La Odisea
Homero
Sección: Clásicos · 24 partes · 14:00:41 en total Desde 12 años
Audiolibro gratuito en español de «La Odisea», de Homero: 24 partes · 14:00:41 en total. Fuente: LibriVox / Internet Archive (dominio público).
Tras diez años de guerra en Troya, Odiseo —Ulises— emprende el regreso a Ítaca, pero los dioses y el mar le imponen otros diez años de extravíos: cíclopes, sirenas, la maga Circe y la fiel Penélope, que teje y desteje esperando. El poema de Homero es la aventura de regreso más influyente de todas las literaturas.
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📖 La obra, contada por la casa
El poema del regreso
La Odisea es, junto con la Ilíada, uno de los dos grandes poemas con los que nace la literatura occidental. Se atribuye a Homero, el poeta —quizá una figura legendaria, quizá el nombre que la tradición dio a generaciones de cantores— que en la Grecia del siglo VIII a. C. fijó por escrito historias que llevaban siglos viajando de boca en boca. Si la Ilíada canta la guerra de Troya, la Odisea canta lo que viene después: el regreso a casa. Su protagonista, Odiseo —Ulises en la tradición latina—, tarda diez años en volver a su isla de Ítaca tras otros diez de guerra. El poema tiene 24 cantos y está contado con una estructura audaz: empieza casi por el final y reconstruye el pasado en un largo relato dentro del relato.
Qué cuenta
El poema se abre en Ítaca, donde la situación es desesperada. Penélope, la esposa de Odiseo, lleva años asediada por más de cien pretendientes que se han instalado en el palacio, devoran los bienes de la casa y exigen que ella elija un nuevo marido, porque todos dan a Odiseo por muerto. Penélope los entretiene con una astucia famosa: promete casarse cuando termine de tejer un manto funerario para su suegro, pero cada noche deshace lo tejido durante el día. Su hijo Telémaco, que era un niño cuando su padre partió, parte en secreto en busca de noticias, guiado y protegido por la diosa Atenea, la gran aliada de Odiseo en todo el poema.
Mientras tanto, Odiseo está retenido en la isla de Ogigia por la ninfa Calipso, que le ofrece la inmortalidad si se queda con ella. Él la rechaza: prefiere envejecer y morir junto a su mujer. Los dioses deciden por fin su liberación, y Odiseo parte en una balsa. Pero Poseidón, el dios del mar, que lo odia porque Odiseo cegó a su hijo el cíclope Polifemo, destroza la balsa con una tormenta. El héroe llega desnudo y exhausto a la isla de los feacios, cuyo rey Alcínoo lo acoge. Es allí, en el banquete de los feacios, donde Odiseo cuenta en primera persona sus años de extravío, en los cantos más famosos del poema: el encuentro con los lotófagos, cuyo fruto hace olvidar la patria; la cueva del cíclope Polifemo, del que escapa escondido bajo las ovejas y gracias a llamarse «Nadie»; la isla de la maga Circe, que convierte a sus hombres en cerdos y luego se convierte en su aliada; el descenso al mundo de los muertos, donde el adivino Tiresias le anuncia el precio del regreso; el paso entre las Sirenas, cuyo canto atrae a los navegantes a la muerte —Odiseo se hace atar al mástil para escucharlas sin perecer—; el estrecho entre Escila, el monstruo de seis cabezas, y Caribdis, el remolino que traga el mar; y la isla del Sol, donde sus compañeros, hambrientos, sacrifican las vacas sagradas a pesar de la prohibición, y pagan con la vida: Odiseo pierde así a toda su tripulación y queda solo.
Los feacios, conmovidos, lo embarcan dormido rumbo a Ítaca y lo dejan en la orilla. Comienza entonces la segunda mitad del poema: el regreso disfrazado. Atenea lo transforma en un mendigo viejo para que nadie lo reconozca. Solo lo reconocen su perro Argos —que muere de alegría tras verlo, en una de las escenas más conmovedoras de la literatura—, su anciana nodriza Euriclea, que descubre una cicatriz de su juventud, y su hijo Telémaco, con quien prepara la venganza. Penélope, acorralada, anuncia que se casará con quien logre tensar el gran arco de Odiseo y atravesar con una flecha los anillos de doce hachas, prueba que durante veinte años solo su marido pudo superar. El mendigo pide intentarlo, tensa el arco, acierta… y entonces se despoja de los harapos: con ayuda de Telémaco y de dos servidores fieles, Odiseo mata a todos los pretendientes en el salón del palacio. El reconocimiento final con Penélope es una lección de inteligencia compartida: ella, prudente, lo pone a prueba una última vez ordenando mover el lecho conyugal, y solo cuando Odiseo protesta —porque el lecho está construido sobre un olivo vivo y no puede moverse— ella sabe con certeza que es él. El poema se cierra con la paz impuesta por Atenea entre Odiseo y las familias de los pretendientes muertos.
Las figuras
Odiseo es el héroe de la inteligencia: donde otros héroes vencen por la fuerza, él vence por la astucia, la palabra y la paciencia. Penélope es su igual: su fidelidad no es pasiva, es una estrategia sostenida durante veinte años. Telémaco encarna el paso de niño a hombre. Y los dioses —Atenea protectora, Poseidón vengativo— no son decorado: son la forma que el poema tiene de hablar de la fortuna, la justicia y los límites humanos.
El autor y la obra
De Homero no se sabe casi nada con certeza; ya en la Antigüedad siete ciudades se disputaban su cuna. Lo que sí se sabe es que sus dos poemas fueron la escuela de Grecia entera: los niños aprendían a leer con ellos, y su lengua y sus personajes moldearon el arte, el teatro y el pensamiento griegos y, a través de Roma, los de todo Occidente.
Por qué importa
La Odisea inventó el relato de aventuras y el viaje de regreso —el nostos— como forma de contar una vida. Sin ella no existirían la Eneida, ni el Ulises de Joyce, ni buena parte de las novelas y películas de viajes y naufragios que conocemos. Sus episodios —el cíclope, las sirenas, Circe, el perro que espera— forman parte del acervo común de la humanidad, y su tema sigue intacto después de casi tres mil años: qué significa tener un hogar y qué precio se paga por volver a él.
Relato de estudio original de Lobo Audio. Edición de referencia: Wikisource (dominio público).
Partes
Fuente de la grabación: Internet Archive (LibriVox, dominio público). Puedes escucharla completa aquí, en Lobo Audio, sin salir de esta página.
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