en Filipinas: es una madera mas dura que el ébano, del cual se dis- “tingue por ser de un color pardo oscuro y no ' ger fácil de rajar. Algunos le llaman ébano de Portugal.' , _Guayaco.—Esta madera, llamada tambien palo-santo, procede de Méjico y de la isla de Santo - Domingo; posee una dureza Casi metálica, . muy compacta, densa, sumamente resinosa y : algo aromática: cuando es nueva tiene un color claro veteado de pardo amarillo, y cuando procede de árboles viejos, su corazon tiene un color moreno oscuro, poco agradable: al puli- - mentarla, hay que tener en cuenta que debe hacerse solo con agua por ser muy resinoso como hemos dicho. : | .Láurel.—El de las islas de Francia y Borbon produce una madera de bastantes dimensiones N — 136 — .
para emplearla en artesonados, pavimentos y, diversas clases de muebles: su color es semejan= te al del nogal europeo y es bastante compacto: al partirla exhala un olor fuerte y desagradable: algunos le distinguen con el nombre de canelo; El laurel rojo de la Carplina es muy estimado en América, y su madera se emplea en confeccion de muebles de lujo: su veteado imita per. fectamente al raso ondulado. E Magnolia.—Este árbol se produce en Pensil.vania, y es grande, suministrando á la ebanis:: vado precio hace que su uso sea poco frecuente; Heister 0 palo perdiz.—Procede esta madera de la Martinica, y es de un gris moreno mas claro que el moradillo, con el cual á veces se confunde: está veteada de negro, es muy com: pacta y se trabaja bien, admitiendo un brillanté pulimento. Serrada oblícuamente se distinguen, además desus fibras longitudinales, una porcion! Ñ de puntos y venas trasversales que adornan! mucho la superficie: por esta razon se aplica en soletas serradas del modo conveniente para producir este resultado. A Enebro de Virginia.
—Este árbol, llamado tambien cedro de Virginia, se cria en los arenal les mas áridos de la América del Sur: es alto! grueso, de grano fino, compacto y muy resino? so, y del color rojo que le da el nombre; sus poros están llenos de una resina amarga que impide le ataquen los gusanos: se hacen de si madera excelentes muebles que se trasportan 4 otros paises, en los que son muy útiles para la conservacion de ropas y efectos porque sú olor penetrante y agradable aleja los insectos. 4 : 1 — 1317 — -gambú.—Hay multitud de especies de bambú oco conocidas en Europa, y vamos á reseñar Jas mas importantes. ¿A gl bambr fetin procede de Java y Amboina; gerrado en latas ó tablas, sirve para bancos, ta- ' piques Y pavimentos; entero se emplea en lar- -gyeros de escalera, y cuando es muy grueso, se emplea en vigas de armar que tienen la ventaje de ser muy ligeras. El bambú campel, comun en toda la India; es muy ligero y tan duro, que puede traspasar las maderas húmedas, haciéndose con él cuchillos . que sirven para partir otras maderas.
- El bambú bulu-zing abunda en las islas Mo- “Jucas, y Su madera es tan dura, que produce chispas con las hojas aceradas de las herramientas: sus articulaciones ó nudos están Ccuhiertos con hojas arrugadas que parecen de piel, y con las cuales se puede pulimentar- el “hierro y las maderas; este bambú es excelente para hacer bastones, flautas, columnas y relas. 7 bambú,curick es el mas útil para los euro- *peos; SUS nudos, colocados de trecho en trecho, facilitan una madera negra, excelente para embutidos. Todas estas variedades se emplean en la confeccion de sillas, camas y demás muebles en que haga falta madera delgada, fuerte y flexible, e de Badiana.—Este arbusto, originario de la China y del Japon, que produce la semilla de su: nombre llamada tambien anís estrellado, es duroaunque recibe bien el pulimento; su co- «lor verde sucio tirando al rojo, y su poco desarrollo le hacen aplicable sólo á los trabajos de embutido.
— y El 5 - Ta es blanca amarillenta, y el corazon, que $ -de esta madera contienen gran cantidad de re recciones, pero es susceptible de un buen puli — 138 — Balatas.—Se da este nombre á unos árbole: que se crian en América, especialmente en Cy; yena; hay dos especies, llamadas balata roja y balata blanca, llamadas tambien madera de ca puchino, y son poco estimadas por prestar poco al pulimento y carecer de belleza. E _Biñon-ébano.—Este árbol, procedente de. América: meridional, produce el ébano verde Despojada la madera de su albura parda que nf es aprovechable, resulta de un color verde oli va sembrada de vetas claras; se asemeja Dag tante á la madera de granillo, es muy dura; adquiere todas las formas que se le quieren cl recibiendo un hermoso pulimento. Las veta sina, y forman líneas de puntos paralelas á la e anuales, y dicha resina verde pardea cabo de algun tiempo despues de cortada lá ma dera, para evitar lo cual es preciso barnizar] inmediatamente. : E Campeche.—Esta madera es tintórea ademi; de poder emplearse en la ebanistería.
La pre duce un árbol de 10 metros próximamente q altura, y es muy abundante en la bahía de $ nombre, siendo un precioso artículo comercia] por su gran consumo_en la tintorería: su albu explota aparte, es de un rojo brillante con reflé jos amarillos; es algo dificil de labrar á. caus: de sus fibras, que-se entrelazan en diferentes di mento. eo a « Granadillo.—Esta madera, de color rojizo bien veteada, es sumamente dura, lo cual ni impide que se trabaje con toda comodidad ad: mitiendo un bello pulimento; tiene el defecto 38 — 139 — «de ser muy frágil, rompiéndose y saltando con facilidad al menor choque.: : Madera de Cayena. —Existen dos clases de * padera de este nombre: una de ellas está vetea- : da de amarillo y rojizo, tiene el grano menudo y compacto; la otra es de un color pardo rojo 'yeteado en gris particularmente en las orillas. , ambas están salpicadas de pequeños huecos llenós de una especie de goma ó resina que se eva- . pora con la exposicion al aire, la madera se trabaja bien y es susceptible de excelente pulimento. *. Madera de la China.
— Con este nombre se conocen varias clases de maderas diferentes que en general todas tienen un color moreno oscuro _veteado y moteado, son muy duras y se puli- “mentan con facilidad y tieneñ los poros.poco 'gparentes. a a - "Entre las diversas especies, se distingue la «madera de ag7a, que es muy olorosa; el amorci- No, que tiene matices variables desde el color rosa al rojo oscuro, y la badiana ó árbol de anís, del que ya nos hemos ocupado. | | Madera de coco.— Esta madera, muy empleada en las Antillas y en casi todos los paises cálidos, es sumamente dura, densa, compacta, amarilla tirando á parda y sin vetas: algunas variedades .exhalan un olor agradable parecido 'al de limon. ) Ciprés del Japon. — Es una madera blanda, oriunda de China y el Japon, y admite cuantos coloridos quieran dársele: se dedica á la confeccion de cajas finas pequeñas, para guantes y sortijas, pero antes de emplearla se guarda enterrada durante algun tiempo, sumergiéndola despues en agua por algunos dias, con lo cual adquiere un color azulado muy permanente. — 142 — medida el volúmien de la madera, y.
d tre la cantidad adoptada como unidad ó-tip te variacion en las especies de maderas ue tran en ella, variando sus longitudes” drías, permitiendo de este modo - -aprove cantidad mayor de piezas dentro de ún sol hámen, y logrando además que el valo carga, que es la unidad de volúmen, sea ie para cualquier clase de piezas del marco. Las ventajas del marco valenciano .so - Siguientes: primerá, apreciar las piezas no sus dimensiones lineales, sino por su volú - segunda, formar un sistema completo con le: fijas para la redacción de sus tipos: te apreciar en igualdad de condiciones mas ra que los otros marcos: y cuarta, ada mejor al sistema de cubicación que los' marcos, facilitando de este modo las apreci nes bd madera, que mn. ocurrir: a E q Os Or *] OKOL—*OYELNIAA VO AREA TFVANVIL A Marco castellano. . ] varieda inci de la sierra de Este marco tiene dos variedades principales, segun la madera proceda Guadarrama ó de la de Cuenca.
En el primer caso, la madera suele apreciarse por el ao llamado de Segovia, y en el segundo por el de Cuenca; ambos difieren poco, constituyendo su diferencia mas notable la madera de sierra. - Marco de Segovia.
Medidas Del Pais. Medidas Métricas
MADERA DE PINO. E E NN ci A Nombre e Largo. Tabla.|[Canto.] Largo.. Tabla. Canto. y clase de las piezas. . Ptiés, Dedos. | Dedos. Metros. Metros. Metros. . Madera de halo. A Y Media vara doble.....] ' 12430 23 334 4-8/37 0575 o Media vara sencilla, ... 12430 24 334 á A 0'418 Pié y cuarto doble... .. 12 á 30 29 334 ñ a Pié y cuarto sencillo..| 12430 20 334 4 8:37 TerciA. 0.0. ......... 124 30 16 334 á 837 e 25 para arriba. 6/97 Vigleta.s coo como... 22 : 24> a Media: vigueta. PEE PEA deso AlMarjías...oo ooo. l || Media alfarjía........ > : Terciados....... cc... Id. 6 o» , Portadas.........:...| 9 en adelante. | 24 251 0'418 0059 Portadillas........... ld. 20 2'51 0348 0052 Tablas de gordo...... 749 16 195 4 251 0279 0'035 Tablas de pulgada....] * 7412 .| 16 - 195 4 3'34 0279 0026 Camera. aus des 7 - 14: 105 0244 0026 Tableta. ............ 749 16 195 42%51| 0'279 0017 o -749 16 1'95 4 2'51 0279. 0'013 RA dea 7412 12 195 43'34| 0'%209 |0%13 El marco precedente se usa en la sierra de Guadarrama, con cuyo nombre se conoce. La vara tiene 48 dedos.
En la media vigueta se admite una escuadría algo menor. Los machones y trozas tienen dimensiones variables, pero la menor escuadría de los primeros es 24 dedos, pues cuando es menor se clasifica la piezá como troza. Se llama docena de alfarjía, media alfarjía 6 terciado al:conjunto de piezas cuya longitud total suma 108 piés; las portadas y portadillas se ajustan por piés; las demás tablas por docenas, formadas .por el número de piezas, que en junto hacen 84 piés de largo. Hay tablas chilla, cofrera, etc., poco usadas. ' | ] El metro cúbico de madera/d pino albar ó piñonero, vale de 40 4 60 pesetas, y el de pino negral de 15 á 30 pesetas. : — Prt — — «pt — — 147 — AAA 0,08 “05 “D4 1003 0 0 0 0 0 0 0 MOLA ss ss 2 ¿uo y A E E E A -AIE al. 318 32 Sa Pis $ lo — 23 y 35 ES o > E ES 8 ls PE] ” SSS3333: gr A MS ot a E 9 O QQ 33 E a | 20. 0 238 o y 32 DN o. eS ES - d. 3 Es 38 s) oa E ces E S e » . . Y . . . .o. . 3 . . . .e.. ro. . “Ds Ss E A O LA E EA 5 1 ¡¡Boosg S DORADA .“. 23 X 30 DATA po HAN HO2:s.
23.3 - y» Pp “":Bovooz 2 223533 Bao SE * Ep LL y 000338 Y.3 223 "3 E POD O 3] 333 ASENA E-gó 88287 e garcias | 535 Ss A e 3 do 33I2220.85 EhiiESadae PEZ 3 e Ey 9 2:92 7 "8 33 STarararara ER S Ye PD "S "9D 4.0.49333"8 8 HO E MS SC Ea ezo | 3,0 |6ero | terio | 62,3 9|'%8j|8 IT OT |'ozopeur orpayr 08,0 | 91,0 | POT,O | 131,0 | 06,€ |, v | */, 9 | 9 2 PT |'OT 9p oJopeÚ €9,0 | 03,0 | TZT,0 | 981,0 | 9P,p |'/, S | 9 | 4 6 9T |: :80op oxtpeA 94,0 | P3,0 | 6€1,0 | 161,0 | 30,2 9|8|8 TT: | 81 | :99p open v8.0 | 48,0 | 49T,0 | 603,0 | pe,e |". 9 | 6 6 gl 31 | rejonSta erp | 78,0 | 43,0 | 4ST,0 | 603,0 | €1,9 [Ye 9 | 6 6 31 33 |." ** “ejonStA v8,? 1 23,0 | 481,0 1 603,0 | <« "la 9 6 6 -81 O ai * "PUISON OT,T | 28,0 | 603,0 | 623,0 | « 6 Bl 131 | 91 PLA NT ve,T | 3v,0 | vv3,0 | spe,0o | « |%/,0r| er |or 10% | “PI |: *rogreno Lor , : : *Opteu y.
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Palmos. Dedos Dedos. | Dedos. | Metros. Mobior: EuiA aos Rebollones... ....«...--.] 12 | >» | 9 | 6 |2'718 » 10171 | 0114 el eE 1 0171 :9 . > - >» rc A 8. | 3 |2038|. >» |0'152| 0057 A ies 9: 6 |2264| » | 0171 | 0114 E O e da de 9. 6 3,170 » 0171 | 0114 SÍACaS......... ; » » [15436 |0'152 | - »: » da 15 7 |2'718| >» |0'%285|0133| Madera del Norte. Con este nombre se conoce en España cierta clase de-mad da : Flandes y aun de Rusia, que gene p clase de-madera procedente de Noruega, e ES que gen ralonte desembarca en algunos puertos de nuestras pro- La madera extranjera en los de y Compañía, se ven Ñ | pósitos que en Bilbao tienen los Sres. Sórensen, Yakhelln de, por término medio, con los marcos siguientes: ES. — 151 — “MEDIDAS DE CASTILLA. 4 Largo, Tabla. Canto. ns > Piés, Pulgadas. | Líneas. | MEDIDAS DE CASTILLA. a PIEZAS, Largo. Tabla. Canto. Piés. Pulgadas. | Pulgadas. PIEZAS. ! Al Tablas de superior A lidad........| Cualquiera 5 a Id. 10 Tablones de superior calidad .
2 e% OS Tablas acepilladas y machihembradas para entarima- 4 dós, de pino rojo del Norte en largos desde 10 hasta 97 E piés, siendo en su mayoría de 14 4 23 piés castellanos. Dimensiones de las tablas. "ANTES DE LABRARSE.* DESPUES DE LABRADAS. Tabla. Canto. * ||- Tabla. Canto. Pulgadas. Lineas. Pulgadas. | Lineas. 10 19 8 a 19 EE 7 E 19 ino roj á ate a 5 Ari 19 Vigas de pino rojo » - 112 16 A E E Lo Idem id......... > 9411 cla ers y A 89 da Idem id......... » 54 8/2. lla 7 sj. er ] Lineas. 6. 16 4 17 | : ] 10 [19421 a E ablas de superior] Cualquiera | L- 42, 16 4 17 nia ed A Id. 9 ¡loáag] 8% 13 4 15 Idem id......... Td. -8 194929 5 78 13415 Idemid.........] 1d, 10 [|16418]|* YA 13 4 15 Idem id......... ld. [| 9%. [16418|[3 5 4 13 415 Idem id......... «Id. "8 —([16418 14 4 Ve 13 4 15 Idem id........-. 1d. 6 */2 116418 q DIMENSIONES. TABLETAS DE PINO ROJO DEL NORTE | ——__—— || "Canto. | Tabla. aserradas á vapor. h Pulgadas.| Líneas; Tablillas para persianas de igu clase de madera. ... 9 9.: :9 de po TS 6 es 6 5: 5: 5 2 3 Y 40 5: Idem id. id.
Idem ó latas para cielos rasos de igual clase de madera, por cada fajo conteniendo 450 piés lineales....:........... aa Aun podríamos dar mas extension á este c pitulo, extractando la obra del Sr. Plá antes c tada, pues abunda en datos referentes á todas las provincias y á Ultramar; pero creemos su 'ciente lo dicho para dar una idea de la aprecia: cion de la madera en su aplicacion á la carpin- * tería de que nos ocupamos, recomendando álos ; que deseen mas detalles la lectura del citado 1 bro, el cual nada deja que desear en la materia ro E ES PARAR EAS: — 103 — - de que se ocupa, al paso que en nuestro libro no ' lograríamos otra cosa que extendernos inútil- ' nente sobre un asunto que, sobre no ser de la : indole de nuestro trabajo, se encuentra perfectamente tratado en la obra que hemos citado, y '-de la cual hemos tomado los “anteriores datos.
Trabajo De La Madera
Si en todas las diversas profesiones mecánicas se necesitan auxiliares ó herramientas que, : puestas en la mano del” hombre, contribuyen, guiadas por su inteligencia, á obtener el resultado apetecido de la materia primera empleada; inguna hay de ellas que posea un repuesto mas humeroso y necesario de estas herramien- . tas que el arte de la carpintería, la cual, aunque segun la respetable opinion de M. Emy, “solo necesita estrictamente una regla, una plomada, una cuerda, un compás, un hacha, una “sierra y una barrena para la ejecucion de casi , todos los trabajos, encuentra beneficiosas venfajas en economia de tiempo y madera y en finura y delicadeza de la obra. aumentándolas -. - y variando sus formas á.medida que las dimen- . siones y necesidades de los productos y objetos + elaborados así lo exigen.
' - En la descripcion que.va á ocuparnos de los - principales útiles y herramientas mas usados en * los diversos ramos de la carpintería, los clasifi- - caremos siguiendo la marcha del célebre autor — 154 — antes citado, segun sus especies y USOS, en 1H forma siguiente: mE -3 1.2 Utiles para sujetar la madera. E 2,2 Utiles para trazar y determinar la posi: cion de la madera. -3 3.2 Utiles y herramientas cortantes por perH cusion Ó choque. a 4. Utiles y herramientas para igualar. y aplanar las superficies. y 5. - Utiles y herramientas de agujerear. * 6. Utiles y herramientas de- aserrar y sé! parar. ; de 7.2 Utiles para aguzar las herramientas. Mo-3 tores en los talleres. - AS 4. Utiles para sujetar la madera, N q "18 Banco.—Entre todos los medios de que se vale? el carpintero para sus trabajos, goza un lug: preferente lá mesa ó banco sobre el que tr baja y practica casi todas sus Operaciones.
Se? da el nombre de banco á un tablon colocadó ho-4 - rizontalmente, que tiene 2 metros de largo, centimetros de ancho y 12 centímetros de gru so: está colocado sobre cuatro fuertes piés (f apoyos de madera que le sostienen á unos 8/7 centímetros de altura sobre el suelo, y ens parte baja, apoyado en sus cuatro piés, ha un tablero ó cajon que ocupá,_toda la super: cie inferior, formado por tablas, que al pa: que:enlazan los piés entre si, sirven para dej herramientas ú objetos de contínuo uso. El tablon se hace ordinariamente de un troz de olmo ó fresno, siendo preferible el prime por ser madera mas pesada, aunque el fresno E o E ' baya, por sus cualidades y dificultad de hengirse, sean muy recomendables para este uso. * : Los piés, generalmente en número de cua- ¿fro, si bien cuando el banco es algo largo se le ponen seis, son por lo comun de encina y ¿muy fuertes; en la figura 73 presentamos un ¿panco ordinario. Jo Es el Er-> ! Figura 73.
: La condicion principal del banco es la soli- «dez, y Por esta razon las ensambladuras de los .piés COn el tablon son de las llamadas á cola de «milano, sujetas además con pernos y saetillas; pero como ni aun esto los sujetaria suficientemente, produciéndose por el uso continuado y “repetidos esfuerzos, juego ó ensanche en las cajas de las ensambladuras, y dando movimiento “4 las espigas, es indispensable reunir entre sí los piés por medio de travesaños ensamblados á' ellos á caja y espiga, colocando unos en la parte superior, casi tocando al tablon, y otros á 5 centímetros del suelo.
> Algunos carpinteros guarnecen con tabla el espacio comprendido entre los piés y travesaños, formando de este modo un recinto cerrado por tres de las caras del banco, y utilizan este A — 156 — 3 hueco como cajon para guardar herramiép tas; esta disposicion que aconsejamos, comuni gran solidez y estabilidad al banco; otros formH una caja al borde del tablon opuesto al: sit] por donde trabajan, el cual tiene 15 centimet; A de ancho y un fondo y, larg'o iguales al gras y longitud del tablon; 'otros, finalmente, en ¡4 de esta caja colocan un liston separado ¿$ borde del banco por dos trozos de madera, É . cual les sirve para colgar en la abertura lonaji tudinal que resulta, las herramientas de manel jo que creen puedan necesitar. A Corchete.—A unos 7 centímetros próxima mente de una de las cabezas ó lados estreché del banco, y otros tantos de su lado mayor, abre un agujero cuadrado de 45 milímetros df lado, que atraviese el tablon de parte á Parte debe cuidarse al practicar este agujero, que sy lados sean paralelos á los del banco, y que sf * paredes interiores estén bien lisas.
E Por este agujero se introduce un prisma Y cuadradillo de madera, figura 74, largo de 2 decímetros, y que ajusté WN perfectamente al hueco: dé IN dicho agujero; en una dé sus cabezas lleva un triání A gulo de hierro A, dentado en uno de sus lados, y guar: necido de un espigon, for l «mando ángulo recto con'la] só chapa triangular, el cual se] Ei introduce á golpe por una! de las cabezas del cuadradillo, hasta que la chapa se engaste en él, y haciendo que la cata] dentada quede paralela á el lado del cuadrado y; sobresaliendo 2 ú 3 milímetros; este saliente: — 157 — ! cada es el que forma el corchete, y sirve de “apoyo y sujecion á la pieza que se trata de la- Par sobre el banco.
E j : 0 “Cuando se trata de sujetar una pieza de maera en el corchete, se dan con el mazo en lu aheza del cuadradillo que sale por la parte in- “Jerior del banco, los golpes necesarios para ha- “cerle subir hasta la conveniente altura, la cual “no debé pasar de la mitad del grueso de la madera que se trata de asegurar; entonces se apli- “a contra el saliente dentado ó corchete, una de “las cabezas de la pieza que se trata de labrar, y prrla opuesta se dan algunos golpes de marti- Jo, segun su dureza, á fin de que introducién- ¿dose los dientes del corchete en las fibras de la : padera la aseguren contra los esfuerzos que en “direccion de dichas fibras y corchete se practi- “quen con las herramientas. E “¡Algunos sin duda A economía mal en - «tendida, sustituyen la plancha triangular del. “orchete por un gancho'ó alcayata aplanada por una de sus puntas, pero esto no Ofrece mas que un solo punto de apoyo, y de aquí resulta que no siendo siempre los esfuerzos de las heryamientas perfectamente normales á la direccion del corchete la pieza se mueve, y.
este «movimiento produce un ensanche en el aguj ero “hecho por el corchete hasta que acaba por des- .prenderse la pieza, siendo necesario sujetarla por otro punto, y si se repite varias veces este cambio, se concluye por inutilizar la cabeza que “acaso fuera necesario conservar en buen estado. . «Otros carpinteros mas previsores ponen dos corchetes paralelamente á la cabeza del banco, con lo que mantienen siempre la pieza labrada en una misma posicion. 2 .S - ciones, y entonces hay que recurrir á otros ma dios de sujeciori: en la figura 73, damos en Y - gun seindica en la figura 73, de cinco centime? -cular al tablon: cuando se quiere sujetar uni — 158 — ) Sea el que quiera el corchete empleado, no $ >. aplicable sino en el caso de trabajar la made; A en sentido paralelo al banco: ocurre no pod veces que hay que trabajarla en distintas diréf la disposicion del corchete. A .
Barrilete.—Consiste este instrumento en y pieza de hierro fuerte y resistente representag) en B, figura 73, la cual consta de dos parti esenciales caña y cabeza: la primera, es un cue po cilíndrico de 40 á 45 centímetros de largo $ de 4 centímetros de diámetro: la parte enco vada es la cabeza que tiene una seccion re? tangular mas ancha que alta, y aumenta ¿$ anchura .á medida que se aproxima á su extr3 mo ó boca en donde se redondea.
E: Para asegurar el barrilete en el banco, $$ practican en este varios agujeros circulares sel tros de diámetro, y cuya posicion sea perpendi$ pieza cualquiera, se la acerca 'á uno de esto agujeros, é introduciendo por él la caña cilindrii ca, se coloca el barrilete de modo que con la rama curva sé sujete dicha pieza como indica? mos en B, y se comunica presion á este conjun: to golpeando con un martillo en el punto extre] mo de la caña y cabeza del barrilete: cuando; se desee hacer cesar la presion, basta dar unos! golpes hácia arriba en el extremo inferior de lal caña que sale por debajo del banco ó en uno de: los lados de la cabeza, si bien no debe aflojarse: de esté modo último, porque torciéndose la cañaj produce en la superficie del objeto que se tra-: baja una huella que le afea; la boca además) — 159 — ] pre señales de su presion sobre la: E E “illo perjudicaria tambien los: : objetos que “se han de labrar por contra su cara sino .Colocásemos bajo él un tarugo ó trozo de madera, que es el que oprime directamente el objeto sujeto. 181 .
- Tambien se emplea un barrilete de ótro siste-. ma llamado de rosca y tuerca, que tiene el inconveniente de ser muy embarazoso; consiste este, figura 76, en un tornillo de cabeza redonda atravesada por un agujero e normal por el que pasa “una harilla, con cuyo auxilio se da vueltas al tornillo; este tornillo pasa por el centro de una pieza, B C, de dos broches que tiene practicada una tuerca, y remata en. gus extremos B Cen dos planos aúchos, y en su parte inferior recibe otra tuerca Dbastante ancha y resistente. Para funcionar este aparato se quita la tuerca D y se introduce la caña del tornillo por-el agujero lel banco, volviendo á ponerla de modo que el ablon quede entre esta y el broche; colócase la Figura 75. Figura 76. — 160 — .
] tabla:ó pieza que se trata de asegurar de moj que la sujeten los extremos B C, y se da vu tas al tornillo por medio de la varilla que pa por su cabeza; la rosca se eleva, y por cons cuencia de este movimiento resulta que el y jeto que se asegura, el tablon y las bocas B; se encuentran fuertemente apretadas entre” por la tuerca D; hay que tomar una precauci que evite que las dos bocas B C no estén en: mismo plano porque en este caso harian su p; sion de costado, causando en la pieza sujeta 3 desperfectos que hemos mencionado en el bj¿ rilete sencillo, para esto se coloca debajo de boca mencionada, que no apoye sobre la pie; un tarugo igual al grueso de la pieza suj dns la mantenga á la misma altura que su g mela.
- : eS EE: El grave inconveniente de este aparato co siste en tener que quitar la tuerca inferior cá vez que hay necesidad de cambiarle de agujer La utilidad del barrilete y su dificultad pa reemplazarle han hecho inventar otro llama; de báscula ó palanca: su forma, figura 77,* igual en su parte principal al 'pr -mitivo, y sus modificaciones - col sisten en quesu boca está encorvaí hácia arriba y es mas corta; en í extremo lleva una ranura ó charnél en la que juega una pieza encorvaj la cual, por su extremo inferior, | apoya contra el objeto que se tra de sujetar, y en el superior lleva ; tornillo, al que le sirve de tuerca; pá sujetar una pieza por este medio no hay mas Qt colocar el barrilete-como si fuera uno de lí sencillos; y cuando estén en sus puestos en ví A : Figura 77. de-golpear en la cabeza basta apretar el tornillo ' extremo, el cual, tendiendo á separar la distanja que hay entre la pieza móvil y la fija, aprez fará por la parte opuesta contra el objeto sujeto.
“Y Los medios de sujetar la madera en el banco “gontodos algo defectuosos: las huellasque causan ' Jos barriletes, la dificultad de mudarlos, la inse- - guridad de los corchetes y la pérdida de tiempo ue todo esto ocasiona, ha dado lugar á la adopcion de otros medios que vamos á describir, y se ¡emplean con gran eficacia en determinadas Ocasiones. i Banco de torno 0 banco aleman.—Estos bancos en nada se diferencian de los bancos ordinarios fuera del aparato de presion ú sujecion que llevan en su extremo. En este banco se ha tratado de conseguir el objeto apetecido, que es “sujetar una pieza cualquiera dé madera de modo : que pueda ser trabajada en todas direcciones; í esto se consigue fácilmente haciendo que obren dos corchetes sobre las dos cabezas de las pie- , zas, pero es necesario para obtener este resul- ' , tado que uno-de ellos pueda estar, no solo 4 la : conveniente distancia, segun la longitud del +'objeto que se trabaja, sino tambien que este se “encuentre comprimido en sus extremos por di- - - chos corchetes, los cuales han de ocupar una .
“posicion mas baja que la superficie de aquel, ó - “loque es igual, que uno de dichos corchetes esté “dotado de un movimiento de avance y retroce- .soque pueda comunicársele fácilmente, lo cual : puede lograrse haciendo movible una parte del - banco. le alla e E . «Dos son los procedimientos seguidos para: - haceresta modificacion en los bancos comunes, que vamos á detallar minuciosamente. ' a O SEA 'Q 09 o e SA '2s vo 162 — Ml Se empieza por practicar en el extremo q banco que se trata de reformar una entalladus ó escotadura que tenga de 40 á 50. centimetra de largo por 20 de ancho, como sé ve en la fiaf rá 78: se comprende fácilmente que los piés de t ha Figura 78.
A - banco han de estar de dre de modo que hí sea alcanzada su ensambladura con la tabla, po esta escotadura, y aun algunos agregan en é extremo O otro pié auxiliar que da mas estabi lidad al sistema; debajo del tablon se sujeta col «tornillos un travesaño A B, fuerte y bien labra! do, de modo que la: parte saliente Á quede-á ni! vel y en el mismo plano que el extremo P del banco; otro travesaño GD, fijo en G debajo de banco, se enlaza con una ensambladura, llama: da cola de milano, con el travesaño A B, y tient 15 milímetros de altura menos que el anterior en la cara V del tablon se practica una ranura longitudinal bastante profunda, y se deparan bordes en visel de modo que pueda servir cómo damente de corredera para una tabla que sos¿ tendrá la caja de tiro, que debe estar sostenida por esta corredera y los dos-travesaños.
La par: te mas esencial de la caja es la cabeza Z, figucasa a NIE IRSA y co, y Por lo tanto este trozo de madera se apo- 1 fará confra la cara G exactamente cuando la '- caja esté en su puesto, y lleva en su parte superior un broche ó corchete; este trozo ó cabeza de «nadera está escopleado por su parte inferior, de — 163 — 5 a a 19, formada por un trozo de madera dura, á cuyas caras deben estar paralelas á las del banmódo que forma una canal, como se ve en la Letra TOR ITA Figura 79. figura B en ). Esta caja Ó escopleadura es la. - que se apoya sobre el travesaño GD, mientras que las cajas practicadas en la cara b corren por la ranura ó corredera practicada en la cara V del banco, figura 78, y están destinados á guiar .en linea recta los movimientos de avance y retroceso: el resto del exterior de esta caja esta, "formado por tablas resistentes, de las que la” 'mas pequeña K, y opuesta á la cabeza Z, figu- Ta 79, tiene un agujero en su centro por el que pasa el tornillo c 7.
La cara ó tabla de la parte nferior de la caja se ensambla sobre la canal i 10472 : conductora q; pero la “cara de atrás, figura B. que debe tocar la cara, figura 78, del banco; merece una especial atencion; está esta tab abierta por una larga canal, como se representa en la figura C, y sus bordes están tallados en yj sel ó lengiúeta, destinada á correr en las canales ahondadas en los bordes de la entalladura E; figura 78: dicha tabla está sólidamente unida ¿ afirmadas las uniones con tornillos. ..
E Hecha la descripcion sumaria de las diversas partes de la caja de presion, veamos el modo! que tiene esta de funcionar: para esto se hace uso del tornillo 2, figura V, el cual no hace Mas que girar apoyado en c sobre la cabeza z, de modoque puede dar vueltas sin soltarse, y pasa! poruna tuerca especial m, la cual lleva una cola ó espigron que pasa por la hendidura longitudinal de la tabla corredera de atrás y se introduce en V, figura 78, en el banco, en el cual se sujeta por dos redoblones que la atraviesan, COmOo se: ve detallado en la figura D: esta tuerca Corre libremente por la ranura de la tabla corredera! sin formar Cuerpo en ella, pero el tornillo está unido en cierto modo á. la caja por un collar ¿$ garganta circular que lleva en p, figura V, en el cual van fijas dos clavijas de hierro que le sujetan una á la tapa superior y otra á la inferior de la caja: la cabeza 1 del tornillo sale por h y queda dispuesta á poder hacerla girar con la: mano. Lo Si colocamos la caja en su puesto en el banco: de modo que la ranura B monte sobre el lar-' 1 4 ; E .
guero GD de la figura 78, y la corredera É € — 165 — 5 0 en- . treen las ranuras de la entalladurá V estando «colocada la tuerca »m en su respectivo puesto y “ gólidamente sujeta al banco, y se imprime un movimiento á la cabeza del tornillo, este, pa- * gando por la tuerca, se ve obligado á avanzar 6 -setroceder, y como por un lado está apoyado en. - la cabeza 2 y por otro está sostenido por el collar V, sujeto á la caja por las clavijas, arrastrará.á esta en su movimiento, y por lo tanto : la cabeza z y su corchete; la cola de la tuerca no impedirá estos movimientos puesto que la tabla corredera tiene una abertura longitudinal ue le permite este cambio de-posicion. El sa- - fiente p, figura E, de la caja, se encuentra dete- - pido á cierta distancia por la elevacion del tra- - yesaño A B, figura 8, mayor que el GD, y * que chocando con la parte inferior de la cabe- * - za 2 le impide perder su respectiva posicion: para esto dichos travesaños A B y G D no deben fijarse hasta despues de colocada la caja y ase- : gurada la cola de la tuerca.
Si tratamos de sujetar-con esta prensa un objeto cualquiera, una tabla por ejemplo, sea este e e, figura E: colóquese un corchete en uno - de los agujeros del banco y otro en la caja; póngase la tabla entre los dos, y dése vueltas al tornillo hasta que el corchete móvil avanzando oprima la cabeza de la tabla y á toda ella contra el otro corchete: con objeto de sujetar cuerpos de diferentes longitudes, hay varios ' agujeros á la larga del banco en los cuales puede colocarse el corchete segun sea necesario: - con este aparato pueden sujetarse las piezas de “todos modos y se pueden colocar hasta vertical- "mente, sirviéndose de la caja como de una pren, — LU — la cabeza z de la caja.
SE sa y sujetándolas entre la cara G del banco y La prensa alemana que acabamos de descrj-4 bir, tiene el grave inconveniente de estar ex-* puesta por el contínuo trabajo á' desprenderse! del banco, y además el polvo y aserrin que seg - introducen por las junturas perjudican y entor-* pecen su marcha: vamos á dar otra disposicion en la que se evitan aleo estos inconvenienteg'f Para esta disposicion se emplea un tornillo'% figura 80, F que tiene su extremo F de cobre; m Figura 80.
en cuanto á la caja, figura G, tampoco ofrece “j ninguna particularidad : sólidamente construida 3 de encina ó.haya, una de sus caras, la que cor- - responde al plano del banco, está descubierta 1 y los trozos que fórman las cabezas son muy“; gruesos: el extremo a lleva en su centro un agu- : jero que permite el paso al collar del tornillo; « en una entalladura h practicada en su cara in= | terior, recibe la llave de parada que se ve de frente en la figura H, la cual, entrando en esta 1 “ranura circular, forma el tirador; el otro extremo c está taladrado por la parte interior de la , caja por un agujero, en el cual se encaja el ex- ; “la figura L. — 167 — remo F del tornillo; en su cara interior se en- Era tre! k . ? . , , cuentran. dos salientes d destinados á resbalar ' sobre las correderas d d señaladas en la figu- - ya T en este extremo € de la caja se fija el corchete que sirve para la sujecion de las piezas labradas.
] e “La figura l representa la parte del banco en ue se trata de fijar la caja, al cual se le ha ' segregado un pedazo, como hemos explicado en “el caso anterior, y la figura J representa la vista de frente de la parte de cabeza de banco correspondiente á z. En esta figura 1 se ve en d una caja abierta dentro del tablon, en la cual entra á frotamiento la cola de la tuerca, representada aparte en , la figura K, y en Z hay tambien otra caja en a la que se engasta la tuerca del tornillo f de la figura J; en y hay una entalladura en la que se. aloja la contra-tuerca representada de frente en La primera tuerca, figura K, se sostiene en su puesto por la presion que sufre en la caja d, por el tornillo 4 que pasa por.la cola de la tuerca y se atornilla en 2: este tornillo sobresale por ellado opuesto del banco al representado en la figura 1, y por medio de él se hace avanzaró retroceder esta tuerca. he Az ME - En cuanto á la segunda tuerca, figura L, se .
mueve igualmente adelante y atrás por medio de la presion que experimenta recibida de la fuerza representada en la figura J, la cual se arregla por el esfuerzo de los tornillos f 4 que pasan por las correderas L 4 de la figura L: la escotadura practicada en la parte baja de esta pieza, debe aparecer por la parte inferior del. banco y sirve para golpéar sobre ella y hacerla a conjunto con estas piezas: si á consecuencia del permiten hacerlo de plano: hay casos en los que Ez, 168 — retroceder cuando la caja de quirido demasiado juego. ' E E - La pieza posterior, figura J, es tambien algg móvil, para lo cual, los agujeros porlos que paS san los tornillos f £, son ovalados. e.
Veamos ahora la manera de perfeccionar el presion haya adi una contraccion producida por la desecacion de la cara del banco, figura I, se hubiese retirado! el lado correspondiente de la caja, cesaria de hacer juntura perfecta: si esta contraccion hy; sido uniforme en toda la longitud, basta correr! las tuercas hácia atrás, lo cual se verifica apreY tando el tornillo /, figura K, y aflojando los tor 4 nillos f A, y apretándolos nuevamente cuando; la caja ha tomadolla debida posicion. 8 Este modo de construir la prensa alemana ej; simple y cómodo: acaso el sistema anterior sej4 mas ventajoso en relacion á la resistencia y fuertes presiones, pero no lo es seguramente! bajo el punto de vista del ajuste y perfeccionH de las uniones.
: Todos estos medios de sujetar las piezas alA banco que hasta ahora nos han ocupado, solo y es preciso trabajar la madera por su canto, aserrarla por cabeza, hacer espigas, etc., y entonces es indispensable colocarla en situacion: conveniente y al misnio tiempo fija: para esto; se- emplean otra clase de utensilios llamados'y tornos, de que nos vamos á ocupar, y queson de. diferentes clases. lay a Torno vertical.—Consiste este en una pieza”* de madera de olmo, haya ú otra cualquiera f dura, cortada en forma de mandíbula ó quijada + segun se ve en el perfil, figura 81. La pieza AB“ E PI ¡op A ¿ceadapta á uno de los piés del banco N cerca E de la esquina H, de modo que resulte el extremo , de esta quijada á la altura de la cara superior * gel tablon: Poco mas ó menos, en el centro de í esta quijada, se practica un agujero circular ns “que permita holgado paso á un husillo'ó tornii do CD de madera muy fuerte y filete triangu- Figura 8l.
lar que se atornilla en una rosca practicada en el pié del banco á suficiente altura: este tornillo tiene su cabeza C cilíndrica, y está atravesada por una palanca ¿ que sirve para hacerle girar, Por cuyo medio se ejerce la presion á voluntad sobre la quijada, la cual la trasmite al extre- -mo A, entre el cual y la cara del banco se coloca el objeto que se- desea sujetar. "> En la extremidad B de la quijada y por su cara interior se ensambla un liston B /de 2 7 Y — 10 — centimetros de altura y 3 de. ancho por 4p! centímetros de longitud, el cual penetra efi el pié del banco por una caja ó escopleadura; convenientemente dispuesta al efecto, y lleva en su cara mas ancha una série de agujeros por log! cuales puede pasarse á voluntad una clavija des hierro.
La mision de este liston no es solamen,¿ te sujetar y dirigir el pié de la mandíbula, sing: que además sirve para regularizar la presion del tornillo C manteniendo siempre la pieza A% : Ben posicion vertical con objeto de que dich¿% presion obre normalmente sobre la quijada; esto se obtiene colocando la clavija de hierrg'? en uno de los agujeros del liston mas Ó menoy ¿ sacado segun el grueso de la pieza que haya de $ suj etarsé en el extremo A, y de este modo sé lo. - gra que siendo la abertura del torno igual en la 4 parte superior A que en la inferior B, sea regu-:: lar la presion, no mordiendo los bordes de la; aan sobre el objeto que se apriete contra el. * banco. bon. 0 Si el objeto que se sujeta fuera demasiado larg'o, se apoya contra el pié del banco coloca- | _do en el extremo opuesto del mismo lado, 'el* cual lleva algunos agujeros en uno de los cua- * les se coloca otra clavija que sostenga la pieza. ¡ á la suficiente altura. .
í va Torno horizontal.—Resultando muy poca: distancia” entre el extremo de la quijada y el * banco en el torno vertical, claro es que solo se 4 pueden sujetar en él piezas delgadás tales como; tablas de canto: ocurre con frecuencia necesitar;4 sujetar piezas gruesas, y esto ha dado orígená * la construccion del torno horizontal; este con- ; siste, figura 82, en un husillo ó tornillo como el «; empleado en el torno vertical con sú cabeza -* «vertical, y c? que es un torni- Jlo sujeto en € y provisto de | — 171 — alanca, el cual se atornilla en una caja ó rospe practicada en la cara vertical del tablon cer- ¿ade su extremo; este torni- Es lo sujeta la mandíbula horigontal formada por un trozo de madera muy fuerte, la cual leva dos conductores, e que es liso y desempeña el oficio del liston inferior en el torno Figura 82. una tuerca móvil d.
El conductor e se, introduce libremente en una muesca ó caja practicada en : el-tablon del banco, y el segundo e 1 pasa por yn agujero sin rosca, teniendo la tuerca movible 4 por objeto graduar la distancia entre la “mandíbula y el banco, pará lo cual se la hace avanzar ó retroceder girándola sobre el tornillo la distancia necesaria para que aquella quede separada por igual de la cara del banco; con objeto de que el torno cierre perfectamente, se 'practica un hueco en la cara interior de la quijada, en el cual queda la tuerca embutida cuando se aprieta del todo el tornillo de compresion. Tornillo. — Sucede con frecuencia tener que pulimentar ó adaptar pequeñas piezas que no son de madera y forman no obstante parte integrante de los objetos que se trabajan; para asegurar estas piezas y poderlas trabajar, se emplea el tornillo que vamos.á describir ligeramente aunque es muy conocido y se encuentra en todos los comercios de ferretería.
¡ Las dos partes principales de este instrumento son las dos mandíbulas, figura 83, las cuales deben ser fuertes y resistentes, y suelen construirse de hierro fundido, y la parte supe- — 172 — rior de acero; ambas quijadas están fuertemeni te unidas por un tornillo resistente, y la delap] tera se mueve en gozne ó charnela, y un mueljf colocado entre ellas tiende á separarlas cuaniñ _permite el tornillo que las atraviesa; la quijal da -posterior tiene un agujero en el que póf y 2 . a ó A do e l 4, Figura 83, medio.de una tuerca queda fijo el tornillo dé presion, pero sin impedirle girar, para lo cual . está aterrajado convenientemente, de modo que puede avanzar ó retroceder dicho tornillo;-1g quijada anterior tiene un taladro por el cual pasa holgadamente dicho tornillo, que al girar introduciéndose en la quijada fija, comprime con su cabeza la quijada móvil contra su com: Ppañera, de modo que si entre ellas hubiésemos colocado cualquier objetó, este quedaria sólida: mente fijo entre ellas.
' E: La parte fija tiene un saliente ¿ armado en sú! “parte inferior de tres puntas agudas y remata: do en la superior por un prisma de acero, pro- E: ¿e qa E Ln ETS ¡o para servir de yunque en caso necesario; r debajo de este saliente hay otro unido tam- ¡en á la quijada llamado talon, sumamente registente y aterrajado en forma de tuerca, por la cual pasa un tornillo vertical armado en su ca- “heza de una corona giratoria o guarnecida de juntas: entre estas, y las que lleva el saliente - antes dicho se afianza el aparato en un banco retando el tornillo inferior de modo que quede rfectamente asegurado á la tabla. q Tornillo de relojero.—Las piezas afianzadas en el tornillo anteriormente descrito ño pueden variarse fácilmente de posicion, y además si son algo gruesas suelen quedar dañadas por las bocas de las quijadas; para evitar estos inconvenientes suele emplearse el tornillo de re- Jojero; consiste este en un tornillo semejante al. ' anteriormente, descrito, solo que la quijada: tie- ; ne una prolongacion que forma cuerpo con ella; el tornilló gira libremente y no puede .
avanzar ni retroceder porque se lo impide una tuerca que lleva en su cabeza; con.su movimiento arrastra a la quijada, la cual lleva practicada en su interior una tuerca que ajusta dicho tornillo, y además esta quijada es mantenida en su posicion por una barra fija en sus extremos y que atraviesa la quijada por una »entalladura practicada en ella; todo este cuerpo superior descansa sobre una platina, y se sujeta á ella por medio de un tornillo y su rosca que permite darle diversas posiciones sobre ella pudiendo despues fijarle sólidamente con solo apretar dicha tuerca; esta platina ó soporte lleva un tornillo y su corona, con los cuales puede fijarse todo el aparato en un banco ó mesa, como hemos explicado en el caso anterior; omi- - Me ui 174 A E timos representar este aparato por ser de tod.% muy conocido y encontrarse además en el eg mercio. ' d Burro d torno de madera.—Este torno es ji un uso muy frecuente, sobre todo cuando ¿8 han de contornear tablas delgadas.
Consistgi , figura 84, en un banco, enuno de CuUyos extres Figura 84, mos se asienta un liston, sobre el cual se colo: ca en sentido vertical otro liston de madera fe: xible aserrado en su centro, el cual atraviesa la mesa del banco y se asegura fuertemente por: la parte inferior, y además se le sostiene con una tornapunta. por la cabeza del banco. En la $ parte opuesta á esta tornapunta, hay'otro mon: tante fijo tambien al banco el cual lleva en'su parte superior una pierna ó palanca articulada, la cual apoya Contra el montante aserrado en una de sus hojas, las cuales forman como una A boca ó quijadas de tornillo: en esta palanca está sujeta una cuerda qué pasa por un agujero practicado en el banco, y viene á enlazarse en 'una tabla ó pedal colocado en el suelo, de modo que drangular y de dos tornillos, en cuya cabeza hay un agu- “irviéndose de una barra de E PS isando en ella se produce tiro en la cuerda, y obligando á la palanca, comprime los dos ¿rozos Ó quijadas entre las cuales puede sujejarse y trabajarse una tabla delgada.
q prensa horizontal.Se compone esta prensa, oura 85, de dos trozos de madera dura de forma cua- 14 E====3 Y ( ; ¿== ero destinado á moverlos, ds — íá hierro Como palanca. Uno de los maderos a tiene : dos taladros formando tuerca, en los que entran los dos tornillos despues de pasar por dos agujeros holgados practicados en el otro madero /: cuando se trata de comprimir algun objeto en - Figura 85. esta prensa, se coloca el madero a sobre el banco y se sujeta á él por medio de un barrilete: en el espacio que dejan entre sí los dos maderos se introduce el objeto que se trata de sujetar, y apretando los dos tornillos, estos obran sobre el madero movible 6, el cual comprime el “objeto. Esta prensa se coloca generalmente de modo que los tornillos quedan horizontalmente, por esta razon recibe el nombre de horizontal y se usa generalmente cuando se trata de sujetar grandes piezas que se tratan de dividir en hojas delgadas.
] : Es Prensa vertical.—Consiste esta en una barra 4 madero o, figura 86, en la que van sujetos dos husillos ó tornillos por los que entra holgadamente otra pieza, sin la cual puede ser comprimida mas Ó menos por las tuercas /, conforme suban Ó bajen por los husillos. Para ¡colocar esta prensa, que recibe el nombre. de vertical por- — 176 — _que los tornillos quedan verticalmente, se colH ca sobre el banco de modo que descanse sope la pieza o, la cual se ase e ' yracon barriletes, y colocarW — 17M — , “secion de objetos encolados, y sobre todo para .:gpretar la hoja en los objetos chapeados cuando * está recien aplicada. Suele tambien emplearse . Figura $6. ficiente. Esta prensa suele emplearse Muy ame? nudo independientemente del banco, apoyán; dola en el suelo. . ON > Piensa de bastidor.—Se da este nombre 414 prensa representada en la figura 87,.á causa de + Figura 87.
1 bastidor a bc d formado por cuatro barrotes « madera resistente ensamblados á Caja y esp ga; los largueros a h y c.d tienen practicada una caja ó corredera en toda la longitud des cara interior, por la cúal corre una espiga lleva el travesaño movible o; el' larguero - perior e lleva dos taladros en forma de tuer por los que pasan los tornillos que á medi que avanzan ó retroceden-harán marchar el travesaño o, el cual podrá de este modo comprimir - cualquier objeto colocadg entre él y el largu _ro?. Esta prensa es bastante empleada en las RR ===> W : Figura 88. especialmente en la ebanistería la prensa representada en la figura 88, la cual no es mas que una modificacion de la anterior. A Prensa de mano.—La figura 89 da una idea * — 118 — bien clara de la forma que tiene la prensa del este nombre, compuesta de tres piezas fuerte. mente ensambladas en ángulo recto; por el ex: tremo de una de ellas pasa un husillo á tornillo! Figura 89, Í La cabeza del husillo está labrada en forma - de mango de herramienta á propósito para ma- ¡ nejarla con una: sola mano.
Estas prensas $00 | 16m Figura 90, - ¡ el cual avanzando puede comprimir contra el | lado opuesto el objeto colocado en su extremo. ., E 0 E de un uso muy frecuente por su comodidad, y exigen la precaucion de interponer un trozo - qualquiera de madera entre el objeto que se comprime y la punta del husillo con objeto de evitar las señales que esta podria practicar. -Gato ¿ cárcel.—Este instrumento, figura 90, - está destinado á sujetar piezas de gran anchura tiene gran analogía con la prensa de mano antes descrita, en la que, conservando el husilo y su tuerca, está reemplazada la pieza inferior opuesta al tornillo por un triánglo movi- - ble, el cual se suspende por medio de un estribo de hierro á los dientes de que está provista en ' gu parte exterior la pieza vertical; las dimensiones de este aparato suelen ser de-1,50 42 metros de longitud de la barra dentada y 0,15 de salida de la pieza que lleva el tornillo, y su uso es muy frecuente cuando se trata de encolar - varias tablas de canto con objeto de formar ta- - bleros.
UN Cárcel de hierro.—Esta herramienta, figura 91, es muy empleada en la construccion de Figura 91. . puertas, ventanas, etc., y sirve para sujetar y - reunir entre sí varias piezas sueltas que deban constituir un solo conjunto; consiste en una , destino es colocar en el aire la tabla, tablon — 180 — llanta de hierro doblemente encorvada, forman. 4 do los tres lados de un rectángulo muy prolon. *j gado que puede tener 2 metros de longitud y 15: 4 centímetros de altura; en sus lados mayores lle- $ va esta llanta practicada una canal por la que $ puede correr una pieza de hierro movida por un ¿ tornillo que atraviesa el lado menor; en la ex. ¡¿ tremidad del rectángulo. va otra pieza, que se y sujeta mas ó menos cerca de la anterior por ¿ medio de unos agujeros practicados en la lan: ¿ ta, en los que entran los extremos de esta pie- ] za; si colocamos un objeto entre las dos piezas $ fija y móvil y hacemos avanzar el tornillo, 4 este objeto se encontrará comprimido entre 4 ellas, sirviéndonos de este modo para el objeto 4 que se desea obtener con este aparato.
! ] Borriguete.—Este utensilio, y figura 92, cuyo q Figura 92. pieza que se trata de aserrar en toda su longitud está formado por dos palos ensamblados en án gulo agudo por una de sus cabezas, y sujetos uno á otro por medio de dos travesaños tambien , redondos, siendo preciso que cada uno de estos: travesaños se encuentre sujeto á las caras del + — 181 — - ¿mgulo por uno de sus lados; para hacer uso de “este aparato, se coloca sobre sus dos piés, de modo que el travesaño inferior se encuentre del lado por donde se ha de empezar á aserrar; in- 4roducido el objeto ó madero que se trata de cortar entre estos dos travesaños, de modo que su extremidad posterior toque en el suelo, quedará el conjunto formando una tijera Ó tres piés estable, con la cabeza en que se ha de practicar el trabajo colocada á conveniente altura. - Caballetes.
—Cuando se trata de aserrar grandes piezas y se emplea la sierra de hilos, de que ya nos Ocuparemos, se colocan dichas piezas Ó troncos sobre dos caballetes, los cuales sostienen la pieza á la suficiente altura para que “yn operario pueda circular libremente por enci- - ma y Otro por debajo de ella. - ' Cuando el tronco es muy largo y es necesario cambiar de sitio los apoyos ó caballetes sin interrumpir la labor de aserrío, se emplean mu- -s]Jetillas móviles, las cuales se mantienen en posicion vertical por la presion que sobre su brazo horizontal ejerce la misma pieza que se trabaja. 2.—Utiles para trazar y determinar las proporciones de la madera. - Compás. —Tan conocido es este instrumento, que nos creemos dispensados de representarle: -“gabido es que consiste en dos piezas metálicas, llamadas piernas, terminadas en punta por sus extremos libres y articuladas por el otro, de modo que pueden acercarse óÓ separarse á vo- : .luntad : debemos, sin embargo, indicar el número y Clase de instrumentos de esta clase que son necesarios en un taller.
— 182 — - Empleándose este útil para dos objetos, que son medir y trazar, exige este doble uso parti. culares circunstancias, y por esta razon no bas. taria un solo compás para todas las necesidades - del arte. En primer lugar debe tenerse en el taller uno . de 50 á 60 centímetros de largo, destinado ex..; clusivamente á medir y dividir en partes lag + piezas largas; las piernas de este compás son cuadrangulares en la parte próxima á la articu.. * lacion, y redondas ó cilíndricas en el resto, y genefalmente es de hierro. 8 Otro compás que debe tenerse en el taller es * uno de hierro ó madera muy dura, con las puntas aceradas, y dispuesto de modo que una de ellas lleve un porta-lápiz, en el cual se coloca ¿+ este cuando se trata de trazar arcos Ó divisiones ¿ qee sean bien perceptibles: este instrumento + ebe tener igual magnitud que el anterior.
% Debe tenerse otro compás metálico, llamado cuarto de círculo, el cual está provisto de una chapa de acero fija en una de las piernas, y que atraviesa por el centro de la otra; con objeto de poder establecer la abertura de ambas de un - -modo invariable, lleva la segunda pierna un tornillo de presion que oprime dicha chapa; esta tiene marcados los grados correspondientes á un cuarto de círculo, circunstancia que hace este compás de gran utilidad para muchos casos de geometría, de que nos hemos ocupado en la primera parte de está obra. > ES Otro compás, llamado compás de muelle, 3 suele emplearse en los talleres, y no difiere de 4 los anteriores mas que en la forma de su articu-' y lacion, pues este compás tiene sus dos piernas $ formando un solo cuerpo, reunidas por un mue- .
4 — 188 — jje de acero en arco que tiende á separarlas, y ge aproximan mas ó menos por medio de un torpillo, que, fijo á una de ellas, atraviesa holgadamente por el centro de la otra y se sujeta por na tuerca de orejas, que, ejerciendo presion sobre la pierna del compás, la aproxima mas ó menos á la otra; este compás, empleado para señalar las dimensiones de las espigas, ensambladuras y Otros trabajos delicados y ne de 8 á 12 centímetros de largo. _ Compás de gruesos d maestro de batle.—Este compás, figura 93, está formado por dos brazos, cuya mitad superior tiene la forma circular, y la inferior, recta en un principio, forma al extremo dos salientes externos á las piernas y que se semejan algo á la posicion de un bailarin, razon por la que se le conoce con el nombre que hemos dicho.
: , - Estos dos brazos están cruzados uno sobre el otro, de modo que la: pierna izquierda inferior forma cuerpo con el semicírculo derecho súperior y | -viceversa, taladrados en su centro y reunidos por un eje formando charnela; de aquí resulta que se pueden apartar ó acercar á voluntad los ¿dos brazos, y que cuando está totalmente cerrado, las piernas rectas coinciden en toda su longitud, mientras que las semicirculares que- ¡dan separadas en sus extremos con una distan- Figura 93. 1 precisos, tiecia 4 a, exactamente igual á la que hay entre . los dos salientes extremos de las piernas rectas b b. a El os — 131 — - Esta relacion debe mediar siempre exacta. mente, cualquiera que sea la abertura de brazos, puesto que esto solo constituye la bo dad de este aparato, el cual no llenaria su jeto si el espacio comprendido entre los ext mos de los semicirculos no fuese exactamente igual á los salientes exteriores de las piernas sea la que quiera la abertura de compás + mada.
407 Para comprobar si esta condicion se verific al comprar este instrumento, puede hacerse por4 comparacion con otro, viendo si las piernas d uno entran exactamente en la corona ó semi - círculos de otro y recíprocamente, repitiend - esta operacion con diferentes aberturas. El empleo de este instrumento ocurre cuando; por ejemplo, se trata de construir una espiga que haya de ajustarse á una caja ó- mortaja» practicada de antemano: ocurre generalmente; que las cajas de las ensambladuras se practic antes que las espigas, y despues se hacen estag con las oportunas dimensiones para el obje á que están destinadas: para tomar estas dimen-H siones, se introduce en la caja Ó mortaja el ex tremo recto del compás, y se apartan las piernas? hasta que las puntas salientes toquen -nor malmente á las caras interiores: las puntas, d , los semicírculos se habrán separado en una can tidad igual á las que están dentro de la caja, marcarán exactamente la distancia que deba te ner el cuerpo de la espiga necesaria para dich; mortaja.
Ñ Si, porel contrario, se tratan de saber las di mensiones de una mortaja en la cual hubiera; de alojarse una espiga dada, habria que colo esta entre las puntas circulares, y la separacio 3 do ES) — 185 — de las puntas rectas seria la dimension de la ca- * qiderd pedida. E -- Compás de vara.—Ocurre con frecuentia trayar arcos le círculo, cuyo radio es tan grande “que no alcanzan á él las aberturas de los comases antes descritos: para esto se emplea el compás de vara, figura 94, el cual consiste en Figura 94, - dos piezas prismáticas de, madera ó metal tera - minadas en su parte inferior en puntas aceradas como las del compás comun, las cuales se ase- . o ESOS guran en un liston por medio de una, mortaja ó «hendidura que llevan en su centro: una de ellas queda sólidamente fija en un extremo, y la otra puede correr hasta colocarla en el punto conveniente, y despues se fija tambien por medio de yn tornillo de presion: para trazar un arco de circulo con este aparato, se apoya la punta fija en el punto que haya de servir de centro, y co- .
locada la movible en el sitio oportuno, se la hace marchar permaneciendo la otra fija, y se - “traza de este modo el arco deseado. ' ] Compás eltptico. —Este instrumento está, . como su nombre lo indica, destinado á trazar , elipses en los casos en que estas no puedan tra- - zarse por medio del compás ordinario ó en los, que el empleo de la cuerda de que hemos habla-' «do enla primera parte de esta obra, sea inapli- - cable por no poder fijar cuerpos punzantes 'en los focos; compónese este instrumento, figu- — 186 — ra 95, de dos listones, 0 0, 00 ensamblados e cruz y ángulo recto, los cuales tienen practica da en una de sus caras una caja Ó ranura e forma de cola de golondrina ó mas ancha en e interior que en la superficie; por esta caja cor ren ajustándose á ella dos piezas cuadrangula res d cen cuyas cabezas van anillos de hierr EEC =x ] AS MM e X ii XI o A ¡Noe Figura 95. cuadrados fijos á ellas por medio de espigas que A los permiten girar libremente.
Por estos anillos 3 pasa un liston cuadrado a b semejante al em- ¿ - - pleado en el compás de vara, en una de cuyas extremidades va ensamblada una pieza e provista de una punta acerada que puede reempla- d zarse por un porta-lápiz. Este liston se fijaá los A anillos de hierro que van sobre las piezas Pris- + gu P — 187 — áticas c , llamadas muñecas, por medio de rnillos de presion que dichos anillos llevan en arte superior. Para hacer uso de este instrumento se coloca el liston en los anillos de modo que la primera muñeca c quede á una distancia de la pieya fija cigual á la mitad del eje mayor de la elipge que se desea trazar, y la segunda d de modo ne resulte á una distancia de e igual al semieje menor de dicha elipse, despues de lo cual se 'gprietan los tornillos de presion de los anillos.
practicadas las anteriores operaciones, colóquege el aparato sobre la pieza en que se quiere trazar la elipse de modo que la direccion de los ejes coincida con las de los brazos de las cajas 0,00, y hágase correr por las ranuras las mu- .jecas hasta lograr que el extremo e se coloque en el orígen de la curva y; en este estado, ha- 'ciendo marchar con la mano derecha la caja e - 'hácia abajo por la ranura inferior, marchará la «¿4 la derecha y la pieza e irá tomando las posiciones zx %.... que son puntos de la elipse que se desea trazar, continuando la marcha hasta que la pieza c haya llegado al extremo inferior o de la corredera y la d esté en el centro del aparato: continuado el movimiento de la pieza d por la rama derecha de la corredera y volviendo á subir la c su direccion al centro obtendremos otro trozo del arco elíptico y así sucesivamente hasta volver al punto y de partida, con lo que tendremos cerrada la curva que deseamos trazar.
Metro.—Uno de los instrumentos mas necesarios al carpintero para determinar las dimensiones de los objetos que trata de construir, es una medida ó patron fijo, que tenga-como base el metro. Sabido es que esta base Ó unidad es — 188 — la diezmillonésima parte del cuadrante del m ridiano terrestre, equivalente 4 1 vara y 7 p9 gadas y 80 milésimas de línea, lo cual da pará la vara, 836 milésimas de metro. - El metro se divide en 10 partes llamadas d«$ címetros, y estos á su vez en otras 10 cada ungf llamadas centímetros, los cuales tambien se ¿ja viden en 10 partes llamadas milímetros; ¿£ - suerte que 1 metro equivale á 10 decímetros á 100 centímetros ó á 1,000 milímetros. —. Como lo creemos de alguna utilidad á nu tros carpinteros, algo encariñados algunos a con el antiguo sistema de piés y varas, vamos á dar á continuacion una tabla de equivalen4 cias de varas y piés á metros y en fracciones y? viceversa. : sn 3 Varas d metros. 10 varas =- 8 metros 359 milímetros 5 >» = 4 » 179 » 1 > = 0 » 836 > 1 pié = 0» 279 » 1 pulgada = 0. » 023 » 1 línea = 0» :002 » Metros d varas.
10 metros = 11 varas 2 piés 10 pulgs. 11 líneas. 5 > p= 0 0. 4 j 1/a - 1 >» = 1 0 7 OE 1decim. = 0 0 4 - 1 centíim. = 0 0 O. 5: 1lmilím. = 0 0 4 a El metro generalmente usado consiste en und - liston fino, de boj ú otra madera resistente, s0-3 — 189 — ¿pre.el cual van señalados los decímetros, cen- “¿metros y milimetros de un modo claro: para comodidad de uno, está articulado en 10 trozos, - de modo que puede doblarse y guardarse en un “espacio reducido: estas articulaciones coinciden - con los puntos de division de decímetros. > Otro metro, ó mejor dicho doble metro, se emlea particularmente en las obras de construccion, que solo se diferencia del anterior, como lo indica su nombre, en ser doble,en ser mas re- - gistente, en tener las articulaciones de 20 en 20 centímetros y en llevar en ellas unos muelles que le obligan una vez abierto á permanecer “recto y rígido como si fuera un solo liston.
Se emplea tambien como medida una cinta de tela con trama metálica en la cual van señaladas las divisiones métricas por una de sus ca- -1as, y las medidas de Castilla por la otra: estas cintas suelen tener diversas longitudes, y se recogen arrolladas por medio de un manubrio dentro de una caja de suela. E Se han empleado tambien cintas hechas de un muelle de acero, pero son de poco uso porque están muy expuestas á romperse. -_Plomada.—Este instrumento no sirve para medir ni trazar, pero es de un necesario y frecuente empleo para comprobar la posicion vertical de una pieza cualquiera.
Consiste en una bola, cilindro ó peso cualquie- “ra de plomo, hierro, laton, etc., pendiente de un hilo ó cuerda flexible, la cual pasa por un agujero practicado en el centro de un disco, ¡cuyo diámetro sea igual al del peso colgante al extremo de dicha cuerda: la relacion exacta de estos diámetros hace que si aplicamos el disco ála parte superior de un muro óÓ cuerpo que - + que la extremidad que antes estuvo á la dere — 190 — deseamos comprobar y dejamos colgar el p este, si el objeto está perfectamentevertical, y sará Ó tocará ligeramente dicha superficie yer8 tical; si el objeto estuviese inclinado á delanteW el peso, apartándose de él, oscilaria libremen;H en el espacio, y la superficie estaria, como se 11p2 ma en construccion, colgante, y viceversasi ey tuviese inclinado hácia atrás, el peso apoyara sobre dicha superficie, que recibiria el nom de rastrera. l: Regla. — Conocido es de todos este instr 4 mento, por lo que solo diremos dos palabras re $ lativas á la forma de comprobar si está bienk hecha.
Para esto se aplica sobre un tablero ó su ficie bien plana, y se pasa un trazo de lápiz guiendo su canto: se invierte despues de m pase á la izquierda, y que la cara aplicada so el tablero sea la que quede al exterior: si aplic el borde de la regla á la linea antes trazada confunde con ella en toda su extension, podre mos asegurar que la regla está bien recta po este lado, pudiendo repetir la misma operacion ¡ para el opuesto. a ] Figura 96. a de Zscuadra.—Este instrumento, figura 96, está — 191 — -gestinado á trazar líneas perpendiculares á los “Jados de la pieza que se labra: se compone de dos piezas, Una llamada árbol, a 6, que esun lis- -foD prismático, en el que se ensambla en angulo “recto otra pieza mas delgada c d, llamada hoja. De la diferencia de gruesos de estas dos pie- * yasresulta que puede el aparato aplicarse al cos- “tado de un objeto cualquiera, y queda sobre la uperficie la hoja de modo que puede trazar- «go, sirviéndole de ella una línea perpendicular á “la arista sobre la que esté aplicado el árbol.
Escuadra de ingletes.—Ocurre con frecuencia tener que trazar líneas que formen con una arista -¿borde de un objeto ángulos de 45 grados, Ó:sea Ja mitad de un ángulo recto, y esta operacion no 'es practicable con la escuadra anterior: se emnlea en este caso la escuadra de inglete, que «consiste, figura 97, en un árbol ac y una hoja Figura 97. como la anterior: el árbol solo se diferencia en que tiene una ranura en toda su longitud para recibir una tableta, cuyo espesor es igual al an" .Cho de dicha ranura. | — 192 — - En la parte superior el filo a ¿de la tabla qu hace de hoja y el árbol forman ángulo Tecto, : en los costados b e, e d y parte inferior cg ¿4 forman ángulos de 135 grados, Ó sea un recto ya medio, y otros varios que puedan necesitarges de para determinadas operaciones. El manejo ¿e este aparato porlo demás es lo mismo que el dejf anterior. | E Falsa escuadra.—Los dos aparatos que acaba? mos de indicar solo pueden emplearse en el trad zado de líneas fijas y determinadas de antemanyt 1 Figura 98. teriores, en dos piezas llamadas árbol y regla.
El árbol es un liston cuadrado, en cuyo centro lleva practicada una entalladura del. tercio de su "grueso y forma una especie de horquilla, La: regla es una tabla, cuyas dimensiones de lon: ¿ gitud, latitud y profundidad son iguales á la entalladura, dentro de la cual se adapta perfec- | <E AE "tamente: ambas piezas están unidas por la par- ' ¿e superior por medio de un eje Ó pasador que 'Jes sirve de articulacion, de modo que pueden formar entre sí ángulos de diferentes magnitu- “des, segun estén mas ó menos abiertos. * Algunos con mucha razon construyen la rela doble como la representa nuestra figura: ” esta disposicion tiene el inconveniente de dejar expuesta la hoja á romperse si es muy delgada, , pero tiene en cambio la ventaja de marcar con * el brazo.Opuesto al que se usa el ángulo corresrondiente á la pieza que deba ajustarse con la ue se traza, lo cual evita tiempo y trabajo, so- ' - bre todo en las ensambladuras. E - Niveles.—Estos aparatos tienen. por objeto - determinar la posicion de una línea, ó de un lano horizontal, ó sea perpendicular á la línea - de plomada.
, Él mas usado es el llamado nivel de ploma- -da'ó nivel de albañil, á causa de que se emplea . con mas -frecuencia en este arte y consiste, - figura 99, en dos regletas de madera ensam- Fivura 99. = bladas en ángulo recto, y sujetas entre sí por Otra en arco de círculo dividida en grados. : Resulta de esta construccion, que si colga- - mos una plomada del vértice del ángulo de las — 1942 9 a reglas, y los extremos de estas se apoyan sobre ! un plano horizontal, el hilo de la plomada pa. $ sará por la division 45 del arco dividido, y sing 4 estuviese horizontal la superficie el hilo mar. É -.Cará en el arco los grados de inclinación que 4 dicho plano de apoyo forma con la horizonta].$ Muchos suprimen el arco graduador y le sus. $ tituyen por un travesaño recto, que lleva en gy ? centro una entalladura por la que debe pasar 4 el hilo de la plomada, cuando el plano ó linez $ sobre que se apoya el nivel es horizontal, otro 4 nivel que emplean con bastante frecuencia log 4 albañiles y carpinteros, aunque esalgo expues- $ to á romperse y descorregirse, es el nivel de 4 burbuja.
| A Consiste este nivel, que no representamos por $ ser bastante conocido, en un tubo de cristal $ casi lleno de espiritu de vino, coloreado, el cual A deja una burbuja de aire en su interior; dich tubo se encuentra montado en una armadura 3 de laton, que le proteje y descansa sobre una” platina del mismo metal; cuando está bien construido y colocado sobre un plano la burbuja, ocupa el centro del tubo señalado por dos 4 divisiones practicadas en él. La línea que pasa * por los lados de la platina, es una línea 'hori- E zontal.
, E Para comprobar si el nivel está exacto ó no * es preciso colocarle sobre un plano de modo':* que esté la burbuja en el centro de las divisio- : nes; logrado esto, se pasa un lápiz alrededor «; de la platina y se invierte la posicion del aparato de modo que la parte que estaba á la deré- * cha pasa á la izquierda y viceversa; siendo la : platina rectangular, se la hace coincidir en esta.“ nueva posicion sobre el trazo que anteriormen- -* y -- tado paso á la caña; el regulador, finalmente, es una cuña que pene- y — 195 — _tese hizo y se observa si en esta nueva posi--, cion la burbuja ocupa la posicion que le corresponde en el centro de las divisiones; si esto resulta asi el nivel está exacto y puede emlearse con seguridad; en caso contrario, no podríamos determinar con exactitud la pósi- . -cion de una línea perfectamente horizontal. . Gramil.—Este aparato destinado á trazar líneas paralelas á las caras ó aristas de los obje- -£os está formado, figura 100, por tres partes principales, que son la caña, la guia y el regulador.
La caña es un liston cuadrangular que lleva en sus extremos unas puntas aceradas. La guia es una tabla cuadrada, en cuyo centro hay una mortaja ó entalladura cuadrada que da exacto y ajus- Fig. 100. tra por un agujero practicado en el canto de la guia tocando la entalladura, por la que pasa la, - caña y oprimiendo á esta hasta fijarla en el punto que se desea. .. Asegurada que sea mediante la: presion, del regulador la distancia que deba existir entre la guia y la punta acerada, apliquemos la guia . al canto de una tabla de modo que la punta acerada toque la superficie y hagamos marchar - el gramil manteniendo sujeta la guia contra el canto de la tabla; resultará una línea trazada, - por la punta sobre la tabla, que será paralela al mismo canto. e El regulador se deteriora con frecuencia, y la distancia de la punta suele variar por los gólpes que es preciso dar para asegurar la caña; esto ha dado lugar á que dicho regulador se 0h sustituya por un tornillo de presion que produ ce el mismo efecto y es mas cómodo en su em pleo.
' La necesidad de tener que trazar á veces dos: paralelas á distancia determinada entre sí, ha: dado lugar á la construccion de gramiles do. bles, los.cuales llevan dos cañas cuyas distancias * y posicion se fijan de antemano para trazar voluntad las líneas deseadas. Cuando se opera sobre superficies Curvas, ; cóncavas Ó convexas, se emplean gramiles cu. yas guias afectan formas ó superficies conve nientemente dispuestas y de los cuales es nece- : sario que haya en los talleres varios con dife rentes curvaturas. E, 3."—Utiles y herramientas cortantes por percuslo, ó choque. 4 Hacha.—Conocida es esta herramienta hasta en los usos mas comunes de la vida doméstica su empleo en la carpintería es principalmente .; en la corta de árboles en el monte, en cuya*| operacion emplean los obreros grandes hachas h llamadas dextrales, que manejan á dos manos.
3 Los carpinteros de rivera ó marina emplean '¡ tambien unas hachas algo mas pequeñas, con” $ las que preparan las piezas que entran en las: construcciones navales, y los carreteros se sirven de ellas bastante en la, preparacion y des E baste de las piezas de los carros: es tan conocido y por lo demás este instrumento, que nada mas $ diremos sobre él por considerarlo ocioso. Z Azuela.—Dos herramientas se conocen de 4 este nombre, ambas variedad del hacha, y en la; que el filo se coloca perpendicular al mango en: OA ARONA — 19 — - vez de estar paralelo como en aquella acontece con objeto de poderse manejar en sentido.nor. mal al operario. La primera consiste en una plancha algo cón- «cava terminada en filo por su parte mas áncha con el visel por el lado de su concavidad; en su parte central lleva un ojo por el cual se introduce un mango, y termina por la parte opuesta al filo en un pico: esta herramienta se maneja á dos manos, y seemplea en el desbaste de las grandes piezas que entran generalmente en la carpintería de obras de afuera.
La otra azuela llamada: azuela de taller, está compuesta de una hoja acerada, figura 101, y de Figura 301, un mango de madera dura, al cual está aquella sujeta por medio de una abrazadera de hierro - “llamada cabestrillo; ambas azuelas se usan cuando la parte que se ha de quitar y que sale -en forma de astillas, no tiene aplicacion á nin-* gun objeto. El mango de la azuela de taller lleva un guarda mano ó empuñadura que pro- - > teje la mano del operario de los golpes y astillazos que pueden saltar en el trabajo de la madera; dichos mangos se hacen generalmente de encina, olmo, haya ó serbal, y se aprieta la — 198 — 1 dio de una herramienta contra ellos por me ] zapatilla de cuero que Se coloca entre la abrazala caja.
: plo Esta herramienta, representada en la figura 102, está formada por una barra cuaforma el corte; hemos dicho de hierrro, pero esto ' Y es solo en su parte mas gruesa Ó superior, pues ' “enla parte que lleva el corte debe ser de acero'y | con excelente temple, en la parte gruesa ó caña $ lleva un resalto en el que se detiene el mango, a cual se adapta el instrumento por medio de UNA espiga cuadrangular termin ada ,en ae este | mango, lo mismo que los de las demás herramientas similares, puede ser cilíndrico Ó prismático, y siendo el destino de estas herramientas el abrir cajas 0 mortajas, se comprende fácilmen- . te la necesidad de que en un taller haya varias - de diferentes dimensiones.
a Pico de pato.—Esta herramienta es un escoplo, y solo se diferencia del anterior en ser mas larg'o y delgado, empleándose para repasar los” 0 ángulos interiores de las escopleaduras; el enmangado de esta herramienta suele hacerse Como el de algunos escoplos de diferente manera que hemos ndicado anteriormente; la parte me- 6 fálica lleva en vez del resalto y la espiga un cañon semejante á los que tienen los chuzos dd os] — 199 — ' regatones de las lanzas y en este se introduce el ' «mango de madera que se aloja perfectamente dentro de esta cavidad, y está de este modo menos expuesto á rajarse por los; golpes del mazo. o 0 Formon.—Esta herramienta, figura 103, tiene un hierro formado por dos planchas, de las que E 1 / Figura 103. una es de acero y están soldadas al forjarse, dispuestas de tal modo que la parte del corte es e toda ella acero y la del mango es solo hierro; “el chaflan ó visel que forma el filo forma un ángulo de 25 grados y se obtiene por el desgaste enla piedra molar.
| Gubias.—Estas herramientas son formones - “acanalados cuyo chaflan de filo está interiormente, ó sea en la parte cóncava de la acanaladura. de Medias cañas.—En nada se diferencian estas herramientas de las anteriores sino en la posi- , cion del filo ó chafian, que es inversa del de las' gubias; así, pues, el chafian está enla media “ caña en la parte convexa. - Formon de náriz.—Entre los instrumentos de trabajar la madera figura algunas veces esta herramienta, si bien es mas propia del tallista - que del carpintero: no es otra cosa mas que un. ormon ordinario, cuyo chaflan está aguzado en línea diagonal á sus lados en vez de ser perpendicular; se emplea para afinar los ángulos ; entrantes. A — 200 — Buriles.—Son estos unos formones angulareg encorvados en su longitud generalmente, y cuyo corte está practicado sobre las caras de lg herramienta, unas veces formando ángulos sa- - lientes y otras entrantes. a Se emplean en perfilar los angulos y moldy. ras y las cajas de ensambladuras, en ebanistería, por lo cual deben tener diversas formas, segun el caso á que se destinen.
l Mazo.—Este instrumento no sirve por sí para labrar la madera, pero es de empleo indispen. sable para verificarlo al servirse de las herramientas antes indicadas. qe Dos son las formas que se dan á este aparato: una, la mas comun, es la de un cilindro, cuyas dos bases son perfectamente paralelas: otra, la + mas conveniente, es la de un paralelepípedo, * cuyas caras menores tengan igual paralelismo: la longitud del cilindro ó de las caras mayores * del paralelepipedo varian, así como el diámetro : de las caras menores segun el uso á que'el..: ' mazo se destine, debiendo ser siempre pro- : porcionado á la fuerza y dimensiones del ins-' * trumento sobre el que se haya de golpear, y la dureza del cuerpo que deba recibir la accion de. la herramienta golpeada. La madera emplea. da en la confeccion de los mazos es el fresno ú hojaranzo, que no están expuestos á hendirse | ó rajarse. : AA E: Algunos construyen los mazos, dándoles en - la parte superior una ligera curvatura, próxi-..: mamente proporcional al arco de circulo que: + recorre en su trayecto al golpear sobre la her- '* .
ramienta. Es ] De Sea la que quiera la forma de este aparato, -. debe estar provisto de un mango ó asta propor- : — 201 — cionado á la fuerza que deba producirse; este - mango se adapta introduciéndole en un agujero que atraviesa la madera en direccion perpendicular á su eje; el mango debe sobresalir por Ja parte exterior unos 4 centímetros con objeto de hendirle con un formon é introducir en esta “abertura una cuña que, ensanchando su cabeza, impida que se salga; uná vez bien' asegurada Ja cuña, puede cortarse la parte sobrante. La arte opuesta, que debe servirde empuñadura, * ¿Utiles y herramientas para igualar y aplanar las superficies. Esta clase de herramientas se divide en dós clases, segun las cuales resulta igualar y aplanar, produciendo polvo ó produciendo virutas, - 6 lo que es lo mismo, segun obre sobre la ma- - dera por frotamiento ó por su filo mas ó menos inclinado, que corta en capas la superficie que ge trata de igualar.
A estas dos clases pertenecen la escofina como tipo de la primera, y el cepillo ó garlopa como de la segunda, y vamos á ocuparnos de ambas en este párrafo. -Escofina.—Recibe este nombre una lima, provista de dientes semicónicos, en vez delos piramidales que tienen producidos por el rayado, las que ordinariamente se emplean en la cerrajería. . Las escofinas pueden ser rectas y encorvadas, yla seccion desu vástago puede ser rectangular, en cuyo caso se llaman planas ó tablas semicilíndricas, y serán medias cañas Ó cilíndricas, conviene sea algo mas gruesa en su extremidad inferior con objeto de sujetar bien la her-- : ramienta. | =2000/ eS en cuyo caso están las conocidas por el nombre A de colas de raton. A VE Algunas, como hemos dicho, son encorvadas y sirven para desbastar superficies cóncavas Ó con. 4 vexas con mayor facilidad, y finalmente, sea la y ue quiera su 'forma y tamaño, todas las esco. das son mas estrechas porla punta. Las herramientas de aplanar con filo son muy. numerosas y variadas, si bien todas son cono.
cidas con el nombre genérico de instrumento de caja: todas ellas se componen de tres partes, que son la caja, el hierro y la cuña. a Los usos especiales á que se las destina, la * forma, dimensiones y .construccion hacen que Y se las designe con los nombres de garlopa, gar. * lopin, gartopade ing lete, cepillo, guillame, argallera, etc., de las cuales vamos á ocuparnos deta. ** e ladamente. a . Garlopa.—Este instrumento, figura 104, base / E “de todos los desu especie, y uno de los mas ir. teresantes de la carpintería merece un especial y detallado conocimiento de todas sus partes, así como la manera de prepararle, y porlo tanto : vamos á extendernos en algunas consideracio- a d J F 00 nes prácticas respecto á él, empleando dimensiones antiguas mas al alcance de muchos de - questros lectores, que las modernas. “La caja de la garlopa consiste en un parale-, , Jepípedo rectangular de 30 pulgadas ó 70 centímetros de largo, 4 pulgadas ó 10 centímetros de 'ancho y de la misma altura próximamente 6 algo mas alto.
Io En la cara superior suele practicarse un liero lomo: la inferior ha de ser perfectamente lana y es la que ha de adaptarse á la superfi-' cie que se trata de aplanar. y] Para construir esta herramienta, labrada y - pulimentada la caja, se escoge la cara mas limy pia y tersa para cara inferior, y se coloca el pa- _xalelepípedo sobre el banco de modo que esta - cara quede hácia arriba; se toma la mitad de su Jongitud y en ella se traza una perpendiculará los lados mayores del rectángulo que la forma —y una paralela á esta á unas tres líneas ó6 un centímetro por el lado en que ha de estar la ca- ..beza Ó parte delantera del instrumento; el espacio comprendido entre estas dos paralelas es el ancho de la lumbrera ó boca dela garlopa. Para ¡ determinar su largo se toma el hierro que se le l destina, se Coloca de plano sobre la superficie, tbien en el centro, y se marca su ancho con la .punta del compás por medio de una línea que .reuna las dos paralelas; el pequeño rectángulo resultante de esta construccion es el tamaño de la lumbrera, restando solamente ahora el táladrarla.
DS | _ Para verificar esta operacion con mas comodidad es necesario trazar y perforar primero la parte superior de la lumbrera, y 4 este fin se * foma con un gramil la distancia que hay desde 13 2 — 204 — ve cada' una de las líneas que determinan la an chura del hierro y la arista del paralelepipeg mas próxima; esta distancia se trasporta 4 cara opuesta y se trazan con el gramil en dich; cara dos lineas indefinidas que indican el espe sor de las guijadas; determinado esto, falta in dicar la cama del hierro, los espaldones para cuña y el ojo para la salida de-las virutas, La cama del hierro debe formar un ángul de 45 grados con la cara inferior de la garlop y para trazarla basta adaptar la escuadra ín _ glete, de que ya nos hemos ocupado, de moq que se apoye en la línea primeramente traza en la cara inferior de la garlopa y seguir con punta del compás la diagonal marcada por: inglete en la cara lateral; esta misma operacion? se practica sobre la cara opuesta y se unen con$ . líneas rectas los extremos de estas diagonales: - sobre la cara superior del paralelepípedo.
- H * Queda de este modo marcada la cama del hierro y el ojo de la lumbrera: faltan los esp: dones para la cuña, los cuales exigen tres líne para marcar su ancho por arriba, lo cual logra con una paralela á la cama del hierro; su direccion, por una diagonal trazada sobre el costado que reuna la anterior con la delantera, de las dos que determinan la lumbrera en la cara inferior, y la anchura por una recta trá- - zada en la cara superior paralela á las caras laterales. a Concluido el trazo se pasa á- vaciar la lumbrera, para lo cual pueden seguirse dos métodos. El primero consiste en practicar en la par- 4 te inferior, y cerca de las extremidades latera- ¿ les de la lumbrera, dos barrenos que penetren Y hasta la parte superior y unir despues estos o — 205 — -dostaladros por medio de dos cortes de serrucho de punta, desbastando despues con gubias y formones la madera hasta llegar á obtener la caja ¿nel estado que se desee.
a * El segundo método consiste en desbastar por Ja parte superior lo necesario aproximadamen- , y luego hacer los taladros en la lumbrera nniéndolos con el serrucho como anteriormente. Ambos métodos son buenos, pero el segundo requiere mas cuidado que el primero, con ob- ¡teto de no alterar la direccion de la cama del jerro: en uno y otro, no obstante, debe fijarse toda la atencion del operario, puesto que de la construccion de la lumbrera, posicion del hier- “yo y ajuste de la cuña, depende la bondad de esta herramienta. ; : . El hierro es una plancha de hierro acerada, de 7 pulgadas ó 18 centímetros de larga, 3 pulgadas ó 7 centímetros de ancha y 2 líneas de gruesa: en su parte inferior lleva un bisel ó -chaflan de 45 grados, y se coloca en la caja, de modo que este chaflan queda casi horizontal formando plano con la cara inferior de ella; Sus extremidades deben estar algo redondeadás con - objeto qué no dejen huella al trabajar sobre la madera.
i ; ra Y La cuña se construye de la misma madera que la caja; está vaciada en forma de horquilla 0 media luna por la parte inferior, que es la mas aguda, y sus caras, mayores deben tener el mismo ancho. Es necesario, para que el hierro quede bien sujeto en la cama, que la cuña opere en su parte inferior mas presion que en la súperior; si sucediese lo contrario, se. aflojaria _el hierro saltando de su sitio. La garlopa es pesada y voluminosa, y seria — 206 — de difícil manejo si no se ensamblase á ella ¿3 espiga y mortaja cerca de la parte posterior ung4 empuñadura elíptica, en la cual se Introduce $ la mano derecha y aun algunos ponen cerca de $ la lumbrera un boton ó saliente, sobre el cualH se apoya la mano izquierda. , E: Para armar esta herramienta se toma la, caja de modo que los dedos índice y central de la mano izquierda queden delante de la parte info.
4 « rior de la lumbrera, y el anular y pequeño ef 4 la parte posterior sujetándola con el pulgar que $ se introduce en el ojo: con la mano derecha se 4 coloca el hierro de plano sobre su cama y se le y sujeta en ella con el pulgar izquierdo, introdw.¿ ciendo despues la cuña sin hacer mas que apre; _ tarla ligeramente y se vuelve la garlopa con la: cara de aplanar hácia arriba: por su cabeza sg1 dirige una visual rasanteal plano de su cara infe-* rior, y con la mano izquierda se da la suficienta salida al "hierro para la lumbrera, cuidando dy $ ” que su filo quede perfectamente paralelo al pla. no de la cara, y cuando esté convenientemente colocado, se ajusta la cuña dando un lijero go pe de martillo sobre su cabeza: se rectifica, des-': pues la posicion del hierro dándole ligeros go]. pes laterales por su cola, con objeto de ende- y rezarle si no estuviese derecho, y se asegura bien la cuña cuando sea exacta su posicion.
q Para sacar la cuchilla es suficiente dar un a golpe en la parte superior de la cabeza dela: caja, con el cual se afloja la cuña, quedando la; cuchilla en libertad. 8 Garlopa dedos hierros.—Sucede á veces quela * calidad repelosa de la madera, y su propensión | a levantar astillas, obligan á renunciar al em- y pleo de la garlopa antes descrita, haciéndose ¡ 7 — 207 — reciso en este caso el uso de la garlopa de dos hierros. La disposicion de esta herramienta en ñada yaría respecto á su caja y cuña, siendo solamente la cuchilla la que “experimenta alguna modificacion. Consta esta de dos hierros colo- “cados uno sobre otro, de modo que se toquen gus Chaflanes por la parte recta: el inferior sobresale algo al superior por el filo, y para sujetarlos en esta posicion, se.han ensayado varios medios, siendo el que “acaso produce. mejores resultados colocar la cuña entre ambos, pero siendo tambien sumamente difícil lograr ar- -marlos.
ó N El medio mas generalmente seguido consiste en darles adherencia con un tornillo que corre por una ranura practicada en el hiérro superior ¡sujetándose en el inferior. e La utilidad de estos dos hierros es bien manifiesta: cuando la ¡cuchilla superior arranca en la madera propensa á saltar una astilla, el hier- ro superior la corta instantáneamente por,su base sin dejar de conseguir el fin de alisar la superficie; el chaflan de estos hierros es muy pequeño y Su posicion ha de estar muy inclinada. Garlopas de inglete.—Esta herramienta es una garlopa de una longitud de 30 4 40 centímetros; carece generalmente de empuñadura; su hierro tiene solo unos 35 grados de inclinaion y se emplea en obras de cortas dimensiones, sobre todo cuando se trabaja en maderas duras; su construccion y ajuste en nada difiere de la anterior, salvo la inclinacion del hierro. Garlopa calzada.—Es una variedad de las anteriores aplicada al caso frecuente de tener que alisar.la madera por la cabeza. — 208 — El nombre de calzada lo recibe de una cha.
pa de cobre en la cual está practicada la Parte inferior de la lumbrera, la chapa se adapta ¿la cara inferior de la caja, á la que se asegura or ocho tornillos cuyas cabezas quedan embutidas en el grueso de la chapa. 4 3 El hierro de este instrumento está muy ten. “dido y el chaflan ha de ser perpendicular ¿ a] cara inferior asomando por una lumbrera muyy! estrecha; el objeto de la chapa es conservar buen estado los bordes de esta lumbrera. ss Garlopin.—Esta herramienta, destinada ¿1 .desbastar y descubrir la calidad de la madera! que trata de labrarse, se compone de las mig: mas piezas que la garlopa, de la que solo es una; modificacion. Su caja solo tiene de 20 á 22 pul; gadas, ó sea medio metro de longitud; su lum-3 brera es mas ancha por estar destinada á levar] tar virutas muy gruesas, y su hierro está inclj.| nado 50 grados.
21 9 Como hace los oficios de garlopa en obras! que no requieren un gran esmero, hay alounos: maestros que dan una pequeña convexidad á la! cara inferior de su caja con objeto de evitar el | empleo del cepillo y garlopa cuyas funciones ¡ reemplazan con el uso del garlopin; creemos ! sin embargo, que no debe adoptarse esta inno-: vacion. e 7 Aa Cepillos. —Estas herramientas no son “réal.i mente otra cosa que garlopas de dimensioney | pequeñas, variando en longitudes de 4 ó 12 púlgadas, Ó sea de 9 á 30 centímetros; nada, pues, ' tendríamos que añadir á lo dicho respecto á su' construccion si no existiesen algunas cuyos hierros y cajas presentan formas determinadas. : Sucediendo que no todas las superficies son: e 1d — 209 — planas, resulta, que por mas que la mision del ¡cepillo no sea otra que la de alisar una super- -ficie no siempre el cepillo semejante en un todo 4 la garlopa podrá llenar cumplidamente su ob-. jeto; si tratásemos, por ejemplo, de acepillar una. “guperficie cilindro-convexa. en vano acudiria-.
mos al empleo de un cepillo plano, el cual solo daria por resultado en su empleo destruir la curvatura que se queria labrar; si por el contrario, tratásemos de alisar una superficie cilindro-cóncava, tampoco con el cepillo plano lograríamos nuestro deseo, porque los dos ex- . tremos de la caja de la herramienta tocarian en . la superficie sin permitir á la cuchilla llegar al fondo de la concavidad. E E Es, de evidente que para alisar una superficie cóncava será menester emplear un cepillo - (duya Cara inferior sea convexa y viceversa, para alisar una superficie convexa un cepillo. de * hase cóncava; esta concavidad ó convexidad, - segun los casos, debe ser mayor ó menor, segun: - la curvatura de la superficie que se trata de alisar, por lo cual es necesario tener juegos de cepillos con curvaturas mas Ó menos pronunciadas. Argatlera.—Suele á veces ocurrir la necesi- Fienra 105. - dad de producir una superficie recta cilindro- E y oo convexa; en este caso se hace uso de esta her.
| ramienta, la cual no es mas, figuras 105 y106, .; que un cepillo, cuya cara inferior presenta una + superficie cilindro-cóncava en el sentido de sy 1 Figura 106. longitud, y su hierro está afilado en forma de media luna, cuyo arco se adapta ú la superficie de la cara inferior de la caja; este hierro suele ¿4 formarse con dos piezas, como se ve en la fienra 106 con objeto de facilitar su afilado. Cepillo redondo.—Este es el instrumento que q produce efectos diametralmente opuestos al an terior, empleándose, Figura 107. * | EN E -una caja de cepillo figura 107 cuya cara inferior. es cilindro-convexa en el sentido de su lon > por lo tanto, para Obtener * canales rectas cilindro-cóncavas, y consiste enX — 211 — “oitud y la herramienta es un arco de circulo saliente.
eo | Cepillo de dientes.—Una de las herramientas - mas empleadas en los talleres, sobre todo en los "semates de obra, es el cepillo de dientes, que no otra cosa que un cepillo plano ordinario con - Ja cuchilla muy poco inclinada y el filo dentado, el cual tiene por objeto producir sobre las superficies unas pequeñas ranuras ó estrias muy útiles cuando se ha de encolar- una, pieza - con otra y para dará ciertas superficies una ligeza aspereza que permita asir los objetos . con facilidad sin destruir el buen efecto de la labra. , : — Guillame.—Llámase en general guillame á - na herramienta del género de las de caja, cuyo 'hierro afecta formas mas ó menos variadas, pro- * duciendo en la madera entalladuras, rebajos, molduras, etc., en general los guillames se di- -viden en guillames de,ensamblar y guillames de " moldear.
Guillames de ensamblar.—Cuando es menester unir dos tablas por el canto, se verifica generalmente con un erngargolado á ranura y leneta: se designa con el primer nombre la canal que se Practica en toda la longitud del canto de una de dichas tablas, y con el segundo el resalto formado en la otra que se adapta á dicha canal. Practicar esta ranura y su lengieta es el destino de los guillames de ensamblar, compren diéndose fácilmente que para estas operaciones son necesarios dos guillames complementarios: ambos se componen de una Caja, una cuchilla y una cuña, como los cepillos comunes, y tienen gran analogía con la argallera y el cepillo redondo. ' Sl — 212 — S Con este último puede compararse el que ga emplea para practicar la ranura, diferencian 4 dose tan solo en que la cuchilla tiene el mismo? ancho que la caja por su parte inferior, y.]4i lumbrera ocupa toda su anchura,. estando tra zada de modo que presenta un semicírculo sy bre el costado de la caja.
Esta construccig exige necesariamente que la parte superior q, la cuchilla sea mucho mas estrecha, pues ¿$ otro modo seria imposible poderla sujetar en 144 caja: la cuña es tambien mucho mas estrechad que la del cepillo ordinario; la cuchilla se intré duce por la parte inferior de la lumbrera, en vez de hacerlo por la superior. , El guillame empleado para hacer la lengijeta? solo difiere del cepillo ordinario en que su caja tiene en la cara inferior una ranura en su lon $ gitud, y en que el hierro está hendido en el cen tro, á fin de que á medida que los lados del cap? to disminuyen de altura, el centro pueda peH netrar por dicha hendidura, y quede así forma da la lengúeta.. A La exacta corrrespondencia que debe existirA entre la ranura y la lengiieta para“que el ensamblaje sea sólido requiere precisamente que elan cho de un hierro y la hendidura del otro tengan iguales dimensiones; pero como los gruesos de las piezas que ocurre ensamblar no son siempre' los mismos, necesitando las mas gruesas ranu: ras mas anchas que las.mas delgadas.
Se tien varios pares de guillames de esta especie pa emplearlos segun los casos, siendo generalme te tres los mas comunes denominados de lable-* ro, Ó sea de seis líneas; de ¿res cuartos, Ó sea de nueve líneas; y de pulgada los que tienen es dimension. ES dá ás $ E — 213 — Todo lo dicho nos explica perfectamente el ' medio de practicar su saliente ó cavidad, len- “gijeta, ranura, etc., en el canto de una tabla; “pero nO nos ha indicado el modo de conseguirlo ejecutarlo en línea recta y paralela al ángulo formado por su cara y canto. ne Este paralelismo solo se obtiene por medio de la guijada, que es una pieza de madera de la, “misma longitud que la caja del guillame, algo mas alta que ella y de una á dos pulgadas de - grueso, segun la resistencia del aparato: no es de dificil comprension que puesta la quijada en el lado izquierdo de la caja y unida á ella se ' sadapta á la cara de la tabla en cuyo canto va á - practicarse la ensambladura, y recorriéndola en - . toda su longitud á medida que se opera con el.
instrumento da á este en su marcha una posi-" ' cion constante y paralela á la cara trazando, orlo tanto, la ranura ó lengiúeta con igual paralelismo. La quijada puede ser de una sola pieza con la “caja; pero atendiendo á que la distancia entre la ensambladura y el canto puede variar, se construyen generalmente movibles. Se obtiene ' esta movilidad por medio de dos barras cuadra- Figura 108. «das cuyas cabezas están fijas al cuerpo de la quijada; cada barra corre en una mortaja prac- . — 214 — A ticada en la' caja del guillame y se fija en el punto conveniente con un tornillo de presion ,Que la atraviesa. | i Esta quijada es aplicable á muchos instru. mentos: las figuras 108 y 109 representan un. rd Figura 109. guillame provisto de su quijada para producir lengiietas y otro solo para las ranuras. a Guillame de molduras.—Este se diferencia del anterior solamente en que su hierro suele; afilarse por los cantos "igualmente.
que por la: boca; los guillames son, segun el efecto que de ellos se obtiene, rectos, CÓnCavOs, CONVexXos,: ' arqueados, etc.; en todos ellos la cara inferiór * de la caja tiene una forma igual á la boca de la 4 cuchilla y en sentido contrario á la que se de- ;; x y > Figura 110. - Figura 111. ge A sea Obtener en la pieza que se labra. En gene- + ral, es aplicable á los guillames de molduras E NE d E ER — 218 — ' todo cuanto se ha dicho de los de ensamblar, las * figuras 110 y 111 representan dos herramientas . de esta clase. i - Guimbarda.—Llámase de este modo una es- 'vecie de cepillo muy parecido al guillame, des- .. finado á prolongar hasta los ángulos entrantes gna Tanura, una canal ó un rebajo cualquiera, reemplazando con gran ventaja á los formones que suelen emplearse para este objeto. -. "Se compone «de una caja cuya anchura es ¡gual á la del hierro, y este se sujeta á la parte . delantera de aquella, la cual está cortada en for- . made chafian, óen una pálabra, es un medio : guillame: la sujecion de la cuchilla á la cara, - se'obtiene por medio de una abrazadera que ve-.
+ «rifica su presión á beneficio de un tornillo adap- + tado á la parte posterior de la caja. e «Las figuras 112 y 113 representan varias bn $ RATA TR Figura 112, Figura 113. Ñ | herramientas de esta clase, dispuestas á producir efectos especiales. És e - Labra mecánica.—No es nuestro' ánimo dar aquí mas detallada explicacion de las máquinas de diferentes sistemas, empleadas en la labra de las superficies de las piezas de madera, y más ' bien nos proponemos indicar ligeramente las - ideas mas generales en que dichos aparatos se apoyan, á in de que nuestros lectores puedan, Í es si así lo desean, dirigirse despues á fuentes “establecimientos en los que podrán Obtener. cuantos datos y noticias les sean necesarios, Hace algun tiempo que vienen disputándoga enla construccion de máquinas para la labra de madera, la preferencia, los sistemas girato.. rio, alternativo y fijo, ó sea el empleo de m4. quinas, en las que la herramienta gira Obrando de este modo sobre la pieza que se le aproxima. para ser labrada; las en que la herramienta re...
cibe un movimiento alternativo semejante a]: que se comunica á las garlopas de mano, y fina] mente las máquinas en que la herramienta esti fija y la pieza que se labra dotada de un movi. miento, que pasándola bajo la accion del filo de. la herramienta la hace recibir la forma ó labra. que se desea. a Este último sistema está en el dia completa. . mente abandonado á causa de la mucha fuerza - Que es necesario emplear: las máquinas alter. nativas, llamadas garlopas mecánicas, solo ge . emplean con objeto de labrar por el canto tablas. Para entarimados, y queda el sistema giratorio:..; como el mas conveniente para las demás apli. '* caciones á las máquinas, herramientas de car- : pintería, las cuales se clasifican del siguiente :. modo. Dee De tablero móvil para enderezar y desalabear, *: De tablero fijo y conduccion contínua para * acepillar. a e De tablero fijo y- conduccion contínua para la- '. brar la tabla de entarimados con adicion de her- : ramientas que practiquen las ensambladuras.
| De tablero fijo y conduccion contínua permi- : tiendo acepillar á la vez las cuatro caras de los : maderos. . E A Hace algun tiempo, todas estas máquinas lle- - yaban hojas planas en su porta-herramienta, “vero actualmente han sido sustituidas por las helizoidales cuyas ventajosas condiciones vamos á indicar. La naturaleza de las maderas generalmente empleadas, permite trabajarlas sin grandes esguerzos, relativamente comparadas con otros materiales, la principal condicion que exige este trabajo es que se verifique con herramien- - as cuya disposicion sea tal que no produzca - yepelos, astillas, ni otros defectos. Para lograr esto, es muy conveniente atacar cada vez el menor número posible de fibras, re- “ gultando la labor tanto mas fina cuanto menor sea el número de aquellas cortadas en una sola vez, y precisamente este efecto se logra con el empleo de las referidas cuchillas helizoidales , colocadag alrededor de un cilindro de tal suerte que la generatriz que pasa porla extremidad de : una de estas hojas encuentra á la que precede á la otra extremidad del cilindro.
Esta colocacion de las hélices produce un tra- -bajo muy constante é igual,-pues girando el-cilindro con una velocidad de,2.000 vueltas por minuto se multiplican los puntos de accion de ' . la hoja, sin que por.eso se produzcan choques ni caldeamiento en los cojinetes del cilindro; además, la disposicion del aparato es tal, que la madera queda siempre presentada al trabajo - de la herramienta que funciona bajo un ángulo constante favorable á su accion. Tiene tambien esta disposicion la ventaja de que cortando oblicuamente la madera; permite acepillarla al hilo, al través, con nudos, y las piezas compuestas de travesaños y mosáicos, E — 218 — evitándose los astillazos y repartiéndose la re. sistencia de un modo uniforme, con loque se 4 evitan las trepidaciones hasta tal punto que hay máquinas de esta clase establecidas-en pisos de +] - habitaciones elevadas como acontece en los ar. * senales franceses de Cherbourg y Brest, y fina] mente, esta disposicion echa todas las virutas ¿ un lado de la máquina, con lo cual se evitan log atascamientos de los órganos del aparato.
Estos porta-herramientas helizoidales se apli. can ventajosamente á máquinas construidas para muy diferentes usos: las de tableros móvi. les con uno ó dos porta-herramientas, se emplean en el planeado y cepillado de maderas para carpintería de taller, de armar y ebanistería, Las máquinas de tablero fijo sirven. para la preparacion de la madera empleada en los entarimados, para el tirado de molduras y en ge, neral para acepillar las maderas delgadas. - -_ Los ligeros apuntes que anteceden relativos 4 las máquinas de alisar la madera, pueden dar á nuestros lectores una ligera idea de loque estas pueden aventajar el trabajo, sustituyendo á las herramientas de mano; pero como la índole de nuestro trabajo es mas elemental, y este * libro está dedicado exclusivamente al operario y no al fabricante ó dueño de.
grandes estaBlecimientos de carpintería, damos por terminada esta seccion con lo dicho, pudiendo, el que deseé conocer las mas modernas y perfectas máquinas construidas hasta el dia, consultar la coleccion de herramientas fabricadas en casa de Fernando Arbey, de Paris, publicada en, forma de álbum porlos Sres. Merly, Sierra y Sivilla. .”, — 219 — 5.“—Utiles y herramientas de agujerear.- 4 Barrena.—Excusado es dar grabado ni em- «plear largo tiempo en describir un instrumento tan conocido y generalmente empleado en el “taladrado de la madera. El gusanillo ó espiral, practicada en su extremidad, termina por una parte en punta y por la otra en una Canal practicada en el árbol de la herramienta, unas veces á lo largo y otras for= - “mando doble espiral, por la cual se da salida al polvo que la barrena arranca al avanzar dentro “de la madera. | Taladras.—Reciben este nombre las barrenas de grandes dimensiones que se emplean manejadas á dos manos.
$ La construccion de ¡esta clase de herramienfas, varía un poco de la de las anteriores, teniendo el gusanillo en forma de espiral, y ter- -minan en “una media caña practicada en el árbol: otras taladras tienen en toda su longitud practicada una doble espiral, que termina cerca del gusanillo en dos filos que muerdan circularmente las paredes del agujero que aquel practica: otras, en fin, tienen dos canales rectas practicadas una á cada lado del árbol, el cual está algó achatado, pudiendo por esta disposicion cortar las fibras de la madera en sus movimien- : tos giratorios. La empuñadura consiste en una fuerte muleta de madera dura, que atraviesa por la anilla que forma el remate del vástago ú caña de la barrena ó taladro. : Berbigur.—Este instrumento, dedicado á prac- — 220 — ticar agujeros circulares y profundos, consta de E tres partes principales, que son: la cabeza, e] $ arco y la barrena. La cabeza tiene la forma de un hongo ó puño A de sello, y está taladrada en su centro con Obje- * to de alojar la espiga del arco.
Este es una barra cilíndrica encorvada en forma de C, en cuya ex. tremidad se dobla en ángulo recto para formar: la espiga que entra en la cabeza; la extremidag: opuesta presenta otro cilindro en la misma líneg de la cabeza, y está perforado por un. agujero: cuadrangular, al que se adapta la barrena, que se asegura en su posicion por medio de un tor.* nillo de presion: finalmente, el arco tiene un * manguito giratorio que permite poner en movj. : miento el útil sin que se produzca. frotacion ni : rozamiento en la mano del operador, y la bar- * rena es una gubia, una taladra ó una barrena de + tres puntas, de las cuales la central fija la posi. , | cion del- hierro, una corta circular y vertical. mente, y otra corta horizontalmente la capa de ¡ madera comprendida dentro del corte practicado por la anterior. : Dos son los casos que pueden taladro vertical ú horizontal. En el primer casó se coloca la punta de la barrena en el lugar en que debe practicarse el agujero; se apoya la mano izquierda sobre la cabeza del instrumento, y el operario acerca la suya á dicha mano.
para darle estabilidad y producir mayor fuerza * de presion: despues, llevando la mano derecha á la empuñadura, imprime al arco un movimien- ' to giratorio de derecha á izquierda: si la perforacion se ha de practicar en sentido horizontal, entonces se apoya la cabeza de la herramientá 3 3 ocurrir en el < empleo de esta herramienta, que son abrir un A A ASES EN Y - pasa la barra. o A añ el pecho ó estómago, interponiendo por precaucion un cuerpo cualquiera. En ciertas obras, como por ejemplo, las de sillería, los operarios suprimen la cabeza del perbiquí, sustituyéndola con una espiga acera- - da que entra en. el agujero practicado en una tabla, que aquellos se sujetan al cuerpo por me- - dio de correas. - Taladro.—Este instrumento, dedicado á practicar agujeros de pequeñas dimensiones en ma.terias duras, no es precisamente del arte de la carpintería, si bien se emplea algunas veces en ebanisteria, por lo que creemos conveniente ocuparnos de él.
Consta de un árbol ó barra de hierro cilíndrica y algo mas delgada por su parte superior; en su extremidad inferior, ó mas gruesa, forma - una Cabeza en la que se encuentra practicado un agujero, en el que se introduce la espiga de “una barrera, que se fija del mismo modo, dicho ya para el berbiquí. Algo mas arriba de esta cabeza hay un disco ó esfera pesado, que desempeña el papel de volante cuando funciona el - instrumento y al extremo opuesto de la barra se encuentra un agujero que da paso á una cuerda ó correa que sostiene la pieza de made- ra, en cuyo centro hay otro agujero por el que - Para poner en actividad este aparato se adapta una barrena ó broca á la cabeza, y se la su- . jeta.por el tornillo de presion, dando vuelta al árbol de modo que se arrolle en él toda la correa; en esta posicion se aplica la “punta de la broca al sitio en que se desea practicar el tala- “dro; se coloca bien perpendicular el árbol á la superficie del objeto, Ó se le inclina, segun la — 222 — direccion que deba llevar el agujero, y toman.
E do con la mano derecha la barra de madera, da modo que el agujero por donde pasa el árbol quede entre los dedos medio y anular, se apre. ta la mano hácia abajo; la fuerza obliga 4 ]gA Correa á desarrollarse, y esta imprime al qm: , bol, y por lo tanto á la barrena, un movimiént: de rotacion que hace que los filos de esta prag. 3 tiquen el agujero. , dd: Ta pelada dada á la barra de madera dehe' ser fuerte 6 instantánea para que, desarrollada q la correa, quede libre y se arrolle por sí sola So bre el árbol, que sigue su movimiento circular. en virtud de la inercia; arrollada la correa, vue). 3 ve á oprimirse la barra como anteriormente A produciéndose los mismos movimientos y efec: tos, aunque esta vez la barra gira én sentido . contrario que la anterior; de este modo se pro. h duce un movimiento alternativo sostenido por: todo el tiempo que se desea.
ne En el dia se construyen otros taladros, los cuales consisten en una barra ó tornillo, Cuya hélice de varios filos, está muy tendida, la cual 1 lleva un manguito cuya parte interior forma | la tuerca; esta barra termina por su parte su= | -perior en una cabeza de berbiquí, y en la inferior en una broca sujeta por el método antes | | j | 134 indicado; si colocamos esta herramienta sobre. el objeto que se trata de perforar y .Oprimimos + con la mano izquierda la cabeza, mientras que | con la derécha subimos y bajamos alternativa-*' mente el manguito, este hará girar la rosca es- | piral de la barra produciéndola un movimiento | alternativo giratorio que vendrá á comunicar á la broca sus efectos obligándola á perforar la | materia colocada bajo ella. 7 — 223 — Parahuso.—Este instrumento sirve para el mismo objeto que el taladro, cuando la direccion de la broca debe ser horizontal en vez de ' vertical. j : E eS : Se compone de dos partes principales, el árbol y el apoyo. El primero es un trozo cilíndrico ¡.
de hierro en cuya extremidad se sujeta la broca *- como en todos los demás aparatos de este géne- , ro, la otra extremidad tiene un pequeño agu- . jero para recibir la punta de un tornillo que en- . fraá rosca en el apoyo; este, es Seneralmente , una pieza de bronce en cuya parte inferior va yn tornillo que sirve para fijarle en el punto $ que se desea. , : / Para hacer funcionar este aparato se asegura ¡sel apoyo por medio del tornillo que le acompa- “ña, se introduce el extremo del árbol en el apo- : yo, se le arma la broca, se pasa por la garganta y del eje la cuerda de una ballesta'ó arquillo, y se * sujeta la parte posterior con el tornillo de apoyo : antes descrito: fácilmente se comprende que el * movimiento dado á la ballesta ó arco, producirá 4 la herramienta un movimiento circular alter- . nativo que permitirá practicar el agujero que se. : desee. .
Hay otra especie de parahuso, el'cual no es - mas que una cabeza de berbiqui, á la cual va adaptado un árbol de parahuso: sé pone en movimiento con un arco como el anterior, y su ventaja estriba principalmente en poderse aplicar á las perforaciones en todas direcciones. .Máguinas herramientas destinadas dá taladrar y escoplear.—El trabajo de la barrena, broca y Jormon, conducidos por la mano del Operario, han sido imitadas mecánicamente, produciendo esta imitacion máquinas con formon alternati- — 224 — A vo al que una broca ó taladro particular Prepar: el camino, haciendo primeramente un agujero abierto, el cual el formon alternativo ejecuta y trabajo la madera en estas máquinas adelant por medio de un carro en el sentido de la lonpy¡ tud de la mortaja ó agujero que se trata de prag ticar.
) | Este es en conjunto el sistema de máquina; usado en Inglaterra y en América, y si bien est sistema constituye UN gralr progreso respect al trabajo manual, ha demostrado en Francia experiencia que operando con un sistema inver so las mortajas y taladros se obtienen con mul cha mayor velocidad y sin temor á los astilla zos, verificándose el vaciado y quedando lo; fondos perfectamente limpios, cosa que ene caso anterior solia no suceder. e 4 Las máquinas adoptadas en Francia, en vis de esta observacion, son al propio tiempo mé! quinas de taladrar y escoplear, y ya Sean ori, zontales ya verticales forman las mortajas cor orificios unidos ó yustapuestos, es decir, la bro ca por medio del carro que conduce la mader: en el sentido de la longitud de la mortaja,'e; empujada hácia el fondo por la mano derech: del operario mientras que con la izquierda obli ga á la madera en el sentido de su longitud, re: “ sultando de esto un cierto movimiento que es pecialmente en la máquina horizontal. produc; “simultáneamente la mortaja con fondo plano; el completo desprendimiento de las virutas.
| La figura 114 representa una máquina hori: zontal de taladrar ó abrir cajas, segun conven. ga; la herramienta ó broca colocada horizontal mente recibe un movimiento circular. por medi de una polea, sin que esto impida que se la pue P — 225 — - Figura 114. 7 da obligar á avanzar ú retroceder por medio de$ la palanca vertical que tiene á su derecha; Ja! madera que se ha de taladrar ó cajear se colocí; sobre el banco delantero provisto de unos rodi llos de fundicion sobre los cuales marcha sua; vemente si es necesario; colocada la pieza de madera convenientemente, si solo tratamos , practicar un taladro, aproximaremos la broca dicha pieza haciéndola avanzar lentamente pop medio de la palanca hasta obtener el resultad« deseado: si deseamos, no un taladro, sino un caja, haremos avanzar al propio tiempo la br ca como ya hemos dicho, y la madera por med de la palanca colocada á la izquierda, la cu mueve en sentido longitudinal el carro que y sobre el banco y sobre el cual se ha asegurad préviamente la madera por medio de los torn llos de presion representados en la figura..
- La broca debe estar animada de una veloci dad próximamente de 10,000 vueltas por minu to y su forma ha sido objeto de numerosos en- $ sayos; se las ha hecho helizoidales llamada: americanas, cilíndricas, de doble cuchara, etc. pero siempre ha sido preciso volver á la for cilíndrica de gubia á causa de la dificultad e el afilado; esta forma sencilla, figura 115, pued afilarse fácilmente y ser construida en cualquie parte con facilidad, bastando para ello un troz - de acero cilíndrico del que se vacía en forma d gubia uno de sus extremos, cuyo. corte se for ma en bisel y este bisel es el que se afila con lima ó con la muela, en dicha figura se ve. marcha de la herramienta al taladrar y cajear: dentro de la madera. 2 Existen además máquinas verticales de táladrar, en las que la parte esencial del apara Pia e E: o A cuerda que : ganta: este árbol puede subi jar 1i een apro a r y bajar libremene He ES E ] ES Ho e — 227 — Eo El , to es un árbol de parahuso colocado vertica]mente, el cual recibe un movimiento.
circular pasa por la garmantiene levantado medio de una cuerda de la que cuelga un boe la palanca, e n Cuyo caso obrando el contrapeso, la hace elevarse. .. Esta máquina tiene además una modificacion * ual es móvil, pudiend tanto, una vez fija. la pieza, Elo se ha Ec drar, darle una posicion inclinada con relacion con lo cual obtendremos los. — 228 — taladros en la direccion que se deseen. No insistimos mas sobre esta clase de máquinas, ha. biendo citado las mas usuales en un mediano taller, las cuales pueden moverse sih necesidad - de grandes esfuerzos por medio de una rueda de movimiento, de dos manubrios, en cuyo aro hay: practicada una canal por la que pasa Una Cuerda ó correa sin fin que va á las poleas de las máquinas descritas y se mueve Con dos hombres que obran sobre las dos cigúeñas: esta rueda, muy necesaria en un taller que carezca de otros motores, es sumamente útil, y se aplica, no solo á las máquinas ya dichas, sino á. Otras Varias de que nos ocuparemos á su debido tiempo.
Capítulo Iv
6. —Utiles y herramientas de aserrar y separar. Conocida es de todos la sierra de hilo empleada en desmenuzar en tablas los - grandes maderos que vienen de los montes, la cual con- * siste en una gran hoja de dos metros de largo, * algo mas ancha por uno de sus extremos, enel que lleva una empuñadura semejante á la de las grandes barrenas Ó taladras que se manejan á dos manos; en el otro se adapta otra empuñadura de dos manos, que puede variarse de posicion segun la altura de la madera que se trata de aserrar. Siendo esta sierra tan conocida, y “3 no siendo su maniobra de la indole especial de * la carpintería propiamente dicha, puesto que los operarios Ó parejas que á esta labor se dedi can son especiales para ella y no hacen ningu- 0 es — 229 — na otra, creemos que es suficiente lo dicho para “el conocimiento de esta clase de aparatos.
Sierra de brazos.—Esta sierra, que es la mas empleada por los carpinteros para lograr el -mismo fin que los aserradores al hilo, y que mas propiamente debiera llamarse sierra de hender, puesto que su uso exclusivo es el de di-' vidir la madera en sentido longitudinal paralelo 4 sus fibras, se compone de hoja y armazon ó bastidor. : Su armazon se compone de dos largueros q b,. | figura 116, de un metro de longitud y de sec- Figura 116, cion cuadrada y de dos travesaños de 60 4 80 - centímetros de largo; estos están ensamblados con los largueros á espiga y mortaja, encontrándose la espiga en los largueros y la caja en _los travesaños. Las mortajas de las cabezas no están precisamente en las extremidades de los largueros, sino que dejan fuera de ellas una distancia de 15 á 20 centímetros, y estas puntas 1 Y — £0Uu — 3 se redondean á fin de que presenten buen ag¡.. deró á la mano del operario. En el centro de una -: de las cabezas, por la parte exterior, se encuen. tra una ranura semicircular, cuyo objeto se dirg 3 : > : rá” despues; en el centro de la otra cabeza Se pra.
| tica un agujero circular de adentro afuera, 6 lo que es lo mismo, en la direccion de los lap. + ¿; ueros. Para armar esta sierra, antes de ensamblar los largueros y cabezas, se pasa por la que tiene la ranura semicircular en la cara exterior, una abrazadera llamada cabestrillo, colocando in. termedia una zapatilla de cuero para que haga buen asiento, afiojando la tuerca de la abraza. dera, é introduciendo el tornillo por el agujero ' de la otra cabeza, volviendo á colocar la tuerca 3d en su sitio sin apretar, despues de lo cual pue- | den ensamblarse los largueros y cábezas, encontrándose la armadura en disposicion de recibir la hoja. _ Para asegurar esta hoja se practican dosagu- a jeros circulares en sus dos extremidades, y se: * colocan estas en las hendiduras de las abraza.deras antes descritas, de modo que el agujero .
] quede por la parte interior de ellas, y se pasaun clavo redondo por el expresado agujero de la hoja, el cual la retiene por la sujecion de las abrazaderas; templando despues la rosca que está en una de las abrazaderas por la parte exterior de la cabeza, lograremos dar á la hoja la : a tension necesaria, cuidando siempre de poner: entre la tuerca y el cabecero una zapatilla circular, para evitar el deterioro de la madera, y sin olvidar en el armado de esta sierra que su diente debe encontrarse en direccion á la cabe- . A Za, en la que está el tornillo de templar.
po | — 2831 — La maniobra de la sierra de brazos ó sierra “pracera se hace por medio de dos operarios, de los que uno se coloca sobre la: pieza que se trata de aserrar, préviamente sujeta en el borriquete «4 banquillos de que anteriormente nos hemos ocupado, y el otro én la parte inferior; el de en- “¿ima toma la sierra por las"dos extremidades Ilamadas muñecas que sobresalen del cabecero, ¿$ por la empuñadura c ensamblada al cabecero, el inferior hace lo propio por las otras dos, +uidando de que estas últimas correspondan con el cabecero que lleva el tornillo de templar, con lo que se logra que estando los dientes de la. hoja en direccion de este, produzcan su efecto útil en la carrera de descenso, y por lo tanto, se aproveche el peso de la sierra en la impulsion -- del golpe. : Fea . Sierra de aparejar.—Esta sierra se emplea * con el mismo objeto que:la bracera, aunque en objetos de menos tamaño, difiriendo bastante de ella en su forma.
SS Consiste en un solo larguero, llamado costilla, que entra en las cajas de dos cabeceros Ó travesaños, que disminuyendo de grueso en su parte superior, llevan dos muescas ó mortajas. El extremo inferior lleva practicada una hendidura, en la que se coloca la hoja, dejando los « dientes hácia el exterior, y sujetándola con dos clavos que, introducidos en la madera, pasan por un agujero practicado en los extremos de , la hoja, la cual ha de quedar oculta de modo - que no sobresalga por los costados de los travesaños, con objeto de que no hiera al operario. El larguero llamado costilla debe tener la misma longitud que la hoja, y se adapta a los travesaños por medio de una espiga hecha en — 232 — cada punta, y cuyos enrases sean bastante an. chos para dejar punto de apoyo á los travesaños. cuya mortaja debe dejar bastante holgura ¿ la, espiga de la costilla. o: En los rebajos hechos á la extremidad de log travesaños opuesta á la que ocupa la hoja, se pasa dando dos ó tres vueltas una cuerda que Torma así el lado opuesto del rectángulo de la sierra.
Para dar tension á la hoja una vez arma. da la sierra, basta introducir entre los dobleces de la cuerda una pieza de madera llamada gar. rote, y darle vueltas con objeto de que, enrollándose ó torciendo aquella, acorte las distan. cias que hay entre los extremos superiores de -. los travesaños, con lo que tenderán á separarse 1 los inferiores á los que está sujeta la hoja, y esta: uedará bien tendida y templada; logradó este n, solo resta asegurar el garrote, lo cual se consigue de dos maneras, que son: Ó practicando en la cara de la costilla que se encuentra enfrente de la cuerda una mortaja, en la que se. introduce la punta del garrote, ó dando á este la longitud necesaria para que, pasando al lado.
de la costilla opuesto al de donde viene operán= - « dose la tension, quede detenido y esta completa; en este segundo caso se practica generalmente”, una muesca en el costado de la costilla para alojar la extremidad del garrote y evitar que el rozamiento pueda hacerle perder su posicion; | este segundo medio es preferible al primero, y solo exige al dar el garrote colocarle en una direccion oblícua al pasar encima de la costilla. En todas las sierras hay que tener presente que despues de terminar el trabajo con ellas. practicado, debe aflojarse la tension de la hoja soltando algunas vueltas del garrote. i a e - Sierra de dos hojas.—La ventaja de este aparato consiste en reunir dos sierras en una, pues - el espesor y longitud de los dientes varia en «cada hoja. Se compone de una costilla como la - gjerra de aparejar, y de dos travesaños, los cuales, en vez de estar adelgazados por una de sus extremidades para recibir la cuerda, tienen, por el contrario, un agujero practicado en direccion de la hoja, colocada en el extremo opuesto como en la sierra anteriormente descrita.
Estos agujeros reciben las puntas de un torpillo en cuya cabeza hendida está sujeta una hoja con pasadores, y quedan fijos en su puesto sujetándolos por el exterior con sus respectivas - juercas. ES : Se ve Claramente que la cuerda ha sido sustituida por una hoja acerada, el garrote por tuer- - cas, y quela tension ejercida sobre una hoja obra sobre la otra por la existencia de la palanca formada por los travesaños que se apoyan sobre la costilla. Ventajosa esta sierra bajo el punto de vista de economía de armaduras y disminucion de. - herramientas, la sierra de dos hojas, lo mismo que la. de aparejar, tienen el inconveniente de encontrarse detenidas en su curso por la costi- - la y ser solo aplicables á hender piézas de corta extension ó practicar cortes de poca profun- -didad. i es Sierra alemana.—Los alemanes han: reformado ventajosamente la sierra, del mismo modo que han mejorado el banco. E | El método de tension de la sierra alemana y su armadura en nada se diferencian de lo que.
se ha dicho al tratar de la sierra de aparejar; la diferencia estriba en el modo de sujetar la hoja, - — 231 — y en este punto es en el que consiste y comodidad de esta sierra. En vez de hendidura ó agujero para alojar e tornillo que sujeta la hoja, se practica en las extremidad de los travesaños donde aquella, de. ba colocarse, dos agujeros de dos centímetro; de diámetro precisamente, por los cuales se jp; troduten de fuera á adentro dos manguitos de madera, provistos en su mitad de un resalte los impide penetrar-mas. La parte de este man, guito que se introduce en el agujero, debe ajus. tarse exactamente ú él y llevar una hendidura - en su extremo para recibir la punta de la hoj debo que se asegura en ella por medio de un pasa; dor de hierro; el resalto de los manguitos im. pide que los travesaños, al hacer la tension de la cuerda por medio del garrote, se salgan de su sitio, presentando punto de resistencia 4 la palanca.
La simple indicacion de la forma de los manguitos y su colocacion, basta á revelar el uso principal á que están destinados y las ventajas que de este método de sujecion de la hoja se han obtenido en el arte. Los manguitos pueden girar en su puesto y hacer tomar á la hoja, no solo la posicion normal ó paralela á los . travesaños, sino todas las oblicuas intermedias. De aquí la posibilidad de aserrar con este instrumento en toda su longitud las piezas de madera cuya anchura no exceda á la que existe entre la hoja y la costilla, y lo que es aun mas + útil, poder describir con esta misma sierra to,.: das las curvas que no exceden en alguna de sus. partes al semicírculo, pues en caso de exceder ' seria preciso dar mayor vuelta á los manguitos, - - lo cual no se puede hacer sin aflojar el garrote... La oblicuidad que generalmente se da ála hoja . la Ventaja Y — 230 — Es tal, que forma con los travesaños un ángulo 0 45 grados.
PC fu sierra alemana de dos hojas.—Pueden utiligarse al propio tiempo las ventajas de la sierra ¿¿Jemana y las innegables de economía de las de ¿ dos hojas, para lo cual basta sustituir las cuer-. eg agas 305 pa . das de tension en la sierra alemana comun con * ¿na hoja sujeta por tornillos y tuercas. i Esto no presenta inconveniente alguno para : dar la oblicuidad que se desee á las hojas, y per- “nte además poder colocar hácia la costilla Jos dientes de la que por el momento no se em- :'nlee; precaucion que evita las frecuentes mellas y saltaduras, y que no debe olvidarse. e * “1 Al torcer los manguitos en las sierras alemapas para dar oblicuidad á las hojas, debe cui- : darse mucho de que queden ambos.en la misma “direccion, á fin de que la hoja forme un plano “perfecto; porque de lo contrario, al aserrar re- :sultará que la sierra marchará difícilmente, el “trazo no saldrá derecho y la hoja se romperá “con la mayor facilidad.
Sierra de mano.—En muchos casos es necesario hacer uso de sierras que se puedan mane- “jar en determinadas direcciones; para esto se' ha adoptado una sierra que consta de un mango ó empuñadura de madera, atravesada por una espiga de hierro, remachada «por la parte posterior y abierta en la anterior, para sujetar en su hendidura la hoja de sierra por medio de “un pasador; del extremo delantero del mango, al que está sujeto por una virola, arranca un arco de hierro que se encorva en sus extremos, viniendo á terminar en otra virola colocada en línea con la primera; dentro de,este, y por medio de un tornillo que lleva una ranura, se su- — 236 — jeta el otro extremo de la hoja de sierra, diendo templarla por medio de la tuerca orejas que corre sobre la parte exterior de virola.
, Sierra de relojero.—Esta sierra es una modi ficacion de la anterior, teniendo sobre ella: —ventaja de hacer movible la hoja con much mas facilidad; además, para templarla se obte nen mejores resultados haciendo girar el tor llo colocado en la extremidad del arco metálic4 el cual puede alargarse mas ó menos por medij4 de los tornillos colocados en el sentido de 3 proiongacion, y se fija despues en la posiej que se desee con un tornillo de presión; la h ja en estas sierras suele ser muy fina y estr cha, por lo cual se emplean en trabajos «y mam ente delicados. | Serrucho de punta.—Ocurre con frecuenc que la distancia que hay entre la orilla ó canta de la tabla, y el sitio en que haya de practic: se un agujero á sierra, sea mayor que la qué existe entre la hoja y el arco de las sierras de mano; en este caso no puede emplearse otra herramienta mas cómoda que el llamado: ser. 4 rucho de punta, el cual consiste en una hoja de + sierra bastante gruesa y bien templada, sujeta 4 á un mango de madera y guarnecido de una + virola.
a Serrucho de costilla.—Bay casos en los qu no pueden emplearse las descritas, como suce: de, por ejemplo, al rectificar el corte de una -| espiga Ó el enrase de una ensambladura; para “| estos, y para cortar en una direccion cualquie- + ra una madera fina- cuyo corte no puede puli- : ' mentarse y debe ajustar exactamente con otra: pieza dada, se emplea el serrucho de costilla, el «; pu del be No E — 2 — -eñal se compone de una hoja dentada, en cuyo “lado opuesto hay un junco metálico que la im- “pide plegarse, y de un mango aplanado, en el «que esta hoja se introduce en una ranura y se *gujeta con dos tornillos. e * Suelen emplearse serruchos cuya hoja, mas “resistente que la de los anteriores, no necésita “costilla, y cuyos dientes son mas fuertes; “su empleo es el mismo que el del anterior cuando .getrabaja sobre maderas mas ordinarias.
Sierras mecámnicas.—Las crecientes necesida- ' des de las artes y de la industria hicieron pen- “gar en medios mas cómodos, rápidos y econó- “picos de aserrar la madera, y esto dió lugar al empleo de máquinas para esta operacion; las .perfecciones que constantemente están reci- E biendo en su construccion, permiten aplicarlas “con éxito á la obtencion de las mas difíciles la- «bores; así es que las molduras, los mosáicos, “las ruedas de carruajes, los toneles, las poleas, etc., se construyen en el dia.por medio de máquinas, que en resúmen están reducidas á sierras de tal ó cual forma. , Las sierras mecánicas pueden clasificarse en dos grandes grupos, que son: las de movimiento continuado en un sentido y las de movimiento alternativo, pudiendo estas últimas ser horizontales, y verticales. Con relacion á la forma de sus hojas, se dividen en sierras de hoja recta,” de hoja circular y de hoja sin fin.
- No creemos de la índole de la presente obra tratar á fondo la descripcion de las grandes sierras propias para los grandes talleres de aser-' río de maderas, en los que se reciben los troncos tal cual salen de la tala del monte, y se ex- . piden trasformados en las maderas comerciales 1 — 238 — cuyos marcos y dimensiones hemos dado en an. | teriores capitulos; así, pues, solo diremos de ' ellas que consisten generalmente en fuertes: 1 bastidores de hierro que pueden correr vertica]. | mente entre dos montantes sólidamente fijog; ** en estos bastidores van colócadas cierto número - de láminas de sierra; la pieza de madera que gg : trata de aserrar está colocada sobre un carretop. * que marcha sobre dos carriles horizontales, ; que adelanta cierta cantidad á cada golpe del A bastidor de las sierras por la accion de una cre. - | mallera ó barra dentada que lleva dicho carre. ton, la cual engrana con un piñon ó rueda pe. “1 queña dentada colocada en un eje, que Obedeca : á un trinquete movido á su vez por el eje mo.:-¿ .
tor, que imprime al bastidor los movimientos alternativos de ascenso y descenso. Nada mas diremos respecto á estas sierras, que como hemos indicado, solo se emplean en fábricas y talleres especiales E Sierras circulares. —Cuando se trata del aser- * rado ordinario de maderos escuadrados, el apa: :; - rato mas cómodo y útil es la sierra circular” ; sencilla, sin carro, y con guia lateral de escuadra. La resistencia del eje, porta-hoja y. sus ór-. Y ganos; las proporciones del banco, ya sea este fundido ó de madera ensamblada y reforzado con tornillos, deben estar en relacion con el ss diámetro de la mayor hoja que haya de em- : plearse. Las infinitas aplicaciones “de esta máquina, .. de oríg'en antiguo, y que bajo una ú otra forma debe existir en todo taller donde se trabaje la madera, han dado orígen á una série de modelos muy variados, clasificándose estos en sierras de * * eje fijo y. sierras de eje móvil. Con respecto al :: motor que deba aplicárseles, se dividen las sier- -— 239 — ras circulares en sierras movidas á máquina, á prazo y con pedal. . .
Consecuentes siempre á nuestra idea. de ocu- 'parnos en esta obra de aquellos aparatos que puedan tener aplicacion y ventajoso empleo en un taller de modestas aspiraciones, vamos á dar la descripcion de una de estas sierras, que puéde ser movida por la rueda de cigiieñas de que anteriormente hemos háblado al tratar de otras máquinas- herramientas. Una máquina de esta clase, que es de inmediata aplicacion en un regular taller de carpintería, es la sierra circular de eje móvil, representada en la figura 11,.en la cual, para ver mejor la disposicion de las piezas, se -supone roto el banco de trabajo. - Consiste esta sierra en un disco acerado que puede variar de 10 á 25 centímetros de diámetro, el cual está sólidamente fijo por medio de una tuerca de presion y una chaveta á un eje de acero sostenido por dos soportes bajo el banco de trabajo; este eje ó árbol de movimiento lleva en su extremo una polea que recibe una correa en comunicacion con el motor por medio de una trasmision cualquiera.
Los cojinetes ó soportes que sostienen el árbol motor, están montados sobre una pieza corredera, de tal modo, que por medio de un tornillo vertical que puede moverse circularmente con el manubrio que asoma por la parte superior del banco, pueden aquellos subir ó bajar, haciendo de este modo que el árbol, y por lo tanto la hoja de la sierra, suba Ó baje tambien y asome de este modo mas ó menos cantidad sobre el tablero, con lo cual se logra que la profundidad de las — 240 — a; 1 A 1 O NT VTENTA — 241 — “hendiduras ó cortes que se practiquen sea mayor Ó menor. b Sobre el tablero, y paralela al plano de la sierra, hay una guia ó liston saliente de madera ó hierro, el cual puede aproximarse mas ó menos á la hoja y sirve para manterier la pieza ” que se trata de aserrar paralelamenteá sí misma apoyándola contra dicha guia en su movimiento contra los dientes de la sierra. E El resto del aparato, como se ve enla figura, - - esun sólido banco que nada tiene de particular. .
Para 'operar con esta, sierra, puesta la hoja y guía á la altura y distancia conveniente, no hay mas que hacer girar la sierra en el sentido del corte, y apoyando la pieza contra la guia, empujarla suavemente, haciéndola avanzar á medida que se verifica el corte, ya se trate de que este sea en el sentido de la fibra, ya tambien en el trasversal. IE e . La innovacion del eje móvil en las sierras circulares es de gran utilidad en los trabajos de carpintería, pues por su medio, subiendo 6 bgjando en un mismo plano vertical el eje de la sierra, no se deja sobresalir por encima del tablero mas que la cantidad de hoja necesaria” para la altura del corte de sierra, que se quiere dar: el movimiento del eje, que se verifica por medio del manubrio que aparece sobre el tablero, ha dado el nombre de sierras de eje movil a * las de este sistema, que han sustituido ventajosamente á las que antes se empleaban.
Este eje móvil permite obtener tablas planas, y al propio tiempo pueden practicarse entalladuras, espigas y otros trabajos delicados : finalmente, una ranura practicada en el tablero de estas “Sierras, permite la colocacion de carros que sir- — 242 — ven para la ejecucion de diversos trabajos, cu yos carros consisten sencillamente en simples” tablas de madera dura, Con la forma necesaria - en su parte superior para sujetar la pieza que se: ha de trabajar, y sujetos al tablero por una len-' gieta que pasa por la ranura indicada anterior" mente. e , : Sierras de cigúeña y eñgranaje.—Esta sierra muy empleada en los pequeños talleres, Consiste, COMO se ve en la figura 118, en un banco de madera que lleva-8u eje. fijo, haciendo asomar la; sierra por una canal practicada en una chapa metálica colocada en el centro del tablero: late.
ralmente va un manubrio que mueve una DOTA rueda dentada, la cual engrana con un piñon de poco diametro montado sobre el eje de la sierra, el cual termina en su parte exterior por un vo.' lante: de este modo se logra que aplicando un; regular esfuerzo sobre, el manubrio, sin sran velocidad en él, se obtiene una marcha de la sierra suficiente á las necesidades y USOS á qu este aparato es aplicable, cual es el aserrio de> cualquier clase de piezas en la carpintería de taller. y, eS: samente la cuestion del aserrado recto mecáni co, ocurre la idea de contornear y desbastar ne cánicamente las maderas destinadas á la car-; pintería y ebanistería, especialmente en las obras llamadas de vuelta 6 aplantilladas;- los: trabajos practicados para resolver esta cuestion. dieron por resultado la sierra de hoja sin fin, pero su flexibilidad, á la par que justificaba el - nombre de cinta con que desde un principio se la designó, limitó mucho su empleo, hasta tanto que se fué perfeccionando el aparato despues de / — 244 — varios tanteos y la calidad de los aceros que én.
tran en la confeccion de las hojas, llegándose por último á obtener la máquina tal cual la re- Presentamos en la figura 119. A Consiste esta sierra en un sólido banco de madera, sobre el cual se apoya un montante de fundicion en forma de escuadra: en la parte in. ferior de este banco hay un árbol horizontal Que lleva en su extremo un volante y en el otro un juego de poleas de trasmision, sobre el que, - actuando la fuerza, se imprime despues MOVimiento á la sierra: este árbol lleva una rueda “dentada, que, engranando con un piñon, comunica velocidad á un árbol que lleva una gran polea; en el plano vertical de esta, y sujeta pór el montante de fundicion, hay otra exactamen.: te igual á ella; ambas se mueven, la inferior: impulsada por la trasmision y la superior libre. mente, y sobre ellas se apoya la hoja sin fin de la sierra: á una conveniente altura se fija un tablero, que lleva practicado un agujero, por el. que ¡pasa la rama cortante y descendente de la ' hoja: este tablero puede ser fijo ó6 móvil, con.
:: objeto de dar á las piezas que se trabajan la for-: ma mas á propósito pará recibir los cortes, si '; bien para esto suele emplearse una guia espe- cial con Guyo empleó puede sujetarse una pieza cualquiera en la posicion que se desee. —* Las condiciones que deben tenerse presentes en la construccion de una buena sierra de hoja: sin fin, aun cuando sencillas por sí solas, son sin embargo, de grande importancia en sus de . talles: llevar y hacer mover la hoja segun una velocidad determinada, proporcionar la latitud de la cinta á su desarrollo, evitar el resbalamiento de la hoja sobre las poleas dándoles una Figura 119. ion proporcionada que la impida además | E e Pocos durante el trabajo, colocar convenientemente el guia-hoja de madera á fin de mantener la cinta en el punto debido de su. “aplicacion, y para evitar las vibraciones que sin ;1 él produciria la gran velocidad de que la hoja debe estar animada para trabajar bien; tales son E las cualidades que deben acompañar á estos a aparatos para que funcionen debidamente, ya. +.
sean movidos por medio de un pedal, ya lo sean por poleas y trasmisiones como .en la figura 119. Diferentes sustancias se han empleado sucegi.. E vamente para el guarnecido de las poleas porta- A «hojas, pero la que mejor resultado proporciona - : es el caoutchouc dispuesto en banda sin fin, de diámetro y latitud exactamente igual á la polea, e - Su aplicacion sobre esta se verifica colocando el A caoutchouc sobre la polea del siguiente modo: _ E despues de perfectamente limpia la parte que; ha de recibjr la banda y hecho desaparecer con - E el mayor cuidado toda mancha de materia gra-.. sa, se calienta ligeramente la polea con fuego de virutas, se frota-con ajo la parte que ha de reci- ¡bir el caoutchouc para producir la adherencia, -'se la da en seguida cola fuerte y caliente, y se coloca la banda, que tambien debe estar dada de E: cola; finalmente, para que se tienda bien y con: igual espesor en todas sus partes, es preciso te- . ner cuidado de introducir un.palo redondo entre la polea y el caoutchouc, y pasarle por toda su; circunferencia conforme se va sentando.
a Las hojas sin fini de estas sierras deben qui- ,tarse de las poleas en el momento en que se cesa : ¿ de trabajar con ellas, á fin de evitar su rotura y ”. * la de las poleas porta-hojas, pues se comprende e desde luego que, al enfriarse la hoja, ha de acor- .: i a ' 7 Ly A . tarse y producir por lo tanto una fuerte tension sobre las poleas. > : Algunas veces, efecto ya de un obstáculo «cualquiera de la madera que se sierra, Ó del -alabeo de la hoja, 6 mas generalmente por, algun descuido, se rompe la hoja, en este caso pueden soldarse los dos extremos de la, rotura, empleando al efecto unas tenazas planas ca-. - lentadas á un fuego cualquiera, sin que para ' ello sea necesaria forja.
La soldadura se práctica adelgazando los dos extremos que tra-: tan de unirse, cubriéndolos de soldadura de cobre y rodeándolos con alambre fino de hieYro; se moja y cubre toda la parte sujeta por el alambre con bórax, y por último ge mete en las tenazas, que deberán estar caldeadas al rojo claro, y con ellas se aprieta el todo hasta -que el cobre se funda, verificado lo cual se retira la tenaza; antes de que se enfrie por completo . la union -de la sierra, se la pasa un trapo hú- , medo por la soldadura y demás sitios en que esté caliente, con objeto de templarla, y Cuan- _do esté completamente fria se desalabea, con el martillo y se regularizan las uniones y quitan * las rebabas. | Sierra de calar.—Esta sierra es mas comunmeñte empleada entre los adornistas y tallishs . tas, que generalmente la, emplean en trabajos de calado, cuando estos consisten en trazos .curvilíneos y contínuos cerrados, sin comunicacion ni enlace con las caras 6 lados exteriores . .
de las piezas trabajadas: esta sierra, que puede ser movida por medio de una trasmision cualquiera, merced á la polea lateral que tiene en su parte inferior, ó directamente por medio del pedal, consiste principalmente en una gran ba- E llesta colocada en el techo ó en un punto alto. cuyos extremos están atirantados por un ner. vio fuerte ó cuerda resistente; del tablero y banco arrínca un soporte fijo á él, que lleva dos - correderas, colocadas de modo que sirven de guia al movimiento vertical de una pieza prig: mática de hierro, la cual por su parte superior. está unida al punto medio de la cuerda de la ballesta, y por la inferior lleva una tenaza, que pór medio de un-tornillo sujeta el extremo deuna fina hoja de sierra; esta, atravesando el ta: blero de trabajo-por un holgado orificio, se sujeta por su parte inferior al extremo de otra, corredera vertical, la cual enlaza en el boton de' una faja metálica que roda un excéntrico si.
tuado en la parte inferior, el cual la obliga en su movimiento á subir y bajar, resultando de: esto que la sierra está animada de un movi- Iniento alternativo ascendente y descendente; algunos caladores suprimen esta trasmision y: se contentan con poner, en vez de la biela, una, varilla guiada por una corredera, y al extremo. de esta varilla articulan un pedal, sobre el cual accionan con el pié, produciendo de este modo: los movimientos alternativos, pero este sistema, es penoso; para operar con esta sierra, basta practicar un agujero en el centro de la tabla 6 pieza que se trata de calar, y soltando la sierra * .de su sujecion superior, se la hace pasar por él, volviendo despues-4 sujetarla, quedando en dis- ' - posicion.dé empezar á funcionar. Mt Vamos á dar á conocer en este lugar una sierra de calar, presentada en la exposicion de Paris celebrada en 1878, que por sus excelentes efectos y económico precio está llamada á figurar en todos los talleres de ebanistería. e: — 249 — -..
Consiste este aparato, figura 120, en una me- - sa de tablero de nogal y piés de fundicion se- —pnejantes á los de las máquinas de coser: sobre _Jos piés descansa un ejeque lleva un volante, al * que puede imprimirse movimiento circular por Figura, 120. A medio de una biela y ún pedal; este volante, por medio de una cuerda, trasmite su movimiento á un escéntrico que al girar tira y afloja del extremo de un pescante que lleva una hoja de '' sierra que atraviesa el tablero, sujetándose por su parte superior en un muelle que tiende siempre á elevarla de tal modo, que en definitiva vs — 20 — E habremos obtenido los mismos efectos qué con E - la sierra de calar. y " Esta sierra puede manejarse solo con la ma... + no, haciendo uso, en vez del pedal, .de una ma. a - nivela colocada debajo del tablero, tirando de E la cual se produce el efecto de hacer bajar la . sierra lo mismo que con el pedal. D «q - Acompañan á este aparato otros dos suple- PE mentos que hacen de él una herramienta' de A «utilidad.
is Do O de ellos, figura 121, tiene por objeto * — 201 -— del volante por la polea del aparato representado en la figura 122, préviamente sujeto al taplero de la figura 120 se obtiene un torno en el ue pueden labrarse varios objetos, como detallaremos mas adelante. E Terminaremos esta parte del aserrado dando algunos detalles concernientes al dentado de las hojas de sierra' de diferentes clases que se emplean en este trabajo. El temple de las hojas circulares debe ser mas fuerte que el de las demás, sin que lo sea tanto que impida sean aquellas atacadas por la lima ni triscador. El dentado de las sierras varía necesariamente, no solo * con la naturaleza de las maderas, sino con su estado de sequedad, mas ó menos fibroso, etc. Las figuras que mas generalmente afectan los dientes de las hojas rectas y circulares, son las de un triángulo equilátero unas veces y otras las de un rectángulo, y las de pico de cuervo con punta ó sin ella. La figura 123 representa el dentado mas con-. Figura 121. E y .
Pos MS trasformar la sierra de calar en sierra circu- y lar; esto se logra sujetándole sobre el tablero e y haciendo pasar“por la polea que lleva el cor- cs don del volante: el movimiento del pedal se trasmite en este caso á la hoja circular coloca- Et Figura 122, ) ! E! da en el eje de la polea, y el aparato queda, tras- 4 formado en sierra circular. sa Del mismo modo haciendo pasar el cordon: a ; Figura 193, Figura 194, veniente para maderas blandas algo verdes: . para emplear esta sierra en maderas duras y. 1 / O A verdes bastará enderezar la parte interior de los dientes. Para las maderas secas y duras se Corta la! O de los dientes, como se ve en la fig. ra 124. a de Se emplean dientes mas cerrados y finos, Pa mo los indicados en la figura 125, cuando se tra. ta de aserrar maderas filamentosas.
-4 Para los cortes trasversales ó perpendiculares! á las fibras se emplean sierras cuyo dentado es | como el indicado en la figura 126; y finalmen:! te, los dientes de las sierras circulares movidas á mano ó con pedal, deben tener la forma de | triángulo rectángulo, como se indica en la figy..| ¡ S E sw Figura 127, > Figura 125. Figura 126. En general, los dientes de las hojas circula- ' res para el aserrado de maderas deberán ser rectos y tendidos en las hojas de un diámetro menor de 0%,30'de diámetro, y de figura de corchete ó pico de cuervo en las de diámetro , mayor. Ey o a Es indispensable, para que todos los dientes : de una sierra trabajen, que los extremos de -todos se hallen sobre una misma circunferencia A APA po s ecc ii Bai — 203 — en las hojas circulares y sobre una misma recta en las demás: en la parte que sigue, correspondiente al afilado de las herramientas, nos 0cu- - paremos del modo de obtener este resultado. * Sa y “—Utiles para aguzar y afilar las herramientas.
Todas las herramientas empleadas en la carintería sufren con el uso y los choques desgas- ' tes, melladuras y embotamientos que es preci- - go corregir afilándolas ó aguzándolas; esta operacion es de la mayor importancia, y de ella vamos á ocuparnos, empezando por las precisas y empleadas, que son las sierras. | Fe - Aguzado de las sierras.—Esta operacion, que -es la mas difícil y delicada, se divide en tres partes esencialmente distintas, que son: aguzado, igualado y trisque ó'inclinacion dé los ' dientes. Para que una sierra llene el objeto á que está | - destinada, basta con que tenga dientes; pero “para que llegue á la completa perfeccion del aparato y para obtener con ella fáciles y prontos resultados, es necesario que sus dientes tengan corte; rara vez acontece encontrar una sier-. ra nueva cuyos dientes le tengan, y todas le pierden con el uso; debe, por lo tanto, un ope- -rario saber dársele en ambos casos.
: Al ocuparnos de las sierras en el párrafo anterior, hemos dicho que estas, segun la clase de .madera á cuyo corte se destinan, tienen los - dientes mas ó menos agudos y mas Ó menos grandes y espesos; pero en todas ellas'es una' condicion indispensable conservar el tamaño, desviación. y curvatura cuando se les renueva ' el corte; ast, por ejemplo, la sierra destinada á 1 cortar maderas muy verdes, tiene sus dienteg de forma triangular curvilínea, y están separa. | dos en su base por una distancia igual-á su an. chura; se deberá, por lo tanto, conservar esta separacion cuando se trate de alargar los ladog ] de los dientes. : Tres instrumentos son esenciales para la ope. rácion de aguzado, que son: una lima triangulay- ' cuyo Corte sea muy fino, un liston de madera en el cual se ha practicado una hendidura, enla — 4 — | que puede alojarse la hoja que se trata de agy. ' zar, y una prensa, torno ó tornillo de relojero, j “segun sea el tamaño de dicha hoja. Colocado ej liston en el torno horizontalmente y de modo | - > que la hendidura quede en la parte superior, se.
, introduce en ella la hoja de sierra por su lomo; hasta un centímetro antes de llegar á la base de los dientes, y se aprieta el tornillo para fijar * fuertemente la sierra y el liston: esta colocacion : tiene por objeto fijar sólidamente la hoja é im- ¡pedir las vibraciones producidas por el frota miento de la lima. ' Eo Ya sabemos que los dientes de las sierras han de tener filo ó chaflan en un lado 'alternativa- : mente, de "modo que cada dos consecutivos tengan su corte en distinta cara de la hoja: para. obtener este resultado con facilidad se aguzan . | los dientes uno sí y otro no en un sentido, y sé | cambia despues la posicion de la sierra, invirtiendo su posicion de modo que la punta-que :' estaba ála derecha pase á la izquierda, aguzando los dientes que antes hemos dejado sin repasar, sin cambiar para nada la posicion de la : lima: excusado nos parece advertir que la hoja | debe correrse sobre el liston en que se ha fijado. á medida que la operacion avanza.
— ñ a mia jsialacari ¿ ! J 1 4 4 — 259 — Las grandes hojas de sierras rectas y circulares Se aguzan en los grandes talleres con máquinas y aparatos que llevan ruedas de esmeril. Estos aparatos realizan una gran: economía. de tiempo y de trabajo, pero en general no son de inmediata aplicacion para las sierras empleadas en los pequeños talleres, por lo que solo nos limitamos á esta sencilla indicacion. Las hojas de las sierras sin fin ó de cinta se colocan para verificar el aguzado en un banco, . formado por un fuerte bastidor, en el que hay | dos poleas, sobre las que se monta la hoja: una ¡de estas poleas puede moverse por medio de un * tornillo sin fin, y de este modo se logra dar la suficiente presion á la hoja para que se desalabee y pierda algunos vicios que pueden per- ' judicar al buen resultado del aserrado: en una de las caras mas largas va una quijada con un tornillo de presion excéntrico, la cual sirve para sujetar la hoja y proceder al afilado de los dientes, que se practica, como hemos indicado en. las demás hojas, por medio de un triángulo.
La sencillez de este montaje y del aparato con que se verifica, ha hecho prescindir hasta ahora de otros propuestos que realizan mecánicamente el afilado y triscado dé las hojas, los cuales, si bien muy ingeniosos, son muy complicados y de excesivo precio. i Sea la que quiera la sierra que se trate de afilar, es necesario, despues de terminada la operacion del aguzado; proceder á la de igualación puesto que al aguzar cada diente es imposible conserven en todos ellos la misma longitud; y ya hemos demostrado la absoluta necesidad que 1 — 26 — tienen las sierras de que todos sus dientes ten-. gan las mismas dimensiones. me Se obtiene generalmente este resultado en lag" sierras de mano pasando de plano sobre las pun. tas de los dientes una lima tabla, la cual. hace ! desaparecer las diferencias que haya entre ellos: ] esta operacion da por resultado el que se des.
| truyan los picos de algunos dientes que era | mas largos, haciéndose necesario restablecer sy agudeza, en cuya operacion se ha de tener an cuidado para no equivocar la direccion de log biseles, ni alterar las dimensiones del diente. Enlas sierras circulares es indispensable, para * que todos sus dientes trabajen, que el extremo. de todos ellos se halle sobre una misma circun. ferencia, así como en las sierras sin fin 6 de' cinta es preciso que recorran estos mismos ex. : tremos de los dientes una misma línea recta, ,, Consíguese este resultado haciendo girar las * hojas contra un asperon, que gastando el exceso * que los dientes puedan tener, los deje á todos en ' la misma circunferencia ó línea; es sabido qite en este caso es necesario avivar de nuevo log. dientes que hubiesen sufrido algun “desgaste, como antes hemos explicado.
' e La tercera Operacion, llamada triscado, cón- : siste en inclinar alternativamente los dientes de'| la sierra hácia uno y otro lado, con el: doble ob- | jeto de facilitar la marcha de la sierra, haciendo * el camino que esta abre mas ancho que la hoja, : y dar salida al aserrin producido por el corte de A la madera. PA El trisque debe ser en general tanto menor ' cuanto mas dura sea la madera, y la cantidad | exacta que deben triscarse las hojas de las sier-. ras solo puede determinarse por la práctica; tén:; — Bo gase no obstante en cuenta que generalmente el volúmen del aserrin es en general cuádruple del de la madera que lo ha producido. El trisque ó triscado es un trabajo de gran'cuidado y delicadeza; es necesario en primer lugar que la inclinacion de cada diente se efectúe hácia el lado en donde termina su respectivo chaflan; en segundo, que la inclinacion sea en todos los dientes la misma; y tercero, que el lado entrante del chaflan en cada diente no salga de la línea trazada «desde el ángulo en- . trante del chaflan del diente anterior al siguiente.
- La inclinacion de los dientes varía, pues, en cada clase de sierra, no obstante las anteriores condiciones, puesto que siendo diferente el espesor de las hojas segun el objeto á que se las destina, esta diferencia de gruesos permite que el triscado respectivo sea mayor ó menor. _La falta de inclinacion en los dientes disminuye la facilidad de la marcha de la sierra, á esar de que una hoja, para ser buena, ha de ser mas delgada por el lomo que por el corte, en que lleva practicados los dientes; es, sin embargo, esencial en muchos casos, muy especialmente en ebanistería, que el corte de sierra quede fino y sin asperezas, y esto se consigue verificandole con sierras sin triscar,las cuales, para facilitar su juego, son pronunciadamente mas gruesas por su corte que por su lomo. E - E Siendo, como hemos dicho, bastante difícil la .
Operacion de triscar con igualdad, hay precision de remediar las imperfecciones colocando la hoja.entre dos listones bien pulimentados y dando pequeños golpes con el mazo sobre uno de 1 — 258 — ellos para disminuirla inclinacion de los dientes que la tuvieren excesiva. La operacion de triscar se ejecuta introdu- ' ciendo cada diente en una de las hendidurag mas -conveniente segun el grueso de la hoja, mayor á menor en una plancha de hierro acerado llamada triscador; al doblar el diente introducido en la entalladura de este | instrumento, debe procurarse no imprimirle un practicadas de movimiento demasiado brusco, porque se produciria la rotura si el temple de la hoja es algo . fuerte. A filado de las herramientas de corte.—Varias veces en el trascurso de esta obra hemos encarecido las ventajas de poseer buenas herramien- * tas y bien afiladas: tratemos, pues, de la manera : de renovar estos cortes y de los útiles para ello" ' empleados.
Muela.—Llaman así, y mas vulgarmente pie- ' dra de amolar.ó piedra de agua, el utensilio des- * tinado 4 desbastar el filo de cualquier instru- * mento cortante. Consiste el mas sencillo de todos * los aparatos de esta clase en un disco Ó rueda | de piedra molar arenisca, roja ó cenicienta, cu-dimensiones son generalmente de Y centíme- * yas tros de gruesa y de 60 á 80 de diámetro; en su centro tiene practicado un agujero cuadrado,, por el cual pasa un eje de hierro cuadrado ensu parte media, sobre el cual gira. _Este eje se apoya sobre dos soportes fijos en | el baño ó mollejon, y sobresale de ellos llevando en la parte exterior al soporte una cigiieña 0 manubrio, del cual pende una cadena con un | estribo á su extremidad, ó bien un pedal para .
imprimir con ellos un movimiento de rotacion * á la piedra: si en el taller existiese algun motor - £ PS d | — 299 — animal ó mecánico, fácilmente se sustituirian estos medios de movimiento á beneficio de una olea colocada en vez de la cigiieña y una correa de trasmision.- Recibe el nombre de mollejon una especie de “artesa sostenida por cuatro piés, sujetos entre sí dor travesaños, y cuya altura, contada desde el borde superior, es de un metro próximamente: la profundidad del baño debe ser igual á los dos - tercios del diámetro de la piedra; su largo el de - diámetro y medio, y su ancho tres veces el grueso de la mencionada muela, disminuyendo sin embargo algo por el fondo estas dimensiones. -, Siendo muy importante este apárato, vamos á ocuparnos especialmente de la calidad de las piedras que en él se emplean y manera de montarlas. | La arenisca debe tener un grano fino é igual, no ha de ser muy tierna, no debe tampoco ser excesivamente dura: el agujero cuadrangular que lleva en su centro conviene que sea pequeño, para evitar dificultades al montarla sobre el eje.
Seria muy conveniente al escoger estas piedras mojarlas; pero generalmente los vendedores se oponen á ello, porque con esta prueba las piedras descubren desde luego sus malas calidades y sus vetas blandas, de las que dificilmente se encuentra alguna libre. Debe cuidarse que la piedra que se elija no tenga griétas, descantonaduras ni huecos en sus bordes ni en sus caras, y estos defectos no pueden percibirse algunas veces á la simple vista, á causa de estar cubiertos con argamasa mezclada con polvo de la misma piedra, por lo que es conveniente verificar las siguientes experiencias: 1.*, se rascará la “piedra en todas direcciones con una punta acei -— 260 — | - rada, y las rayas denunciarán inmediatamente la presencia de la argamasa; 2.*, en el caso de | que las grietas sean tan delgadas que la punta no las denuncie, se dan golpes ligeros y repeti- - dos en distintos parajes con un martillo sobre la piedra, cuidando de que esta apoye en el suelo por uno de sus bordes y en un dedo por la parte superior: si la muela está sana, el sonido ser¿ metálico y la vibracion pura y sonora; y si Opa
a y sorda, es evidente que tiene grietas y defectos, por los que debe desecharse. Hecha la eleccion de una buena piedra, vamos á ocuparnos de la manera de montarla en su eje, suponiendo construido el mollejon .con las condiciones antes dichas. Colócase para esto la piedra de plano sobre. el banco, de modo que su agujero coincida con el del barrilete, ó mejor aun con el del corchete de la prensa, de modo que se pueda mirar el arbol ó eje por la parte superior y la inferior, é introdúzcase despues dicho árbol por la parte superior, promediando bien el sobrante de ambos lados de su parte cuadrada, de modo que la piedra quede en su centro, y sujétesele provisionalmente con cuñas de madera: hecho esto, se hace que dicho árbol quede perfectamente á escuadra con la cara de la muela, corrigiéndole en su posicion hasta lograrlo, y despues se . acuña perfectamente, aunque dejando huecos entre las cuñas, en los que se vierte una mezcla de plomo y zinc fundidos en partes iguales.
Este es el mejor medio de fijar la posicion del arbol con respecto á la muela de un modo permanente; el grado de calor de la masa fundida: debe ser tal que no tueste un trozo de papel sumergido en ella, ó lo que es lo mismo, debe ver- . AA He di a — 261 — terse inmediatamente despues que acaba de fundirse el metal. ' j Fija la piedra sobre su eje, soloresta colocar el conjunto sobre los cojinetes, á cuyo efecto - lleva el árbol en sitio conveniente dos entalladuras ó muescas torneadas que se ajustan den- tro de ellos, fijando la posicion del aparato de modo que no pueda experimentar desviaciones laterales. ! _ A uno de los extremos ó prolongaciones del árbol, terminado en cuadradillo, se adapta un manubrio ó cigúeña, del cual pende el estribo que antes hemos mencionado, comprendiéndose fácilmente que el operario puede, apoyando en él el pié, imprimir “un movimiento circular á la piedra, al paso que con las manos presenta contra la muela la herramienta que quiere aguzar; dicho estribo suele sustituirse con una cárcola ó pedal que produce idéntico resultado.
En algunos talleres, vista la molestia que ocasiona y poca seguridad que resulta de la posicion del operario que ha de atender al movimiento que imprime con el pié y á la herra- ' mienta que sostiene con la mano, se suprimen estos medios motores y se emplea una polea unida al extremo del eje de la muela, movida por una correa sin fin, que trasmite la fuerza . de un motor ó de la rueda de movimiento de - que luego nos ocuparemos. Antes de proceder al empleo de este instrumento, es necesario comprobat si su circunferencia es perfecta; para lograrlo es necesario Imprimir á la muela un movimiento circular, y “apoyar en una de las paredes laterales del mo llejon un trozo de lima vieja ú otro instrumen- ' to de acero, acercándole poco á poco y de pun= — 262 — ta á la cara plana de la muela, lo mas cerca posible de su borde ó arista circular; sujetando el acero sólidamente, su punta trazará sobre la piedra un circulo que indicará las desigualda.- . des que tenga la cara cilíndrica de la muela que es la parte útil del aparato. Si estas desigualdades son muy notables, es preciso des.
montar la piedra y descantillarla lo que sea preciso, y volviendo despues á montarla, tornearla sobre el mismo mollejon por medio de una plancha acerada; estas operaciones han de prac= ticarse en seco; obtenida la igualdad en la su- | perficie, puede ponerse agua en la caja ó mollejón y proceder al afilado de los útiles. El movimiento de la piedra, ya sea por es-. tribo, pedal ó trasmision, se ha de efectuar de modo que la muela salga del agua por el la: do en que se encuentra el operario, ó lo que es lo. mismo, que voltee:retiráandose de él. Óbtenido el. movimiento en esta direccion, con una velocidad uniforme y no muy rápida, toma el obrero el útil que trata de afilar por el mango ó extremidad y lo presenta al canto de la muela, sujetándolo ú oprimiéndole contra ella ! con la mano izquierda, moviéndole de un lado -..
á otro horizontalmente para que el frotamiento no se verifique sobre una sola zona de la pie- ' dra; de vez en cuando debe reconocer el estado en que la operacion se encuentra, hasta que vea que el chaflan forma un plano bien igual ó que el filo empieza á volverse hácia arriba, lo cual . Se conoce en el arte con el nombre de rebaba, en cuyo caso está terminada la operacion con este aparato. Indicaremos de paso, al tratar de los chaflanes de las herramientas planas, que estos varían de inclinacion segun el objetoá' ri Y — 263 — que están destinados, y se deben regular, si son hierros de cepillo, por la inclinacion de la caja ó dureza de la madera que deBa cortarse, pues las especies duras exigen un Chaflan menos agudo que las blandas; la inclinacion ordinaria. suele ser de 30 grados ó un tercio de ángul recto. z No es tampoco indiferente presentar á la muela una ú otra cara de las herramientas, pues componiéndose estas sreneralmente de una plan- Cha de hierro y otra de acero, debe desbastarse la primera antes que la segunda, para que el filo quede formado en la mas dura..
j Como el lomo ó canto de la muela es cilíndrico, es evidente que en ella solo se pueden . aguzar herramientas cuyo corte forme una línea recta Ó una curva muy abierta y suave; las que le tengan angular ó cóncavo, necesitan en su aguzado el empleo de piedras especiales, de las que nos ocuparemos á continuacion. Moletas.—Entre los instrumentos empleados en la carpintería, hay muchos cuya parte acerada no es plana ni ligeramente curva: las molduras, argallera y cepillo redondo entre. las de caja, y las gubias y medias cañas entre las de mango, presentan en sus filos concavidades mayores Ó menores que han de alterarse y perderse en su trabajo sobre las superficies de la madera que se labra, y que serian imposibles de rehacer sobre la piedra de afilar antes des- ' “ crita, por lo cual se ha adoptado el uso de las moletas, que no son otra cosa sino piedras de pequeñas dimensiones, pero preparadas en sus cantos segun el filo que deban producir.
Su montaje sobre un eje en nada varía del que hemos descrito para las piedras de afilar ó / — 264 — piedras de vuelta; tienen su baño proporcionado á su tamaño, y se pone en movimiento por medio de cigiieña ó manubrio. Como acontece en lo general cuando se tiene un surtido completo de herramientas que son muy variados los cortes, y por lo tanto es muy grande el número de piedras que afecten las . * distintas formas en sus lomos, necesarias para , producirlos, se tienesolo uno ó dos baños ó molMejones, los cuales sirven para todas las piedras, con tal que se haya Cuidado de que los árboles y entalladuras de los cojinetes sean iguales en todas ellas. La comprobacion de la circunferencia es in- -útil en esta clase de piedras, que están construidas con gran exactitud; estando cada una de. * ellas destinada á una herramienta especial, lle- “ va sus cantos Ó rebordes preparados de modo -: que al obrar sobre la herramienta esta se des- ' gaste por igual en todas sus partes y conserve. * la misma figura que la caja en que ha sido tallada la moleta.
0 Se deduce naturalmente de esto que las herramientas se venden con las cajas y moletas que le son propias. Para terminar diremos que las moletas, lo mismo que las piedras de afilar, - no deben emplearse en seco, porque el calor producido por el frotamiento destempla los hierros y los deja- inservibles en muchos casos: la | accion de la piedra con el intermedio del agua '* será quizás mas lenta, pero es siempre preferi- | ble á la eventualidad de inutilizar un buen - | hierro. e ba ER | Piedra de aceóte.—Los instrumentos afilados en la piedra de vuelta quedan con una rebaba que inutiliza su corte, por lo que es necesario ., DEE 7 | ] A vá ) -- 365 — hacerle desaparecer: esta rebaba se quita apoyando la herramienta sobre un trozo de madera operando como si se fuera á cortar con. ella, pero el filo queda áspero y es preciso dulcificarle, para cuya Operacion se emplea la piedra de aceite. : Consiste esta, en una especie de asperon, pro-.
cedente generalmente de la Turquía europea; su Color es cenizoso, su grano fino é igual; al adquirir esta piedra debe observarse con cuida-” -do si su color es igual, desechando las que tengan vetas ó manchas de otros tonos de color mas claros ó mas oscuros; porque siendo las primeras mas blandas y las segundas mas duras, el desigual desgaste que con el uno se produce impediria que pudiese conservarse la superficie con la tersura é igualdad necesaria para, el pulimento de los filos. : Estas piedras se fijan sobre una tabla de madera por medio de una entalladura practicada en ella que tiene su misma forma: una vez fija, .se procede á igualar la superficie sobre la que se han de sentar los filos, para lo cual se espolvorea la piedra con greda pulverizada y se frota con una plancha de hierro fundido hasta que hayan desaparecido las desigualdades.
e Para afilar una herramienta sobre esta, piedra se empieza por verter sobre ella cierta cantidad ' de aceite, tomando despues el hierro con la mano derecha por su mango ó extremidad, y se coloca su chaflan sobre el plano de la piedra, en el sitio en que se puso el aceite; se apoyan sobre el centro de la cuchilla los dedos dela mano: izquierda, y se imprime al instrumento un mo- —vimiento circular, recorriendo con el filo apoyado la superficie de la piedra. — 266 — Esta primera operacion tiene por objeto gastar un poco los ángulos del chafian, al mismo tiempo que se suaviza el corte, y fácil es comprender su sencillez teniendo presente que hay -que conservar el chaflan en posicion plana. | Cuando se. nota que han desaparecido las ra.
yas que el grano de la muela deja sobre el corte y filo, se interrumpe el movimiento circular, y en vez de él se imprime ála cuchilla otro de vaiven, y despues de derecha á izquierda, cambiando varias veces de direccion y de sitio en la piedra; esta segunda operacion tiene por objeto igualar y rectificar el corte: cuando se presume que está terminada la operacion, se limpia el instrumento del aceite que le baña y Se prueba su filo sobre la parte callosa de la piel de la mano: si no corta, puede consistir en que el filo sea demasiado fino y esté vuelto, lo cual Se averigua oprimiéndole entre'las yemas de los de- ' dos y haciéndole correr suavemente; la rebaba, si existe, se conoce al momento, siendo entonces -indispensable repasar el plano del hierro so- : bre la piedra, pero teniendo gran cuidado de que se gaste por igual en todas sus partes, pues si se inclinase hácia el filo quedaria este inutilizado.
ea ] Es necesario conservar siempre la piedra en buen estado, para lo cual de tiempo en tiempo se la limpia de la capa metálica que se deposita sobre ella, formada por el grano desprendido y el polvo de hierro y acero cimentados con el aceite; para quitar esta capa, se debe rascar la piedra con asperon hasta que el frotamiento de un objeto acerado mojado en aceite produzca una línea azulada. : Como el frotamiento de las herramientas /. AI PERRO — 207 — puede hacer que se desprenda alguna partícula de acero de la rebaba, conviene tener gran cuidado si esto sucede, en quitarla inmediatamente; sin esta precaucion, el corte podria pasar sobre ella en el trascurso de la operacion, y esto produciria dos cosas igualmente perjudiciales: rimero una mella en el filo, y segundo, un gurco en la piedra. Lapidarios.—Así como la muela solo sirve para desbastar los filos de los instrumentos planos, y es menester otras piedras especiales para «aquellos cuyo chaflan es angulado ó cóncavo, así tambien la piedra de aceite solo suaviza.
las herramientas planas, y es indispensable poseer otras para las cóncavas ó convexas; la coleccion de estas piedras constituye lo que se llama un lapidario. e | Todo cuanto se ha dicho respecto á las moletas y á la piedra de aceite, es aplicable á estas piedras, puesto que son de la misma calidad, y ' solo se diferencian en que afectan la forma del “filo que se ha de afilar sobre ellas. En estas piedras no se puede ejecutar el movimiento circular, y sí solo el de vaiven, siendo solamente del ancho de la cuchilla que se afila, lo cual permite colocar varias en una misma caja. nd - Las cajas en que están colocadas están cubiertas, con objeto de precaver cualquier accidente desgraciado que podria inutilizar una Ó varias de las piedras, que son bastante cos- ,fosas.
- Motores en los talleres.—Diferentes veces nos hemos ocupado de herramientas que necesitan ser movidas por una trasmision, la cual recibe su fuerza de un motor cualquiera; cuando:es - — 268 — fácil disponer de un sobrante de fuerza aplicada á otra industria, como una máquina de vapor no hemos de pasar á describir ni estudiar estag 1 | | | malacate, etc., nada hay que hablar, puesto que máquinas, por ser asunto ajeno á la índole de la obra que nos ocupa; pero cuando estas faltan, que es lo mas comun en los talleres pequeños que hemos adoptado como tipo, es lo mas frecuente emplear la sierra de movimiento de dos manu- _brios, de que ya nos hemos ocupado, la cual, impulsada por dos operarios, lleva su fuerza por medio de una correa de trasmision á la máquina ó aparato que se trata de hacer funcionar. —.. Esta rueda, de una disposicion tan sencilla, que omitimos dar detalles de ella. es la misma ue constantemente vemos empleada en las rueas de hilanderas, afiladores, etc. - CAPÍTULO V. E
La Madera. En
Antes de colocarse en el banco ó taller y empuñar las herramientas, el carpintero debe practicar algunas operaciones indispensables, sin las cuales es imposible llegar á obtener buen resultado. e Si se trata de la carpintería de edificios, por ejemplo de hacer una ventana ó una puerta, es preciso empezar por asegurarse de las dimensiones de la obra y medir sus dimensiones. - ; Si se quiere adornar una puerta de molduras, si se propone construir un mueble cuyas dimensiones no están bien determinas, ó cuyas propor- ' ciones sean cuestion de gusto, necesita el car- — 269 — intero, para dar fijeza á sus ideas, trazar un dibujo ó plano de su obra. : - . En el momento de realizar su idea no tiene á mano mas que piezas de madera en bruto, que debe cortar de distintas maneras para hacerlas semejantes ó proporcionales entre sí; por lo tanto necesita trazar líneas, medir ángulos, y, en una palabra, trazar la obra. Finalmente, antes.
de emprender nada, si desea pedir un precio por el trabajo y materiales, necesita saber valorar su obra con exactitud, y, por lo tanto, debe conocer con precision las dimensiones y saber medir las superficies. Medida de la obra.—Ya nos són conocidos los útiles empleados para verificar esta operacion: -cuando se trata de grandes dimensiones suele emplearse una regla larga dividida en centímetros: para suplir su falta suele emplearse una regla cualquiera, que despues se mide por medio del metro de bolsillo. Antes de medir un espacio cualquiera es preciso ver si forma figuras regulares ó irregulares, si es plano óÓ tiene desigualdades, si está vertical, horizontal ó inclinado. - e Todos saben perfectamente tomar el ancho y largo de una superficie cualquiera cuando se trata de un rectángulo. ó un cuadrado; pero no sucederá lo propio si el espacio ó hueco no forma las antes indicadas figuras geométricas.
Así, por ejemplo, en un paralelógramo, un trapecio, rombo ó trapezóide, habrá de determinarse la abertura de los ángulos además de la longitud de las rectas que forman los lados, y esta operacion habrá de hacerse con gran precision si De quiere desperdiciar madera, tiempo y traajo. A vd — 210 — Si se trata de reproducir un objeto igual ¿, Otro pueden ocurrir dos casos, segun que se pue o superponer sobre la madera ó no: en el' Primero ' nada mas sencillo que obtener una plantilla que nos dé el contorno exterior y nos sirva de mo. delo para la ejecucion: en el segundo es nece= - sario construir un dibujo, ú mejor ir trazando pieza por pieza sobre trozos de madera los con: tornos de cada una, para que reunidas despues nos reproduzcan el objeto propuesto, teniendo en este caso que hacer uso de los conocimientos geométricos que hemos desarrollado en la primera parte de esta obra. a Ocurre con frecuencia tener que adaptar una labor de carpintería sobre un muro ó superficie desigual, y en este caso la cara interior de esta :.
obra debe ser completamente igual á la exterior del muro con objeto de que junten bien, cuyo | resultado no siempre se obtiene, y mucho me: . nos si para preparar esta superficie interior ge emplea la azuela, como en algunas Ocasiones hemos visto lo hacen algunos operarios, lo cual no puede menos de producir funestos resultados, dejando huecos entre las piezas de madera | y el paramento á que deba adaptarse, y siendo además muy molesto por los muchos tanteos y pruebas que hay que hacer antes de llegar á ohtener un mediano resultado. a Existe, no obstante, un medio de evitar todos estos inconvenientes, medio que es de fácil apli- - Gacion y de resultado seguro en la reproduccion exacta de la curvatura de la superficie dada. Para lograr este resultado se toma una tabla, lá cual se apoya de canto y normalmente sobre la superficie, fijándola en esta posicion: bien ase. “ gurada para que no cambie de posicion, se toma.
LA A 4 e A ai ció ia il ii cai rc it Era ii iii — 211 — un compás de hierro que tenga bien fuerte la articulación, para que no varíe su abertura, y sus puntas se abren de modo que nos determinen la mayor separacion .que hay entre la superficie y el borde ó canto inferior de la tabla, ósea el que mas se la aproxima; si manteniendo constante esta abertura de compás, le hacemos . marchar de modo que una de sus puntas siga Jas sinuosidades' de la superficie, y la otra se apoye contra la tabla, esta punta trazará sobre ella una línea, que será reproduccion fiel y exacta de la curvatura de la superficie; y si la pieza que hemos de aplicar despues en aquel sitio está labrada interiormente, tomando esta curva como plantilla, seguramente la adherencia será perfecta y exacta. E Este método es aplicable con especialidad al caso de cubrir una pared no vertical en todas sus partes, de disimular cualquier defecto en Jas líneas de un hueco, ó de llenar el espacio comprendido entre alguno antiguo y que nuevamente se intenta practicar.
En todos estos casos, los largueros, bastidores ó batientes: de- :ben presentar por su parte externa una perfecta regularidad y tener en la interna la misma forma que la superficie á que se adaptan; creemos inútil recordar que en cada punto en que haya de colocarse una pieza de madera, adherente é, una superficie, habrá de practicarse la operacion que antes hemos detallado, con objeto de que dichas piezas tengan perfecta regularidad as al exterior una superficie plana é igual. N E Hemos citado el caso precedente como aplicacion á una de las operaciones mas complicadas y difíciles que puedan ocurrir en sel arte, y — 212 — ¿ se comprende fácilmente que variarán las for- E mas y circunstancias en que se encuentre el objeto que se ha de medir, siendo imposible en. * trar en detalles para cada caso particular de log muchos que pueden ocurrir, quedando al buen ' “juicio y práctica del operario el aplicar ó modi. * ficar las reglas dadas segun lo aconsejen lag. circunstancias. Trazado de la obra.—En esta operacion ha.
* -bremos de atenernos á reglas generales sobre la manera de marcar la madera y determinar . sobre ella las dimensiones de la pieza Ú Objeto que se desea trazar. En la parte de geometría elemental que sirve de introduccion á esta obra, hemos dicho todo cuanto se refiere á la construccion de las figu- -* ras geométricas 6 reproduccion de figuras, y | al tratar especialmente de las maderas hemos | detallado las dimensionescomerciales que tienen * las piezas en los puntos en que se expenden; * réstanos solo ocuparnos de las reglas'mas preliminares é indispensables referentes al trazado, : y estas son las siguientes: 1.2 La madera, con especialidad las tablas : que tengan nudos ó hendiduras, no deben em- ; plearse sino por sus Caras, COmo Unico medio de | poder disponér el trazado de modo que dichos : defectos queden fuera de él, porque sl Se em- : pleasen con dichos defectos, se correria el riesgo de que las piezas se abriesen ó saltasen. - 2.2 “Solo deben emplearse en obras en que se.
| necesiten cortar por el lomo piezas Cuyo grueso sea menor que el ancho, y que estén perfectamente sanas, sin mudos ni repelos y que tengan buen bilo. | ms 3.2 Para el trazado de molduras, debe em- : — 213 — plearse la parte mas próxima á la albura, por ser mas dulce y fácil de trabajar. 4.* Cuando deban trazarse piezas rectas de grandes dimensiones, conviene empezar por pre- parar bien uno de los cantos del trozo de madera ó tabla, donde haya de cortarse, para poder trazar sobre él las líneas necesarias; pero en Caso de que la desiguáldad de este canto hu-. biese de hacer perder mucha madera, se empezará trazando en el centro una recta y sobre “ellas las paralelas ú oblicuas necesarias. 5.2 Cuando las piezas que hayan de trazarse sean curvas, se dispondrá la madera de modo que las fibras tengan la mayor longitud posible, como único medio de dar solidez á las piezas.
pe 6.2 En todo caso debe tenerse presente, que habiendo de ocasionar pérdida de dimensiones el paso de la sierra y el de los cepillos y demás herramientas, debe hacerse el trazo dando 'á cada pieza de 4 á 6 milímetros mas de anchura, segun la clase y calidad del trabajo. 7.2 La madera que se escoja debe ser pro-. porcionada en magnitud á la dimension de la pieza ú objeto que se trata de construir, con objeto de no dejar residuos sin aplicacion, y obtener objeto de piezas completas en su lon- gitud. - 8.2 Cuando la curvatura del objeto que se trata de construir fuese considerable y su dimension grande, como por ejemplo, las cerchas de una cimbra de un puente, conviene construir la pieza en varios trozos, icon objeto, no solo de dar mas longitud á los hilos y aprove- Char el sentido de la fibra, .sino tambien para . , mayor comodidad en el trazado.
va cy AA Manera de aparejar y aserrar la madera — Se conoce con el nombre de aparejo de la madera, la operacion de aserrarla, sea en el senj u longitud, sea en el de su grueso, y de ividina en piezas de varias ones convenientes á las obras que se trata e cons- E d denomina de' Ya sabemos que la madera se a e hilo ó de sierra, segun su forma. El a o al hilo se verifica cortando el arbol en E Ongitud para trasformarle en piezas de A erentes espesores; para partir el árbol en esta O se coloca: sobre caballetes como los que hemos descrito en anteriores capítulos, a Se os de , : que el operario que queda en la parte inferior - pueda maniobrar libremente; la sierra es siem. > pre movida por dos hombres, y á veces por tres. rboles deben descortezarse antes de colo- E lo en los caballetes, con objeto de facilitar la operación relativa al trazado de las líneas, que marcan la direccion de cada hilo ó golpe a de sierra; estas líneas se marcan con un cordon empapado de pintura encarnada hecha con “agua y. almazarron.
do en cuenta para marcar los espesores la pérdida que ocasiona el hilo de la sierra, el cual no baja de 54 6 milímetros, así como la con- > traccion experimentada á causa de la deseca- - cion de la madera, la cual depende de la natu= Y del 'árbol y su grado de sequedad. * o da indiferente el aparejo de las maderás . destinadas á producir tablas, y es preciso antes hácerse cargo de la marcha y distribucion de sus fibras, porque de ella depende esencialmen-: pe El ES La pieza debe dividirse segun el número de 3 maderos ó tablones que quieran sacarse, tenien- : a iii alicia tro el corazon del árbol; “has Ó radios que ferencia exterior 6 albura, y se llaman mallas. — 215 — te, Como vamos á, ver, la resistencia, solidez y buena estructura del producto.
: A primera vista nada parece mas sencillo que la preparacion, de tablas; basta, luego que se ha determinado la posicion en que la madera deba y aserrarse, trazar líneas recías, como se indica en la figura 128, y si las cortezas 6 levaduras c l Figura 128, resultan Bastante gruesas, aprovecharlas como se indica en e sacando de su espesor mas tablas * en distinta direccion. Sin embargo, este método practicado con las maderas ordinarias, sufre . _algunas variaciones cuando se quieren obtener tablas elegidas que admitan buen pulimento y que nose agrieten ó venteen ni se abarquilen ó alabeen sino lo menos posible; en este caso es necesario determinar la, posicion de la madera segun la direccion de las fibras.
- Examinando detenidamente los troncos de los árboles se distinguen dos clases de señales: las rimeras corresponden á las capas concéntricas de crecimiento anual y son círculos concéntricos paralelos entre sí, y teniendo todos por cenlas segundas son recvan de este centro á la circun- — 216 — Cortando un árbol, como se representa por cabeza en las figuras 128, 129 y 130, se obtie- Figura 130. . Figura 129, - nen tablas muy diferentes; las del centro y, figura 123, están en direccion de las mallas, carse y tienen el defecto de desecarse desigual. * mente y encorvarse en su longitud. MOS Estas líneas llamadas mallas, que se ven en :. gacion del tejido celular que conduce a la corteza los líquidos interiores de que están llenas - - las plantas; la sustancia de esta parte delos ár- * boles tiene mas afinidad por el agua que el res- + : to de la madera; así cuando los troncos están aserrados en direccion de estas mallas presentan grandes hojas brillantes llamadas mallas, a de donde procede la frase de aserrado por malla.
: s E E Parece que dichas mallas son las principales “sustancias higrométricas de la madera y se ha observado que se ensanchan cuando la hu- : medad las penetra y se comprimen al secarse; *. cuando las mallas. están en la direccion de la tabla, las variaciones higrométricas no tienen a 14 pero las táblas'c c de los costados son cortadas *; por ellas; estas están expuestas ú rajarse al se- * el tronco del árbol desde el centro á la circun- ; ferencia, parece están formadas por la prolon-*. la ASES | 7 4 — 21 — efecto mas que en su espesor, y los tableros hechos con ellas no experimentan alteracion pero cuando las cortan en su espesor como en e, figura 128, las variaciones higerométricas se experimentan en su anchura, y de aquí las contracciones notables que las tablas experimentan algunas veces y las grietas y alabeos que toman cuando están aisladas.
Para evitar los defectos producidos por el _ método de aserrar los troncos en sentido perpendicular á la malla se proponen diversos sigtemas, de los cuales el mejores el de Morean, antiguo mercader de maderas en Paris, el cual propone la division indicada en la figura 131; Figura 131. este método tiene la ventaja de presentar tablas de grande anchura y de estar además aserradas por malla, obteniéndose ran cantidad de madera utilizable, ya como tablas, ya como tirantes serradizos, etc. E Comparando el método Moreau con el seguido comunmente, se encuentra que un tronco de 120 de circunferencia cortado por el método ordinario de la figura 128, produce seis tablas de 27 centímetros de ancho y 36 milímetros de grueso. La misma pieza aserrada por el método Moreau, figura 131, produce una cantidad de — 218 — madera equivalente á diez tablas de 27 centi-, metros de ancho y 27 milímetros de espesor y ocho serradizos Ó listones que pueden desti- - harse á diversos usos.
El valor de estos diferentes productos varía en cada pals, pero la pro- - porcion resulta la misma, y de la apreciacion me que se puede hacer de los resultados del sistema Moreau comparado con el antiguo, resulta, siempre un beneficio á su favor de 30 á 40 por 100. , 7 Los holandeses, hace muchos años que tienen * la costumbre de comprar en los Vosgues (de- + to del alto Rin en Francia), grandes partamento encinas que aprovechar los troncos. A veces estos árboles los parten en descortezan antes de cortar para 4rozos antes de trasportarlos y otras los llevan - “enteros; cada trozo es aserrado, como se indica ;; en la figura 130; una encina de 340 centímetros '. de circunferencia, produce ordinariamerte''74 tablas de 22 centímetros de misma dimension. % La sierra que se emplea en la operacion de aserrado debe tener mayor ó menor trisque, segun el grado de dureza de la madera que se parte; es preciso, sin embargo, cuando se Opera r sobre madera verde que este trisque sea muy.
grande y que los dientes entén bien espaciados y tengan bastante longitud; sin estas condiciones el aserrin se acumula entre ellos é impide la marcha de la herramienta ó la desvia de su direccion, pudiendo abrigar la seguridad de no obtener trozos rectos cuando se opera sobre una madera verde con una sierra de dientes cortos y finos y con poco trisque, no obteniéndose E la albura y aumentar el grueso de ' rueso cuando por. E el método Moreau, se obtendria 82 tablas de la x Ad ay a Lia — 219 — | tampoco buenos resultados si se operan con una sierra de dientes grandes y mucho trisque sobre maderas duras: la razon es muy sencilla; en este último caso hay una resistencia mayor que vencer, por lo cual es necesario operar sobré una linea mas estrecha mientras que en el primero, por el contrario, siendo la madera poco - compacta y la fibra mas blanda no se corta con limpieza, sino que la fibra cede y se rasga y el - aserrin mas grueso entraparia prontamente los dientes si no se les diese un exceso de longitud.
Las sierras de mano han de tomarse solo con la mano derecha (por mas que algunos aconse- ” jan que se tomen con las dos), en el espacio del larguero que media entre la costilla y la hoja y cerca de esta última. La hoja debe estar colocada de modo que las puntgs de los dientes sé ha- . len en direccion opuesta á la que ocupa el que - ya á servirse de la sierra; el operario deberá su- , jetar el objeto que trata de aserrar sobre el lado derecho, pues esta es la mejor posicion, en la . que los movimientos dé traccion é'impulsion producen la hendidura constantemente recta. Solo en una circunstancia puede aconsejarse el empleo de las dos manos para mover la sierra, y es en el caso de emplearse la sierra de desbastar, la cual tiene la hoja recta y fija; pero en los demás casos el empleo de la mano izquierda solo da por resultado limitar la marcha y no pocas veces torcer el trazo. Por lo demás, la tension de la cuerda debe ser grande y el garrote fuerte con objeto de qúe la - hoja no pueda. torcerse al dar impulsion á la sierra.
Hay tambien otras precauciones que son necesarias para aserrar bien recto: es necesario afilar la sierra con gran cuidado, sin lamentar — 280 — el tiempo que en esta operacion se pierde, del cual se encuentra muy pronto indemnizado el operario con la celeridad y limpieza del resultado. : . Cuando se trata de aserrar, se presenta la hoja bien normal á la pieza de madera, haciéndole seguir exactamente la línea trazada para, guiar; el cuerpo se arquea un poco para que no , moleste el movimiento del brazo, y se empuja recto sin ondular ni balancear la herramienta; la impulsion que se da debe comunicar á la sierra un movimiento franco de vaiven sin vacilaciones, siendo por lo tanto necesario marchar no muy deprisa, ni apoyar demasiado la.
sierra, porque en este caso la resistencia podria llegar á ser demasiada, y no pudiendo marchar entonces la hoja ni adelante ni atrás, se encorvaria bruscamente, pudiendo llegar el caso de torcerse ó salirse del trazo y aun de romperse, Cuando se trata de maderas verdes, conviene frotar de tiempo en tiempo la hoja con un poco de sebo ó tocino, para impedir que la resi- * na que se adhiere á la sierra, recalentada por el frotamiento, embarace su marcha. El frota- “miento siempre caldea algo las hojas de las sierras, pero el calor desarrollado en exceso, que puede llegar hasta destemplarlas, es debido en la mayor parte de los casos á la inoportunidad con que se emplea una sierra para ma-. dera de determinada clase; porlo tanto, cuando : se advierta que la hoja se ha calentado mucho en poco tiempo, puede asegurarse que aquella: sierra no conviene para la calidad de madera que se sierra, y debe cambiarse por otra mas oportuna.
; Para aserrar convenientemente la madera, no vo -— 28l — basta saber dirigir bien la sierra; -es necesario tambien conocer el modo de dividir una pieza de la manera mas á propósito para no desperdiciar materiales, y sacar de ellos el mejor partido posible; y cuando se trata de maderas finas, es necesario saber el modo de hacer resaltar sus mas bellos accidentes, y examinar con cuidado, antes de poner la sierra en un trozo, en qué sentido serán mas hermosas las vetas, con objeto de obtener despues buenas caras y bonitos veteados. l Existen diferentes medios de cortar la madera. Cuando se quiere obtener piezas pequeñas y delgadas, tales como tableros Ó cuarterones de puertas y ventanas, se dividen los trozos por su grueso, y. esto se llama serrar por canto. Cuando, por el contrario, se quieren obtener piezas fuertes y poco largas, entonces se divide la longitud cortando perpendicularmente á ella por la cara mas ancha, y esto recibe el nombre _de serrar por tabla. Para aserrar por canto deben escogerse ma-.
deras sin nudos ni defectos, porque las piezas | que se obtienen son las que mas superficie presentan en la obra que se ejecuta; se da además la preferencia á la madera que tiene buen color; se prefiere tambien 'para esta operacion la madera aserrada por la malla, á causa de que la madera en estas condiciones es menos susceptible de alabearse, y si bien se pulimenta - con mas dificultad, produce un hermoso efecto suando se la barniza. Se suelen aserrar por la tabla las maderas que tienen hendiduras Óó nudos, porque será mas fácil hacer desaparecer estos defectos en los diversos cortes que se practiquen, y arre-- . — 282 — | - gllarse de modo que se pierda la menor madera ” posible; y si por necesidad fuese preciso conservar alguno, el mal seria menor, porque estas imperfecciones se ven mucho menos sobre un larguero ó travesaño que sobre un tablero de mayor superficie. Antes de empezar á preparar madera para una obra cualquiera, es preciso hacerse cargo .
de las piezas que se necesitan, y calcular bien el número de largueros, traviesas, tableros, montantes, etc., que hacen falta, sus dimensiones y las molduras que deban adornar la Obra; este último punto no carece de Importancia, porque es conveniente reservar para las piezas. que deben llevar molduras las partes de madera mas blanda por estar cerca de la albura, con objeto de poderlas trabajar mas fácilmente, Hecho esto, se marca la obra, esto es, se indica por trazos sobre el trozo que se ha de aserrar, los largueros, traviesas, etC.; se escogen áeste fin tablas Ó piezas de las convenientes di. * mensiones. Si se trata de hacergrandes objetos, es necesario tomar piezas largas, bien rectas y al hilo: si estas piezas tienen hendiduras ú Otros defectos, no podrán utilizarse sino en objetos mas pequeños que los salven. ] Para marcar la obra se escogerá la arista 6 costado mas recto de la madera, y se trazari sobre cada cara las piezas que se necesiten, ti-... rando líneas paralelas á la arista, lo cual puede muchas veces hacerse sencillamente por medio ... del gramil.
En esta operación es necesario contar siempre con un exceso de cuatro milimetros en los anchos, porque el paso de la sierra y el acepillado despues hacen perder este exce-. dente. ] e Ec li ad que la parte excedente no — 283 — Si los lados ó aristas de una tabla fuesen demasiado encorvados,; puede evitarse el sacrificar todas las partes excedenies en ambos lados de la línea recta, dividiéndola en varios trozos aplicables á piezas mas pequeñas. Supérfluo nos parece añadir que es necesario proporcionar la * longitud de las piezas que se ponen en obra con la de las que se trata de obtener; por ejemplo, si tratamos de obtener un larguero de 2 metros, no tomaremos una tabla de 2 y medio, á menos contenga nudos, hendiduras ú otros defectos, porque nos sobraria un trozo de medio metro, de escasa aplicacion.
Por último, es necesario que el carpintero no se limite á partir'la madera al dia ó cuando la” necesite; debe, por el contrario, tener hecha | provision de ella, y de este modo puede aplicar á esta Operacion el tiempo desocupado y sin trabajo, y además la madera partida se orea, y seca mejor, con lo cual las obras tienen despues mas solidez. OE: o : Acepillado de la madera.—Se entiende por acepillar la operacion de aplanar ó enderezar las superficies de la madera y hacerlas bien paralelas. entre si, y se ejecuta por medio de la garlopa, cepillo, etc., cuyas herramientas ya hemos dado á conocer en capiíulos anteriores; dicha operacion no ofrece dificultades, á pesar de lo cual son pocos los operarios que la practican con perfeccion, y proviene este defecto del poco.
conocimiento de la herramienta, que se maneja: e a a , Al ocuparnos de las herramientas de aplanar, digimos aleo referente al modo de armar los cepillos, ó lo que es igual, al modo de colocar el hierro en su cama y darle conveniente posicion — 2834 — ] 42 su boca en la parte inferior de la lumbrera: réstanos añadir que el saliente del hierro debe. : ser muy pequeño, pues de otra manera léeyan. « taria virutas muy gruesas, que no pudiendo pa. sar por la lumbrera, se engargantan ó atrancan en ella, obligando á perder mucho tiempo en sacarlas para continuar la operacion; exige ade. más el trabajo esfuerzos mayores; su desigual... dad perjudica al aplanado de la superficie que | se iguala. Ms . Estas dificultades proceden tambien en gran parte, cuando la superficie que se aplana es. muy extensa, de la mala conduccion de la gap. lopa, que es el instrumento que para ello se em. plea.
Vemos, en efecto, que el mayor número de veces, cuando se cree haber logrado alisar y aplanar perfectamente una pieza de madera, se | nota en su centro una convexidad y sus extre= mos resultan inclinados, y este defecto debe: atribuirse al operario mas que á la herramienta. .. En efecto, al empezar cada una de las recor- +. - ridas, el obrero toma la garlopa por la empu- : ñadura con la mano derecha, coloca la izquier- da á corta distancia de la lumbrera y de este. modo la impulsa hácia adelante, continuando hasta terminar en el extremo de la. pieza que * labra: despues arrastra hácia atrás la garlopa hasta colocarla en el extremo opuesto.: de la pieza, en donde vuelve á impulsarla de * nuevo, repitiendo esta operacion cuantas vecés ' juzgue necesario. Este método de acepillar con.
ia garlopa es vicioso y nos conduce al mal resultado antes dicho, por la sencilla razon de que llevando apoyadas las dos manos sobre la caja de la herramienta en toda la longitud de la car- * rera, la garlopa no conserva en los puntos ex- : ud | | A A A i i ¡PEE — 085 — 3 tremos su horizontalidad, inclinándose al principio hácia atrás y al final hácia adelante, produciéndose de este modo un descenso en “el hierro y disminuyendo el grueso de la tabla en dichas extremidades. e Para evitar este mal resultado, al empezar una recorrida debe asentarse solo la parte anterior de la caja, sin cargar con la mano derecha sobre la empuñadura, que está en la parte pos- ' terior al aire; la mano izquierda debe verificarla presion, limitándose la derecha á impulsar el instrumento.
Luego que toda la caja apoya sobre la pieza que se labra, la presion y el impulso se ejecutan igualmente con ambas manos, hasta que llegue el momento en que la parte delantera de la caja vaya á salir de la superficie por el otro extremo de la pieza ó tabla que se labra: llegado este caso, debe ejecutarse lo contrario de lo hecho al empezar la recorrida, esto .es, hacer la fuerza é impeler la garlopa con la . mano derecha, y limitar el servicio de la izquierda á dirigir aquella en línea recta: de este modo se evita que la garlopa caiga hácia atrás al empezar la recorrida y cabecee al terminarla. El ejercer siempre la misma presion en todas las recorridas necesarias para alisar una superficie, es condicion indispensable y tiene por objeto hacer que el hierro encarne de un modo igual.
Independientemente de estas precauciones, es necesario tener cuidado de armar bien la herramienta, ó lo que es lo mismo, de dar al hierro la conveniente inclinacion y disponerle de tal modo que la pequeña superficie inclinada del bisel sea paralela á la superficie inferior de la garlopa y forme, por decirlo así, su continuacion. E : y — 286 — Es necesario convencerse de que no por day + mucho hierro, ó porque este sobresalga mucho de la cara inferior de la garlopa, se adelantarg buenos resultados de la labra que, por el contrario, sobresalga muy poco; sin tal precaucion, , : penetra demasiado en la madera y experimenta una excesiva resistencia, que no pudiendo ven. cer, le obliga á saltar sobre la tabla cubriéndola . de entalladuras profundas é irregulares, suce. diendo al propio tiempo que las virutas resultan - -. - demasiado gruesas y no pueden salir por la luz acumulándose y entorpeciendo la lumbrera, de la que es necesario quitarlas con un clavo. Se evita este inconveniente en parte engrasando el interior de la lumbrera.
Cuando hay exceso de hierro, se le hace entrar dando varios golpes de martillo en la parte posterior de la garlopa y apretando en seguida la cuña para sujetarle: a] a contrario, si se desea hacer salir el hierro, solo -** es necesario golpear en la parte delantera; go]- Ñ mas en el trabajo, pues es necesario para log peando á derecha é izquierda de la cola del - : hierro, se coloca este. con su corte bien paralelo á la cara inferior de la garlopa. Cuando se han tomado todas estas precaucio- ' nes, no se está completamente seguro de obtener un perfecto plano en el acepillado; podrá estar bien en el sentido de la longitud, pero puede no . haberse pasado la garlopa el mismo número de veces por todas partes, y puedé no haberse . impulsado en línea recta, por cuya razon puede no estar bien en el sentido trasversal; ade-. más, á veces las tablas son convexas en una de sus extremidades, y cóncavas en la opuesta, y es necesario conocer y asegurarse de estas imperfecciones.
La manera mas sencilla consis- 1 a a lados di es 087 E te en Cerrar un ojo, y colocando: el otro muy cerca del borde de la tabla, mirar en una direccion paralela á la superficie; entonces, como todo lo que esté en la superficie plana debe ser cubierto por el borde, se aperciben desde luégo las mas pequeñas desigualdades que sobresalgan; si solo hubiese ligeras inelinaciones en las extremidades, podrian pasar desapercibidas, : sobre todo para un ojo poco práctico, pero aun en este caso hay medio de hacer sensible este defecto: para esto se aplican á cada extremo de la pieza dos reglas que tomarán necesariamente la misma inclinacion que la parte que no esté plana en sentido trasversal, y.su longitud hará sensiblé al ojo menos experimentado el defecto de paralelismo que se observará en dichas reglas.
Se puede tambien, y este es el mejor medio, aplicar en el sentido longitudinal una buena regla ó una alfargía bien rectificada por una de las caras; si mirando á contra luz entre esta regla y la superficie se aperciben claros en unos puntos y que en otros juntan bien, la'superficie,¡no está bien plana; si por el contrario, la union es perfecta en todos sentidos, la superficie está. bien labrada. Sean los que quieran los defectos anunciados por estas observaciones, es preciso volver á acepillar á fin de hacerlos desaparecer y pasar la garlopa sobre los puntos salientes y convexos, volviendo á comprobar de nuevo cuando está próxima á terminar la operacion. - Estas son las reglas generales para aplanar la superficie de una tabla ó pieza, pero sabemos, segun hemos dicho al ocuparnos de la descrip- . cion de las herramientas, que cuando se trata le aplanar pequeños objetos, se sustituye la y — 288 — garlopa, demasiado embarazosa en este caso, por otras mas pequeñas llamadas garlopin 6 ce. pillos de diferentes formas.
Sabemos tambien * que cuando las maderas son duras Ó nudosag, se emplean hierros menos inclinados, cuyo bi. sel es mas fuerte y menos agudo, tomando me- * se nos madera en cada parada; debemos añadir que cuando las maderas son torcidas Ó formadas por fibras no paralelas entre si, y entrelazadas y cruzadas en distintas direcciones, Se im. pulsa el cepillo ó garlopin en sentido trasversa] -. á su longitud; en este caso es difícil hacer cor- 5 rer el hierro sobre una gran súperfcie, pero fe. lizmente esta clase de madera solo se emplea ' en pequeñas obras de ebanistería, destinadas 4 E - recibir el pulimento. ] Cuando se ha logrado acepillar bien una cara en una tabla, está hecho lo'mas difícil de la opé- - racion, porque esta sirve para el acepillado de las restantes, de las cuales no hay:que ocupar”. se sino despues de haber terminado del todola ' primera.
| : Por poco espesor que tenga una tabla, se prac- | 1 tica sobre sus cantos un trazo por medio del'': - gramil, el cual sirve para acepillar la cara : opuesta á la primera y obtenerla paralela; para esto se hace resbalar la cabeza del gramil sobre 1 la cara acepillada, apoyando contra el canto la parte guarnecida de hierro del aparato para que ¡ Ñ 4 sobre él señale un trazo, que será paralelo á la | cara labrada. Hecho el trazo se pone la tabla sobre el ban- | Co, de fijarla con el corchete, se la labra como se ha dicho anteriormente. . Verificada esta operacion, resta rectificar los dejando arriba la cara no labrada, y despues 4 1 3 4 cd — 289 — cantos; para esto, si la extremidad de la tabla está bien recta, se traza sobre su superficie, y lo mas cerca posible del extremo, una perpendicular por medio de una escuadra, y esta línea es la que debe servir de guia: si la extremidad. no está cortada bien recta, es necesario trazar á lo larg'o de uno de los bordes longitudinalesuna .
línea recta, procurando que se aproxime lo mas posible al canto, con objeto de aprovechar toda la madera posible; si el borde está muy desigual, . ge fija la tabla sobre el torno del banco y se rebaja lo necesario por medio de la azuela, procurando quede alguna distancia antes de llegar al trazo Ó línea antes dicha, y despues se des- 'basta con el garlopin. Hecho éste trabajo preliminar, se procede á garloparla, como eñ -las demás superficies, con mas facilidad atendida su poca superficie; como es difícil sostener sobre una superficie estrecha una herramienta de an caja, y además podria suceder que la superficie labrada no resultase perpendicular á las dos Caras de la tabla, en vez de lá garlopa se emplea para esta operacion, valiéndose de cepillos Ó garlopines de ángulo, llamados junteras, que llevan practicado en su cara inferior “un rebajo en escuadra, que se adapta y resbala sobre la cara labrada.
| % Cuando se está seguro que la superficie está bien igual, solo resta comprobar si ha resultado perpendicular á las anteriores, y esto se logra aseando por toda su longitud el ángulo en- : trante de una buena escuadra. E El costado opuesto debe labrarse “de idéntica manera, pero es necesario antes tomar una precaucion, indispensable para determinar el ancho de la tabla, ó lo que es lo mismo, para ast- .— 290 — lado co urarse de que es tan ancha de un. mo. del otro, y de que sus costados son bien paralelos entre sí; para esto, si la tabla es estrecha, se emplea el gramil, que se pasa despues de. con. venientemente preparado apoyado contra uno . de los cantos, de modo que marca un trazo en el opuesto, cuyo trazo sirve de guia para prac= ' ¡car la labra; si la tabla tiene un ancho mayor a es posible emplear el gramil, despues de labrado uno de los costados, sele trazan en dos puntos, cerca de las dos cabeceras, dos perpendiculares, y sobre ellas se toman dos distancias. : exactamente iguales que representan el ancho de la tabla; despues, con una regla aplicada so...
bre los extremos de estas dos distancias, se traza : una recta que sirve de gula ó trazo para labrar . el canto, practicándose el resto de la operacion como ya hemos dicho. “Sucede á veces que los dos costados ó las dos ' caras de una tabla deben guardar entre si cierta inclinacion respectiva; en el primer caso, labra- das las dos caras y uno de los cantos, Se deter- -mina el otro levantando perpendiculares sobre el primero que tengab longitudes tales due. lo línea que pase por sus extremos nos dé el contorno Ó direccion del.otro costado; en el segun. . do caso, Ó sea cuando las caras deben formar. tre sí un ángulo, se labran, determinando los o respectivos de los cantos por medio del gramil y repasando despues su exactitud por medio de la falsa escuadra. Contorneado y curvatura de la madera.—No todas las piezas de madera empleadas en la carpintería y ebanistería son planas; á Veces, se emplean algunas que afectan formas curvas muy variadas, y €s esencial «saber el modo de - — 291 — - cortar y labrar esta clase de maderas, cuyas ventajas son incontestables en muchos casos.
La primera operacion que debe practicarse cuando se quieren labrar piezas curvas, es Cons- ¿ruir su calibre ó plantilla; reciben este nombre unas hojas delgadas de madera, cortadas formando la curva que se desea obtener, y que sirven como de reglas ó plantillas para el trazado de la obra. Se emplea generalmente para formarlas el pinabete Ó pino blanco sin nudos, que se labra finamente despues de haber trazado la curva con un compás ó despues de dibujada si ,no se ha obtenido por la combinacion de arcos de círculo. ON Independientemente de este sistema, hay otro poco empleado, pero muy útil y cómodo si se trata de la reproduccion ó imitacion de muebles, figuras, etc. Cuando se quiere imitar, por ejemplo, un mueble que tenemos á la vista y cuyas curvas están ya determinádas en las convenientes proporciones, en vez de andar tanteando largo tiempo para llegar á obtener los calibres que tengan las mismas formas, puede tomarse una regla de plomo no muy gruesa, la cual puede.
aplicarse sobre la superficie del objeto, haciéndola tomar las formas que este afecta; basta para lograr este resultado comprimir la regla contra la superficie del objeto; á medida que se obtiene de este modo la forma de las diversas partes del objeto, se llevaria la regla de plomo, sin que cambiase de forma, sobre ¡una tabla preparada, y siguiendo su forma con un lápiz, tendríamos un 'trazo idéntico del objeto, que luego podria cortarse por medio de -una sierra de contornear; de este modo podríamos facilmente obtener cuantas plantillas fuesen ne- — 292 — ] cesarias, pudiendo la misma regla de plomo dE servir para obtenerlas. Existen dos medios diferentes de encorvar la madera: ciertas piezas CUrvas SON POCO anchas, entonces su curvatura se obtiene á expensas de la tabla de que proceden, bastando para trazarlas aplicar la plantilla sobre la cara Superior -: ] Ñ ' Ó líneas, cuyo de la pieza y obtener dos trazos 0 , Cuy rado indica el ancho de la obra.
Si, por el contrario, la pieza curva tiene una ran anchura, la curvatura debe tomarse en el grueso de la tabla que sirve de materia prime- ' ra: entonces, en vez de dos trazos, es necesario . , obtener cuatro, tomando dos en cada canto, los cuales determinan el espesor ó grueso; si la curvatura de la obra debe ser muy fuerte, suelen superponerse varios trozos ó tablas, con ob- - * j S, enco- ¿to de no emplear maderas muy gruesas, lándolas y asegurándolas entre sí para dar cohesioná la obra. ME > Cuando se ha bosquejado la pleza, es menester terminarla y alisarla. Esta operacion es tanto mas indispensable cuanto la sierra se ha apartado mas del trazo, Y produce irregularidades que el cepillo corrije; se cepilla, do la pieza por medio de cepillos de cara le a, y se ponen sus caras de escuadra de modo Le formen entre sí ángulos rectos, á o OS configuracion especial no ex1g1ese angulos diferentes, los cuales se rectificarian con la falsa : escuadra.
Procedimiento para encorva? la madera.—El e E a “método indicado para obtener piezas curvas, he venido empleándose por todas las ramas de la carpintería sin excepcion; casi todas las ea encorvadas se tomaban de un gran trozo de. bl — 293 —” madera que se desbastaba con la sierra y la azuela, hasta obtener la forma deseada, siendo de este modo imposible evitar el cortar las fibras de la madera; estas no llegaban de un extremo al otro de la pieza, de modo, que cuanto mas se deseaba afinar ó adelgazar la obra con objeto de darla gracia y elegancia, mas frágil se la dejaba, siendo necesario para conservar la necesaria solidez dejar piezas gruesas y pesadas. Un artista concibió hace algunos años, en Francia, reblandecer las maderas haciéndolas hervir en agua, y encorvarlas en seguida poniéndolas en moldes dispuestos segun la. forma deseada; obtuvo de este modo excelentes resul- “tados, pero el gran tamaño de las calderas necegarias y algunas otras dificultades de ejecucion, impidieron que este medio se propagase.
Posteriormente, un inglés ha resucitado este sistetema con algunas modificaciones que hacen mas fácil su desarrollo, procediendo del siguiente modo: Se empieza por labrar la madera en forma rectilínea, sin cortar las fibras de través, dándola la forma y longitud que deban tener las. piezas despues de encorvadas; hecho esto, se colocan las piezas dentro de cajas de palastro, en las que se les somete á la accion del vapor de agua procedente de una caldera, hasta que se reblandecen lo suficiente para dejarse plegar y encorvar sin romperse. Cuando la madera esté bastante reblandecida se adapta dentro de los. . moldes dispuestos al efecto, los cuales pueden ser tambien de madera y estar formados de dos piezas; la madera se deja secar lentamente á la sombra, sin sacarla de sus moldes hasta que está bien seca, en cuyo caso ha adquirido tan — 294 — invariablemente la forma que se trataba de day. k les, que para rectificarla seria preciso volverla: á someter á la accion del vapor.
Estas maderas, preparadas de este modo en el sentido de la fibra, no pierden nada de su elasticidad, y en el dia se hace una gran aplica. . cion de este procedimiento para obtener mue. bles de varias clases, y sobre todo sillas, me-, cedoras, etc., que resultan, sin perder la solidez necesaria, de una notable ligereza y elegancia: Cuando los ebanistas no pueden emplear este procedimiento, saben bien que sus piezas Curvas. | | carecen de fuerza, si la curvatura es muy fuerte; en este caso, la pieza está aserrada Casi-4 través de la fibra; para remediar en parte: este inconveniente practican en varios puntos de las piezas ranuras Ó mortajas lo mas profundas que pueden, y las rellenan de trozos de madera; cortados al hilo fuertemente encolados.
-, Cuando se trata de gruesas piezas que es ne- * cesario encorvar mas Ó menos, se emplea un procedimiento, que consiste en calentar la pieza - con igualdad en todas sus partes de modo que adquiera un calor uniforme, impregnándola al propio tiempo de agua, de modo que la humedad la ablande y aumente su elasticidad hasta poder llegar á darla la forma deseada sin exponerla á romperse ó hendirse durante la operacion; por 4 a 4 idéntico procedimiento puede lograrse endere- E zar una pieza que esté torcida. Ensambladuras.
No es suficiente saber rectificar, encorvar y contornear las piezas de madera que componen el conjunto de una obra; es necesario ade- E it - mueble ú objeto mejor ideado A más conocer el arte de reunirlas entre sí de modo que sus extremidades se sujeten y encajen unas en otras; esta parte de la carpintería se llama ensamblar, y no es dudoso que esta Operacion constituye una de las principales manipulaciones del carpintero 6 ebanista; sin ella no se construirian mas que piezas gruesas y fragmentos, nunca una obra terminada, y si se la olvida y las puntas están mal hechas, el será ordinario y ridículo. Se llama ensambladura la reunion de dos Ó mas piezas de madera reunidas y fijas entre sí, de modo que formen un todo del cual las partes no se separen. .
Para verificar esta reunion se cortan las piezas de madera de modo que puedan entrar las unas en las otras, y esto se practica de varios modos que difieren entre sí; en general, la re- ¡union se practica por medio de esptgas y escopleaduras, cuya forma puede variar segun la posicion de las piezas entre sí y segun la clase de esfuerzos á que deben estar sometidas. La ensambladura-mas sencilla y elemental es la llamada de espiga y escopleadura, ó de espiga y mortaja, y consiste, como su nombre lo indica, en una espiga, figura 132, que se introduce en una caja ó escopleadura practicada en la pieza que se quiere enlazar. | np - Se llama mortaja la cavidad rectangular que se practica en una pieza de madera, ya la atraviese de parte á parte, ya no penetre sino hasta, una ' profundidad determinada; los dos lados mayores de la caja se llaman quijadas, y los menores espaldones. | - Se llama espiga á la parte extrema de una pie- — 296 — za de madera mas delgada que el resto de élla, se y que penetra en una caja Ó mortaja. Fácil. ' mente:se comprende que siendo una de las con.
diciones la solidez, deben, para que esta exista, - MN Figura 132. a E ajustarse exactamente las piezas que componen la ensambladura. La operacion por medio de la cual se practica | una mortaja se llama escoplear, del nombre de .*; la herramienta con la que se hace, y Para tra-., zarla se emplean la escuadra y el gramil; con la primera se trazan dos líneas perpendiculares á la longitud de la pieza en la cual ha de abrir=.' se la mortaja, cuya separacion determina la lon-" gitud de la misma y la colocacion de los espaldones; con el segundo se trazan otras dos liheas en el sentido de la direccion de la pieza, las cuales determinan el ancho de la mortaja y el sitio de las quijadas; esta operacion se repite sobre la cara opuesta de la pieza en el caso mas + general de que la caja ó mortaja la atraviese en todo su espesor, y no dejaremos sin advertir. que generalmente las mortajas van practicadas en los cantos de las piezas, teniendo una posi- cion paralela á sus caras. : Para trazar en la cara opuesta las perpendiii ai ni a e li — 2917 — culares de que hemos hablado, que fijan la lon-.
itud de la mortaja, se emplea tambien el gramil, cuidando de no alterar la longitud de la caña del instrumento y de que los bordes ó centro de la pieza sean de dimensiones iguales.” . Para practicar la escopleadura, unos operarios se sientan sobre las piezas que van á escoplear, particularmente cuando estas son muy gruesas, “teniendo su extremidad á la izquierda; otros, generalmente cuando las piezas son mas pequeñas, las sujetan sobre el banco por medio del barrilete y trabajan de pié, pero esto influye poco en el resultado: se coloca el escoplo, que debe tener un ancho proporcionado al de la mortaja que se trata de obtener, sobre la línea que determina uno de sus espaldones, de modo que el chaflan del corte esté hácia el interior de la mortaja y la. plana perpendicular á la cara de la pieza; en esta posicion se golpea sobre el mango de la herramienta con un mazo de madera, con objeto de cortar las fibras; se cambia luego el escoplo al otro espaldon, cuidando de cambiar el chaflan hácia el espaldon opuesto, y se vuelve á golpear sobre el mango.
Cortadas las fibras por las dos cabezas, se pone el filo del escoplo á alguna distancia de la hendidura hecha en el espaldon, y de modo que el chaflan toque casi en toda su longitud con la madera que ocupa el sitio donde se ha de hacer la mortaja: es decir, que el escoplo tendrá una posicion diagonal respecto á la cara de la pieza; en este estado, se da un nuevo golpe de mazo en el mango, y el instrúmento, cortando. diagonalmente las fibras, hará saltar todas las que se encuentren cortadas perpendicularmente en el espaldon. Esta operacion, que se repite en el extremo opuesto, y despues en el. — 298 — primero, y otra vez en el segundo, y así alterhativamente, teniendo cuidado de profundizar lo conveniente el corte de los espaldones para, que la madera pueda saltar, produce la mortaja, Hay quienes, en el caso de que la mortaja deba penetrar de parte á parte la madera, la abuecan solo hasta la mitad, y luego cambian de cara para terminar la operacion. Este método tiene la ventaja de corregir la falta de perpendicularidad del corte de los espaldones, y de dar á la .
3] mortaja su justa posicion en el caso de haber cortado aquellos un poco diagonales, lo cual es bastante Comun. Ocupémonos-ahora de la espiga. El largo de esta es regularmente igual á la profundidad de la mortaja; solo en el caso de que la última no atraviese completamente la pieza, es cuando la espiga debe tener un poco menos de largo que - - aquella profundidad. El grueso de la espiga es igual al ancho de la mortaja, y el largo de esta A corresponde al ancho de aquella. - Ya hemos indicado que la espiga debe ajus- A tarse exactamente en la mortaja, y.por lo mismo debe practicarse despues de escopleada esta. Para trazarla se toma con el compás el ancho de la cara de la pieza en que se halla la mortaja, 6 la profundidad de la misma en SU Caso; se. trasporta esta anchura al extremo de la pieza de madera en que ha de cortarse la espiga, Ó al punto donde deban hallarse en contacto las dos.
piezas, si la que se va á espigar fuese mas larga de lo conveniente, y se traza con la escuadra y la punta del mismo compás la línea que indique el limite de la espiga en la cara de la pieza; Se repite la operacion en la cara paralela, tomando las precauciones que indicamos para las morta- — 299 — jas, y se procede á trazar el grueso de la espiga. En el caso que las piezas que hayan de ensamblarse tengan el mismo grueso, toda la operacion se reduce á tomar con el gramil el gruego de una de las quijadas de la mortaja (pues son generalmente iguales), y trazar una con él desde la perpendicular que limita el largo hasta la extremidad de la pieza, apoyando la guia del gramil sobre cada una de las caras de la pieza que se espiga, y operando respectivamente sobre Cada uno de sus cantos; esto dará el grueso de la espiga.
Pero si el de las piezas fuese diferente, entonces hay que hacer una modificación al ejecutar el trazo, y es tomar con el gramil el grueso de la quijada de la cara que debe enrasar en la pieza de la muesca y trasportarlaá la pieza de la espiga, apoyando la guia del instrumento sobre la cara que ha; de enrasar tambien; luego, apoyando sobre la misma cara, tomar la anchura de la quijada ya medida y de la muesca juntamente, y señalarla en la pieza que se va á espigar, guiando la misma cara que antes, puesto que si se comprendió en-la segunda distancia tomada con el gramil el grueso de la quijada y el ancho de la mortaja, ahora debemos marcar el vano de la espiga y su grueso juntamente. q. Trazada ya, se toma la sierra de ensamblar, un serrucho de costilla, ó una sierra de-.contor- .
nar si no hubiese ,á mano ninguno de los dos primeros instrumentos, y se da un corte en el sitio marcado por la línea perpendicular trazada con la escuadra para límite ó largo de la espiga; este corte debe ser bien perpendicular á la.-superficie de la pieza que se espiga, y, penetrar solo hasta la línea que marca el grueso de — 300 — E la misma. Vuelta hácia arriba la cara que to- ¿ caba al banco, se repite la operacion en ella. 3 Luego, con la sierra alemana ó con la misma de contornar, se hiende longitudinalmente la. .¿ extremidad de la pieza, siguiendo en cada uno * de los lados la línea trazada por el gramil, has. * ta encontrar el corte trasversal, y queda forma. da la espiga. Esta diferencia de grueso entre la parte extrema de la pieza y lo restante de ella que es lo que forma la espiga, tiene por limite” -el corte perpendicular que la termina en ángu- : lo recto, al cual se da el nombre de enrasamiento, y que se adapta exactamente al grueso de la * quijada de la mortaja; Con.
el fin de que su union sea exacta, se hace la espiga un poco mas — | corta que profunda es la mortaja, en el caso de. - que esta última no atraviese completamente la . pieza. nd Et Esta ensambladura es la elemental base. y “ orígen de todas las demás, de la cual solo son : modificaciones; en la carpintería gruesa y or- . 4 dinaria se sujeta con estaquillas, y generalmen- * te se practica un agujero que atraviesa las qui-_ jadas y la espiga, y por él se introduce una es- A taquilla de madera. Ensambladura de horguilla. — Recibe este 3 nombre la ensambladura de espiga y escopléa, q dura cuando la mortaja no tiene mas que tres caras interiores y llega hasta la cara exterior -' de la madera y solo tiene un espaldon; se com-' prende fácilmente que en este la cara de espiga correspondiente al exterior enrasa con la cara: de la madera.
Ensambladura á media madera.—Cuando se trata de unir dos piezas cuyo uso ha de sertem- :* _poral, 6 en las que el trabajo no debe tener aia , — 301 — gran esmero, se hace uso de una ensambladura muy sencilla, llamada de media madera, repre- ' sentada en la figura 133; se practica haciendo Figura 133. con la escuadra un trazo perpendicular á la longitud de cada pieza, y á una distancia de su extremo igual al ancho de la otra pieza con la que se va á ensamblar, y despues otro trazo longitudinal desde el extremo hasta el trazo trasversal antes dicho, de modo que divida en dos partes el ancho de la pieza respectiva, sirviéndose para este trazo del gramil; el primero de.ellos marca el enrase y el segundo el grueso de la aspiga; dando, pues, con una sierra dos cortes, uno primero, segun el trazo longitudinal hasta el trasversal, y otro despues por este último hasta que.encuentre el anterior, habremos obtenido en cada pieza una espiga enrasada, con ma de sus caras, las cuales, aplicadas una cónra Otra.por sus medias Cajas y sujetas con cla- — 302 — vos ó estaquillas, producirán la ensambladu
a dicha. Ensambladura de doble horquilla. — Esta , or > así decir, de la llamada de horquilla, y cone 18 manera de ensamblar es una redundancia, te en una doble espiga y una doble mortaja: se emplea generalmente para unir piezas de gran. ' des espesores, siendo mas sólida que la sencilla. -Ensambladura dá inglete.—En esta ensambla. dura, como en las demás hasta ahora indicadas, se emplean la espiga y mortaja como medios - | de union. Se usa esta ensambladura en el caso en que las piezas que hayan de unirse tengan molduras en los bordes de sus caras, con objeto de que este adorno tenga la forma mas adecuada en sus encuentros y no haga efecto desagra. - dable por no coincidir los adornos. La primera operacion que debe ejecutarse es trazar la espiga y la mortaja, sin tener en cuenta las mol- - duras. a La mortaja puede abrirse desde luego, pero la A espiga debe solo hendirse longitudinalmente, y no proceder á formar sus enrasamientos hasta despues de haber trazado el inglete. Hablando de las escuadras, indicamos una que tenia este ' - apelativo, debido, segun digimos, á que se la .
empleaba en trazar angulos de 45 grados; esta escuadra es la que sirve en el caso que nos ocupa. para marcar la línea de union de ambas molduras, pues suponemos, como se ve en la figura 134, que se encuentran en el borde interno de la cara. | - Hé aquí la operacion: En la moldura que se encuentre en la pieza donde está la mortaja, se . traza una línea que forme con el plano ó enrasamiento de esta un ángulo de 45 grados (en E cr — 3083 — nuestro dibujo se halla en el larguero); para que la moldura de la otra pieza, esto es, la de la éspiga, corresponda con ella formando un ángulo recto, menester es que tenga igual inclinacion, considerada -aisladamente, pero formará con la pared de la espiga, á la cual sirve de enrasamiento, un ángulo de 135 grados.
Así, pues, regla general, cuando las piezas hayan de estar ensambladas en ángulo recto, el enrasamiento de la moldura en la pieza donde se halla la «mortaja formará con ella un ángulo de 45 grados; la moldura de la pieza en que está la espiga tendrá una abertufa respecto á aquella de 135 grados, y la servirá de enrasamiento por esta parte. Excusamos decir que el de la cara Ó borde opuesto de la espiga forma «con ella un ángulo recto como todos los enrasamientos en general.
Ensambladura a hebra.—El método de ensamblar piezas en que hay molduras, descrito en el artículo precedente, solo es aplicable á-1os casos en que, habiendo de pintarse la madera, la superficie de esta deba quedar cubierta: pero como las fibras de los largueros y travesaños se cortan perpendicularmente en él, y esto produ» ciria mal efecto cuando la madera es de las llamadas preciosas, Ó cuando hayan de pulimentarse y barnizarse solamente las piezas, ha sido necesario introducir una modificacion en la ensambladura de inglete, con el objeto de que, cortándose en ángulo recto las fibras de ambas oiezas, “pareciesen simplemente doblarse para : zambiar de direccion; esta ensambladura es la Figura 134. — 304 — este artículo, figura 135. La espiga y la mortaja se determinan en esta, A como en la ensambladura á inglete, esto es, sin - tomar en consideracion el espacio ocupado por la moldura; mas es menester- trazar el in- " glete en ambas piezas.
Para: esto se toma la escuadra de este nombre, y apoyando su árbol contra el borde en que está la moldura de manera que la extremidad de la hoja toque Figura 135. en la de la pieza de madera por el borde opues. ¿1 to, se traza el ángulo de 45 grados que deter... - mina la interseccion de ambas superficies: he. * cho esto, se horada la mortaja, y se hiende la ¡ espiga, pero solo-hasta el trazo de la escuadra, Luego se corta con la sierra de enrasar la ex- | tremidad de la pieza en que está la mortaja, si. $ guiendo el trazo de inglete; pero los enrasa: 1 mientos de la espiga deben formar con ella, el del lado de la moldura un ángulo de 135 grados,. y el opuesto uno de 45: esto en cuanto al ancho de la espiga, pues por lo. que respecta ¿. su espesor (porque en este caso tiene cuatro en- A rasamientos) deben hacerse en ángulo -recto con relacion á la. superficie de aquella, y en E direccion diagonal respecto á sus bordes; ólo que es lo mismo, siguiendo la direccion del in- - | glete. Al cortar estos, no se tienen en cuenta las con lo res-' ; molduras, puesto que se asierran tante.
ps Ensambladura d doble-inglete.—Cuando una. | de las piezas que deben ensamblarse, está pro- .: E ¿ que recibe el nombre puesto por epígrafe en * eS — 305 — vista de molduras por los dos bordes de una de sus caras, es indispensable aplicar á los dos enrasamientos de la espiga lo que digimos al tratar del inglete-sencillo, como se indica en la figura 136, con cuyo solo exámen creemos se comprenderá perfectamente la operacion. Ensambladura de falso corte.—Ocurre á veces ensamblar piezas cuyas anchuras son diferentes, siendo además necesario que la ensambladura sea á hebra por tener molduras; en este caso se emplea el método llamado de falso corte, representado en la figura 137, en el cual es Figura 130. Fisura 137, necesario determinar sobre la pieza mas ancha el ancho de la mas estrecha, para trazar el inglete del modo que antes hemos indicado. Ensambladuras al cuarto.—Cuando las extremidades de dos piezas deben encajar en una misma mortaja, entrando cada una de ellas por 'el lado opuesto de ella, se emplea la ensambladura llamada al cuarto.
En esta, la mortaja debe tener la mitad de anchura de la cara en que está practicada, y las espigas la cuarta parte del grueso de la pieza en que se hallan. Nada tenemos que decir respecto. á la mortaja, pues se traza y hace del modo ordinario, salva la modificacion indicada — 306 — respecto á su anchura; pero la espiga exige dos palabras. No debe olvidarse que, habiendo esta | de tener en cada pieza un grueso igual tan solo ' - 4 la cuarta parte del de aquella, y debiendo formar las dos una sola dentro de la mortaja, se o trazar en la segunda cuarta parte de de mas próxima al lado que deban ocupar; de manera que el enrasamiento de cada espiga, perpendicular á la cara que debe tocar con la otra, tendrá doble alto que grueso la espiga, y el opuesto, ú sea el de la cara que toca á la quijada de la mortaja, una altura igual al grueso de la espiga. Se comprenderá facilmente que cuanto lleva.- E mos dicho se aplica al caso en que todas las.
piezas tengan el mismo grueso; pues esevidente ue-si la de la mortaja lo tuviese mayor, esta o deberia ser de la mitad del ancho de la pieza due copa sino de la mitad del de las piezas han de hacer las espigas. h does aplicable á esta cláse de ensambladura, bastante sólida cuando la fuerza y : meso de las maderas lo permiten. ] > Ensambladura de lengúeta.—Cuando se trata de unir dos ó mas piezas por su lomo, tablas por ejemplo, no puede emplearse ninguno de los medios descritos hasta ahora, y es menester re- : currir á otros apropiados al objeto, pues los anteriores solo convienen cuando se quieren unir. ; tremos en ángulo recto. al primeramente empleado fué sin duda alouna la media madera, para lo cual bastaba Racer con el guillame un rebajo al borde de la tabla hasta una profundidad igual á la mitad del grueso de ella. Pero como este método no ofrece adherencia alguna entre las piezas y es a di cd td ; -, OS » A — 3807 — solamente una superposicion, se recurrió á la ranura y la lengúeta, que es una verdadera ensambladura.
Para ejecutarla se emplean los guillames pareados; con el hendido se practica la lengiúeta desbastando el canto de la tabla, y con el otro se hace la ranura sobre el canto de la otra si solas son dos. En el caso de ser muchas, todas ellas tienen en un canto una lengieta y en el otro una ranura, excepto las de las extremidades que solo tienen una lengieta Ó una ranura respectivamente. j . El ancho de la ranura y el grueso de la len- «gúeta, que han de ser uno mismo, no deben exceder de la tercera parte del grueso de la tabla; la profundidad de la ranura debe ser igual á su anchura, es decir, que ha de ser cuadrada; el «ancho de la lengrieta no debe ser igual á la profundidad de la ranura, sino un poco menor, con objeto de que los respectivos enrases se adhieran perfectamente, lo cual no sucederia si la_len- “gieta tocase al fondo de la ranura. En cuanto * á su longitud, en ambas es igual á la de la pieza. en que están practicadas.
Este método de ensambladura, usado solo para, los entarimados, fondos de armarios, cómodas y otros objetos análogos, no se clavetea, esta- : quilla ni encola por lo regular, pues en unos casos las tablas van sujetas con bastidores, y en otros están clavadas sobre las durmientes. Sin “embargo, en los casos en que se le emplee para otra clase de Obras, puede encolarse para evitar el que los enrasamientos se separen al encogerse la madera, aunque entonces es preferible el medio de que vamos á ocuparnos. ¿e Ensambladura de cola de milano.—Esta en- — 308 — sambladura se emplea en los casos en que las . 3 dos piezas enlazadas han de sufrir esfuerzos en opuesto sentido. La figura 138 presenta un Figura 138. corte trasversal de esta ensambladura, y en ella : :A se ve que la espiga y la mortaja no tienen las mismas dimensiones en toda su extension, sino * que alternativamente ensanchan, de modo que introducida la espiga y corrida a lo largo de la 1 la tirando en sentido: mortaja, es imposible sacar normal á ella.
- Algunos cortan esta ensambladura á un ter cio del grueso, dejándola solo dos tercios del grueso de la pieza, y no cal procedimiento da á la espiga un espaldon ó rean la ranura sino «; que la profundizan en igual proporcion; este — 309 — fuerzo que puede cl Pue avarse con unas estaqui ] este procedimiento, llamado de pico y E e milano, se aplica á las maderas que deben hallarse en línea recta, como se ve en la figura 139 : ] ? Figura 139, unas en la prolo i , mba onención de glas, y es una en- LaS piezas Laredo En el caso en que tre sun Pele de ensamblarse formando enfuerzog en. Sis ma cualquiera y deben recibir esensamblad istintas direcciones, se emplea la adura de cola de milano modificada, y recibe el nombre de lazo. - Consi j j | e ri cación en cortar los grueae e la espiga en direccion oblicua á sei e o de ellas sea : ] as ancha que la otra, es Cir, que los cantos d da PS y : e la espiga deb tados en líneas ai as convergentes.
La figur | representa suficienteme: pS emente, y solo diremo s que cuando se trata de unir de este modo iécaaqh os ] e desea tengan solidez, se cortan varias espi- — 310 — gas unas 4 continuacion de las otras en toda la hura de una de ellas, formando sus intervaanc : los otras tantas ranuras, en que vienen á Su vez ER Figura 140. á encajarse las espigas de la otra pieza, la recibe en sus r Esto es lo que propiam Fácilmente se compren que mos de decir, que cada una de las piezás ha de tener tantas espigas como ranuras tiene la otra, y al contrario; y que la espiga Ó ranura que se ' encuentra respectivamente en el angulo Ó borde de ellas, solo tiene un enrasamiento.. Por lo demás, cuando las plezas de ensamblar tienen gruesos diferentes, claro es que la profundidad y anchura de las. espigas de una de ellas deberá ser proporcionada al grueso y ancho de las otras. Por esta razon, en el caso que nos ocupa, Se ente se llama lazo. de por lo que acabacual . 7 anuras las espigas dela primera. *.
que se han debe tener grande ma — 31l — cuidado en tomar y fijar con el gramil, sobre cada una de sus caras, el grueso de la otra pieza antes de trazar los lazos; precaución indispensable si no se quiere ahondar las muescas mas ó menos de lo conveniente. Ensambladura de lazo perdido.—En el método de ensamblar que acaba de ocuparnos, las muescas penetran de una á otra parte la madera, y por lo tanto las cabezas de las espigas aparecen. Cuando se desea que esto no suceda, se les da solo los ?/, ó los */, de profundidad, dejando en el otro tercio ó quinto un espaldon que se corta á inglete: de esta manera, las dos piezas aparecen en el ángulo exterior -ensambladas á hebra, y tienen la fuerza de union que les da la ensambladura de lazo. Debemos advertir en este lugar, que lo mismo en la ensambladura á lazo perdido que en la de - lazo simple, el corte diagonal hecho en los bordes Ó cantos de las espigas debe ensanchar ó ser divergente en la parte hácia la cual se opera la fuerza; ó de otro modo, que las espigas deben cortarse en la pieza sobre la cual se-ejerza la fuerza continuamente.
Esto no debe per- ' derse de vista al ensamblar las cuatro piezas que constituyen las paredes de los cajones de cómodas y demás muebles en que siempre se emplea, con el fin de cortar convenientemente las espigas de la pieza de delante y del fondo, en las cuales se ejerce continuamente la fuerza. Ensambladura de llave.—Consiste en practicar en cada una de las orillas de las tablas que “deben ensamblarse, y en la cara que sea menos visible, una entalla en forma de cola de milano que penetre hasta una cuarta ó tercera parte tan solo del grueso de la tabla. Estas ranuras, — 312 — hechas es las orillas de las tablas que han de - tocarse, reciben unas llaves de la forma de dos colas de milano unidas por la parte mas estre- “cha, figura 141; la cola basta á dar una extrema . E solidez á esta ensambladura. Figura 141. Ensambladura de rayo de Júpiter 0 de tenaza. Las ensambladuras hasta ahora.
descritas Sirven - en general para unir plezas en sentido de su grueso, de su ancho ó cruzadas; cuando ocurre enlazar piezas en el sentido de su longitud y este enlace debe ser sólido, se hace uso de la ensambladura de rayo, llamada: tambien de fiauta. Para ejecutar esta ensambladura, representada en la figura 142, se empieza por labrar en la extremidad de una ; de las piezas que se tratan de enlazar una pestaña Ó VIVO: ÍA Figura 142, sobre la cara opuesta á la en que se ha dejado el ángulo entrante, y á pocos centímetros de su — 313 — extremo, se practica una entalladura tan larga como distancia haya desde el extremo de la pieza al principio de dicha entalladura, y de una profundidad igual próximamente á los dos tercios del grueso de la madera, teniendo buen cuidado de que las caras queden con todas sus superficies bien paralelas.
Hecho esto, se rebaja próximamente un tercio el espesor del extremo de la pestaña por el lado opuesto á la entalladura y á partir desde ella; y finalmente, en la pared lateral mas alejada del extremo se practica una ranura tan profunda comola parte saliente de la pestaña ancha como ella. ES _Se ejecuta un trabajo idéntico sobre la otra pleza que se trata de enlazar, practicando la entalladura en la cara por la que debe tocar á la - otra y la pestaña en la opuesta, y no queda mas que hacer entrar la pestaña de cada una de las piezas en la entalladura de la otra: en esta posicion, la extremidad de la primera pieza se encuentra colocada en la entalladura practicada en la segunda y viceversa: como el extremo cortado en pestaña se encaja en su ranura, las entalladuras resultan algo mas grandes que la parte de madera que deben alojar, y resulta un intervalo vacio en el cual se introduce una cuña ó llave de madera dura, mas ancha por un extremo que por el otro, la cual al introducirse aprieta y fija las piezas entre sí.
Esta ensambladura $e modifica de muy diferentes maneras, segun la clase de madera y uso a que se destine, pero siempre está basada en el mismo principio: la figura 143 representa otra ensambladura de rayo, muy empleada en la carpinteria de armar. En las obras comunes se hace esta ensambla- — 314 — / dura de una manera mucho mas sencilla, como - ===> ===> == == AA ' == EN | E 2D == AN RR SS Figura 143. se representa en 0, figura 144: el fondo de la '; entalladura, en vez de ser para. 3 lelo á la superficie de la made- . * ra, es oblicuo, de tal modo, que * aquella es mas profunda cuanto mas se aproxima al extremo de -* “la pieza, y las caras de la pesta- - ña están oblicuas, yendo ebextremo de la pieza disminuyendo . + - de grueso desde la entalladura - > hasta su extremidad, terminan- '.: do en bisel: la inclinacion de este bisel debe ser proporcionada á la ** de las caras de la entalladura, de * modo que dichas piezas ajusten perfectamente, siendo el modode' +. =- armarlaensambladura el mismo ' Figura 144 (queantes hemos dicho por medio | de la llave ó cuña de aprieto.
- Ensambladura de flauta. —Se designa con “este nombre especial una ensambladura de rayo mas ligera, que se puede emplear cuando el an- ' cho de la pieza contiene molduras: consiste, co- a mo se ve en a, figura 144, en dos piezas á medias . . | maderas : la'entalladura va hasta el extremo: de *'-* — 8ló — la pieza, siguiendo una línea oblicua: la pieza es, por lo tanto, mas delgada en su extremo, y este está labrado en biseles del modo que hemos dicho en la anterior descripcion. Se aplican las dos piezas haciendo penetrar los biseles en los ángulos entrantes, y se sujeta el conjunto con cola y Clavijas. Empalmos.—Cuando se trata de enlazar piezas sometidas á presiones longitudinales, se hace uso de una sencilla disposicion llamada: -empalmo, que consiste en practicar varias entalladuras en la cabeza de una de las piezas, en las que se alojan lengiietas que se practican en Figura 145, la otra con la que se han de enlazar, aseguranlo el todo por medio de cinchos de hierro y A y a clavijas; la figura 145 representa las disposicio. nes mas usuales.
Bridas d cepos.—Se da este nombre á unas piezas ensambladas, como se indica €n la fig a [=== 22 IA Figura 146, ra 146, y sirven para impedir que otras piezas . se tuerzan ó desvien de su posicion. 1 -— Para formar esta ensambladura se practican _entalladuras á media madera _en cada una de estas diversas piezas, y se ensamblan suj etándolas por tornillos ó cinchos de hierro. | a Ensambladuras compuestas ó combinadas. — Seria interminable este capítulo si hubiéramos +: de citar todas las combinaciones que se pueden hacer con las ensambladuras en las distintas formas en que deben enlazarse las piezas de A _ Madera; habiendo dado á conocer las mas ge- E nerales, dejaremos para los casos particulares. * que en la aplicacion se nos presenten, el deta- E llar las combinaciones y composiciones mas. * convenientes en cada uno de ellos, como suce- derá, por ejemplo, al tratar de las armaduras, suelos, muebles, etc. e e EAS Todas las ensambladuras se sujetan general-. mente con cola, y luego se estaquillan; la cárcel grande sirve regularmente para sujetar los . encolados.
o La de ranura y lengúeta, la de lazo perdido ó — 317 — no, la de cola de milano, no pueden estaquillarse; las estaquillas se reemplazan con clavos en las, obras comunes y sin lucimiento.
Operaciones Auxiliares Con La Madera
" Torno.—Tirado de molduras. —Terrajas, Torno.—El torno es una herramienta destinada á fijar y sostener la madera 6 pieza que se trata de labrar. Sabido es que en ella la pieza está sujeta por dos puntos extremos, entre los Cuales gira merced á un pedal, cárcola, balles- . ta, etc., que la imprime un movimiento circular contínuo ó circular alternativo. : Mucho pudiera decirse de las aplicaciones de este aparato, pero creemos que esto corresponde mejor á un Tratado especial del arte del tornero, que á la índole de nuestro trabajo, por lo que solo haremos una descripcion de esta herramienta por las aplicaciones que á la carpintería pueda tener, especialmente en aquellas localidades en las que la falta de un tornero obliga al carpintero á verificar por sí propio ciertos trabajos. i El torno, tal cual hoy se encuentra construido, consta, figura 147, de un baneo muy sólido, el cual lleva en su parte inferior un pedal que mueve un volante, por cuyo canto pasa una cuerda de tripa ó bordon que es el que trasmite el movimiento á la pieza que se trata de labrar.
La mesa de-este aparato tiene una ranura que === retorna OACI A TA 0 | ¡ a a Á AUdD A Ú á | : l == o. úl E NS == ==>=== Il nz _ A _ A A — == LINO == E BOURDELÍN Figura 147. — 819 — va en direccion de su mayor longitud, y por ella y en sus extremos se encuentran las “siuientes piezas: a Muñecas.—Son estas dos piezas que constituyen los extremos del aparato; una de ellas, la que recibe el movimiento del volante, situada á la Izquierda del operario, es fija y lleva una polea con gargantas de varios diámetros porlas jue pasa el cordon: es de hierro y tiene dos co- ¡metes en los que se apoya el árbol que sostiene . a polea, y por la cara del cojinete que mira al interior, termina dicho árbol en una punta de icero colocada en un platillo circular, sobre el sual se fija un extremo de la pieza que se trata * le tornear. La otra muñeca es movible y tambien le hierro: termina por la parte interior en una yunta acerada, con la que se sujeta la pieza que.
se labra por su otro extremo, de modo que quéda juspendida y en disposicion de girar; esta punta wcerada puede avanzar ó retroceder por medio le un tornillo de presion que se maneja merced ¡un volantito metálico; la muñeca puede camarse de posicion obligándola á acercarse ó alearse de la otra, haciéndola correr por la ranura. jue hay en la mesa del banco, y cuando está. onvenientemente situada, se la fija por la arte inferior por medio de un tornillo: de pre-. ion. AS pa Soportes ó apoyos.—Estos son de dos. clases: | primero es el porta-herramientas, que es una ieza destinada, como su nombre lo indica, á stener el útil que trabaja, y consiste en una ieza de hierro que termina en una cola que atra enla ranura de la mesa del banco y puede rrerse á distintos lados, fijándose, cuando está nvenientemente situada, por medio de un — 320 — tornillo de presion; el segundo, que no es mas que un apoyo, está destinado á sostener delgadas; ambos aparecen en la figura y - SU USO.. El torno que acabamos de describir es el que. $ “se encuentra en los grandes talleres y se ad.
quiere completo en el comercio; el carpintero -: puede, sin embargo, construirse un torno las necesidades de su uso, y vamos á dar nos detalles relativos á este objeto. Consiste en un banco que, por lo comun, es enteramente parecido al del ensamblador, del cual no se diferencia sino por una hendidura ( Para, mortaja longitudinal, abierta á 6 pulgadas dela ' delantera del banco, de 15 4,18 líneas de ancha, prolongándose hasta Y ú 8 pulgadas de las. extre. midades. Mas estamos muy distantes de persua.dir al carpintero á que se haga expresamente un. ' instrumento de esta clase, cuyo primer inconveniente seria apoderarse en el taller de un sitio ventajoso. Preferimos, pues, indicarle los medios : de convertir su banco ordinario en banco de tornero. Para esto basta añadir al tablon del banco una membrana ó traviesa de olmo ó de haya, dejando entre ambos una distancia proporcionada. Esta traviesa debe ser cuando mas tan las"%.
piezas que se tornean cuando son largas y] no” 4 Necesitan mas explicacion para comprender * aleu- de larga como el banco, del mismo grueso, y de cerca de 6 pulgadas de ancho. Se abre una muesca de 18 líneas de anchura, y de 10412 de honda, en cada extremo de uno de los lados grandes del tablon ó mesa del banco y en su grueso. in a ci is Ec lat 0 Ai | | | Se presenta la traviesa al tablon, se marcan en”: ella los puntos correspondientes á las mortajas, z. — 321 — y precisamente en el mismo sitio del grueso del travesaño. Se abren otras dos muescas de igual dimension: entonces se toma un pedazo de madera dos veces mas largo que la distancia que hay desde el cabo de la muesca al de la mesa del banco: es conveniente que tenga 18 líneas mas de largo. Su anchura debe ser de 18 líneas. En la mitad de este pedazo de madero se abre de parte á parte una hendidura 6 mortaja, en “un todo semejante á las practicadas en los dos extremos de la traviesa y tablon.
En esta miortaja se sume una pieza de madera, de un ancho y largo proporcionados, con un saliente por ambos lados igual á la profundidad de las mortajas del travesaño y banco. De esto resulta una, cruz, cuyos dos brazos mas delgados son verdaderas espigas. Constrúyese otra cruz semejante a esta, luego se encaja una de las espisas de la, primera en una de las mortajas del banco, y la . otra en la mortaja correspondiente del travésaño. Todas estas piezas no parecen mas que una * cuando la ensambladura está bien hecha; mas para mayor solidez conviene engatillar en cada extremo la meseta del banco y las espigas con fuertes tornillos, cuyas cabezas pueden embeberse en el grueso de la mesa. Lo mismo se hace en las extremidades de la traviesa. No es menester advertir que la cabeza del tornillo debe'ser engorjetada, esto es, cruzada á lo largo con una hendidura en la cual puede entrar un mal escoplo cuando se quiera darle vueltas. No hay cosa mas fácil que restituir el banco 4 su primer destino.
Basta quitar los tornillos y dar algunas mazadas en una direccion conveniente para separar las mortajas de las espigas, y de consiguiente el travesaño de la mesa. — 322 — Muñecas. —Las muñecas forman la parte esencial del torno. Dáse este nombre á dos piezas de madera colocadas en la hendidura del banco, que con el auxilio de las puntas de acero de que están armadas, conducen la. obra como sobre su eje, y permiten que se la comunique un movimiento de rotacion. El banco no sirve en cierto modo sino para soste. nerlas. Hay muchas especies de muñecas, Ó por lo menos hay muchas maneras de fijar la muñeca en el banco, mas todas consisten en un pilar de madera, de figura redonda ó cuadrada, de altura y grosor variables, que termina en la parte inferior en una espiga que se introduce desahogadamente en la hendidura del banco. Esta parte sirve para guiar la muñeca en la hendidura.
Como la muñeca al extenderse presenta en cada lado una superficie que forma un ángulo recto con las laterales de la espiga, y se ajusta exactamente á la cara del banco, este ensanche mantiene á la muñeca en una posicion bien perpendicular, y no la deja sumirse demasiado en la rendija. Una espiga. ordinaria, acoplada en una muesca quince 6 veinte veces mas larg'a, prestará una idea cabal de este aparato. Las caras de las dos muñecas, que están ' opuestas la una á la otra, tienen cada una en medio de su extremidad superior una punta de acero. Estas dos puntas forman un angulo recto con la muñeca; por consiguiente, están en una situacion horizontal, vueltas la una hácia la Otra, y en una posicion tal que la línea que las uniria corresponde precisamente á la hendidura del banco. fs -prueba de verificarse este rey » he ini ii ri ic ii li li oli É sultado cuando las muñecas, aproximándose cuanto es posible, se tocan exactamente sin cruzarse. A vista de esto, es fácil comprender el uso de estas piezas.
Se concibe de qué manera, separándose arbitrariamente las muñecas una de otra, piezas de madera de diversas longitudes pueden ser prendidas y suspendidas por las puntas; pero despues de ejecutada esta maniobra, es preciso fijar sólidamente las muñecas en si. tio conveniente, sin lo cual el movimiento de rotacion que se comunicará mas tarde 4 la obra, separaria á la una de la otra y lo desorganizaria todo. Para sujetarlas así hay dos medios principales, que “han distinguido las muñecas en muñecas de llave y muñecas de tornillo. Las primeras son las mas antiguas, las mas usadas, y sin embargo las mas incómodas. Su cola Ó espiga se prolonga 56 6 pulgadas por debajo del banco. Esta cola está penetrada de parte á parte por una muesca que cruza en angulos rectos la abertura longitudinal del ban- 20, y que por consiguiente está ahuecada en las paredes de la cola que se desliza por lo largo le los lados grandes de la hendidura. Esta moraja, que empieza á casi 2 pulgadas por encima le la cara inferior del banco, desciende 2 puladas mas abajo, y no tiene mas que 8 líneas le anchura.
Se coloca en esta mortaja la lla- 'e (especie de una regla de madera dura), del rrueso de 7 líneas á lo mas, y ancho en una de us extremidades de pulgada y media, y de 2 y nedia á 3 en el otro cabo. Al principio entra sin iolencia en la cola de la muñeca, y se coloca rasversalmente en la hendidura del banco; mas — 324 — 3 ocu a toda la parte de la mortaja que desciende OS abajo del banco. Dánse algunos -. martillazos sobre la cabeza de la llave, y en su 3 virtud se adelanta á ocupar mas espácio en la on mortaja, y como la parte baja del banco no la , permite ascender, tira hácia sí la muñeca con toda la fuerza de una cuña; pero como esta no puede descender mas que hasta ciertos límites, á causa de su anchura superior, resulta de aquí una doble presion. El banco queda comprimido ” entre la anchura superior de la muñeca y la llave, que equivale á una extension inferior; por consiguiente, la muñeca no puede correrse niá - E derecha ni á izquierda.
Si se quiere mudarla de sitio es fácil restituirla toda su movilidad: basr la llave, ó del todo ó en parte, dando eta golpes en su extremidad mas estrecha. E Es muy importante hacer la llave muy delgada * ad o que jamás pueda llenar toda la capacidad A e la mortaja. En ningun caso debe empujar acia los costados, porque al golpe haria saltar: E la cola! y para producir todo su efecto es bas- : - tante que oprima por arriba y por abajo. La maniobra de esta especie de muñeca es senci-- E lla, mas ofrece un grande inconveniente. La - E cola Ó espiga forma debajo del tablon un saz .. liente demasiado fuerte, que durante el trabajo puede herir en la rodilla al operario. Esta. es la . razon para preferir las muñecas de tornillo, cuyo manejo es todavía mas sencillo. La cola ó espiga de estas es mucho menos- : larga; cuando la muñeca está colocada en la edita del banco, lejos de ofrecer por debajo un saliente, debe, al contrario, serl ó 2 lneas mas reducida que la superficie inferior” del tablon.
Por consiguiente, es preciso que para” — 320 — esto tenga 1 ó 2 líneas menos que el grueso del banco. Al remate de esta, espiga, en medio de la superficie inferior, y bien perpendicular á esta superficie, se coloca un fuerte tornillo, que forma entonces como la prolongacion de la: misma espiga. En lugar de tener una cabeza este tornillo, se termina por una de sus extremidades en una, punta aguda que se mete dentro de la madera. Esta parte debe estar cortada, á escuadra, y la muñeca sirve de cabeza al tornillo, cuyo paso debe ser fuerte y poco rapido. Ya que la muñeca está en su lugar, el tornillo desciende cerca de 1 pulgada mas bajo que el tablon del'banco. Se hace entonces pasar esta parte saliente” del tornillo por el agujero de una lámina 6 pieza de hierro de la figura de un cuadrilong'o, mas larga que la anchura de la hendidura del banco, y con un agujero en que entra el tornillo holgadamente y sin rozar.
Se planta esta lámina de modo que corte en ángulos rectos la hendidura del banco, como lo hace la llave de las muñecas antiguas, y en seguida se hace pasar -alrededor del tornillo una tuerca de hierro provista de dos fuertes orejas. Esta tuerca sigue volteando el filete del tornillo, tropieza con la plancha, la impele hácia adelante, acaba por apretarla fuertemente contra la parte baja del tablon, ejerce así una poderosa presion inferior análoga á la de la llave. Si se quiere aflojar con' el fin de que la muñeca, pueda correr, se destornilla la tuerca, desciende la plancha, y el movimiento queda desembarazado. Se ve cuán. fácil es esta operacion, pues se reduce á dar una ó dos vueltas á la tuerca. No es necesario separarla enteramente del tornillo, aunque se quiera sa- — 326 — car la muñeca de la hendidura del banco. Enefecto, si se ha hecho la plancha suficientemente estrecha, en lugar de cruzar su longitud : con el banco, se la vuelve de modo que se deje paralela á la raja del banco, y así pasa fácilmente de través.
a Por muy sencilla que sea esta operacion, si se repite mucho, fatiga, y al fin se ha obtenido un medio fácil para evitar su frecuencia, para lo cual basta hacer movible una de sus puntas. ' ' | Hemos dicho que las dos muñecas tienen á su extremidad una punta lateral cada una. La de la izquierda la tiene fija para siempre yde un modo invariable. No es así respecto de la : derecha. Esta tiene en su extremidad superior, . y á la altura de la punta de la izquierda, un taladro de parte á parte, dirigido paralelamenteá la abertura del banco, como lo debe estarigualmente la misma punta. En este agujero .se mueve un fuerte tornillo de hierro que remata por la derecha de la muñeca en una cabeza horadada, y por la izquierda en una punta acerada que forma la punta de esta muñeca. Este tornillo debe tener una largura tres veces mayor que el grueso de la muñeca.
Entonces se puede hacer adelantar ó recular al tornillo por medio de una barreta de hierro colocada en su cabeza, y este movimiento evita: frecuentemente que la muñeca cambie de sitio, especialmente cuando el movimiento del torno ha profundizado un poco la cavidad que ha abierto en la obra, y que no es necesario mas que una pe- : .queña aproximacion á las muñecas. Este siste- «ma solo tiene un inconveniente. El movimiento l impreso en la obra se comunica a la punta, — 321 — conmueve y sacude el tornillo en diversos sentidos, y concluye por desgastar y deteriorar la rosca del taladro; pero el remedio es fácil y sencillo. 'Tómase una piel de anguila reciente— mente desollada: se corta un pedazo de ella en el paraje en que el cuerpo fuese del mismo grueso con corta diferencia que el tornillo: métese este en esta especie de vaina, y así se introduce atornillando en el taladro. La piel de la anguila sigue todos los contornos del paso del tornillo, se pega tenazmente, segun se va secando, á las paredes del taladro, y compensa su holgura.
Como es tan ventajoso que las puntas sean de acero de buena calidad, se ha inventado hacer puntas sueltas que enclavan en forma de espiga cuadrada, ó se cincelan en los gruesos tornillos del torno de punta. Por este medio no hay que temer que la soldadura altere la calidad del acero. Es fácil mudar las puntas cuando la naturaleza de la obra exija que estén mas Ó menos aguzadas; y en fin, es mas fácil aguzarlas cuando un larg'o uso las haya embotado, pero como sea bueno el acero sucede rara vez. Apoyo.—Dáse este nombre á un coadjutor del torno destinado para sostener y dirigir el instrumento á la altura de la pieza de madera quese quiere descantillar. Hay muchas clases de ellos, mas ó menos ingeniosos, mas ó menos cómodos; pero la naturaleza de esta obra no nos permite describir sino el mas sencillo. En cuanto a los demás, remitimos al lector al Manual del tornero.
E El que nos ocupa ahora es mas conocido por el nombre de barra de apoyo: es una barra de buena madera de encina ú de haya, de una lar- — 328 — gura igual á lo menos á la de la hendidura del : - banco, de 2 pulgadas de ancho y 1/2 de grue- SO, cuyas dio aristas de delante se han rebajado, de modo que presenta un semicilindro. . Ñ Esta barra se debe colocar delante de la muñeca, de manera que se lá pueda acercar Ó alejar se- 3 gun se quiera: conviene además que se fije de modo que no impida separar mas ó menos las dos muñecas. Esto se consigue por el medio siguiente: se abre de parte á parte en cada muñeca una mortaja de pulgada y media de honda y media de ancho. Lo alto de esta mortaja horizontal debe caer justamente á 2 pulgadas y 2 líneas debajo de la extremidad de las puntas, cuya direccion cruza. En cada una de dichas mortajas: * entra, sin que se pueda traquear, una barra de hierro de cerca de un pié de larga, que cuaja exactamente su capacidad: se puede sumir en la mortaja ó sacarla de ella segun convenga. En la extremidad anterior de esta barra se elevan .
- Otras dos pequeñas, de altura de 2 pulgadas, separadas entre sí 6 líneas, formando una horca, ó dos broches soldados en ángulos rectos con - "la horizontal. La barra de la otra muñeca lleva . un aparato igual. La pieza anterior de cada horquilla está taladrada y provista de un tornillo de presion, y en cada una de ellas está colocada la extremidad de cada barra de apoyo. Cuando : el tornillo de presion no está cerrado, puede co- . lar francamente por entre las dos piezas de hier- i ro verticales, y por consiguiente no impide que - * las muñecas se aproximen ó desvien; pero .con el auxilio de dos tornillos de presion se la puede fijar momentáneamente. Tambien se puede alejar mas ó menos de las puntas tirando hácia sí ó sumiendo las dos barras que atraviesan las — 329 — muñecas.
Para sujetar estas barras en diferen- - tes posiciones se usa tambien de un tomillo de presion, para cuyo efecto la cara derecha de la muñeca de la derecha, y la cara izquierda de la muñeca de la izquierda, se atraviesan con un taladro que penetra hasta la mortaja en que están acopladas las barras, y en estos agujeros es donde se colocan los tornillos de presion. Como . á veces se tornean piezas de un diámetro muy débil, y puede ser cómodo que la barra de apoyo no esté separada de la obra un espacio tan grande como la mitad del grueso de la muñeca, se puede hacer á esta por encima de la mortaja, y enfrente de los dos ganchos, una escopleadura de 2 pulgadas de honda que permite que la barra se suma mas, y á la barra que penetre en el grosor de la muñeca. A beneficio de esta construccion puede moverse de adelante hácia atrás, de derecha á izquierda, y al contrário. Si además de este movimiento se quisiera levantar 6 bajar. arbitrariamente, seria Tácil con ayuda de. una adicion que hasta ahora no se ha explicado én parte ninguna.
Se abre un poco mas abajo la : muesca destinada á recibir la barra movible; los dos broches están separados 4 proporcion; los dos largueros que los forman pasan trasversalmente una plancha de hierro de 3 líneas de grueso, puesta horizontalmente y horadada en . ambas extremidades, con un agujero cuadrado que le permite entrar verticalmente y sin bambolear por lo largo del montante. La parte de la barra movible comprendida entre ellos tiene un taladro destinado á recibir un tornillo, cuya punta viene á descansar en la chapa de-hierro movible. Como la extremidad de la barra de apoyo carga sobre esta chapa de hierro, como esta cha- — 330 — e pa de hierro posa sobre el tornillo, es evidente que volteando el tornillo se elevará Ó bajará se. -:. un se quiera la chapa ó plancha de hierro, Or oneuienta tambien la extremidad de la, barra de apoyo que sostiene. Lo mismo podrá hacerse al otro cabo por el propio mecanismo, mas este movimiento solo es aplicable en pocos - Casos.
, | | Pértiga, arco y cárcola.—Explicados ya rápidamente los medios que sirven para suspender la obra que se quiere tornear, indicaremos los aparatos que conducen á comunicar éste movi... miento. Si se arrolla alrededor de la obra una cuerda un poco apretada, de la cual se tira, ya de arriba á abajo, ya de abajo á arriba, esta sube baja sucesivamente; y como la frotacion no le. * permite escurrirse sin mucha dificultad, como la obra se halla suspendida en dos ejes, en -lugar de deslizarse, la hace dar vueltas. Veamos los procedimientos que se emplean para. tirar de la cuerda de abajo á arriba á fin de que uba, ! : El mas sencillo de todos es la pértiga. Esta es ordinariamente una hoja de madera de arce, yá veces de fresno, de 6 á “7 piés de larga, achatada en toda su extension, de modo que haga dos lados principales mas- gruesos de un lado que del otro, y que forme un resorte medianamente flexible. Esta pértiga se cuelga del techo.
Su extremidad delgada, á la cual se ata la cuerda, se presenta un poco mas adelante de la hendidura del banco; á la otra la atraviesa un agujero por el cual ge mete holeadamente un clavo de cabeza gruesa y caña redonda, que se clava en uno de los tirantes del techo, y — 381 — es el que afianza la pértiga, haciendo al mismo tiempo el oficio de un eje. La percha ú pértiga descansa porla mitad de su longitud en un travesaño redondo de 3 piés de largo, colgado de dos escarpias ó ganchos de hierro á 6 pulgadas mas abajo del techo. Esta manera de colgar la percha facilita su movimiento, ya á la derecha, ya á la izquierda, y su elasticidad levanta con violencia la cuerda atada á su extremidad cuando se tira de ella de arriba á abajo, y como la percha es movible, se puede cambiar la direccion de la obra en caso de. necesidad. El arco ó ballesta es un resorte del mismo género, pero que tiene sobre la percha la gran ventaja de ocupar menos espacio; por este respecto es muy preferible, especialmente en el caso de que tratamos.
- Consta, por lo regular, de cinco ó seis 14mi nas de acero, templadas con dulzura y muy delgadas. La lámina superior tiene 4 piés de largo; las otras van disminuyendo gradualmente. Tambien se puede hacer de tres ó cuatro tabletas de pinabete ó nogal, mas entonces todas son iguales en largura, y el grueso va disminuyéndose hácia las extremidades. Por último, a veces se forma de un solo trozo de fresno bien sano y sin grietas, muy adelgazado en las extremidades. Cuando el arco es de madera debe dársele 2 piés mas de largo que al de acero. Sea cual fuere la materia empleada, debe estar tirante con la cuerda que forme resorte; sobre esta cuerda hay ensartada una pequeña polea, en cuya garganta se liga sólidamente la cuerda destinada á comunicar el movimiento á — 332 — la obra; el arco se suspende de un travesaño - “fijado en el techo, cuya longitud se le puede * hacer recorrer segun se quiera.
- Si se apetece un resorte aun mas sencillo y una suspension mas cómoda, hágase una columna movible que se coloque en lo alto del mismo modo que una muñeca; en su extremidad superior se introduce por el cabo grueso una fuerte hoja de florete, cuya punta se encorva á manera de un gancho para asir la cuerda. A fin de aprovecharse de todo el desarrollo del resorte, conviene clavar el espigon 6 parte fuerte de la-hoja de tal modo que se halle menos elevada que la punta, la cual describirá - -entonces un arco de cerca de 2 piés. Es tna percha en miniatura que se puede poner ó qui= . tar segun se quiera. A La cárcola sirve para tirar de la cuerda hácia abajo y hacerla descender. Compónese de tres piezas de madera dura, reunidas en figura de A, * una de cúyas piernas ha de separarse en la cima : la tercera parte de su largura: la parte inferior de las piernas es redonda,. y ambas sientan en. tierra; mas la cuerda arrollada en la extremidad inferior levanta la prolongacion de una de .. las dos.
En esta situacion, si se pone el pié en * la cárcola, cuya cima está elevada cerca de un pió, será fácil hacerla bajar apretándola; pero...::' no se verificará sin tirar de la cuerda, sin esti- pa Tar por consiguiente el arco Ó percha, cuya . elasticidad volverá á levantar la cárcola asi que cese la presion. Recargando y aflojando así el ' pié á la vez, se comunica rápidamente á la ' cuerda un movimiento de vaiven rectilíneo; ' y como esta cuerda, pasando por la abertura del banco, da muchas vueltas alrededor de la En — 333 — pieza de madera suspendida entre las puntas, la comunica un movimiento circular alterna ti vo que se podrá hacer muy violento. Modo de tornear un cilindro d una caña de colunmna.—Se toma un trozo de madera cuadrado, de un grosor algo mayor que el cilindro ó caña de columna que se quiere obtener. Se rebajan sus cuatro ángulos con la azuela ó el cepillo, de manera que resulten ocho lienzos; en fin, con los instrumentos de carpintería se embotan estos ocho ángulos, aproximándolos groseramente á la figura cilíndrica.
A la extremidad y en el centro de su grueso se hace á cada lado con un punzon un agujero de una línea de hondo: pónese la punta de las muñecas en estos dos agujeros, se acercan las muñecas, se '“áseguran con una cuña ó con el tornillo de pre-sion, segun el medio que se emplee de los dos. Se pone la bárra de apoyoá la distancia de cerca de una pulgada de la superficie exterior del trozo; se da á la cuerda que va desde la percha ó arco á la cárcola dos vueltas de izquierda á derecha alrededor del trozo de madera, y se sujeta su extremidad al cabo de la cárcola. Dis- . puestas así las cosas, el movimiento del pié que carga sobre la cárcola debe comunicar al trozo de madera un movimiento de rotacion regular alternativo de atrás á adelante, y de adelante á atrás. Este movimiento no ha de ser duro, como lo seria si la cuerda estuviese muy tirante.
Entonces se toma una gubia de tornero, diferente de la de carpintería por la circungtancia de que su bisel está fuera de la estría ó media caña, se ataca al trozo de madera con la gubia que descansa en la barra de apoyo, que se e — 334 — sostiene por el mango con la mano derecha,mientras que los dedos de la izquierda dirigen el hierro del instrumento. Se ladea un poco el - - corte del utensilio para que muerda mejor, y no . se presenta muy directamente al centro, porque no haria mas que arañar, sino un poco mas arriba de la línea central, que se supone pasa de un punto al otro. Se debe atacar la madera con el instrumento haciendo que el bisel forme un ángulo de 60 grados, ó igual á dos tercios de un ángulo recto. Se conoce si la gubia muerde bien cuando las virutas son uniformes, continuas, de un grueso de cerca de una .. línea.
- Hecho ya por este medio el primer rebajo y' redondeada la pieza en un paraje cualquiera, esto es, ya que se vea que el instrumento tota á la madera sin intervalo, solo resta proseguir del mismo modo por toda la superficie del cj--: _lindro, y ensanchar la especie de garganta que se ha ahuecado. Para esto se coge el utensilio de manera que su canal esté vuelta hácia lo interior de la garganta ya ahuecada, y además, ¿si es el lado izquierdo el que se ataca, se dirige un poco el mango hácia el lado izquierdo á fin de que las virutas salgan mas fácilmente de lo interior de la garganta. Cuando se ataque por el lado derecho será preciso volver la canal hácia la izquierda, dirigiendo luego el mango há- : cia la derecha. No se toma de cada vez mas que una línea de madera, y el instrumento se lleva mas Ó menos á derecha é izquierda luego que se ha obtenido el circulo. Este modo de traba-.
- jar puebla por de contado la madera de anillos circulares: con la gubia se rebajan los lados que los separan, y queda el cilindro tan e — 339 — liso como se puede hacer con un instrumento que no es plano. Entonces se toma un formon afilado oblícuamente, y se presenta como la | gubia en una situacion un poco inclinada, sin ¡ ' ladear no obstante el mango ni á derecha ni 4 - izquierda. Este es el instrumento con que se .- hacen desaparecer los lados que habia dejado la, exactitud sus dimensiones, _—gubia, y se asegura que se ha conseguido cormpletamente el objeto pasando la mano cerrada por el cilindro, porque las desigualdades que - se escapan á la vista se sienten al tacto. La di. ficultad de redondear bien no es la única que hay que vencer: hay aun otra no menos -grande, cual es dar al cilindro un mismo diámetro desde el un cabo al otro. Se asegura de ellos y se Comprueba la operacion introduciéndolo entre las puntas de un compás de. piernas curvas.
Una vez bien medido el cilindro, y tomadas cón solo falta cortarlo por los dos cabos, lo que se consigue fácilmente con el ángulo de un escoplo. Durante estas operaciones se deja conocer que es necesario que la cuerda mude de cuando en cuando de sitio, á fin de cortar en el paraje donde antes estaba: Modo de tornear una esfera.—Esta Operacion se emplea frecuentemente en formar pomos de cama y otros adornos semejantes, y no es mas difícil que tornear un cilindro. Por de contado -el procedimiento es el mismo. Se labra en tosco un pedazo de madera, de manera que se la dé en cuanto se pueda la figura de un cilindro pequeño, pero una pulgada mas larga que la bola que se quiere obtener. Se pone la cuerda á la extremidad de la derecha del cilindro colocado entre los dos puntos; despues á su extremidad — 336 — siniestra se abre conla gubia una garganta $. canilla de bordes realzados de 8 á 10 líneas de ancha, en la cual se coloca luego la cuerda, para no volverse á quitar hasta que la obra esté rematada.
Hecho esto, se tornea en cilindro lo ii ii restante del trozo de madera, y cuando está ya ' bien desbastado con la gubia, se traza á la, ex tremidad de la derecha gargantas cada vez Mas : profundas hasta darla por este"ludo una figura esférica. Lo mismo se hace en el otro lado, se- . parando por grados la argolla de la canilla, - secontinúan gradualmente las gargantas desde la mitad -hasta las extremidades, de modo que: se consiga poco á poco la figura esférica, Despues de haber hecho con la gubia cuanto ha sido posible para obtenerla, se continúa con el - formon, y se va perfeccionando Cada vez mas la obra. En fin, se remata separando con el escoplo'la canilla de la esfera, 6 bien despues de. haber quitado la pieza de madera del torno se : labra la canilla en forma de clavija, que sirve : fijar la bola en el paraje donde se quiere | para s acomodar á guisa de pomo. Ear no PI El que sepa ejecutar bien un cilindro y una : bola én un torno de punta, sabe hacerlo todo, - porque todo ello es una variacion de estas dos ' formas.
Profundizando las gargantas por grados mas ó menos proporcionados, iguales 6 des- ' iguales á las dos extremidades, se obtienen .á la vez la forma de una esfera, de un huevo ó de una pera. Tampoco es mas difícil el trazar con - gubias de diversos tamaños, con el ángulo de un formon ó escoplo y un pequeño número de otros instrumentos, toda especie de molduras. sobre una pieza circular, ó formar un asiento ó basa mas ó menos adornada á un pomo. Los ] pósito para cada moldura en nos hubiésemos ocupado de | “zarlas: no es sin embargo así, porque como el y justo es que puedan saberlo 5 si lo fueron, las — 391 — particulares que convendria añadir no son de nuestra inspeccion, bastando remitirnos al Manual del tornero. Sin embargo, debemos aun des- .Cribir dos operaciones importantes, una de las cuales proporciona el medio de obtener muy fácilmente un resultado que no se obtendria en el tornosin mucho trabajo, y la otra es una aplicacion muy distinta de este instrumento.
Ejecucion de molduras.—En uno de los primeros capitulos de este MANUAL nos hemos ocupado de la manera de trazar las diferentes clases de molduras; en otro lugar hemos dicho que los adornos así llamados se ejecutan con unos instrumentos de caja que reciben igual nombre, y cuyas caras inferiores y los hierros á ellos adaptados tienen la forma de la moldura que se desea hacer. | En vista de que existen herramientas á proparticular, y aun para varias combinadas, parecerá que es imútil la manera de tracarpintero y el ebanista tendrán necesidad (en mas de una ocasion) de incluir en los dibujos que hagan de las piezas que se propongan ejecutar, estos adornos ya simples, ya combinados, trazar.
| Se añadirá aun: si las molduras resultan de la aplicacion de un instrumento de caja sobre la madera, ¿qué hay que añadir sobre la manera de hacerlas? Hay que añadir la manera de pre- - parar esa misma madera; la de dirigir el instrumento; la de perfeccionar esas mismas molduras despues de ensambladas, en el caso que no hayan sido ejecutadas con grande esmero, pues curvas de la moldura en una — 338 — pieza se adaptarán exactamente á las de la otra: tal es el objeto de este capitulo. Ante todo, debemos recomendar nuevamente que se emplea para las molduras madera dulce, 3 4 A 4 El 1 - de buen hilo, sin nudos, y en cuanto la clase de la obra lo permita, próxima al liber ó albura, * Con esto se conseguirá una tersura difícil de obtener si faltan estos requisitos. Bl Los que deben tenerse presentes para la ensambladura de las diferentes piezas que hayan de componer la en que haya de hacerse la moldura, son: 1,2 Que las caras que deban unirse se adap- E ten perfectamente, y á este fin es indispensable se emplee con pulso y continuada atencion la garlopa.
“9.2” Que se dé á esas piezas la forma mas conveniente á las molduras que hayan de recibir, con objeto de tener que desbastar poca maz dera antes de comenzar á practicar la moldura. 3.2 Gortar en ángulo recto la superficie de” «la pieza en que haya de apoyarse la quijada del cepillo de molduras. E Fácilmente se comprenderá que, cuando se va á ejecutar una demasiado ancha en la. cual —: se necesita emplear dos ó mas instrumentos, deben prepararse varios ángulos en que apoyar sus quijadas respectivamente. " Pasemos á su ejecucion. Algunos han aconsejado, y no pocos siguen el. consejo, de em-: plearse dos personas en el manejo de los cepi- *: llos de molduras, una empujándolo y otra tirando de él. Si se recuerda lo que digimos al. hablar de la manera de acepillar, y no se ha olvidado lo que acabamos de recomendar sobre la - tersura de las molduras, se verá que hay casi — 339 — imposibilidad de ejecutar bien entre dos perso: nas una Operacion delicada como esta, cuando.
* cada una de ellas ha de operar necesariamente con fuerza mayor ó menor, con atencion, con comprension y gusto diferente que la otra; y no se extrañará, por tanto, queno aprobemos, mas - aun, que proscribamos semejante método. Verdad es que hay algunos de estos instrumentos, en los cúales la pesadez de la caja, debida á sus grandes dimensiones, aumenta la dificultad de emplearlos con buen éxito; pero no es menos cierto, que no obstante estos inconvenientes y el del'empleo de mas tiempo, se gana en per- - feccion de la obra cuando un solo operario la ejecuta. El principal cuidado que debe ponerse al trabajar una: moldura es, que el instrumento no salte, y que la fuerza de impulsion no sea grande ni varia; esto se consigue: 1.%, dando poco saliente á la cuchilla; 2.”, no imprimiendo diferente fuerza á la caja al empezar cada una “delas varias impulsiones que es necesario darla cuando se hace una moldura larga, y detenién- “dose poco en estas interrupciones, de modo que: parezca no existen, y se ejecutá todo en una sola recorrida.
y Réstanos decir algunas palabras sobre las en- -sambladuras, aunque ya hablamos de ellas en otro sitio. Despues de ejecuútarlas cortando á in- _.glete las molduras, como ya indicamos, deberá pulimentarse el extremo de las curvas en el punto en que se unen las de ambas piezas, en el - caso de que su union no sea perfecta, sirviéndose al efecto del formon, de la gubia, de la mediá caña, buril, etc., etc., segun convenga. Esta rectificacion es de absoluta necesidad, no solo cuando la: madera hayá de barnizarse, sino + presion que hay en los extremos, y por la infez*: :tior lleva una cremallera ó barra dentada que — 340 — -tambien cuando debe recibir el aparejo para.el. dorado, ó simplemente la pintura. pd Máquina de tirar molduras.—En el diase.: abrevia. mucho -la ejecucion: de las molduras.. - con la máquina ó banco de tirar, con el cual se : obtienen cuantas molduras rectas se deseen y: de una longitud indeterminada, cuanto permi:. ta el largo de la madera empleada.
iS Consiste este aparato, figura 148, en un sóli- :; do banco de madera que lleva-en su parte superior fijo un soporte de hierro, en el cual -se.' asegura la herramienta destinada á producir la moldura sobre la madera; por el centro de este banco corre. un larguero metido en su caja corredera, el cual pór sú parte superior recibe . la pieza quese ha de moldear, la cual se ase: . gura sólidamente por medio de los tornillos de- Alea A A PA ERAS movida por. un piñon, hace correr la madera: por debajo y sometida á la accion de la cuchi-;: lla sujeta en el soporte; pasando, pues, varias*' “veces la pieza por debajo de:esta cuchilla, se *; obtendrá la moldura deseada, tanto mas «pro- :; funda cuanto mas se haga descender la herra- ; mienta, para lo cual lleva el soporte.un torni- ** llo de presion destinado 4 este objeto.
Es La figura representa por frente y costado la accion de la herramienta sobre la piéza,.y * el mecanismo por el cual se hace marchar la:: madera puesta á la labra; este aparato es tan": sencillo, que no insistimos mas sobre él si noes:; para aconsejar su uso que tanta economía -Té-* porta en la preparacion. de molduras, especial- : mente én la carpintería de taller para artesona- - -dos, pisos, mostradores, tiendas, etc. _Aterrajado de husillos y tornillos.—Para esta operacion se emplea un aparato llamado terraja; la descripcion de este utensilio no tiene re- * lacion con el capítulo que nos ocupa sino deun modo bien accesorio, y solo porque excusa tn trabajo muy penoso que se ejecuta en' el torno únicamente. Este instrumento es uno de aquellos cuyo uso es el mas decisivo cuando está, bien ejecutado, pues el principiante mas rudo puede al primer conato hacer un tornillo y su tuerca tan bien como el maestro mas experimentado. Véase cuál es su importancia, pues que pone al ensamblador en estado de hacer por sí los tornillos que necesitase para sus instrumentos y otras mil obras.
| S tes; el taladro que forma la tuerca y la terraja propiamente dicha, e hace la rosca corres- - pondiente. El modo sencillo. Para hacer una tuerca se barrena con el berbiquí la plancha en que haya de estar, haciendo un agujero cuyo diámetro sea igual á la parte menos voluminosa del taladro, estando comprendida su medida entre los filetes .del torno: entonces se introduce en este agujero el taladro dándole vueltas, y pasando á la otra parte de la plancha quedará hecha la tuerca... Para labrar el gusanillo redondéese toscamente con-el formon ó escofina el trozo de madera que se quiere reducir á tornillo; conviértase en un cilindro de un diámetro igual con poca diferencia al del tornillo, y luego pasarlo á fuerza de vueltas por la-terraja, y quedará concluido el tornillo. Toda la perfeccion ' de la obra depende de la perfeccion del instrumento. La terraja se compone de dos partes diferene usarlas es igualmente: — 343 — La forma de los taladros ha variado mucho; se han procurado por largo tiempo antes de haber obtenido de ellos todas las ventajas que pro- - metian.
Sin embargo, no describiremos mas que dos especies, la mas antigua y la mas moderna; la una es la mas sencilla, la otra la mas perfecta: la primera es de madera, la segunda de hierro. El taladro de madera se puede hacer en todas partes, y por lo mismo trataremos primero de él. Si se llegase á lograr un tornillo de boj bien ejecutado, se quita una porcion de los ocho ó diez filetes de la extremidad paralelamente al eje del tornillo y de modo que cada porcion del filete que quede en él despues de esta operacion sea mas grande á cada una de lás vueltas que se aleja dela extremidad; despues se reemplaza una parte de la madera cortada con clavos.sumidos en ella, - limándolos la cabeza de modo que formen una continuacion, digámoslo así, del filete. Se debe cuidar de que el primero que haya de entrar en la obra sobresalga un poco menos que el segundo, y este un poco menos que el tercero. El cuarto debe quedar igual con el filete.
Este instrumento, por otra parte tan sencillo y tan bueno, tiene el grave inconveniente de que cuando la rosca de los hierros está gastada el taladro no corta con limpieza, las gargantas de los filetes de la tuerca son desiguales, y la- madera es mas bien desgarrada que tallada. El taladro de hierro no tiene este inconveniente, especialmente si está construido con arreglo á la forma que vamos á explicar. - Se tornea un pedazo de hierro, al cual se deja una prominencia destinada :á hacer los filetes; sobre ella se diseña el torno que se quiere eje- — 34d — cutar, y se entalla despues con la lima. Esta operacion exige un hábil operario. Dáse á este torno una forma algo cónica, y el primer filete de la extremidad es la quinta parte menos alto que el segundo, este menos que el tercero en _la misma proporcion, y asi de seguido hasta el quinto, que tiene toda la altura de los demás. - Despues se hacen al tornillo cuatro entalladuras paralelas á su largura, y de una octava parte de la circunferencia de anchas, colocadas 4 igual distancia.
Cuando se quiere hacer una tuerca con este taladro, se hace un agujero mas pequeño una ” cuarta parte de línea que la circunferencia del primer filete, y dando vuelta al taladro en el agujero queda hecha la tuerca perfectamente; mas, para mejor acertar, es preciso haber teni- . do cuidado, al limar las entalladuras longitudinales,. de hacerlas un poco mas anchas en el. fondo que su “entrada, y cortarlas un tanto en “ángulo entrante, de manera que cada diente presente en cada lado de la entalladura una es-. pecie de bisel. De este modo se corta sin inter-rupcion la madera así al subir como al bajar, y las virutas se desprenden por las aberturas lon- * gitudinales. La terraja es aun mas dificil de hacer que el taladro: las especies no son menos numerosas, y solo hay dos que rindan un servicio útil. De : estas dos solo describiremos la mas sencilla, que es tambien una de las mas recientemente inventadas.
ps La principal pieza de esta terraja es una plancheta de madera dura de cerca de una pulgada de grueso, de figura casi paralelográmimica, terminada en sus dos extremidades por PEA AA READ: PLE PAR — 345 — - una prolongacion paralela al eje que sirve para sostenerla y voltearla con fuerza. En el centro hay abierta una tuerca que debe servir de molde al tornillo que se propone construir; mas como los filetes de madera de esta pieza distarian mucho de producir este resultado, es indispensable armarlos de hierro. Para esto se abre paralelamente al eje, y casi enmedio de lo ancho del instrumento, una ranura angular con fondo cuadrado, en la cual se fija con una caña, como se hacen los utensilios de caja, un hierro, cuya extremidad está tallada en chafian doble, y segun la figura, enteramente semejante al filete. Como la ranura en que se coloca penetra hasta la tuerca, se introduce tambien en ella de modo que forme, digámoslo asi, la prolongacion del filete, que no debe traspasar, y que está interrumpido en este punto.
Allado de la punta del hierro hay una ” escotadura de forma casi semicircular, que da paso á las virutas desprendidas. El todo está - cubierto con otra plancheta mas delgada que la primera, asegurada con dos tornillos .ó dos estaquillas. Esta plancheta está abierta por encima de la tuerca de la segunda, á fin de dejar pasar el cilindro que se quiere enroscar. Para servirse de este utensilio se coge el cilindro en - el torno, se introduce su extremidad en la terraja algo adelgazada, y luego se voltea el ins- —tfrumento con las dos manos. Luego que el hierro ha tocado á la madera, el filete de la tuerca penetra en ella, y el trabajo se continúa sin molestia hasta que todo el cilindro haya pasado. Cuando se quiera afilar el hierro se le: saca de la ranura quitando la cuña, y se afila el corte en la piedra; se vuelve al sitio, cuidane do de que su punta no traspase el vivo del filete. co La madera que se emplea para construir por este método un tornillo, debe ser dulce y bpega. josa. Las mejores son el manzano, el majolero | y el peral bravio.
¿ | Vamos á terminar esta parte de las herramientas dando á conocer la máquina universal para la ebanistería, lá cual, á causa de la variedad de: sus usos, es muy útil en los talleres de este arte:* * dicha máquina se construye en Chemnitz (Sajonia) por John Zimmermann. Consiste el apa rato, figura 149, en un fuerte banco con :piés 4 de fundicion sobre el Cual pasa un eje hori- + «zontal, que recibe el movimiento por-medio de un motor cualquiera. En uno de sus costados sobre uno de los extremos de este eje; existe un tablero movible que sirve de. mesa de trabaj para varias Operaciones, como despues: ver mos: en el otro extremo, y por la parte inferio del citado eje, hay Otra mesa de trabajo movibl en sentido vertical á voluntad por medio. de -un' - “tornillo y una rueda, cuya mesa lleva además u “soporte de corredera con el cual se logra im -primir á las piezás que se sujeten sobre ést '-mésa- movimientos en sentido paralelo y norma aleje. oi: | eS Esta máquina puede servir para aserrar, par: ensamblar, para engargolar, para agujerear: y.
:* cajear, para alisar ó acepillar y para hacer molduras. ' - E: El eje-6' árbol que antes hemos citado como -pieza esencial, lleva en su extremo izquierdo, segun miramos la figura, una cabeza dispuesta para asegurar en ella hojas circulares de sier.ra, hojas para engargolar y herramientas pa- _— 348 — a ra acepillar, mientras que su otra extremidad sirve para colocar las herramientas de agujerear. i E La mesa de trabajo por la izquierda está dis. puesta sobre el árbol de modo que pueda subir 6 bajar mas Ó menos segun se desea, y además puede avanzar mas ó menos al exterior, segun 7 | 3 Él el tamaño de las piezas que se hayan de trabajar. Sobre dicha mesa hay una regla movible por medio de una rueda ó volante de mano; dicha regla puede fijarse en varias direcciones, sirvien= do entonces de guia para las maderas sometidas al trabajo; además hay una placa movible sobre dicha mesa, la cual lleva tambien en su extremo. una guia para la madera.
: Cambiando los útiles del extremo del árbol y dando diversas posiciones á la mesa de trabajo —: que acabamos de describir, se pueden obtener AAA ls aci labras distintas como aserrar y engargolar, etc. 5 Cuando se quieren practicar ranuras, se coloca en el árbol una sierra cuyo grueso es el mismó que se quiere tenga la ranura, y se hace subir el tablero que soporta la pieza hasta que la sierra no sobresalga mas que una distancia igual á la profundidad que ha de tener la ranura. En vez ' de una sierra gruesa se puede emplear para este mismo objeto una sierra oscilante: esta consiste -. en una hoja delgada, la cual, por medio de dos casquillos oblícuos, se monta inclinada sobre el árbol de modo que se pueda practicar una ranura de un ancho cualquiera, segun la mayor ú menor inclinacion de la hoja de la sierra: la pieza de madera que se trabaja se coloca sobre una pieza de fundicion que lleva practicada en su centro una ranura, y puede subir ó bajar á vo luntad.
EN — 349 => La mesa de trabajo correspondiente al extremo derecho del árbol se encuentra debajo de este: es movible, como hemos dicho, en sentido vertical, y lleva un soporte que puede marchar en dos direcciones. ' Un tornillo de presion sirve para sujetar la. pieza que se labra sobre esta mesa, y por medio de otro tornillo se,la puede hacer avanzar contra el eje ó herramienta de taladrar: el movimiento trasversal se imprime por medio de úna palanca, merced á la cual pueden trasformarse los agujeros en cajas, haciendo marchar la pieza que se labra mientras está sometida á.la accion de la herramienta. : Esta máquina está provista de poleas fija y loca, y esta última tiene menor dimension que su compañera, con objeto de evitar que la correa de trasmision esté siempre tensa, y se logra de este modo que el desgaste sea menor. A Un aparato de esta clase para un taller de re- - gulares condiciones puede ser movido por la rueda que ya hemos descrito anteriormente, .
Moletas.—Cuando se trata de producir ciertas molduras interrumpidas, como gotas, granos, sartas, espigas, etc., no se puede recurrir á las herramientas de caja ni al banco de tirar para obtenerlas, teniendo en este caso.que tallarlas, sison demasiado complicadas, ó hacer uso de las moletas si son sencillas. - Esta herramienta consiste en un mandril ó matriz de acero en forma de estampilla que lleva en hueco la parte de la moldura que ha de resaltar, á fin de penetrar y disminuir la made ra que rodea estas porciones. Permiten, pues, hacer molduras que ningun otro, instrumento podria producir, tales como cordon de perlas, — 350 — sogas de pozos, cuadritos, etc., que seria infnitamente prolijo tallar al escoplo. El modo de servirse de este utensilio no es embarazoso. - Basta empezar impeliendo con un instrumento ordinario de molduras una baquetilla ó listelo de una anchura igual á la de la moleta ¿$ del cintillo que se quiere obtener.
Hecho esto, se apoya el hierro de la moleta sobre el listelo, se martilla el mango hasta que, sumiéndose el hierro, baja al nivel del plano de la obra, sobre el cual se elevaba la faja, El cordon remata en este punto; se trasporta el hierro al lado, y se empieza la operacion, lo cual produce otra pequeña porcion de cordon contiguo al primero. Asi se continúa hasta acabar. Procedimiento de Mr. Straker para hacer telieves en madera.—El uso de la moleta es muy reducido. No se puede recurrir á él sino para obras pequeñas. El medio que ha descubierto Mr. Straker es mucho mas poderoso, y aplicable:á mayor número de casos. El método de trabajar la madera en relieve está fundado en este hecho: si se ahonda ó comprime la superficie de * la madera con un instrumento sin corte, la parte asi comprimida recobra su primer nivel sumergiéndola en agua. : Para sacar partido de esta propiedad se labra en primer lugar la madera de que se quiere'servir, se le da la forma conveniente, y se la prepara para recibir el diseño que se le quiere imprimir.
Despues de marcado el paraje en que ha de estar, se aplica á él un instrumento sin cor- te, una especie de atacador de acero, que penetra á fuerza de martillazos hasta una determinada profundidad. Este utensilio puede ser cóncavo en algunos puntos como las moletas, mas — 301 — es preciso que sus esquinas y los ángulos formados por las partes cóncavas no sean cortantes. Este instrumento debe tener en su extremidad la forma del diseño que se quiere obtener, de tal suerte que al sumirse produzca un hueco lo que despues se intenta obtener en relieve. Esta operacion exige mucho tiento, y quizá se- . ria mejor que en lugar de la percusion ó golpeo se emplease una presion graduada. En todo caso hay que tomar muchas precauciones para no _ romper las fibras de la madera, antes que la: profundidad de la depresion sea igual á la altura que se quiere dar al relieve de las figuras. Se quita el instrumento, y con el cepillo y la escofina se reduce la madera al nivel de las partes _deprimidas.
Despues se sumerge la pieza de madera en agua fria ó caliente, y las partes que " se habian comprimido recuperan su primer nivel, y forman un alzado almohadillado que se _ puede luego perfeccionar con un formon pequeño. Si la pieza de madera fuese muy grande, se podria excusar el sumergirla en agua, con- " tentándose con frotarla muchas veces con una esponja empapada en agua caliente, que produciria el mismo efecto. - das Moldeado de las maderas.—Debemos empezar. por hacer observar, que las maderas cuyo hilo sigue una direccion constante son poco á propósito para ser amoldadas, particularmente cuando se trata de obras delicadas, porque. se pueden romper las fibras por efecto de la.pre- -sion, y de ello resultarian defectos perjudicia-les á la perfeccion del diseño. Los nudos del fresno, del arce, y sobre todo los del boj, son dignos de preferencia, porque sus fibras están cruzadas en todas direcciones. Sin embargo, se — 302 — pueden emplear fácilmente en obras ordinarias * algunas maderas blandas, como el tilo.
Por el contrario, se debe abstener de moldear las maderas resinosas, porque la resina ó aceite esen - - cial que contiene entre sus fibras, entrando en -ebullicion por efecto del calor durante la amoldadura, se forman entumescencias que estallando producen motas que desagradan en la pieza. bs La prensa es el principal instrumento para .moldar las maderas. Es toda de hierro y de una sola pieza. Sobre una fuerte basa Ó zapata se elevan dos largueros que.se reunen por arriba, formando una especie de arco. En el centro de ella hay un ojo, en el cual se ajusta una tuerca 6 cañon taladrado de cobre por el que se mueve un fuerte tornillo, que por consiguiente es vertical. La cabeza del tornillo es cuadrada. Está separada del filete por medio de un zócalo ó ani- Yo. Se le da vuelta con una palanca, que tiene en su extremidad un agujero cuadrado, en el cual entra la cabeza exactamente.
Esta prensa se arma en un banco, de modo que se pueda quitarla y volverla á poner, para lo cual se emplea un banco especial de dos piés de alto, muy macizo y sólido, en el que la prensa entra por corredera; los ensambladores y ebanistas que no hacen un uso frecuente de este utensilio pueden clavar lisa y llanamente en su banco, y aun mejor en un gran tajo, que se puede asegurar de modo que no se bambolee absolutamente con algun poco de albañilería, dos fuertes estaquillas ó cilindros de hierro de una pulgada cumplida de diámetro por lo menos, que sobresalgan del banco tres pulgadas, y penetren en esta longitud en dos agujeros v — 393 — abiertos en las extremidades de la basa de la prensa. Esta basa no debe tener menos de grueso, y no siendo los agujeros ni grandes ni pequeños, se puede quitar soliviándola, pues que no es menos sólida.
Tambien se puede, si 'se uiere no moldar mas que madera, ceñirse á, jar la prensa donde acomode, aunque sea en el techo, con dos tornillos fuertes, ó recibirla con plomo en una pesada piedra de sillería, Los demás instrumentos necesarios son: 1.2 Un acopio de modelos circulares de una pulgada á lo menos de grueso. Es menester tener muchos pares, á no ser que no se quiera moldar mas que piezas de un mismo diámetro. o 2. Varios anillos tambien de diferentes dimensiones. Son de hierro, guarnecidos por dentro de virolas de cobre metidas á fuerza, y remachadas de arriba abajo sobre una ceja hecha “en todo alrededor del borde interior del anillo. Lo interior de estos anillos Ó virolas de cobre debe ser bien liso, y su diámetro es un pocó mayor de un lado que de otro. Es bueno hacer una señal en la mayor abertura para que se conózca al instante. E 3.2 - Matrices grabadas. Se hacen comunmente de cobre fundido, y representan en hueco lo que la madera ha de reproducir en relieve.
Es- ' tas impresiones ó estampados se vacian en roeles circulares de cobre, del tamaño de los anillos de que hemos hablado. E: 4.2 Un tarugo ó especie de cubo de hierro perfectamente allanado por debajo, un poco hueco por arriba, que entre sin violencia por los aros. 5. Tacos de madera dura que pasen con hol- — 304 — : gura por los arillos, con destino á botar fuera la pieza que se ha moldado. 6.2 “Otro taca de hierro, ne un diámetro Casi | nde como el del anillo mas pequeño. | O eos rodelas de cobre, llamadas tejos, de36 4 líneas de grueso, que puedan pasar frante por el arillo mas pequeño. e amos el modo de servirse: de todos estos utensilios. Se tomará una rodaja de madera de un tamaño conveniente, redondeada, modelada por_el diámetro interior del anillo de que se ha de usar, y en liso en sus superficies. Esta roda- “a es la que ha de recibir el estampado, y es preiso dejarla 5 líneas por lo menos de grueso.
Cuando las fibras de la madera son paralelas á su diámetro, recibe mas fácilmente las impresiones, las Conserva menos bien, y no admite lá de los trazos mas delicados, lo que nada importa en las obras de carpintería. Cuando, por el contrario, se han cortado las fibras trasversalmente, el estampado es mas perfecto; pero es preciso emplear una presion mas considerable. Se puede, si se quiere, dejar algunos saledizos en lag partes correspondientes á los huecos mas hondos de la matriz, en lugar de acepillar entera-. * mente la superficie que han de tener los relieves, La obra sale mucho mejor. -Se ponen á calentar dos de las rodelas de: hierro; entretanto se mete en uno de los anillos una de las matrices grabadas, COn el estampado hácia arriba. Pónese encima la rodela de madera, y sobre ella se aplica uno de los tejos de cobre. Todas estas piezas deben meterse porel. lado mas ancho del arillo, y entrar muy ajusta- . te hasta el fondo. o na que las rodelas de hierro estén calien- — 309 — tes, lo que se concce echando sobre ellas una gota.
ó dos de agua que se evaporan rápidamente chirriando, se pone una sobre la basa ó cuadro de la prensa. Sobre esta plancha se coloca el molde ó anillo lleno de todas las piezas de que acabo de hablar. Se pone en el anillo la segunda plancha tan caliente como la primera, valiéndose, para sentar la una y la otra con celeridad, de tenazas chatas de herrero. Sobre la última plancha se coloca el taco de hierro, - y encima de este el cubo cuadrado, vuelta su concavidad hácia arriba. Se baja el tornillo hasta - que cargue sobre el cubo, y despues se le dan dos ó tres vueltas para apretar con ún poco mas de fuerza. Se deja asi todo por dos minutos, - esperando á que el calor de las rodelas se comunique á las otras piezas; despues se aprieta con mucha mas violencia, ayudando á. ello una ó dos personas en caso necesario. .Se espera de - nuevo por algunos minutos, y luego, despues - de haber aflojado la cuarta parte del tornillo, se vuelve á apretar todo cuanto se pudiere..
En tal “estado se deja que todo se enfrie, 6, para despachar antes, si la prensa Se puede separar del “banco se la sumerge en agua fria. Entonces nada mas falta que sacar del molde la pieza grabada. Para ello se afloja el tornillo, se quita el cubo, el taco y la plancha, volcando el ani- - Mo. En esta situacion la matriz grabada está encima, en vez de estar como antes debajo. Colócase el-cubo sobre esta matriz, y se hace ba- * jar de nuevo el tornillo. Entonces la rodela de madera se empuja hácia la boca mas ancha, y levantando el aro se saca fácilmente impregnada de los relieves dados por la cavidad. . En la operacion es menester tener gran cui- — 396 — dado de no calentar mucho las planchas, por-' que si estuviesen hechas ascua Ó poco menos se” *. abrasaria la madera. A pesar de esta precan= ra; pero importa poco, porque no hay que volverlo ¿4 : cion siempre se tuesta algo la madera; pulir, habiendo recibido ya naturalmente el pulimento en la matriz cuando esta lo está en si misma; que nunca deja de suceder.
Además de que suele suceder muy frecuentemente el desaparecer aquel color moreno que produjo el . calor, estando expuesto al aire. Mas como es : posible que esto no suceda, conviene evitar E un retoque en la rodela, porque este color no. +: penetra interiormente, y las partes que este trabajo descubriese formarian un matriz dife. : rente. Terminaremos esta parte de operaciones auxiliares describiendo la máquina de obtener estrías vetas ó helizoidales. Consiste este en un sólido banco de bierrofundido ó de madera, el cual lleva en el centro de su ': mesa.un castillejo porta-herramienta semejan- te al descrito en el banco de tirar molduras, y * con el cual puede subirse ó bajarse mas ó me- -* + nos el útil; el banco lleva además los soportes del torno, pero estos, en vez de estar fijos en la. mesa, lo están en un tablero que puede correr álo largo del banco, de modo que puede arrastrar consigo la pieza colocada entre las muñecas y puesta al alcance de la accion de la herramienta; una combinacion de engranajes hace que al par que se imprime el movimiento .
circular al extremo del torno por la muñeca de la izquierda, avance el tablero sobre que des: cansa, á beneficio de una barra dentada, lográndose de este modo un doble movimiento que er ii cc e, Pi ci cli ici o — 391 — viene á dar por resultado un trazo helizoidal sobre el objeto que se labra. h Esta herramienta produce los mas excelentes resultados, sobre todo para el decorado de ONES de lujo, y es de un empleo muy senillo. E noz 0 Pres A tai ti pa A Ent E Ss j A A O AN E A A A A A DI PRÓLOGO +. 0ooocoooccccno PA: a bs vil CAPÍTULO 1.
Elementos De Geometría Práctica
Geometría plana........<s0... o. .... O 13 Rectas y ángulos...... as E Triángulos........ ad da 18 Paralelas. .......... ad O a 21 Polígonos. ....- a as da 24. OC a E da A . 25 Medicion de superficieS..... «-...oooo.o.... .. 26 Geometría en el espaci0.........o..o.oo... a Ey Poliedros regulares... .oo.ooooooo.m.. Riza 31 Prismas............ EIA A e 392 a de superficies y volúmenes....... A Rectificacion dé la circunferencia..... A Superficie de un círculo........ a os Volúmen de un paralelepípedo........ e bs Idem de una pirámide... ¿o.ooooommom... ¿... Superficie lateral de un cilindro. ......... ts Area lateral del CONO. «0... 2.0.0.0... Md Superficie de la esfera. .... A ' - Volúmen de un cilindro..... ..o0ooorocononos Idem de UN CONO. .¿0o0ocoororocicec cr. Idem de la esfera. .....oooooomoocrorommprros. Aplicaciones prácticas .......- TES de dales Dividir una recta en dos partes iguales...: .... Sobre un punto dado en una línea, levantar á esta una perpendicular...... IE ala Dado un punto fuera de una recta, trazar desde él una perpendicular á ella..........o........
46 47 Por el extremo de una recta que no se puede pro- -. - longar, levantar á esta una perpendicular. .... Levantar una perpendicular sobre el extremo de una recta, cuando no hay debajo espacio para trazar arcos de Circul0................ a Otro procedimiento... ......o....... PE 47 48 * 48 — 361 — Dado un punto fuera de una recta, trazar por este una paralela á ella..... E ME E Trazar líneas paralelas entre sí por medio de la A A Dividir una recta en un número cualquiera de Partes IU Larra E Otro procedimiento. -...ooooooocmorom. oo... 0 Construir un ángulo igual á otro dado......... Dados los elementos de un triángulo, construir O A OCA Dado un ángulo cualquiera, dividirlo en dos -partes Ó hallar su bisectriz.......... dsd ed% Dado un ángulo cuyo vértice no está comprendi- - do en el trazado, determinar la direccion de la DIS A EA TEA - hacer pasar por ellos una circunferencia...... Trazar una tangente á una circunferencia....... Reducir un polígono cualquiera á otro de un lado menos que contenga igual superficie.......... _ Trazado geométrico de varios arCOS............
Arcos de medio punto......... E Idem apuntados ............... A IES Idem carpaneles, A Arco elíptico Ó elipse .........oooooooom.... en 49 50 51 52 53 58 54 55 : ; 56 Dados tres puntos que no estén en línea recta, .56 57 58 -. 59 59 60 60 62 A dE EEN Imposta lisa ó platabanda........-- OS 10 , Toro y junquillo ó baquetilla........-++...... A an Cayeto ó media caÑa.........-.- rd od Junquillo invers0............ ..-+.. A Escocla........ E mrrnrerrrrrnn e mern Columna or ococornnen rr r rra rr E Cornisamento......- ¿A A oa ii Modo ada aiii A ; Orden toscano. +... oocoocrermo. E ETA Idem dóricO +... ...<...20..¿oeoooooococs.. mon Idem jónico........- a de Loera Idem corintio.......-. «+++... .»e.o... ... me Idem compuesto - .....- Alisa EEN dos Cornisas de las habitaciones... - - a 21 , y ; no q ea Ge ic actor ic e lata — 363 — Impostas y archivoltas............ooooooo..... 86 - Modillones ................ A 87 PEQUE sd 87
Capítulo Ii
Diversos ramos de la carpintería A 89 MAS a 92 Enfermedades y defectos de las maderas. ..... .. 94 Clasificacion de ideM.......ooiooo.coooo.m.. .. 99 Maderas AUS. iris e .. 105 Idem resinosas. ....ooocoooomcrmmmccrncc so +. 113 Idem blancas ...... a a 117 Idem finas.... ......... o A A sa 192 Idem exóticas. .... ....o..oo.ooo... e... se... 128 Marcos de la madera. ................. COS Marco de Segovia. ...oo.oomomo.ooo.. Ao io 144 Idem usado en los pinares de Balsain. . E er: Idem de Cuénca.......o.oooomomo...... Void 147 Idem valencian0......ooooooemcrmor rm». .9....- 148 Maderas del Norte...... A 149 — 364 — Herramientas y utensilios empleados en el trabajo de la madera... .......... ora Utiles para sujetar la madera... . cae AA Idem para trazar y determinar las proporciones 181 de la madera.. .... NA E Idem y herramientas cortantes por percusion ó .. ONOQUO ¿siria ae Pao Idem id. para igualar y aplanar la superficie... 201 j Idem id. de agujerear......o eooomommoo. «ode 219
Capitulo Iv. E
Idem id. de aserrar y SOparar......... peas 998 Sierra de brazos. «+ +......... dd rai 229 : Tem le aparójar. il ccinnca cs dada MEN Idem de dos hojas....... aia a 0 Idem alemana......o.oooomo.... Ss 233 Idem id. de dos hojas........0.oo=oocomoormmo.o 235 Idem de Mano............. A 235 Idem de relojer0. ....ooooooooomncrrmmm<.as. ..- 236 - Serrucho de punta. ............- A Idem de costilla................ O ON 236 : Sierras MECÁNICA: .. cigarra 237 Idem circulares......... A 2384 i — 365 —-: Idem de cigileña y engranaje.............. ... 242 Idem sin fin ó de cinta... +... O 249 . Sierra de calar........ A E 247 Idem para aguzar y afilar las herramientas. . ... 253 - Aguzado de las sierras. .....ooo.o.mo... os :253 Afilado de las herramientas de corte. .”.. a 258 Mica a O ais 258 MO O 263 Piedra de aceite...-..oooooooooomomnsmmrrios. 264 Lapida moss da ós as dd as “267 - Motores en los talleres......... +«........»... 267
Capitulo V
Operaciones generales que se practican con la A IN te 268. Medida de la Obra.. .........oooooommcrs..r... 269 - Trazado dela Obra.......ooooooroommonmmoo.» 272 Manera de aparejar y aserrar la madera. .... o E Acepillado de la madera.....- e 283 Contorneado y curvatura de la madera. ....”. 290 Procedimiento para encorvar la madera. ...... 292. Ensambladura iia ios A A 294 Ensambladura de horquilla................... 300 Idem á media madera... ......oomecnocoo. ... 300 Idem á doble horquilla. ........... +. ....-- ..- 302 Idem 4 inglete.:.......... o aia 302 — 366 — Idem 4 hebra. ....ooooooocotonoriancro 020803 Idem á doble inglete..........oooooocoomo.m.... 304 Idem á falso corte....... as eo cts us 306 Idem al cuarto. ............ o armesrs.. OA 305 Idem de lengileta ......ooooooicorcoo... Doo 306 Idem á cola de milano...... ia llo 307 A 309 Idem de lazo Pda 311 A A 311 - Idem de rayo de Júpiter ó tenaza....... asas ¿819 der de Havas ss a 314 Empalmes............. A AS bs 318 IN A A e” 16 Ensambladuras compuestás ó combinadas ...... 316 Torno........
eds Ed Na 317 Modo de tornear un cilindro ó una caña de co= O O 332 Modo de tornear una esfera... .....oooo..o. ...-. 335 Ejecucion de molduras. ..... o --. 3836 Máquina de tirar molduras............ SAS E 339 Aterrajado de husillos y tornillos A ls sio 84] Mol. tó Ez .... 348 Procedimiento de Mr. Straker, para hacer relio- A .. 349 Moldeado de las maderas. ......0ooomcccoc.... 350 A Di it COLECCION DE MANUALES que se hallan de venta en la Libreria de la Viuda é MANUAL de albañilería.:.. ..... e do MA | de agricultura, por Sanz....:...... de agrología, por Búrgos.......... de arquitectura, por Rojas........ del arquitecto práctico civil y mili- Tar; POr Elo sorna cos completo de artes cerámicas 6 fabricacion de objetos de tierras cocidas, e A de astronomía popular....:....... de la bordadora, por J.M.......... de barnices y charoles. . .... patas del cafetero y fabricacion del hielo e A A > del carpintero de muebles y edificios, seguido del arte de ebanista. ...... del cajero embalador..... aa ' del cajista ó tipógrafo.............
del cazador, ó arte completo de caza, por A del cazador y armero, por Mangeot. del cervecero y fabricante de bebidas gaseosas y fermentadas....... -.del cocinero, cocinera y repostero. . del confitero y Teposter0........... del constructor, con la parte legis- lativa de la construccion, por García A de curtidor y zurrador....- aa de la cria lucrativa de las ga- - llinas y demás aves de corral, por CARA ia del cultivo de la caña de azúcar... del diamantista y platero......... de economía doméstica, rural y curiosidades..........-+ O EE Hijos de D. J. Cuesta, Carretas, 9, Madrid. - Rs. vn 12 14 14 16 12 14 12 .14 18" 20 20 24 12 14 4 4,50 12 14. 10 12 24 28 4 4,50 6 7 10 12 14 16 12 14 8 10 12 14. 16 18 12 14 10 12 12 14 10 12 8 9 MANUAL de cleméridos y E mas notables.....- ee ” metales. ... rayador de c<.o..oo... ...o.o del encuadernador y papel.. del fabricante de velas de cera y: SO ve amado del florista y plumista.. iaa de de fotografía al alcance de todas las inteligencias. .....o..óoroormooo... de fotografía con elementos de química aplicada á la fotografía.......
de esgrima, por HeraD+......o...o. del ganadero, por Casal........... de hidropatía......... iS del hojalatero y lamparista........ del jardinero-arbolista. ... ..- En del jardinero-florista de ventanas, balcones, OtC.oocoocococosocoomm.. de juegos de sociedad ú de tertulia Y PIONdAS o. oooocarononaronoznns de laboreo de minas y beneficio de e. ..... eo 0. ....9..1.00%10..... de lechería y fabricacion de quesos. del licorista, ó arte de destilar y componer licores. ....... ......*. * de mágia blanca, ó arte adivinatoria. de mecánica industrial. VE del molinero, ó guia práctico de la * conservacion y almacenaje de los granos y conversion de estos en harinas, por Gironi...... de pastelería, ó el pastelero mo= o aos de del pescador con anzuelo y redes ue del pintor, dorador y charolista...... de pirotecnia civil y militar ó arte del polvorista, ........- A ad de química recreativa. ............ del relojero con todos los. adelantos. del remontista ó sea de compra y venta de caballos................ ; Rs. vn.
12 14 16 18 12 14 10 12 10 12 -19 4 6 12 8 8 10 12 14 12 14 10 12 12 -14 12 14 14 16 14 16 10 "12 10 12 10 12 10 12 12 14 7 Ma MANUAL del molinero, ó guía práctico de la conservacion y almacenaje de granos, y fabricacion de Dar... iii ds tao els — de pastelería, ó el pastelero moderno......... — del pintor, dorador y charolista........... O — del secretario español, para escribir toda clase 2. de cartas, letras, 6lC....oomococcoromcoo.. —: de selvicultura, ó escuela del arbolista, guarda - . de montes, o ta de señoritas. A A O de química divertida. .....o.oooooooooommo... del cultivo de la caña de azúcar y su fabricacion. teórico-práctico del veterinario inspector de ma- -+taderos y mercados públicos, por Prieto..... : del E ZApatero.. Cora ar... ooo oo ooo sn...» o CULTIVO y beneficio del tabaco en España, por Atienza; COn 18 grabad0S......oooooooooocmm oo .r.<... EL ARADO, su historia, organismo, etc., por Muñoz y Rubio; con 72 grabados AR as ai ac EL. MODERNO destilador licorista: aguardientes, ja- Fabes, Cervezas, vinos y vinagres, por Valsechi..
“ EL TINTORERO moderno, por Jarmain............ FABRICACION de curtidos, por García López........ FABRICACION de quesos y mantecas de todas clases, por Aragó; 4 t. con 104 grabadoS................ LA JABONERIA; tratado práctico y simplificado de la fabricacion de jabones de todas clases, por Llofriu: UN LOMO CON BrabadoS........oooooooooomoooo.. MIL doscientos secretos. —Procedimientos, recetas y remedios útiles y nuevos, por Ronquillo......... NOVISIMA guía del hortelano, jardinero y arbolista, - por Cortés; con 555 grabadoS..........oo.oooo.o...
PARQUES, JARDINES Y FLORES. —Tratado de jardi
- nería y floricultura, por D. Pedro J. Muñoz y Rubio. U ATADO del ganado lanar y cabrío, por Aragó, un “Lomo CoN 74 grabados. .....ooococcoorocanono.s TRATADO del ganado vacuno, por Prieto: dos tomos ¿CON 404 ErabadoS. .....ooooocororocoomcmmoo». TRATADO de la fabricacion de aguardientes de vino, orujo, patatas, Cereales, melazas, cañas dulces, y demás materias feculentas y azucaradas, por Vera: un tomo con 107 grabadoS.........o.oooommo oo... TRATADO de la tipografía ó arte de la imprenta, por Giraldez: un tomo en 4.*. ATADO práctico de la cria del conejo doméstico. ¡ATADO práctico del fogonero y maquinista, por Giñ roni: un tomo con grabados. A : TRATADO práctico de las enfermedades del perro, por c+... .....o ...o ...onooo 2050 $ 4 CRIA lucrativa de las gallinas y demás aves de corral, -por Navarro: un lomo con 130 grabados......... 5 EL PERFUMISTA: «tratado práctico y-simplificado de la fabricacion de perfumes, pot Llófciu: un tomo : E . Con grabados Y IÁMIDIS cda ia ici 6,50 y:7 GUIA práctica del tornero en toda clase de maleria- E les, por Gironi: un tomo con 47 grabados.
....... "3,50 MONOGRAFIAS topográficas, por Tirado: dos' tomos”. z con 26 láminas, encraderuados en tela. ...c.... 12 Motores diversos, por Vicuña; con 10 grabados. . E Fabricacion de jabones, por Balaguer; con 35 grabs.. 24 Fabricacion de las cervezas y gaseosas, : por: id.; con ERA 42 graábadoS............ E a e Riegos por medio de norias, bombas y otras mágui- : nas, por id.;.con 26 grabados... .....io.... na Materias textiles: Estudio y aplicaciones del lino, cá- a ñamo; algodon, esparto, ete., por id.; con 15 grabs. me Aceites vegetales: Fabricacion, clarificación, refino, conservacion y envase del aceite de oliva, sacar huete, etc., por id.;'con 38. grabados. . ii Cultivo de la caña de azúcar. y demás plantas sacari- “nas, y fabricácion de azúcares, porid.; 32 grabs..., Leches, mantecas y quesos de. diferentes clases, por idem; con 41 grabS.. Loco pS Piscicultura y ostricultura, por. id: : con 16 grabados. Conservas alimenticias, por-id.; : con 141 grabados, Industria corchera, por id.; : con 5 grabados. de di Abonos naturales y artiíiciales, por id.; con.30 grábs.
Fabricacion de vinagres, por id.; con 14 grabados.. Gomas, resinas y esencias, por id.; con:44 grabados. Maerias cLnLOLCAS, por. io. $. con. 7 e : .triales, por Garela López; con 52 0 Lebaos Empleo del contra-vapor, por. Ximenez CITO
Fuente: Internet Archive — Marcelino García López, «Manual del carpintero y ebanista» (Madrid, 1879) · Obra en dominio público. Texto digitalizado por Internet Archive (lectura óptica OCR) reproducido íntegro en esta ficha: solo se limpiaron cortes de página y encabezados repetidos, por lo que puede conservar errores menores propios de la lectura óptica.
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